Lamentamos el fallecimiento de Osvaldo Bayer. Tenemos un enorme respeto por su trabajo, por su militancia y por su calidad humana.

Carolina Crisorio. ADHILAC Argentina

Osvaldo Jorge Bayer nace en Santa Fe, Argentina el 18 de febrero de 1927 y fallece el 24 de diciembre de 2018 en Buenos Aires.

Estudia Historia en la Universidad de Hamburgo. A su regreso trabaja como periodista e inicia sus investigaciones con un punto de vista crítico que lo llevan al exilio a Berlín durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón ante las amenazas de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) dirigida por el ministro José López Rega. Permanece en Alemania durante la ultima dictadura argentina (176-1983) donde continúa con su labor investigativa. A su regreso ya es un intelectual reconocido en el país y en el mundo. Sus trabajos sobre el anarquismo, y los pueblos originarios

Publicaciones

Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. Ensayo. Editorial Galerna, Buenos Aires, (1970).
La Patagonia rebelde (tomos I y II). Ensayo. Editorial Galerna, Buenos Aires, (1972).
La Patagonia rebelde (tomo III). Ensayo. Editorial Galerna, Buenos Aires, (1974).
Los anarquistas expropiadores y otros ensayos. Ensayo. Editorial Galerna, Buenos Aires, (1975).
La Patagonia rebelde (tomo IV). Ensayo. 1975, Berlín (Alemania).
Exilio. Ensayo. Con Juan Gelman, editorial Legasa, Buenos Aires, (1984).
Fútbol argentino. Ensayo. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, (1990).
Rebeldía y esperanza. Ensayo. Grupo Editorial Zeta, Buenos Aires, (1993).
Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia (reedición). Ensayo. Editorial Planeta, Buenos Aires, (1998). ISBN 987-580-092-9
A contrapelo. Conversaciones con Osvaldo Bayer. Ulises Gorini. Editorial
Desde la gente. Buenos Aires, (1999).
En camino al paraíso. Ensayo. Editorial Vergara, Buenos Aires, (1999).
Rainer y Minou. Novela. Editorial Planeta, Buenos Aires, (2001).
Obras completas, Página 12, Buenos Aires, (2009).
¿Qué debemos hacer los anarquistas? Ensayo. Editorial Quadrata. Buenos Aires, (2014).

Su libro sobre Severino Di Giovanni sirvió de inspiración para la realización del film de Héctor Olivera “La Patagonia Rebelde” de 1974 cuyo final debió ser cambiado por presiones del Ejercito Argentino que amenazó con no permitir el estreno. Entre los extras de una de sus escenas aparece el ex presidente argentino Néstor Kirchner.

Su obra nunca generó indiferencia. Es mas, los poderosos que se sintieron criticados le realizaron demandas en contra, como la familia del ministro de economia de la ultima dictadura José Alfredo Martínez de Hoz.

De todos modos recibió numerosos reconocimientos.

A continuación transcribimos algunas notas de prensa.

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Falleció Osvaldo Bayer
El historiador, escritor y periodista anarquista murió hoy al mediodía. La noticia fue anunciada en la página de Facebook oficial, desde donde despidieron a uno de los más reconocidos pensadores latinoamericanos, pluma de este diario y principal investigador de los sucesos de La Patagonia rebelde.
Murió el periodista e historiador Osvaldo Bayer, uno de los intelectuales más respetados que dio el país. Su revisionismo centrado en las luchas obreras y la represión de los trabajadores organizados marcaron un antes y un después en la interpretación de la historia argentina. La matanza de peones en su investigación sobre la Patagonia Trágica es, tal vez, su obra más conocida. Por esa y las demás investigaciones que dieron cuenta de la opresión encabezada por los sectores dominantes y las familias patricias argentinas, fue censurado, perseguido y amenazado. Debió exiliarse del país y fue uno de las voces que denunció en el extranjero la represión de Estado de la última dictadura cívico-militar. Al volver en la década del ’80 mantuvo firme sus convicciones. Publicó sus artículos en Página/12. Estuvo presente en cada reclamo obrero, campesino y de las comunidades originarias. La defensa de la ética y de los derechos humanos fueron su baluarte. Tenía 91 años. Su obra y su ejemplo no pierden vigencia.

