Por Sergio Guerra Vilaboy

En los albores del proceso emancipador neogranadino se destacó en Cartagena de Indias el artesano mulato Pedro Romero Porras (1756-1816), a quien se atribuye origen cubano. A este hombre correspondió un papel protagónico para que Nueva Granada fuera el primero territorio de ese Virreinato en proclamar su separación de España, el 11 de noviembre de 1811, y el segundo de toda Hispanoamérica, después de Venezuela.

Para algunos historiadores, Pedro Romero era natural de la ciudad portuaria cubana de Matanzas y, según esa versión, fue uno de los artesanos que el ingeniero Antonio Arévalo llevó desde Cuba para los trabajos de fortificación de Cartagena. Otros, en cambio, cuestionan su nacimiento en la Mayor de las Antillas, pues no se ha encontrado su inscripción, ni otra información suya en la isla. La documentación confirma que Pedro Romero era desde 1778 dueño de su propia herrería en el barrio de Santa Catalina en Cartagena, que mudó más tarde al de Getsemaní, para acercarse al Arsenal del Apostadero de la Marina, donde estaban la mayoría de los talleres de metales duros. Desde 1786 obtuvo un contrato de asentista de herrería, cerrajería, armería y fundición, que hizo de su taller uno de los más grandes de Cartagena hasta que se produjo la invasión napoleónica a España.

El movimiento juntista en el Virreinato de Nueva Granada se inició por el puerto de Cartagena, el 22 de mayo de 1810, cuando fue depuesto el gobernador real Francisco Montes. Casi a la par, surgieron nuevos gobiernos en otras villas, Cali, Pamplona y Socorro, hasta alcanzar a Bogotá, donde después de un día agitado por reyertas entre criollos y españoles, se formó el 20 de julio una junta que depuso al Virrey Amar y Borbón, aunque mantuvo el reconocimiento a Fernando VII como soberano.

De ahí en adelante la vida de Pedro Romero cambió radicalmente, pues devino uno de los principales líderes de las milicias de pardos y morenos libres del barrio de Getsemaní, que le imprimieron al proceso revolucionario en Cartagena un carácter igualitarista, anti español y anti aristocrático. La actuación de sus hombres fue decisiva para aplastar, el 4 de febrero de 1811, el intento sedicioso de los comerciantes españoles aliados al regimiento Fijo acantonado en ese puerto. Nueve meses después, las tropas de mulatos y negros libres impusieron a la moderada junta aristocrática criolla, presidida por el abogado José María García de Toledo, el Acta de Independencia, que declaraba “solemnemente a la faz de todo el mundo que la provincia de Cartagena de Indias es desde hoy y por derecho Estado Libre, Soberano, e Independiente”. El 15 de junio del año siguiente, se aprobó la constitución igualitarista del Estado de Cartagena de Indias, por la primera asamblea legislativa de esa provincia, de la que Pedro Romero era diputado.

Hasta el propio Antonio Nariño mencionó a este patriota, costeño o cubano, en su periódico La Bagatela de Bogotá, al reseñar las últimas noticias recibidas en la capital sobre lo sucedido e Cartagena. Allí el conocido revolucionario neogranadino anotó: “resulta que el cuerpo de patriotas Lanceros de Getsemaní fue el que dio impulso y sostuvo la revolución para que se desconociera definitivamente la Regencia de Cádiz, proclamando una absoluta independencia…entre los patriotas que más se han distinguido se notan a los dos hermanos Piñeres, y al célebre matancero,  jefe de los pardos, siempre amantes de la libertad”.

Con posterioridad, Romero, ascendido a teniente coronel, fue encargado de la defensa en la puerta de la media luna en la amurallada Cartagena, donde resistió seis meses al sitio impuesto por las fuerzas de Pablo Morillo en 1815. La rendición de la plaza, el 6 de diciembre de ese año, lo obligó a escapar en el balandro La Estrella, que sesenta días después arribó al puerto haitiano de Los Cayos, refugió de patriotas neogranadinos y venezolanos. Según algunos autores, murió a comienzos de 1816 por las penalidades de la travesía, aunque para Francisco Pividal, el antiguo artesano acompañó a Bolívar en la expedición que salió de Haití a liberar Venezuela el 31 de marzo de 1816. Acorde al desaparecido historiador cubano: “En la relación de 272 expedicionarios, figura don Pedro Romero con el grado de teniente y de nacionalidad neogranadina (colombiana)”, lo que reafirma el misterio que envuelve el nacimiento y la muerte de este poco conocido prócer de la independencia de Nuestra América.

Fuente: www.informefracto.com – 25 de septiembre de 2020

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