Por Sergio Guerra Vilaboy

Vi por primera vez a Tabares en el Anfiteatro de la Escuela de Letras y Artes de la Universidad de La Habana en 1969, cuando nos lo presentaban como nuevo Director de la Escuela de Historia. De manera irreverente, nos habló sentado encima de la mesa del proscenio y con sus piernas cruzadas. Era su peculiar manera de anunciar que se proponía revolucionar la Escuela, lo que intentó durante su breve mandato, apenas de un año, pues se granjeó la resistencia de parte del claustro.

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