La noticia del muerte de Bayer fue confirmada por su hija Ana a través de la cuenta de Facebook del escritor: “Una noticia muy triste, falleció mi papá”. También lo hizo en italiano y alemán (“Mein váter ist soeben gestorben” – Mi padre acaba de morir) para anoticiar a los vínculos que el autor de Los vengadores de la Patagonia trágica tuvo en esos países en los que pasó parte de su vida.

Anarquista, historiador, periodista. Osvaldo había nacido el 18 de febrero de 1927 en la provincia de Santa Fe. Estudio Historia en la Universidad de Hamburgo, en Alemania, y sus primeros artículos que marcaron lo que luego sería el perfil de su obra fueron publicados en Noticias Gráficas y en La Chispa, el periódico patagónico que él fundó en la década del ’50. Trabajó también en Clarín. Entre 1959 y 1962 fue titular del Sindicato de Prensa y en la actualidad era secretario honorario del Sindicato de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Sipreba).

Su militancia le valió la persecución de la Triple A, durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, y en 1975 se exilió a Berlín.  Los anarquistas expropiadoresSeverino de Giovani, el idealista de la violencia; Fútbol Argentino, rebeldía y esperanza fueron algunas de sus obras. También fue guionista de La Patagonia Rebelde, el film dirigido por Héctor Olivera que denunció la matanza de peones patagónicos.

En 2008 escribió el guion y libro cinematográfico del film publicado por Página/12, Awka Liwen, junto a Mariano Aiello y Kristina Hille, que da cuenta del despojo de las tierras a comunidades originarias y campesinas, y de la destrucción de la tierra. Por ello fue enjuiciado por la familia del ministro de Economía de la dictadura, José Martínez de Hoz, lo que luego motivó la realización del documental Martínez de Hoz.

En 1963 promovió en la ciudad bonaerense de Rauch una consulta popular para cambiar ese nombre del coronel prusiano por “Arbolito”, el nombre del ranquel que le había dado muerte. Por ello fue arrestado. La orden la dio el general Juan Enrique Rauch, ministro del Interior de la dictadura y bisnieto de Federico Rauch.

Además de la reivindicación de los derechos humanos y luchar por la condena de los genocidas de la última dictadura militar, otra lucha que se convirtió en una de las más emblemáticas fue la de pedir el traslado del Monumento a Roca, ubicado sobre Diagonal Sur, que homenajea al ex presidente argentino que comandó las matanzas de miles de comunidades indígenas en lo que la historia oficial conoce como “la conquista del desierto”. Bayer pidió que en vez de Roca se levante un monumento a la mujer originaria.

Por esta lucha, el Concejo Deliberante del partido bonaerense de Rojas, renombró en 2007 “Pueblos Originarios” a la ex calle Julio Argentino Roca. Lo pidieron alumnos de las escuelas locales basados en en sus investigaciones de Bayer. En la actualidad existen muchos proyectos similares.

En 1984 se le otorgó el Premio Konex, en 2003 la Universidad Nacional del Centro le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa por su trayectoria en el campo de los derechos humanos, la literatura y el periodismo. Recibió el mismo título en las universidades nacionales de Córdoba, (2009), Quilmes (2009), San Luis (2006), Del Sur (2007), Del Comahue (1999) y de San Juan (2011).

Debido a su estado de salud, asistió a la última movilización del 24 de Marzo en silla de ruedas. Había tenido algunos accidentes domésticos y achaques propios de la edad. Pero así y todo siempre fue incesante el desfile de estudiantes, escritores, periodistas y cualquier persona que se le ocurriera visitarlo, por su casa del barrio porteño de Belgrano, a la que su amigo, el escritor y periodista, Osvaldo Soriano, bautizó “El Tugurio”.

Fuente: Pagina 12. 24 de diciembre de 2018  https://www.pagina12.com.ar/164308-fallecio-osvaldo-bayer

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El autor de “La Patagonia rebelde”

Murió el escritor, historiador y periodista Osvaldo Bayer
Polémico y crítico dejó obras muy importantes para la literatura política. Tenía 91 años.

