Acerca del discurso del presidente Evo Morales frente a los países productores de petróleo en Moscú. 2013

El concepto deuda histórica … exige reparaciones, indemnizaciones y compensaciones, deslegitima el cobro de la deuda externo, así como la “flexibilización laboral neoliberal”. Demanda las responsabilidades nacionales e internacionales por la persistente postergación del bienestar humano y del desarrollo económico en América Latina…” Juan J. Paz y Miño Cepeda

Tras el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos se consideró la principal y única superpotencia.


Al mismo tiempo,  la necesidad de controlar recursos como el petróleo, gas, minerales o agua, o el deseo de expandir el control estratégico-militar de una región, dio lugar a que el país del norte englobara bajo la denominación “Eje del Mal” a todos los países que consideraba enemigos. La justificación para atacarlos entremezcló elementos estratégico-militares con aspectos socio-culturales. Evitar la elaboración de armas de destrucción masiva con el uso de la energía nuclear, los gobiernos autoritarios, el no respeto de la diversidad religiosa o de género, la existencia de socialismos reales fueron los argumentos esgrimidos. Esta lógica de “todos los gatos son pardos”, en esta década se vivieron sucesivos conflictos bélicos en los que cada vez más se ha tratado de reemplazar a los soldados de carne y hueso de Estados Unidos y sus aliados con armamento robotizado, altamente letal. Desde la Guerra del Golfo a la Primavera Arabe el flujo y reflujo de guerras y movimientos sociales ha sacudido el Tercer Mundo.

A su vez Europa y Estados Unidos han vivido en ese período una profunda y persistente crisis económica y social que han exportado al resto del mundo. Los planes de ajuste aplicados en Latinoamérica bajo la inspiración del Consenso de Washington en los noventa llegaron a los países más industrializados para terminar de desguasar el Estado de Bienestar instaurado en la Segunda Posguerra como freno a la posible expansión del comunismo.

En el caso de América Latina, el gobierno estadounidense ha contado con países confiables, como Colombia, pero también han surgido roces con antiguos países “amigos” que fueron tomando poco a poco mayor o menor distancia de la Casa Blanca. Desde Venezuela a Brasil, pasando por Ecuador o Bolivia, algunos aspectos de la hegemonía estadounidense fueron puestos a prueba en la región. En la Cuarta Cumbre de las Américas  de Mar del Plata, Argentina (4-5/11/2005), Venezuela y MERCOSUR propusieron un documento final de la reunión donde quedaba explícito un “no al ALCA”.

Esto reforzó en el gobierno de George W. Bush (2001-2009) la desconfianza hacia varios de los gobiernos latinoamericanos. Su sucesor Barak Obama, en buena medida continuó esta visión con algunos maquillajes. La reciente declaración de Evo Morales de que brindaría asilo político a ex agente Snowden generó un incidente internacional. El 2 de julio de 2013, su avión se vio obligado a aterrizar de urgencia en Austria ante la negativa de Francia, Italia,  España y Portugal a autorizarlo a cruzar su espacio aereo. Mientras el embajador hispano intentó infructuosamente abordar el avión para verificar Snowden estaba o no a bordo, el gobierno francés tardó 14 horas en descubrir que en el avión viajaba el presidente de Bolivia y que no podía infringir los tratados internacionales.

Entre los tantos gestos que irritan no sólo a Estados Unidos, sino también a otras grandes potencias se puede mencionar  el tema de la deuda. Mientras que para los países acreedores el tema debe ser tratado como “deuda externa”, en los países de América Latina ha surgido otra mirada: la deuda histórica. En tal sentido, el discurso pronunciado por Evo Morales pocos dias antes del mencionado incidente internacional en una cumbre de países productores de petróleo estuvo claramente inspirado – al punto de la cita casi textual – en el texto que el escritor venezolano Luis Britto García dedicó a  Guaicaipuro. Este cacique de los teques en la primera mitad del siglo XVI se destacó por su heroica resistencia a la invasión hispana en el valle de Caracas hasta que fue asesinado en 1568.

Este texto recuerda al Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII en los Campos Elíseos atribuido a Bernardo de Monteagudo que circuló en mayo de 1809 de manera clandestina, mano a mano en ese primer fermento revolucionario.

El proceso de descolonización fue complejo y cruento para la mayoría de las colonias hispanas a principios del siglo XIX, para otras la dominación colonial duró hasta fines de esa centuria. En la actualidad la lucha contra la dependencia económica, tecnológica y cultural tiene aristas no menos complejas e intentos que a veces desembocan en callejones sin salida que obligan a nuevos replanteos acerca de los procesos de nuestros países. La mirada histórica puede colaborar en la reflexión acerca de esta cuestión.

Bernardo de Monteagudo Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII. Alto Perú. 1809. (Ver)

Luis Britto García Guaicaipuro Cuatemoc cobra la deuda a Europa. Venezuela  12/10/2003. (Ver)

Evo Morales Discurso frente a los países productores de petróleo. Moscú. 30/06/2013. (Ver)

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