Por Sergio Guerra Vilaboy

Cuando preparaba mi tesis doctoral sobre los artesanos de Bogotá en la revolución del medio siglo, me encontré con un libro inspirador de la autoría del historiador colombiano Gustavo Vargas Martínez titulado Colombia 1854: Melo, los Artesanos y el Socialismo. (1972). Después conocí a su autor en un evento de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC) celebrado en México, en noviembre de 1984, con quien compartí cinco años después cuando me visitó en mi casa y conversamos toda una tarde sobre la historia latinoamericana.

Me regaló dos libros suyos, dedicados a Bolívar, que me han sido de mucha utilidad. Me refiero a Reflexiones sobre el sueño bolivariano de la Patria Grande (1985) y a Bolívar y el poder: orígenes de la revolución en las repúblicas entecas de América (1991). A la temática bolivariana también dedicó otras obras: Bolívar y Marx otro debate sobre la ideología del Libertador (1984), que obtuviera el Premio en la primera Bienal de Ensayo sobre el Libertador en Caracas (1983); Simón Bolívar. Semblanza y Documentos (1998) y Presencia de Bolívar en la cultura mexicana (2005), lo que explica que Gabriel García Márquez se entrevistara con él cuando preparaba El general en su laberinto, tal como lo reconoce en las últimas páginas de su famosa novela.

Gustavo Vargas Martínez (1934-2006) fue un historiador, filósofo, sicólogo y geógrafo nacido en Bucaramanga, Colombia, donde se graduó de Sicología en la Universidad Nacional de Bogotá en 1955, aunque su brillante carrera profesional la desarrolló en México. Se estableció en la capital mexicana desde que hiciera estudios de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Aquí obtuvo su Maestría (1956) y tres años después el doctorado en Sicología, cuya tesis, Ensayo sobre procedimiento psicológico clínico, publicó en1958. Desde 1964 se hizo cargo de la asignatura de Historia de la Cultura Latinoamericana en el Colegio de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y también laboró en la Universidad de Puebla. A partir de 1986 fue docente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

China fue muy importante en su vida académica, desde que entre 1964 y 1968 residiera en Beijing, durante la llamada Revolución Cultural Proletaria dirigida por Mao Zedong. A partir de ese momento, visitó la gran nación asiática casi treinta veces, prestando servicios en el Instituto de Idiomas de la capital china, en la agencia de noticias Xinhua y en la Comuna Popular Lukuqiao o Puente de Marco Polo. En 1992 fue invitado de honor a la Conmemoración del V Centenario del llamado descubrimiento de América, pues ya había publicado dos años antes su libro Fusang, Chinos en América antes de Colón (1990), donde se refiere a la supuesta travesía del almirante chino Zheng He, a quien se atribuye recorrer las costas americanas al mando de una flotilla de juncos de 1421 a 1423. Gracias a todas esas experiencias e informaciones, pudo impartir en la UNAM cursos de Historia Antigua de China.

Este último libro formó parte de una nueva línea de trabajo emprendida por Gustavo Vargas: el estudio de las fuentes cartográficas, al que se consagró en los últimos años de su existencia. Esas investigaciones lo llevaron a concluir en su libro América en un mapa de 1489 (1996) – con prólogo de su coterráneo Germán Arciniegas – de que numerosas cartas geográficas europeas de 1415 a 1493, atribuyeron mares, islas, penínsulas y otros accidentes geográficos al Asia, cuando en realidad eran de América y procedían de viajeros que habían estado antes de Colón en nuestro continente. Fue en ese contexto que fundó en 1998 la revista Amerística. La ciencia del nuevo mundo y publicó los textos Atlas Antiguo de América, siglos XV y XVI (1995) y Américo Vespucio: el primer nombre. 500 años del descubrimiento de América” (2005),

Vargas Martínez fue miembro destacado de varias sociedades científicas, como la Academia de Historia de Santander y la Academia Nacional de Geografía. En 1994 recibió la Orden al Mérito en grado de Comendador, de la República de Colombia y dos años después el Premio Edmundo O ‘Gorman de México. Tras su fallecimiento, el 4 de marzo de 2006, la Escuela Nacional de Antropología e Historia organizó en su honor el evento Periplo de una Conciencia Americana. In Memoriam Gustavo Vargas Martínez, mientras la prestigiosa revista Cuadernos Americanos, a cuyo consejo editorial pertenecía, le dedicaba un número. Con total justicia, el arqueólogo mexicano Ricardo Melgar Tisoc lo califico de “un intrépido marinero y cartógrafo del conocimiento, en donde su pluriculturalidad (Colombia, Venezuela, Perú, México, España, China, entre otros), le permitió fondear tanto en fuentes americanos y europeas, como sumergirse en antiquísimos y maravillosos documentos y cartas geográficas del lejano oriente, particularmente de China”


Fuente: INFORME FRACTO – Madre America: Colombia. 17 de octubre de 2019. informefracto.com

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