Por Sergio Guerra Vilaboy

Algo parecido a lo que me sucedió con Juan Bosch, que la valoración de una obra de su autoría me permitió conocerlo en persona, me ocurrió con Antonio Núñez Jiménez (1923-1998), destacado científico y político cubano. A principios de 1990, el Ministerio de Educación de Cuba me solicitó una opinión sobre un libro inédito suyo, titulado Nuestra América, para usarlo de texto escolar. Aunque me pareció una obra muy útil, por su original combinación del análisis histórico y el geográfico, le hacía algunas observaciones puntuales.

A los pocos días, Núñez Jiménez me llamó y me invitó a su casa. Allí me recibió su hija Liliana, a la que había dirigido su tesis de Licenciatura sobre el gobierno del general Juan Velasco Alvarado en Perú, donde su padre había sido embajador (1972-1978). La comunicación con Núñez Jiménez fluyó expedita, mientras me mostraba la edificación levantada al fondo de su casa, donde funciona desde 1994 la Fundación de la Naturaleza y el Hombre que el creara. Rodeado de libros, grabaciones en casettes de sus conversaciones con Fidel Castro y de un cuadro que Guayasamín le había pintado, hablamos largo rato sobre diversos temas, incluyendo la obra que había valorado. En la primera edición de Nuestra América (1992) me agradece, junto a los historiadores Julio Le Riverend y Manuel Moreno Fraginals, y al poeta Roberto Fernández Retamar, “por la revisión total de los manuscritos de este libro y sus atinadas observaciones que lo enriquecieron”.
Antonio Núñez Jiménez

Núñez Jiménez realizó numerosos aportes al conocimiento de la geografía y la arqueología del archipiélago cubano. Graduado en la Universidad de La Habana en Filosofía y Letras, comenzó sus exploraciones en 1939 y al año siguiente fundó la Sociedad Espeleológica de Cuba. Encabezó la Expedición Geográfica al oriente que por primera vez llegó a la cima del Pico Suecia en la Sierra Maestra, explorando el caudaloso río Toa y haciendo novedosos trabajos arqueológicos (1945). Una década después descubrió la Gran Caverna de Santo Tomás, en la Sierra de Los Órganos en Pinar del Río, la mayor del país.

Fue profesor de la cátedra de Geografía e Historia en el Instituto de Segunda Enseñanza de El Vedado, en La Habana, y su Geografía de Cuba, publicada en 1954, estuvo censurada por la dictadura de Batista. En la recién fundada Universidad Central de Las Villas obtuvo la Cátedra de Geografía Regional y Geomorfología y muchos años después fue considerado Profesor Emérito (1982). Incorporado a fines de 1958 a la columna del Ejército Rebelde comandada por Che Guevara, sus conocimientos de la zona facilitaron la rendición de la ciudad de Santa Clara y le valieron el ascenso a capitán.

Al triunfo de la Revolución, fue director ejecutivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria, y en 1962 Núñez Jiménez fue designado al frente de la Academia de Ciencias de Cuba, cuyas funciones se ampliaban con numerosos institutos de investigación y centros científicos. También se desempeñó como director de la Escuela de Artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (1960-1962), viceministro de Cultura (1978-1989) y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (1976-1993).

Publicó innumerables artículos, folletos y libros, entre estos La Liberación de las Islas (1959), Cuba con la mochila al Hombro (1963); Cuba: Dibujos Rupestres (1975); Cuba la Naturaleza y el Hombre: El Archipiélago. (1982, inicio de esta colección); En Marcha con Fidel 1959 (1982) –seguido de otros tomos sobre los primeros años de la Revolución–; Cristóbal Colón en Cuba (1994); El Che en Combate (1998); Cuba Subterránea (2018) y Wifredo Lam (2018). Realizó investigaciones arqueológicas en Perú, Guatemala y la península de Yucatán, sitio donde exploró en noviembre de 1991 las cuevas del Venado (Actun ceh en maya) con la ayuda del espeleólogo mexicano Carlos Evia Cervantes, bajo auspicio de Carlos Bojórquez Urzaiz, entonces director de la Facultad de Ciencias Antropológicas. Además, participó en expediciones científicas a diversas partes del planeta, incluido el Polo Norte, la Antártida, las Islas Galápagos y la Isla de Pascua, las que cerró con broche de oro con la expedición denominada En canoa del Amazonas al Caribe, que, bajo su dirección, recorrió veinte países.

Publicado en http: INFORME FRACTO.com/Madre América-Cuba, 15 de julio de 2019

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