{"id":1088,"date":"2012-04-22T10:14:55","date_gmt":"2012-04-22T13:14:55","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=1088"},"modified":"2012-08-21T03:59:01","modified_gmt":"2012-08-21T06:59:01","slug":"mariano-moreno-plan-de-operaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=1088","title":{"rendered":"Plan de Operaciones. Mariano Moreno"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #339966;\"><strong>\u00abPlan de las Operaciones que el Gobierno Provisional de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata <\/strong><\/span><strong style=\"color: #339966;\">debe poner en pr\u00e1ctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad \u00e9 independencia\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>En Escritos de Mariano Moreno con Pr\u00f3logo de Norberto Pi\u00f1ero. Buenos Aires, Biblioteca del Ateneo, 1896. Tomo 1<\/em><\/span><strong> <\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-528 alignleft\" title=\"Mariano_Moreno\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/Mariano_Moreno.png\" alt=\"Mariano_Moreno\" width=\"239\" height=\"322\" \/><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mariano Moreno (1778-1811)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abExcelent\u00edsima Junta Gubernativa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el estado de las mayores calamidades y conflictos de estas preciosas provincias: vacilante el gobierno, corrompido del despotismo, por la ineptitud de sus providencias, le fue preciso sucumbir, transfiriendo las riendas de \u00e9l en el nuevo Gobierno Provisional de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata, quien haci\u00e9ndose cargo de la gran m\u00e1quina de este Estado, cuando se halla inundado de tantos males y abusos, destruido su comercio, arruinada su agricultura, las ciencias y las artes abatidas, su navegaci\u00f3n extenuada, sus minerales desquiciados, exhaustos sus erarios, los hombres de talento y m\u00e9rito desconceptuados por la vil adulaci\u00f3n, castigada la virtud, y premiados los vicios; \u00faltimamente, cuando destruidos todos los canales de la felicidad p\u00fablica, entr\u00f3 a conocer en el fondo de tus contagios, deseoso de sacrificar sus conocimientos y sus fuerzas f\u00edsicas e intelectuales, para cortar de ra\u00edz estos males que se tocaban ya con las manos, <!--more-->y hacer entrar a los perturbadores en el orden de sus deberes, en virtud de la confianza que los pueblos hab\u00edan depositado en los representantes del nuevo gobierno, cuyos sagrados objetos fueron de su desvelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, agobiado por un trabajo incesante, nunca perdi\u00f3 de vista aquellos m\u00e1s principales, para en oportunidad m\u00e1s propia como de la mayor consideraci\u00f3n; y s\u00f3lo se ocup\u00f3 en las primeras necesidades del Estado, hasta poner a cubierto la dignidad y decoro del nuevo gobierno, como la seguridad y salud p\u00fablica, con el ejercicio de la restauraci\u00f3n de los leg\u00edtimos derechos de la libertad de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos fueron los primeros pasos que indispensablemente se oblig\u00f3 este gobierno a poner en ejecuci\u00f3n para inspirar a los pueblos, m\u00e1s y m\u00e1s, la confianza que hab\u00edan depositado en sus representantes, y combinar despu\u00e9s los dem\u00e1s planes, concernientes a los fines de su instalaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este estado, cuando el Gobierno tom\u00f3 las riendas de su manejo, se vio precisado a dictar diariamente providencias eslabonadas por el acaso de los acontecimientos que iban sucedi\u00e9ndose, de unos en otros, sin tener un plan formal que rigiese por un orden pol\u00edtico las operaciones de la grande obra de nuestra libertad; y en consecuencia, existiendo las circunstancias, por reduplicarse m\u00e1s y m\u00e1s las necesidades y cuidados de este gobierno, se nombr\u00f3 una comisi\u00f3n secreta, para que presente un plan de proposiciones especulativas, que dirijan en parte con arreglo a sus instrucciones pol\u00edticas, las operaciones de su conato y deseos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de los puntos que se previenen, podr\u00e1 la comisi\u00f3n extender sus vastos conocimientos, hacia las dem\u00e1s m\u00e1ximas conducentes al desempe\u00f1o de nuestros deberes y consolidaci\u00f3n del sistema de nuestra causa, cuyos puntos, seg\u00fan y como van nombrados, son los siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art\u00edculo 1\u00b0-<\/strong> En primer lugar, la conducta gubernativa m\u00e1s conveniente a las opiniones p\u00fablicas y conducentes a las operaciones de la dignidad de este gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 2\u00b0<\/strong>&#8211; El medio m\u00e1s adecuado y propio a la sublevaci\u00f3n de la Banda Oriental del R\u00edo de la Plata, rendici\u00f3n de la plaza de Montevideo y dem\u00e1s operaciones a este fin.