Por René Villaboy

Aun con el inconfundible aroma a libro recién salido de la imprenta he leído, en pocas horas, pero con avidez, una obra de la que ya tenía algunas referencias durante su proceso de creación. Se trata de América Latina después de la Independencia. De la capitulación de Ayacucho a la Revolución Mexicana, del destacado historiador cubano, Sergio Guerra Vilaboy, (1949) publicada por la Editorial Universitaria Félix Varela durante el año que amenaza por concluir.

Esta obra de Guerra Vilaboy responde en rigor a la necesidad de contar con un material bibliográfico y docente básico para una materia surgida en los nuevos planes de estudios de la carrera de Historia en varias universidades, en particular en la Universidad de La Habana. En cambio, los contenidos, la organización discursiva, la metodología de la historia comparada, y la profundidad de los análisis que se derivan de cada uno de los ensayos históricos que constituyen sus capítulos, superaran el sentido de simple material didáctico. Este libro resulta definitivamente -con sus más de 300 páginas- una valiosa contribución para repensar el proceso de formación y evolución de los estados nacionales en Nuestra América.

El autor de América Latina después de la Independencia es, sin lugar a dudas, uno de los más reconocidos y consagrados latinoamericanistas cubanos, condición que valida con premios y reconocimientos nacionales e internacionales, con una prolífera obra bibliográfica y ensayística publicada, pero sobre todo con una experiencia docente que ocupa la mayor parte de sus siete décadas de vida. Esta obra que pone Guerra en primer lugar -en manos de sus estudiantes- parte de la concepción historiográfica que considera el 9 de diciembre de 1824, día en que se derrotó al colonialismo español en el campo sacro de Ayacucho, como parteaguas que dio inicio a una etapa distinta y mucho más compleja del desarrollo histórico de nuestro subcontinente. Período que implicó la creación de los estados soberanos sobre las ruinas dejadas por años de guerra, sobre las pugnas y contradicciones de los sectores y grupos que abrazaron la causa de la emancipación, sobre la diversidad de los pueblos originarios y de otros trasplantados por la fuerza, sobre las diversas pero imperialistas posturas europeas, de la naciente e impetuosa potencia del Norte y sobre todo por encima de bases débiles que impusieron que la colonia sobreviviera a la república y que la independencia, según José Martí, sólo fuera un cambio de forma, pero no de espíritu. A partir de esta noción, el autor establece varios ejes o problemáticas que devienen en el conjunto de capítulos que integran la obra.

Este reciente libro de Guerra Vilaboy fue estructurado en ocho apartados, antecedidos de una presentación del propio autor, donde con evidente sentimiento pedagógico orienta a sus discípulos, y de paso a los lectores sobre el contenido que encontraran en las páginas de la obra. Destacando en esta parte introductoria la validez de un análisis histórico sobre los postulados del marxismo, ajustado y renovado en las particularidades de la Nueva Historia Latinoamericana. Como primer capítulo- problema, este experimentado autor profundiza sobre el período de predominio de las fuerzas políticas e ideológicas de corte conservador. Para hacer este ejercicio, analiza de manera comparada, las distintas posiciones de dichos sectores pres capitalistas, vinculados a la tierra y al poder de las armas y del púlpito en las repúblicas y las vernáculas monarquías americanas. Dicho apartado se complementa con otros dos capítulos donde se insertan ensayos dedicados al filibusterismo impulsado desde los Estados Unidos, y los intentos de unidad hispanoamericano que se vertebraron aun después del fracaso de la anfictionía de 1826.

Para contraponer lo anterior, el título IV de la obra se dedica a exponer las singularidades, las proyecciones y resultados de las reformas o revoluciones impulsadas por los liberales en Nuestra América. Coincidiendo con la mitad del siglo XIX, con los alances de la segunda industrialización europea y con la preminencia de la ecuménica idea de igualdad legal y progreso. Estos análisis comparativos de Guerra Vilaboy luego se adentran en las manifestaciones y contradicciones imperialistas, que llevaron incluso a enfrentar con armas por el medio a estados hermanos o vecinos de este lado del mundo en las guerras de la Triple Alianza contra el Paraguay (1864-1870) y la del Pacífico (1879-1883).

Finalmente, América Latina después de la Independencia. De la capitulación de Ayacucho a la Revolución Mexicana expone el proceso de instrumentación de un orden neocolonial auspiciado por las mercancías y los capitales de los grandes centros de poder que consolidaron la dependencia y el modelo primario exportador subdesarrollado que aún prevalece en nuestros días. De manera que, en ocho capítulos que escapan de las 300 cuartillas, Sergio Guerra nos dio una visión de Nuestra América en lo que fue y en lo que le hicieron ser durante el periodo fundacional de su soberanía y su endeble independencia. Quizás este destacado autor deba volver para hablarnos de la realidad de la gente, de la vida cotidiana, de las mentalidades, de las expresiones artísticas y literarias, de las muchas formas de asumir y vivir este peso económico- político de tan trascendental etapa. Pero ya con su obra nos invita a leer, a pensar y sobre todo a cambiar los rezagos de América Latina después de la Independencia.

Fuente: Informe Fracto. informefracto.com 26 de noviembre de 2019

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