17 de octubre de 1945

Por Sergio Guerra Vilaboy

El 17 de octubre de 1945 una extraordinaria movilización popular en la capital de Argentina, exigió y obtuvo la excarcelación de su líder, Juan Domingo Perón, detenido por el gobierno militar de turno, fecha que se conmemora como Día de la Lealtad. Desde el derrocamiento del presidente Hipólito Irigoyen en 1930 por el general José F. Uriburu, que inauguró la llamada “década infame”, una serie de mandatarios derechistas se sucedieron en el poder mediante el “fraude patriótico”.

El último de ellos fue Ramón S. Castillo, desplazado en 1943 por los generales Arturo Rawson y Pedro P. Ramírez, que temían cediera a la presión de Estados Unidos y variara la neutralidad del país en la Segunda Guerra Mundial. Con el apoyo de ultranacionalistas y católicos, se clausuró el congreso, se cerraron periódicos, intervinieron universidades, fueron disueltos partidos, implantada la enseñanza religiosa y perseguidos comunistas y dirigentes sindicales. También durante el gobierno de Ramírez, un desconocido coronel de 48 años, Juan Domingo Perón, comenzó a escalar posiciones desde un anodino Departamento de Trabajo, que no tardaría en convertir en Secretaria de Estado, promoviendo medidas sociales que, junto a su habilidad como mediador en conflictos laborales y su política en favor de los más pobres, le dieron gran popularidad.

En enero de 1944 Estados Unidos aumentó su presión diplomática sobre Argentina y una escuadra norteamericana bloqueó el puerto de Buenos Aires hasta obligar al gobierno del general Ramírez a romper con el Eje y comprometerse a convocar a elecciones. Al mes siguiente, una junta militar, encabezada por el general Edelmiro J. Farrel, se hizo del poder y en marzo de 1945 declaró la guerra a las potencias del Eje e incautó las propiedades alemanas y japonesas, por lo que Inglaterra y Estados Unidos restablecieran sus relaciones diplomáticas. En ese gobierno militar, el coronel Perón ocupó la vicepresidencia, junto con las carteras de Guerra y Trabajo, lo que le permitió continuar su labor asistencial con aumentos salariales, seguro social y el Estatuto del peón, ampliando su influencia sobre sobre el movimiento obrero al desplazar a dirigentes comunistas y socialistas. Los recursos procedentes de las ventas de cereales y carnes a los aliados, permitieron a Perón seguir esa política redistributiva que afianzaron su imagen popular y permitieron a varios sindicatos proclamarlo, a mediados de 1945, su candidato a la presidencia de la república.

A esa posibilidad se opuso la elite conservadora, la ultraderecha y también fuerzas democráticas, antifascistas y de izquierda, todas alentadas por el nuevo embajador de Estados Unidos Spruille Braden, nombrado por el gobierno de Harry S. Truman para aplicar una línea dura contra el gobierno militar argentino. En ese cargado ambiente, el general Eduardo Avalos, jefe de la guarnición capitalina, y un grupo de altos oficiales enemigos de Perón, lo arrestaron el 12 de octubre. Sus más fieles colaboradores, encabezados por la artista Eva Duarte, con quien poco después se casaría, movilizaron en pocos días a decenas de miles de obreros, que prácticamente se adueñaron de Buenos Aires. La enorme multitud de descamisados o cabecitas negras, en alusión a su procedencia del empobrecido interior mestizo, inundó el 17 de octubre la plaza de Mayo. Acorralada, la junta militar puso en libertad a Perón y le pidió que calmara a los manifestantes, lo que hizo desde el balcón de la propia Casa Rosada.

La liberación fortaleció su candidatura a la presidencia por el recién creado Partido Laborista. Su opositor era José P. Tamborini, postulado por la Unión Democrática, una heterogénea coalición que incluía desde la derecha oligárquica hasta el Partido Comunista. El abierto respaldo de Spruille Braden a este aspirante, cuyos partidarios lanzaron la consigna Tamborini o Hitler, condujo a sus contrincantes a replicar con la de Braden o Perón. Los comicios de 1946 dieron la victoria a este último con el 55% de los votos, abortando los planes de sus opositores y Estados Unidos. La política de beneficio popular y de independencia política desarrollada por Perón en sus dos mandatos consecutivos, interrumpidos por un golpe militar derechista en septiembre de 1955, consolidaron al peronismo como la primera fuerza política nacional hasta hoy, de la que emergieron los Kirchner y el actual presidente Alberto Fernández.

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