<br \/>\n<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 3\u00b0<\/strong>&#8211; El m\u00e9todo de las relaciones que las Provincias Unidas deben secretamente entablar en la Espa\u00f1a para el r\u00e9gimen de nuestra inteligencia y gobierno.<br \/>\n<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 4\u00b0<\/strong>&#8211; La conducta que sea m\u00e1s propia y debamos mantener con Portugal y el gabinete de Inglaterra.<br \/>\n<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 5<\/strong>\u00b0- Las comisiones que deben entablarse secretamente por nuestros agentes, en lo interior, y dem\u00e1s provincias dependientes de este gobierno para consolidaci\u00f3n de nuestro sistema.<br \/>\n<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 6\u00b0<\/strong>&#8211; Los arbitrios que deben adoptarse para fomentar los fondos p\u00fablicos, luego que el Per\u00fa y dem\u00e1s interior del Virreinato sucumban, para los gastos de. nuestra guerra y dem\u00e1s emprendimientos, como igualmente para la creaci\u00f3n de f\u00e1bricas, ingenios y otras cualesquiera industrias, navegaci\u00f3n, agricultura, etc.<br \/>\n<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 7\u00b0<\/strong> &#8211; Las relaciones secretas que nuestros agentes y emisarios deben desempe\u00f1ar en los pa\u00edses extranjeros, como Portugal e Inglaterra.<br \/>\n<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 8\u00b0 <\/strong>&#8211; Las comisiones y clases de negocios que nuestros agentes y emisarios deben entablar secretamente en las provincias de Brasil para sublevarlas, haci\u00e9ndolas gustar de las dulzuras de la libertad y derechos de la naturaleza.<br \/>\n<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 9 <\/strong>&#8211; Los medios que deben adoptarse, cuando estando consolidado y reconocido por la Inglaterra, Portugal y dem\u00e1s principales naciones de la Europa el sistema de nuestra libertad; y cu\u00e1l debe ser el fin de sus negociaciones entonces en las provincias del Brasil, con relaci\u00f3n a la conquista de todo el R\u00edo Grande y dem\u00e1s provincias de dicho reino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cuanto se me ofrece representar en cumplimiento de la comisi\u00f3n que para el efecto se me instruy\u00f3. &#8211;<br \/>\nDios guarde a V. E. muchos a\u00f1os. Buenos Aires, 15 de julio de 1810. &#8211;<br \/>\nDoctor Manuel Belgrano. Es copia fiel de su original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CORNELIO SAAVEDRA, presidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doctor Juan Jos\u00e9 Paso, secretario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2914 alignright\" title=\"Cornelio_Saavedra_-_1810\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Cornelio_Saavedra_-_1810.jpg\" alt=\"Cornelio_Saavedra_-_1810\" width=\"262\" height=\"336\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Derecha: Cornelio Saavedra (1759-1829)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Que el gobierno provicional de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata debe poner en pr\u00e1ctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1ores de la Excelent\u00edsima Junta Gubernativa de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volar a la esfera de la alta y digna protecci\u00f3n de V. E. los pensamientos de este Plan, en cumplimiento de la honorable comisi\u00f3n con que me ha honrado, si no es ambici\u00f3n del deseo, es a lo menos un reconocimiento de gratitud a la Patria; ella solamente es el objeto que debe ocupar las ideas de todo buen ciudadano, cuya sagrada causa es la que me ha estimulado a sacrificar mis conocimientos en obsequio de su libertad, y desempe\u00f1o de mi encargo. Tales son los justos motivos que al prestar el m\u00e1s solemne juramento ante ese Superior Gobierno hice presente a V. E., cuando, en atenci\u00f3n a las objeciones que expuse, convencido de las honras, protest\u00f3 V. E. que nunca podr\u00edan desconceptuarse mis conocimientos, si ellos no llegaban a llenar el hueco de la grande obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta atenci\u00f3n y cumplimiento de mi deber, ser\u00eda un reo de lesa patria, digno de la mayor execraci\u00f3n de mis conciudadanos, indigno de la protecci\u00f3n y gracias que ella dispensa a sus defensores, si habi\u00e9ndose hecho por sus representantes en mi persona, la confianza de un asunto en que sus ideas