Dejó dos obras muy importantes para la literatura política: La Patagonia Rebelde y la biografía de Severino Di Giovanni (Lucía Merle)

Cuando cumplió 90 años, un periodista le preguntó al escritor, historiador y periodista Osvaldo Bayer cómo imaginaba un día perfecto. Él dijo que se veía levantándose al alba para después tomarse tres vasos de whisky, salir a caminar por una playa tropical, comer salchichas alemanas con karttofel (ensalada alemana de papas y huevos), dormir una buena siesta, escribir durante varias horas y poder ver el mar antes de dormir: esa era su idea de la felicidad.

Fue muy poco antes de que celebrara ese aniversario redondo en una plaza de Nuñez (Roosevelt y 3 de febrero), lejos de la playa pero muy cerca de su casa, rodeado de un mar de vecinos, que se acercó a abrazarlo con inmensurable cariño y una visible gratitud. Es que además de ser el “anarquista pacifista”, como le gustaba definirse, defensor de los valores democráticos y filoso polemista al que que sus admiradores y detractores reconocían como uno de los más sólidos intelectuales latinoamericanos de las últimas décadas, Bayer era un buen hombre, que se había ganado el respeto y el cariño de una sociedad que le reconocía su compromiso inquebrantable, con la profesión y con la lucha por los Derechos Humanos, banderas que agitaba con convicción pero sin perder la ternura. Su amigo y su gran modelo en la profesión y en la vida era Rodolfo Walsh.

Este lunes a las 11 de la mañana, en su casa, murió Osvaldo Jorge Bayer. Tenía 91 años.

Fue un reconocido escritor y periodista, quien dejó dos obras muy importantes para la literatura argentina política: “La Patagonia Rebelde” y la biografía de “Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia”.

La noticia de su muerte, a sus 90 años, conmovió al arco político en su totalidad e impactó en el ambiente de la cultura, desde el que escritores, historiadores y periodistas lamentaban su partida a través de las redes sociales.​

Había nacido el 18 de febrero de 1927 en Argentina, y su apellido original era “Payr”. Sucede que cuando su abuelo llegó al país, se cansó de que lo escribieran mal. “Bayer, como las aspirinas”, dijo en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires y los Territorios Nacionales. De chico le decían Oswald.

“La Argentina es un país en permanente desarrollo. O no”, decía él con sutil ironía. Era un observador lúcido y crítico de la actualidad nacional y no tenía pruritos a la hora de señalar la injusticia de la desigualdades sociales. “¿Hay democracia en un país en que hay villas miserias y barrios de lujo’”, solía preguntar. “Los hombres de Mayo querían llegar a la libertad con igualdad; a nosotros, en cambio, no nos da vergüenza seguir cantando el himno”, disparó cierta vez. “La lucha que libramos es por la verdadera democracia, sin niños con hambre y con trabajo para todos.”

Como investigador y periodista –una profesión a la que había llegado por influencia de su hermano mayor, colaborador de diarios en su juventud- Bayer dio forma a una obra cumbre, la saga histórica de Los vengadores de la Patagonia trágica –que tendría su adaptación al cine en 1974, bajo dirección de Héctor Olivera. La película, ganadora de un Oso de Plata en Berlín, es La Patagonia Rebelde (1974), y fue guionada por el mismo Bayer.

El escritor había dado el salto a la cultura popular con su investigación sobre el anarquista Severino Di Giovanni y alcanzaría el reconocimiento definitivo con la serie de cuatro tomos que integran Los vengadores de la Patagonia…, publicados entre 1972 y 1974 y basados en un hecho histórico silenciado: una trágica represión a cargo del Ejército argentino que incluyó fusilamientos de decenas de peones rurales y obreros en las huelgas patagónicas de 1921.

La obra, en conjunto, es más mucho más que el testimonio de la virulenta represión y matanza: puede leerse como la radiografía descarnada de un sistema perverso, en el cual los estancieros latifundistas de la Patagonia, verdaderos instigadores e interesados en aniquilar a los huelguistas, presionaron al gobierno de Hipólito Yrigoyen y al ejército para que terminara definitivamente con los “rotosos sublevados”. Es la forma en la que su autor daba visibilidad y vos a los marginados de la Historia, a la vez que denunciaba a sus verdugos, haciendo gala de una forma de revisionismo que operaría como bisagra en la trama del periodismo argentino. “No es necesario agregar nada a la verdad histórica porque ésta tiene más fantasías que la propia fantasía”, sostenía el escritor.

