Sergio Guerra Vilaboy

Este 1 de octubre falleció Miguel León Portilla (1926-2019), el mejor conocedor e investigador de la América indígena, quien con sus enjundiosos estudios de los pueblos originarios abrió un nuevo camino a la historiografía de nuestra América. Nacido en la capital de México, se graduó de bachiller en Guadalajara en 1944 y cuatro años después en Loyola University, de Los Ángeles, California. En agosto de 1956, obtuvo su doctorado en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con la tesis La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes.

Durante más de medio siglo el doctor León Portilla, quien llegó a dominar varios idiomas (entre ellos el náhuatl), fue Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras e investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de su Alma Mater, del que fue Director (1976-1986). Lo distinguieron con la condición de Investigador Emérito de la UNAM (1988) y del Sistema Nacional de Investigadores (1996). Fue también Director del Instituto Indigenista Interamericano (1960-1966); Director de la Academia Mexicana de la Historia y Consejero del Instituto de Civilizaciones Diferentes, con sede en Bruselas (Bélgica). Además, fue embajador de México ante la UNESCO (1988-1992). Perteneció a más de una treintena de sociedades académicas y en reconocimiento a su destacada labor recibió numerosas distinciones, entre ellos el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía de México (1981); el Premio Universidad Nacional (1994) y el Premio de la Universidad Iberoamericana (2005). Además, muchas universidades del mundo le otorgaron el título de doctor honoris causa.

Sin duda, Visión de los Vencidos (1959), es su obra más popular y famosa, traducida a una veintena de idiomas. En este valioso libro, el doctor León Portilla reunió fragmentos de la visión náhuatl desde las premoniciones de Moctezuma hasta los cantos tristes posteriores a la conquista, extraídos de los propios textos aborígenes. Para León Portilla el conocimiento de la literatura indígena era también un arma contra los efectos uniformadores del mundo posmoderno, en el que se quieren imponer las normas genéricas del neoliberalismo como explicó en su texto Pueblos originarios y globalización(1996).

Entre los títulos de su profusa bibliografía están: Siete ensayos sobre cultura náhuatl (1958); Los antiguos mexicanos, a través de sus crónicas y cantares (1961); Trece poetas del mundo azteca(1967); Tiempo y realidad en el pensamiento maya (1968); De Teotihuacán a los aztecas (1971); Culturas en peligro (1976); México-Tenochtitlán, su espacio y tiempos sagrados (1979);  Bernardino de Sahagún (1987); Cartografía y crónicas de la Antigua California (1989); La flecha en el blanco. Francisco Tenamaztle y Bartolomé de las Casas en lucha por los derechos indígenas 1541-1556 (1995); Los manifiestos en náhuatl de Emiliano Zapata (1996); Loreto, capital de las Californias. Las cartas fundacionales de Juan María de Salvatierra(1997); Tonatzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano(1999); Motivos de la antropología americanista. (2001); Pueblos indígenas de México: autonomía y diferencia cultural(2003); En torno a la historia de Mesoamérica (2004); Aztecas-Mexicas, desarrollo de una civilización originaria(2005) y México: muchas lenguas y culturas. Su florecer en un universo de biodiversidad(2006), Independencia, reforma, revolución, ¿y los indios qué? (2010).

Me presentaron a León Portilla y a su esposa Ascensión Hernández (Chonta), en una hermosa tarde en casa de Eugenia Meyer en la Ciudad México, en la que también estaban los embajadores mexicanos Beatriz Paredes y José Ignacio Piña. De inmediato conecte con aquel hombre sencillo, jovial, de gran sentido del humor, fácil comunicación y enorme sensibilidad humana. Tuve poco después el honor de pronunciar el discurso de elogio en el Aula Magna de la Universidad de La Habana cuando se le entregó el Doctorado Honoris Causa (2006). Sus conmovedoras palabras de aceptación las publicamos en el número 5 de Chacmool: cuadernos de trabajo cubano-mexicanos.

Al año siguiente, el propio León Portilla inauguró con una impresionante conferencia magistral el VIII Encuentro Internacional de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC) celebrado en Caracas. En esta oportunidad lo recibí en el aeropuerto de Maiquetía junto con Arístides Medina Rubio, entonces Presidente de ADHILAC y Director de la Biblioteca Nacional de Venezuela –quién desgraciadamente también falleció el pasado 1 de octubre- y lo acompañé en distintas actividades, incluyendo el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa en la Universidad Bolivariana. Después me mandó su sentido artículo, “Cuba y México”, que publicamos en el Chacmool: cuadernos de trabajo cubano mexicanos  VI, donde condena el bloqueo estadounidense a Cuba y hace votos, como en su discurso del Aula Magna, para que “cubanos y mexicanos, manteniéndonos en nuestra relación y amistad de muchos siglos”, estrechemos “nuestras manos para seguir haciendo al andar: un camino de justicia, libertad y esperanza”.

Publicado en Informe Fracto Madre América: México. 2 de octubre de 2019. informefracto.com

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