Sergio, la yunai y la historia

José Abreu Cardet

La United Fruit Company emprendió en Cuba una aventura en el azúcar, instalando dos grandes centrales el Preston y el Boston. Esta empresa marcó la historia de gran parte del norte del oriente de la mayor de Las Antillas. Foto: EcuRed
La United Fruit Company emprendió en Cuba una aventura en el azúcar, instalando dos grandes centrales el Preston y el Boston. Esta empresa marcó la historia de gran parte del norte del oriente de la mayor de Las Antillas donde se encontraban esas industrias llamadas luego de su nacionalización, en 1960, como Guatemala y Nicaragua ubicadas en los municipios Mayarí y Banes de la actual provincia Holguín.

En la primera mitad de los años setenta del siglo XX, un grupo de investigadores de la universidad de la Habana se fue tras las huellas de esta empresa, conocida por la población local como la yunai. El equipo estaba dirigido por Alejandro García y Oscar Zanetti, lo integraban además, los estudiantes de la Escuela de Historia de esa universidad: Sergio Guerra, Rosa Pulperio, Concepción Planos, Josefina Ballester, Manuel Rodríguez, Vivian Peraza, Francisco Román García, María del Carmen Maseda, Armando Vallejo y Rafael García. El esfuerzo dio su fruto y en 1976 la editorial cubana Ciencias Sociales puso a disposición de los lectores el libro “United Fruit Company. Un caso del dominio imperialista en Cuba.”

Era el resultado de aquella aventura intelectual del grupo de profesores y estudiantes de la universidad de La Habana. Por primera vez se hacía el estudio de una empresa transnacional estadounidense, establecida en la mayor de las Antillas. Hasta donde sabemos no existen antecedentes significativos en el área del Caribe.

Este libro, además de su trascendencia nacional e internacional, fue en extremo importante para los estudios regionales del territorio de la provincia de Holguín. Aportó a los estudiosos locales una gran cantidad de información y análisis. Una investigación histórica es una verdadera hazaña del intelecto. El lector recibirá un producto acabado que servirá para ampliar sus horizontes culturales, pero al abrir la página de aquel libro no sabrá el largo camino que hay tras la obra.

Con el objetivo de conocer el universo de esfuerzos que se guarda tras las páginas de aquel libro que en gran medida es un símbolo del desarrollo historiográfico cubana en la década de los setenta entrevistamos a los dos profesores que dirigieron aquella investigación Oscar Zanetti y Alejandro García y a uno de los estudiantes que trabajó en el texto. Sergio Guerra Vilaboy era un joven de unos 19 años que se iniciaba en los caminos de la historiografía. Hoy es una figura de singular relieve en los estudios del pasado de Latinoamérica.

Es autor de alrededor de 20 libros y folletos y coautor de unos 16 así como de mas de 300 artículos sobre la historia de nuestro continente. Es miembro de diversas instituciones científicas en Cuba y el extranjero. Es sendero largo el andar por su curriculum. Pero hoy nos interesa acercarnos al joven Sergio, cuando en los años setenta se iniciaba en los caminos de los estudios históricos.

Elaboramos un cuestionario con una serie de preguntas para tratar de entender quien es este colega y en especial los caminos que fue necesario recorrer por aquel grupo de profesores y estudiantes para poder contar con ese espléndido libro de historia de aquella empresa transnacional. Démosle la palabra a Sergio Guerra:

doctor sergio guerra profesor historia uh foto “Nací en La Habana, el 11 de agosto de 1949. La enseñanza primaria la cursé en un colegio privado norteamericano, cercano a mi casa, el Candler College. La secundaria y el pre en Carlos de la Torre y el Instituto del Vedado.

Aunque siempre me interesó la historia, al graduarme de bachillerato matriculé ingeniería en la CUJAE, (1) pues no conocía de la existencia de esa carrera. (2) Además, había entonces una enorme presión social para el estudio de carreras técnicas. Estando en la CUJAE, comprendí muy pronto que no me interesa esa profesión, a la vez que conocí de la existencia de la Carrera de Historia, por lo que al curso siguiente, en 1968, ingresé en ella.

Sentía verdadera vocación por estudiar historia, me atraía desde la primaria, al extremo que recuerdo claramente que en la secundaria una profesora de Historia puso como bibliografía de un tema a Sergio Aguirre y Ramiro Guerra (3) y pensé que era una señal de mi destino, por el nombre del primero y el apellido del segundo.

La carrera de Historia me satisfizo desde el inicio, era como llegar al paraíso. No obstante, a veces tuve alguna decepción con el claustro, pues pensaba encontrarme a Herodoto de portero y aunque predominaba la alta calidad del profesorado (Carmen Barcia, Sergio Aguirre, Juan Pérez de la Riva, Carlos Funtanellas, José A. Tabares, Pelegrín Torras, Armando Entralgo, Sergio Benvenuto, Manuel Galich, Enrique Sosa, Beatriz Maggi, Carlos Martí y algunos más) otros no daban la talla y me decepcionaban.