“La historia de Osvaldo Bayer es la historia de la Argentina. En todo momento tuve presente que no sólo estaba reconstruyendo la vida de uno de los periodistas e intelectuales más importantes de la historia contemporánea, sino que también recorría los distintos hechos históricos del país”, había contado a Clarín el periodista Germán Ferrari, quien ordenó en un libro la vida de una de las grandes figuras del siglo XX argentino.

El libro La Patagonia Rebelde ocupa un lugar central en el periodismo argentina. La exhibición como película —dijo Ferrari— “permitió a un público masivo acercarse a un acontecimiento histórico silenciado. Sin lugar a dudas, los cuatro tomos de Los vengadores… figuran entre las investigaciones más valiosas de historia del género”.
La publicación de los libros derivaría en su persecución por parte de la Triple A de José López Rega, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, y un exilio forzado en Berlín, desde el que denunció las atrocidades de la última dictadura y que se extendió hasta 1983, año de la recuperación democrática.

En 1984, Bayer prologó un libro de su amigo Juan Gelman, Exilio, y recibió el Premio Konex, un reconocimiento que se sumaría a otros tantos, como el Doctor Honoris causa que recibiría de parte de la Universidad Nacional del Centro por su lucha por los derechos humanos, la literatura y el periodismo (2003) y, posteriormente, en las universidades nacionales de Córdoba, (2009), Quilmes (2009), San Luis (2006), Del Sur (2007), Del Comahue (1999) y de San Juan (2011). Era también Profesor Honorario de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Una súplica en la nocheBayer trabajó en Clarín y llegó a ser Secretario General de Redacción. “Me gustó siempre el periodismo, acá y en el interior”, contó en diálogo con La Izquierda Diario en enero de 2017.

Además dirigió el diario Esquel en la Patagonia. “Empecé a defender a la peonada, que no cobraban un pito. Entonces vino la Gendarmería con un escrito que decía que tenía 24 horas para dejar la ciudad porque traía ‘inquietud en la población’. Una barbaridad”, siguió su relato.

Tras ese episodio, comenzó su desempeño en Clarín. Fue en este diario en el que escribió la que para él fue su mejor nota: “Una súplica en la noche”.

Se publicó el jueves 3 de junio de 1971, en la contratapa. Cuenta una brutal agresión a unos chicos de entre 4 y 6 años por parte de un empleado del subte, en la estación Constitución.
“Me causó una enorme alegría porque trascendió. Al tema lo tomaron otros diarios. Fue un escándalo”, contó años después.

A partir de 1986 se volvió asiduo colaborador del diario Página/12 y del diario Madres de Plaza de Mayo (reunió esas crónicas en un volumen titulado Ventana a Plaza de Mayo), de quienes se mantuvo siempre cerca. Los anarquistas expropiadores, Severino de Giovanni, el idealista de la violencia; y Fútbol Argentino, rebeldía y esperanza son otras de sus obras más elogiadas y que en la Argentina publica editorial Planeta. Mientras que su compromiso con los pueblos originarios quedó plasmado en el guión y libro cinematográfico del documental Awka Liwen, que escribió en 2008, la historia de la pugna por la distribución de la riqueza en Argentina a partir del despojo de las tierras y el ganado cimarrón a los pueblos originarios y al gaucho.

Si existe alguna forma del paraíso, y le dieron a elegir, estará escribiendo frente a una ventana -la Plaza o la playa- y revolviendo unos hielos en su vaso bien cargado de whisky. Es cierto que la igualdad es escurridiza, pero la lucha tuvo sentido, por eso uno lo imagina sonriendo.

Fuente: Clarin. 24 de diciembre de 2018. https://www.clarin.com/cultura/murio-osvaldo-bayer_3_wudMHXtJw.html

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Murió Osvaldo Bayer, un incansable defensor de los derechos humanos

El historiador y periodista tenía 91 años y una larga trayectoria del lado de los excluidos, explotados y mancillados por el poder.