han de servir para regir en parte m\u00f3vil de las operaciones que han de poner a cubierto el sistema continental de nuestra gloriosa insurrecci\u00f3n, no me desprendiese de toda consideraci\u00f3n aun para con la Patria misma, por lisonjear sus esperanzas con la vil hipocres\u00eda y servil adulaci\u00f3n de unos pensamientos contrarios, que en lugar de conducirla a los grandes fines de la obra comenzada, s\u00f3lo fuesen causa de desmoronar los d\u00e9biles cimientos de ella; y en esta virtud, el car\u00e1cter de la comisi\u00f3n y el m\u00edo, combinando un torrente de razones, las m\u00e1s s\u00f3lidas y poderosas, uniformando sus ideas, me estrechan indispensablemente a manifestarme con toda la integridad propia de un verdadero patriota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad es el signo m\u00e1s caracter\u00edstico del hombre de bien; la resignaci\u00f3n, el honor y la grandeza de \u00e1nimo en las arduas empresas, son las se\u00f1ales m\u00e1s evidentes de un coraz\u00f3n virtuoso, verdadero amante de la libertad de su patria; tales son los principios que me he propuesto seguir para desenvolver el c\u00famulo de reflexiones que me han parecido m\u00e1s conducentes para la salvaci\u00f3n de la Patria, en el presente plan, sin que preocupaci\u00f3n alguna pol\u00edtica sea capaz de trastornar ni torcer la rectitud de mi car\u00e1cter y responsabilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emprendimiento de la obra de nuestra libertad, a la verdad, es tan grande, que por su aspecto tiene una similitud con los palacios de Siam, que con tan magn\u00edficas entradas, no presentan en su interior sino edificios bajos y d\u00e9biles; pero la Providencia que desde lo alto examina la justicia de nuestra causa, la proteger\u00e1, sin duda, permitiendo que de los desastres saquemos lecciones las m\u00e1s importantes. Porque aunque algunos a\u00f1os antes de la instalaci\u00f3n del nuevo gobierno se pens\u00f3, se habl\u00f3, y se hicieron algunas combinaciones para realizar la obra de nuestra independencia; \u00bfdiremos que fueron medios capaces y suficientes para realizar la obra de la independencia del Sud, pensarlo, hablarlo y prevenirlo? \u00bfQu\u00e9 sacrificios hemos hecho, en qu\u00e9 emprendimientos, que sean suficientes para que podamos tributarnos loores perpetuos por la preferencia de la primac\u00eda? \u00bfQu\u00e9 planos y combinaciones han formado m\u00e1s laboriosas \u00e1reas, para evitar que se desplome un edificio que sin pensar en la solidez que debe estribar sus cimientos, queremos levantar con tanta precipitaci\u00f3n? Perm\u00edtaseme decir aqu\u00ed, que a veces la casualidad es la madre de los acontecimientos, pues si no se dirige bien una revoluci\u00f3n, si el esp\u00edritu de intriga y ambici\u00f3n sofoca el esp\u00edritu p\u00fablico, entonces vuelve otra vez el estado a caer en la m\u00e1s horrible anarqu\u00eda. Patria m\u00eda, \u00a1cu\u00e1ntas mutaciones tienes que sufrir! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n, noble y grande Washington, las lecciones de tu pol\u00edtica? \u00bfD\u00f3nde las reglas laboriosas de la arquitectura de tu grande obra? Tus principios y tu r\u00e9gimen ser\u00edan capaces de conducirnos, proporcion\u00e1ndonos tus luces, a conseguir los fines que nos hemos propuesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta verdad las historias antiguas y modernas de las revoluciones nos instruyen muy completamente de sus hechos, y debemos seguirlos para consolidar nuestro sistema, pues yo me pasmo al ver lo que llevamos hecho hasta aqu\u00ed, pero temo, a la verdad, que si no dirigimos el orden de los sucesos con la energ\u00eda que es propia (y que tantas veces he hablado de ella) se nos desplome el edificio; pues el hombre en ciertos casos es hijo del rigor, y nada hemos de conseguir con la benevolencia y la moderaci\u00f3n; \u00e9stas son buenas, pero no para cimentar los principios de nuestra obra; conozco al hombre, le observo sus pasiones, y combinando sus circunstancias, sus talentos, sus principios y su clima, deduzco, por sus antecedentes, que no conviene sino atemorizarle y obscurecerle aquellas luces que en otro tiempo ser\u00e1 l\u00edcito iluminarle; mi discurso ser\u00eda muy vasto sobre esta materia, y no crey\u00e9ndolo aqu\u00ed necesario, no trato de extenderlo, pero deduciendo la consecuencia tendamos la vista a nuestros tiempos pasados y veremos que tres millones de habitantes que la Am\u00e9rica del Sud abriga en sus entra\u00f1as han sido manejados y subyugados sin m\u00e1s fuerza que la del rigor y capricho de unos pocos hombres; v\u00e9ase pueblo por pueblo de nuestro vasto continente, y se notar\u00e1 que una