Pienso que en cierta forma partíamos con una buena formación precedente, superior a la actual. Recuerdo, por ejemplo, que en el preuniversitario de El Vedado tuve un profesor de literatura hispanoamericana, de apellido Granados, como no tuve después en la Universidad. La investigación de la United Fruit se concibió como ejercicio de graduación, pues no existía entonces tesis de diploma. Oscar Zanetti y Alejandro García, con la colaboración de Oscar Pino Santos, diseñaron el proyecto, ubicaron las fuentes y realizaron la preparación metodología y temática del grupo de estudiantes que participaría en la investigación.

Ellos, en calidad de profesores-tutores, repartieron parejas de estudiantes de cuarto año (la carrera tenía entonces esa duración) por tema, que finalmente elaborarían sus textos como verdaderas tesis de grado. De manera excepcional, a mí me tocaron dos capítulos y en la práctica también fui el único que trabajó solo, pues la compañera que debía acompañarme finalmente no pudo viajar a Oriente y se limitó a proporcionarme alguna información adicional en archivos habaneros, que no me sirvieron de mucho.

No tenía experiencia de investigación, aunque era el único de aquel grupo que ya había escrito y publicado en Granma y Verde Olivo algunos artículos sobre la historia latinoamericana (incluso elaborado ya un pequeño libro que no se había publicado todavía sobre el Nacionalismo en Bolivia) y que ya daba clases sobre esta materia, lo que junto con mis responsabilidades en la Escuela, donde era el Secretario General de la UJC, hicieron más cortas mis estancias en Banes y Nipe.

fruit company historia f radio cubaLa información que teníamos sobre la UFCO (United Fruit Company) y la industria azucarera nos la proporcionaron Zanetti y, Alejandro, que desde más de una año antes estuvieron trabajando en el proyecto y en la localización de fuentes y la preparación de la estadía en el Oriente. Además, junto con Pino Santos, nos dieron a modo de introducción un seminario sobre el proyecto en La Habana y otras informaciones para ambientarnos con la tarea a realizar. Que yo sepa no existía un precedente de esta naturaleza, de investigación en equipo, aunque ya existían algunas historias de empresas e incluso una sobre la propia United Fruit a nivel internacional.

Lo que más ayudo a entender el tema no fue ningún estudio en específico, sino la interacción en el equipo, el trabajo de campo y los archivos. No tome parte en el diseño, sino recibí lo que me asignaron. Supongo que me tocó la parte demográfica pues había colaborado como alumno ayudante con el prestigioso demógrafo Juan Pérez de la Riva. Se me encargaron los antecedentes históricos de la zona, denominada “La Región”, en que operaria la UFCO en el Oriente cubano, así como el capítulo dedicado a la política demográfica de la empresa en Cuba. Cada uno investigaba su parte, pero intercambiamos constantemente en colectivo y en forma individual, pues pasamos varios meses en Nipe y Banes.

Me causaron gran impresión las construcciones de la UFCO y el verdadero feudo que tenía en la zona. Además de los archivos de la empresa, revisamos la prensa, archivos locales y nacionales, la Biblioteca Nacional, etc.

Conocía algo de inglés y la investigación me obligó a profundizar en el idioma, pues debía leer y traducir la documentación que estaba casi toda en ese idioma. En mi caso específico no recuerdo que utilizara fuentes orales, que para otros temas fueron imprescindibles, como por ejemplo, el movimiento obrero. La interacción entre todos los participantes fue fundamental en todo el proceso de investigación, aunque la redacción era individual (en realidad por pares de autores) y luego para la versión editorial Zanetti y Alejandro se encargaron de la redacción de los textos para su publicación como libro.

A la mía, que recuerde, solo le hicieron correcciones de estilo, al extremo que el capítulo de la Política demográfica de la United lo publique con mi nombre en la revista Universidad de La Habana, en 1973, mucho antes de la salida del libro (1976).

No recuerdo a historiadores locales involucrados. La investigación fue financiada por la Universidad de La Habana y el Partido Comunista Cubano Provincial o Regional como se le decía entonces. Guardo un grato recuerdo de los lugares visitados, aunque se veía abandono por aquellas edificaciones hoteles, casas, etc.

El libro fue muy importante para la historiografía cubana e internacional por la índole del tema, la forma multifacética en que fue realizada, el novedoso enfoque, sin precedentes, y el trabajo en colectivo. Además, llegamos en el momento justo para usar las fuentes de la empresa que estaban tiradas en almacenes y que dejamos clasificadas y preservadas, aunque dudo que existan hoy. (4)

No se me ocurre que le agregaría de hacerla hoy, quizás menos maniqueísmo, propio de la época. Fue muy importante en mi formación académica, pues fue mi primera investigación en fuentes de archivos y como trabajo de campo, experiencia que no he vuelto a repetir.”

Notas:
1–Ciudad Universitaria José Antonio Echeverria donde se encuentra las carreras de ingeniería de la Universidad de La Habana actualmente se llama Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría
2–La carrera de historia se inicio en la educación superior en Cuba en 1962.
3–Destacados historiadores cubanos ya fallecidos.
4–La documentación de la United Fruit Company forma parte hoy del archivo municipal de Banes.

Fuente Memoria Holguinera 19 de junio de 2017. http://www.radioangulo.cu/memoria-holguinera/17811-sergio-la-yunai-y-la-historia

Memoria Holguinera

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