Nacido en la ciudad de Santa Fe el 18 de febrero de 1927, se trasladó luego con su familia a Concepción del Uruguay, a Tucumán y finalmente a Buenos Aires, al barrio de Belgrano.

En esa casa, bautizada “El tugurio”, por su colega Osvaldo Soriano, vivió Bayer hasta sus últimos días.

Hincha fanático de Rosario Central, Bayer se caracterizó por su constante coherencia en defender las causas de los excluidos, explotados y mancillados por el poder, lo que plasmó en ensayos como “Los Vengadores de la Patagonia Trágica”.

“La Patagonia rebelde” fue llevada al cine en la década del 70 por Héctor Olivera, con guión del propio Bayer. La película llegó a proyectarse en todo el país durante el último gobierno de Juan Domingo Perón (1973-1974), pero durante el de su esposa y sucesora, María Estela Martínez de Perón, el escritor fue amenazado y perseguido por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), dirigida por López Rega.

Antes de esta obra, Bayer había escrito “Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia” (1970), donde narra la vida de un anarquista italiano que luchó contra el régimen fascista de Benito Mussolini y fue fusilado en la década del 30, durante la dictadura argentina encabezada por José Félix Uriburu.

Pese al dolor que a Bayer le causaron las prohibiciones de sus libros, en una entrevista con Télam en 2016, confesó que los hostigamientos lo habían fortalecido.

“Todas esas persecuciones me sirvieron para darme fuerza y sobre todo me ayudó mi familia. Mi mujer jamás me reprochó nada, cuando me quedé sin empleo ella salió a trabajar en una feria, fue una gran compañera, con la que estuve casado 63 años”.

Debido a la persecusión por parte de la Triple A, en 1975 debió exiliarse en Berlín, de donde recién pudo regresar en 1983, con el restablecimiento de la democracia.

En el exilio, Bayer continuó escribiendo, militando y denunciando las desapariciones de personas, torturas y asesinatos cometidos por grupos paramilitares de la última dictadura militar (1976-1983).

En Alemania, Bayer recibió a las Madres de Plaza de Mayo, a quienes apoyó en sus denuncias sobre la desaparición de sus hijos y otros crímenes de la dictadura. Sobre ese período de la historia, su pensamiento crítico quedó plasmado en títulos como “Ventana a Plaza de Mayo” y “Exilio” que escribió junto a su amigo y poeta Juan Gelman.

Lo político también formó parte de su única obra de ficción: “Rainer y Minou” (2001), una novela de amor, en la que aborda la relación entre una joven judía que viaja a Alemania para recuperar la historia de sus antepasados y un funcionario del gobierno alemán que carga con el estigma de ser hijo de un genocida nazi.

Con el regreso de la democracia, Bayer escribió además el ensayo “Rebeldía y esperanza. Debates, discusiones y documentos” (1993), en el que aborda la historia de la violencia política en Argentina y se mide en debates con intelectuales como Rodolfo Terragno, Álvaro Abós y Ernesto Sábato sobre consideraciones sobre el exilio.

“Repetiría mi vida, no estoy arrepentido. Viví siempre humildemente y luchando contra el sistema. Sufrí cárcel, exilio, largo exilio y volví, siempre con la misma lucha”, había dicho Bayer.

Ha sido distinguido como Doctor Honoris Causa de la Universidad De Buenos Aires, Córdoba, Quilmes, San Luis y San Juan. Su trabajo como periodista más recordado es el que llevó adelante durante varios años en Pagina 12, pero antes también se desempeñó en Noticias Gráficas, Clarín, Diario Esquel, entre otros. Si bien era historiador y escritor, siempre destacó su labor en los medios. “De todo lo que he hecho en mi vida, el oficio de periodista es aquello con lo que me siento más identificado. Soy un periodista nato”, dijo en febrero de 2017, cuando fue homenajeado en vida por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires.

 

Fuente: Tiempo Argentino. 24 de diciembre de 2018. https://www.tiempoar.com.ar/nota/murio-osvaldo-bayer

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