nueva orden, un mero mandato de los antiguos mandones, ha sido suficiente para manejar miles de hombres, como una m\u00e1quina que compuesta de inmensas partes, con el toque de un solo resorte tiene a todos en un continuo movimiento, haciendo ejercer a cada una sus funciones para que fue destinada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moderaci\u00f3n fuera de tiempo no es cordura, ni es una verdad; al contrario, es una debilidad cuando se adopta un sistema que sus circunstancias no lo requieren; jam\u00e1s en ning\u00fan tiempo de revoluci\u00f3n, se vio adoptada por los gobernantes la moderaci\u00f3n ni la tolerancia; el menor pensamiento de un hombre que sea contrario a un nuevo sistema, es un delito por la influencia y por el estrago que puede causar con su ejemplo, y su castigo es irremediable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cimientos de una nueva rep\u00fablica nunca se han cimentado sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos; pudiera citar los principios de la pol\u00edtica y resultados que consiguieron los principales maestros de las revoluciones, que omito el hacerlo por ser notorias sus historias y por no diferir algunas reflexiones que se me ofrecen \u00abacerca de la justicia de nuestra causa, de la confianza que debemos tener en realizar nuestra obra, de la conducta que nos es m\u00e1s propicia observar, como igualmente de las dem\u00e1s m\u00e1ximas que podr\u00e1n garantizar nuestros emprendimientos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta atenci\u00f3n, ya que la Am\u00e9rica del Sud ha proclamado su independencia, para gozar de una justa y completa libertad, no carezca por m\u00e1s tiempo de las luces que se le han encubierto hasta ahora y que pueden conducirla en su gloriosa insurrecci\u00f3n. Si no se dirige bien una revoluci\u00f3n, si el esp\u00edritu de intriga, ambici\u00f3n y ego\u00edsmo sofoca el de la defensa de la patria, en una palabra: si el inter\u00e9s privado se prefiere al bien general, el noble sacudimiento de una naci\u00f3n es la fuente m\u00e1s fecunda de todos los excesos y del trastorno del orden social. Lejos de conseguirse entonces el nuevo establecimiento y la tranquilidad interior del estado, que es en todos tiempos el objeto de los buenos, se cae en la m\u00e1s horrenda anarqu\u00eda, de que se siguen los asesinatos, las venganzas personales y el predominio de los malvados sobre el virtuoso y pac\u00edfico ciudadano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso y la fatalidad son las disculpas de la indiscreci\u00f3n y la flaqueza. El hombre animoso hace salir a luz los ocasos para utilizarlos, y sus enemigos son los que se rinden al yugo de la fatalidad. El que tiene gran coraz\u00f3n, esp\u00edritu y alma elevada, manda a la fortuna, o m\u00e1s bien la fortuna no es sino la reuni\u00f3n de estas cualidades poderosas, pero como su brillo amedrenta al vulgo y excita la envidia, ser\u00e1 feliz quien pueda hermanarlas con la moderaci\u00f3n que las hace excusables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No admiremos la Providencia ni desconfiemos de ella, recordando que de las fatalidades m\u00e1s desastradas, saca las grandes e important\u00edsimas lecciones que determinan el destino del mundo. La mano dio luz al sol y a los astros, y hace girar los cielos, humilla a veces los tronos, borra los imperios, as\u00ed como desde el polvo encumbra a lo sumo de la grandeza a un mortal desconocido, demostrando al Universo que los mortales, los imperios, los tronos, los cielos y los astros, son nada en comparaci\u00f3n de su poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sentemos ante todo un principio: la filosof\u00eda que reina en este siglo demuestra la ridiculez de la grandeza y las contingencias a que est\u00e1 expuesta. La insubsistencia perpetua y continuada de la corona de Espa\u00f1a, lo est\u00e1 evidenciando; la familia real envilecida, hab\u00eda ya dejado de serlo y perdido sus derechos; el 25 de mayo de 1810, que har\u00e1 c\u00e9lebre la memoria de los anales de Am\u00e9rica, nos ha demostrado esto, pues hace veinte a\u00f1os, que los delitos y las tramas de sus inicuos mandones y favoritos le iban ya preparando este vuelco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por mejor decir, no se la ha destronado ni derribado del solio, sino que se la ha hundido debajo de las plantas; y jam\u00e1s pudo presentarse a la Am\u00e9rica del Sud oportunidad m\u00e1s adecuada para establecer una r\u00e9plica sobre el cimiento de la moderaci\u00f3n y la virtud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia de los Borbones estaba en el suelo, y ninguno de sus cobardes amigos acudi\u00f3 a tiempo a darle la mano; no era menester m\u00e1s que dejarla dormir y olvidarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" title=\"Goya Fernando VII  1814\" src=\"..