Por Sergio Guerra Vilaboy

En Bolivia las transformaciones derivadas del fin de la Segunda Guerra Mundial fueron tan complejas como en Argentina, con el ascenso de Juan Domingo Perón. En el país andino el proceso de apertura democrática comenzó en diciembre de 1943, cuando jóvenes oficiales asociados en logias, apoyados por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), liderado por Víctor Paz Estenssoro, derrocaron al gobierno oligárquico pronorteamericano y nombraron presidente al mayor Gualberto Villarroel.  Pero los Estados Unidos acusaron al MNR de inclinaciones “pro-nazis”, sobre todo porque el nuevo gobierno se oponía a los bajos precios del estaño que consideraban la contribución de Bolivia a la causa aliada. En enero de 1944 Washington logró que todos los países del hemisferio –con la excepción de Argentina- aprobaran una declaración que catalogaba a los miembros del régimen boliviano de “francamente hostiles a los propósitos de la defensa interamericana”.

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