Por Sergio Guerra Vilaboy

En medio de las airadas protestas contra el odio racial que sacuden a la sociedad estadounidense, ante el brutal asesinato de George Floyd por la policía, se cumplen ochenta años del fallecimiento de Marcus Garvey, llamado el Mesías negro por su papel al frente de los afrodescendientes. Nacido en Jamaica en 1887, entonces colonia inglesa, Garvey comenzó su activismo social en Costa Rica donde trabajo desde 1910 en las plantaciones de la United Fruit Company.

Después de recorrer otros países centroamericanos, Garvey viajó a Inglaterra en 1912, donde fue estibador y pudo estudiar derecho y filosofía en el Birbek College. En Londres entabló amistad con el egipcio Duse Mohammed Ali, editor de African Times and Orient Review, publicación emanada del Primer Congreso Universal de las Razas. En su número de octubre de 1913, Garvey publicó un artículo para exaltar a los ex esclavos sublevados en la bahía de Morant en Jamaica (1865) y abogar por la liberación e integración de las Antillas inglesas. De regreso a su tierra natal, fundó en 1914 la Universal Negro Improvement Association (UNIA) dirigida a impulsar las luchas de los afrodescendientes, objetivo que lo llevó a Estados Unidos. Realizó una extensa gira proselitista por el territorio norteamericano que tuvo su mayor impacto en el barrio de Harlem en New York, donde editó desde 1918 el Negro World, primer periódico de gran tirada de la población negra. Gracias a su tesón y carisma, en menos de un lustro la UNIA devino en la más poderosa organización de afrodescendientes del mundo, con filiales en el Caribe y África.

En 1920, la primera convención de la UNIA, que reunió a miles de personas en el Madison Square Garden de New York, acordó crear un gobierno provisional de África en el exilio, presidido por Garvey, y lanzar la Declaración de los Derechos de los Pueblos Negros del Mundo. Este valeroso documento, condena la discriminación racial y la segregación, defiende los derechos de los afrodescendientes y critica al sistema educativo, diseñado para inculcar la idea de la superioridad blanca.

El ideario de Garvey aspiraba a la emancipación de la comunidad negra y a la descolonización de África, que debía convertirse en una gran nación que acogiera a los naturales y sus hijos dispersos por la trata de esclavos. Para impulsar su ambicioso proyecto, organizó un cuerpo paramilitar (Legión Africana), otro de enfermeras (La Cruz Negra), una entidad empresarial (Corporación Negra de Industrias) y varias sociedades para proteger a la población negra desvalida en salud, educación y vivienda. Para facilitar el regreso a África, adquirió una pequeña flotilla, la Línea Black Star, cuyos dos primeros barcos denominó Frederick Douglas y Antonio Maceo. En ella, Garvey recorrió todo el Caribe y parte de América Central, aclamado por multitudes entusiasmadas por su oratoria y propuestas de redención.

La magnitud alcanzada entonces por el movimiento negro rebasó la tolerancia del gobierno estadounidense que desató persecuciones y campañas en su contra, instrumentadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI). Esa hostilidad precipitó la quiebra de la Black Star Line (1922), el encarcelamiento de Garvey en 1925, recluido en una prisión de Atlanta, e incluso la división de la UNIA con la salida de los afroamericanos.

Deportado a Jamaica en 1927, donde fue recibido en forma apoteósica, Garvey se involucró en la política local a través del People Political Party (PPP), que fundó con un programa de reformas sociales y propuestas nacionalistas, junto al periódico The Blackman y The Workingman and Labourers Association (JWLA). Estas intensas actividades no le alejaron de sus aspiraciones de revitalizar la UNIA –para ello promovió las convenciones de Kingston (1934) y Toronto (1938)-, pero el garveysmo había perdido fuerza y declinaba en la misma medida que se apagaba la vida de su fundador, que murió en Londres, el 10 de junio de 1940, donde vivía hacía cinco años.

Aunque no pudo alcanzar todos sus sueños, la prédica de Marcus Garvey germinó en el rastafarismo, la negritud, el Black Power y otros movimientos negros formados con posterioridad, inspirando la independencia de África-Ghana lleva en su bandera la estrella negra de la Black Star Line-, y al propio panafricanismo; mientras en Jamaica, donde reposan sus cenizas, se le venera como Héroe Nacional.

Fuente: www.informefracto.com – 9 de junio de 2020

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