\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Goya-Fernando-VII-1814.jpg\" alt=\"Goya Fernando VII  1814\" width=\"330\" height=\"560\" \/><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Napole\u00f3n.\u00a0 Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><br \/>\n<\/em><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, pues, cuando las pasiones del hombre andan sueltas, \u00a1cu\u00e1n horrible, pero cu\u00e1n interesante, es el observarle! Entonces sale a lo claro lo m\u00e1s escondido de su coraz\u00f3n, entonces la vista puede seguir por las vueltas y revueltas de aquel laberinto inescrutable los estragos del odio, los arrebatos de la ambici\u00f3n, el desenfreno de la codicia, los \u00edmpetus de vanagloria y los proyectos de engrandecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay hombres de bien (si cabe en los ambiciosos el serlo) que detestan verdaderamente todas las ideas de los gobiernos mon\u00e1rquicos, cuyo car\u00e1cter se les hace terrible, y que quisieran, sin derramamiento de sangre, sancionar las verdaderas libertades de la patria; no profesan los principios abominables de los turbulentos, pero como tienen talento, algunas virtudes pol\u00edticas, y buen cr\u00e9dito, son otro tanto m\u00e1s de temer; y a \u00e9stos sin agraviarlos (porque alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1n \u00fatiles) debe separ\u00e1rselos; porque, unos por medrar, otros por mantenerse, cu\u00e1les por inclinaci\u00f3n a las tramas, cu\u00e1les por la ambici\u00f3n de los honores, y el menor n\u00famero por el deseo de la gloria, o para hablar con m\u00e1s propiedad, por la vanidad de la nombrad\u00eda, no son propios por su car\u00e1cter para realizar la grande obra de la libertad americana, en los primeros pasos de su infancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la verdad, me rebajar\u00eda de mi car\u00e1cter y del concepto que se tiene formado hacia mi persona si negase los obst\u00e1culos e inconvenientes que atropellando mis deseos desconsolaban mi \u00e1nimo, aunque conceb\u00eda algunas veces medios para allanarlos. Otros, en mi lugar, lejos de confundirse transformar\u00edan, como hace la verdadera destreza, los obst\u00e1culos en medios, hollar\u00edan los estorbos, y aun los procurar\u00edan para complacerse en superarlos; en fin, yo titube\u00e9 en medio de las mayores dificultades, temiendo el empezar, y ansiando el acabar, excitado por mi adhesi\u00f3n a la Patria, contenido por los escr\u00fapulos y agitado entre la esperanza del \u00e9xito y el temor del malogro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta virtud, habi\u00e9ndome hecho cargo de todo, resolv\u00ed entregarme a la marea de los acontecimientos, porque las empresas arduas siempre presentan grandes dificultades, y, por consiguiente, grandes remedios; pues huir cuando se va a dar la batalla, no s\u00f3lo es cobard\u00eda sino aun traici\u00f3n; y en este estado me puse en manos de la Providencia, a fin de que dirigiese mis conocimientos acerca de la causa m\u00e1s justa y m\u00e1s santa, pues si se malograse el fruto de mis intentos, la recompensa, creo, quedar\u00eda cifrada en la gloria de haberlos emprendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuya atenci\u00f3n y consecuencia, la sensibilidad y una extremada energ\u00eda son los elementos m\u00e1s grandes de la naturaleza y los m\u00e1s propios para realizar una grande obra, porque entonces los \u00e1nimos generosos se desenvuelven en medio de las m\u00e1s horrorosas tempestades, aumentando sus fuerzas a proporci\u00f3n de los peligros que los amenazan, y consiguientemente unos hombres de este coraz\u00f3n son capaces de las acciones m\u00e1s heroicas, y aun de conducir con su pol\u00edtica las tramas m\u00e1s largas y formales, donde se cifre la vida de un hombre y el destino de un estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se me podr\u00e1 negar que en la tormenta se maniobra fuera de regla, y que el piloto que salva el bajel, sea como fuere, es acreedor a las alabanzas y a los premios; este principio es indudable, m\u00e1xime cuando se ci\u00f1e a la necesidad absoluta como \u00fanico medio para la consecuci\u00f3n de lo que se solicita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las m\u00e1ximas que realizan este plan y hago presentes son, no digo las \u00fanicas practicables, sino las mejores y m\u00e1s admisibles, en cuanto se encaminen al desempe\u00f1o y gloria de la lid en que estamos tan empe\u00f1ados. \u00bfQui\u00e9n dudar\u00e1 que a las tramas pol\u00edticas, puestas en ejecuci\u00f3n por los grandes talentos, han debido muchas naciones la obtenci\u00f3n de su poder y de su libertad? Muy poco instruido estar\u00eda en los principios de la pol\u00edtica, las reglas de la moral, y la teor\u00eda de las revoluciones, quien ignorase de sus anales las intrigas que secretamente han tocado los gabinetes en iguales casos: y, \u00bfdiremos por esto que han perdido algo de su dignidad, decoro y opini\u00f3n p\u00fablica en lo m\u00e1s principal? Nada de eso: los pueblos nunca saben, ni ven, sino lo que se les ense\u00f1a y muestra, ni oyen m\u00e1s que lo que se les dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el orden moral, hay ciertas verdades matem\u00e1ticas en que todos convienen, as\u00ed como todos admiten los hechos incontestables de la f\u00edsica. Preg\u00fantesenos a cada uno qu\u00e9 figura tiene el sol, y responderemos un\u00e1nimes que redonda; preg\u00fantesenos tambi\u00e9n sobre los bienes de la esclavitud y males de la libertad, y nos parecer\u00e1n \u00e9stos preferibles a aqu\u00e9llos, porque siendo poco numerosos unos y otros, queremos naturalmente la mayor suma de bienes, de la cual s\u00f3lo hay que separar una cantidad peque\u00f1a de males.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero cuando vengamos a los medios de formar la mayor suma de estos bienes, y la segregaci\u00f3n m\u00e1s considerable de estos males, entonces falta la unanimidad, el problema divide las opiniones y los debates comienzan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal ser\u00eda el estado en que nos encontrar\u00edamos, si no nos uniesen generalmente los intereses de la Patria; \u00bfy qui\u00e9n de vosotros, se\u00f1ores, ser\u00eda capaz de poner en cuesti\u00f3n la libertad y felicidad de ella, no teniendo sino unos conocimientos superficiales de las causas secretas de la revoluci\u00f3n? \u00bf Acaso se necesit\u00f3 m\u00e1s fortaleza el 25 de mayo de 1810, para derribar los colosos de la tiran\u00eda y despotismo; que se necesita para erigir los cimientos de nuestro nuevo edificio? Desembar\u00e1cese el suelo de los escombros, quiero decir; concluyamos con nuestros enemigos, reformemos los abusos corrompidos y p\u00f3ngase en circulaci\u00f3n la sangre del cuerpo social extenuado por los antiguos d\u00e9spotas, y de este modo se establecer\u00e1 la santa libertad de la Patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en consecuencia creer\u00eda no haber cumplido, tanto con la comisi\u00f3n con que se me ha honrado, como con la gratitud que debo a la Patria, si no manifestase mis ideas seg\u00fan y como las siente el coraz\u00f3n m\u00e1s propias, y los conocimientos que me han franqueado veinticinco a\u00f1os de estudio constante sobre el coraz\u00f3n humano, en cuyo, sin que me domine la vanidad, creo tener alg\u00fan voto en sus funciones intelectuales; y por lo contrario, si moderando mis reflexiones no mostrase los pasos verdaderos de la felicidad, ser\u00eda un reo digno de la mayor execraci\u00f3n; y as\u00ed no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de los antrop\u00f3fagos y caribes. Y si no, \u00bfpor qu\u00e9 nos pintan a la libertad ciega y armada de un pu\u00f1al? Porque ning\u00fan estado envejecido o provincias, pueden regenerarse ni cortar sus corrompidos abusos, sin verter arroyos de sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablemos con franqueza: hasta ahora s\u00f3lo hemos conocido la especulativa de las conspiraciones, y como tal cuando tratamos de pasar a la pr\u00e1ctica nos amilanamos. Pues no; no son \u00e9stas las lecciones que nos han ense\u00f1ado y dado a conocer los maestros de las grandes revoluciones; f\u00edjese la vista sobre los anales de las historias del Norte, de la Francia, etc., y aun de la misma Espa\u00f1a, y se observar\u00e1 las tramas y astucias pol\u00edticas, \u00fanicamente dirigidas a conseguir por todo camino aquellos fines a que han aspirado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha repetido muchas veces, que la necesidad es madre de la industria, y que su car\u00e1cter halag\u00fce\u00f1o, pintado con los bellos colores de una filosof\u00eda sutil, invierte su estudio y destreza por medio de la seducci\u00f3n y la intriga, teniendo a veces su origen m\u00e1s o menos noble, seg\u00fan las circunstancias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ultimamente, demos un car\u00e1cter m\u00e1s solemne a nuestro edificio, miremos s\u00f3lo a la Patria, y cuando la Constituci\u00f3n del Estado afiance a todos el goce leg\u00edtimo de los derechos de la verdadera libertad, en pr\u00e1ctica y quieta posesi\u00f3n, sin consentir abusos, entonces resolver\u00eda el Estado Americano el verdadero y grande problema del contrato social; pues establecer leyes cuando han de desmoronarse al menor \u00edmpetu de un blando c\u00e9firo, deposit\u00e1ndolas dentro de un edificio, cuyos cimientos tan poco s\u00f3lidos no presentan a\u00fan m\u00e1s que vanas y quim\u00e9ricas esperanzas, exponiendo la libertad de la Patria, la impotencia, que quiz\u00e1 al menor impulso de nuestros enemigos, envolvi\u00e9ndonos en arroyos de sangre, tremolen otra vez sobre nuestras ruinas el estandarte antiguo de la tiran\u00eda y despotismo; y por la debilidad de un gobierno se malograr\u00eda entonces las circunstancias presentes, y m\u00e1s favorables a una atrevida empresa, que se inmortalizar\u00eda en los anales de Am\u00e9rica, y desvanecidas nuestras esperanzas ser\u00edamos v\u00edctimas del furor y de la rabia.<br \/>\nY en consecuencia de todo lo expuesto, pasando ya a la exposici\u00f3n de los art\u00edculos que contiene la comisi\u00f3n de mi cargo, por el orden y seg\u00fan instruye su contenido, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art\u00edculo 1\u00b0<\/strong>&#8211; En cuanto a la conducta gubernativa m\u00e1s conveniente a las opiniones p\u00fablicas, y conducente a las operaciones de la dignidad de este Gobierno, debe ser las que instruyen las siguientes reflexiones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">1\u00aa Sentado el principio que en toda revoluci\u00f3n hay tres clases de individuos: la primera, los adictos al sistema que se defienden; la segunda, los enemigos declarados y conocidos; la tercera, los silenciosos espectadores, que manteniendo una neutralidad, son realmente los verdaderos ego\u00edstas; bajo esta suposici\u00f3n, la conducta del Gobierno en todas las relaciones exteriores e interiores, con los puertos extranjeros y sus agentes o enviados p\u00fablicos y secretos, y de las estratagemas, proposiciones, sacrificios, regalos, intrigas, franquicias y dem\u00e1s medios que sean menester poner en pr\u00e1ctica, debe ser silenciosa y reservada, con el p\u00fablico, sin que nuestros enemigos, ni aun la parte sana del pueblo, lleguen a comprender nada de sus enemigos exteriores e interiores podr\u00edan rebatirnos las m\u00e1s veces nuestras diligencias; lo segundo, porque adem\u00e1s de comprometer a muchos de aquellos instrumentos de quienes fuese preciso valernos ocasion\u00e1ndoles su ruina, tambi\u00e9n perder\u00edamos la protecci\u00f3n de tales resortes para en lo sucesivo, y lo que es m\u00e1s, la opini\u00f3n p\u00fablica; y lo tercero, porque mostrando s\u00f3lo los buenos efectos de los resultados de nuestras especulaciones y tramas, sin que los pueblos penetren los medios ni resortes de que nos hemos valido, atribuyendo \u00e9stos sus buenos efectos a nuestras sabias disposiciones, afianzaremos m\u00e1s el concepto p\u00fablico, y su adhesi\u00f3n a la causa, haciendo que tributen cada d\u00eda mayor respeto y holocausto a sus representantes; y as\u00ed obviaremos quiz\u00e1 las diferentes mutaciones a que est\u00e1 expuesto el Gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>2\u00aa<\/strong> A todos los verdaderos patriotas, cuya conducta sea satisfactoria, y tengan dado de ella pruebas relevantes, si en algo delinquiesen, que no sea concerniente al sistema, d\u00e9bese siempre tener con \u00e9stos una consideraci\u00f3n, extremada bondad: en una palabra, en tiempo de revoluci\u00f3n, ning\u00fan otro debe castigarse, sino el de incidencia y rebeli\u00f3n contra los sagrados derechos de la causa que se establece; y todo lo dem\u00e1s debe disimularse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>3\u00aa <\/strong>En todos los empleos medios, despu\u00e9s que se hallen ocupados por \u00e9stos, la carrera de sus ascensos debe ser muy lenta, porque conceptuando que el establecimiento radicado de nuestro sistema, es obra de algunos a\u00f1os, todos aspirar\u00edan a generales y magistrados; y para obviar esto deben establecerse premios, como escudos, columnas, pir\u00e1mides, etc., para premiar las acciones de los guerreros, y adormecer con estos enga\u00f1os a aquellos descontentos que nunca faltan, y exigen por su avaricia m\u00e1s de lo que merecen. \u00bf Pues en qu\u00e9 se perjudica a la Patria que un ciudadano lleve el brazo lleno de escudos, ni que su nombre est\u00e9 escrito en un paraje p\u00fablico, cuando de ello no resulta gravamen al erario? Y as\u00ed con \u00e9stos debe ser la conducta seg\u00fan y como llevo referido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>4\u00aa <\/strong>Con los segundos debe observar el Gobierno una conducta muy distinta, y es la m\u00e1s cruel y sanguinaria; la menor especie debe ser castigada, y aun en los juicios extraordinarios y asuntos particulares debe siempre preferirse el patriota, porque, siendo una verdad el ser amante a su patria, es digno a que se le anteponga, y se forme de \u00e9l no s\u00f3lo el mejor concepto, sino que tambi\u00e9n se le proporcione la mejor comodidad y ventajas: es lo primero; y lo segundo, porque aprisionando m\u00e1s su voluntad, se gana un partidario y orador que forma con su adhesi\u00f3n una parte s\u00f3lida de su cimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>5\u00aa<\/strong> Igualmente con los segundos, a la menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, car\u00e1cter, y de alguna opini\u00f3n; pero cuando recaiga en quienes no concurran \u00e9stas, puede tenerse alguna consideraci\u00f3n moderando el castigo; pero nunca haciendo de \u00e9stos la m\u00e1s m\u00ednima confianza, aun cuando diesen las pruebas m\u00e1s relevantes y aun cuando se desprendiesen de la mitad de sus intereses, hasta tanto no consolidar nuestro sistema sobre bases fijas y estables; que entonces s\u00ed, a los que se hubiesen distinguido con servicios particulares se les debe atender, y, formando de ellos el concepto a que son acreedores, participarles el premio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>6\u00aa<\/strong> En los mismos t\u00e9rminos, como la conducta de estos segundos y su adhesi\u00f3n contraria a nuestra causa es radicalmente conocida, sin embargo, el Gobierno debe, tanto en la Capital como en todos los pueblos, a proporci\u00f3n de su extensi\u00f3n, conservar unos esp\u00edas no de los de primer ni segundo orden, en talentos y circunstancias, pero de una adhesi\u00f3n conocida a la causa, a quienes indistintamente se les instruya bajo de secreto, comision\u00e1ndolos para que introduci\u00e9ndose con aquellas personas de m\u00e1s sospecha, entablando comunicaciones, y manifest\u00e1ndose siempre de un modo contrario de pensar a la causa que se defiende, traten de descubrir por este medio los pensamientos de nuestros enemigos y cualesquiera tramas que se pudieran intentar; y a \u00e9stos d\u00e9bese agraciarlos con un corto sueldo mensual, instruy\u00e9ndolos como he referido, bajo de ciertas restricciones que se les debe imponer; \u00e9stos no han de obtener ning\u00fan empleo o cargo alguno, ni aun el de soldado, pues este solo car\u00e1cter ser\u00eda suficiente para frustrar los intentos de este fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>7\u00aa<\/strong> Consiguientemente cuantos caigan en poder de la Patria de estos segundos exteriores e interiores, como gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, brigadieres, y cualesquiera otros de los sujetos que obtienen los primeros empleos de los pueblos que a\u00fan no nos han obedecido, y cualesquiera otra clase de personas de talento, riqueza, opini\u00f3n y concepto, principalmente las que tienen un conocimiento completo del pa\u00eds, situaciones, caracteres de sus habitantes, noticias exactas de los principios de la revoluci\u00f3n y dem\u00e1s circunstancias de esta Am\u00e9rica, debe decapit\u00e1rselos lo primero, porque son unos antemurales que rompemos de los principales que se opondr\u00edan a nuestro sistema por todas caminos; lo segundo, porque el ejemplo de estos castigos es una valla para nuestra defensa, y adem\u00e1s nos atraemos el concepto p\u00fablico; y lo tercero, porque la Patria es digna de que se le sacrifique estas v\u00edctimas como triunfo de la mayor consideraci\u00f3n e importancia para su libertad, no s\u00f3lo por lo mucho que pueden influir en alguna parte de los pueblos, sino que dej\u00e1ndolos escapar podr\u00eda la uniformidad de informes perjudicarnos mucho en las miras de las relaciones que debemos entablar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>8\u00aa<\/strong> Ultimamente la m\u00e1s mera sospecha denunciada por un patriota contra cualquier individuo de los que presentan un car\u00e1cter enemigo, debe ser o\u00edda y aun debe d\u00e1rsele alguna satisfacci\u00f3n, suponiendo que sea totalmente infundada, por s\u00f3lo un celo patri\u00f3tico mal entendido, ya desterr\u00e1ndolo por alg\u00fan tiempo, m\u00e1s o menos lejos del pueblo donde resida, o apropi\u00e1ndole otra pena, seg\u00fan la entidad del caso, por un sinn\u00famero de razones que omito, pero una de ellas es para que el denunciante no enerve el celo de su comisi\u00f3n, vea que se tiene confianza, y se forma concepto de su persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>9\u00aa<\/strong> En cuanto a los terceros individuos, tambi\u00e9n ser\u00e1 de la obligaci\u00f3n del Gobierno hacer celar su conducta, y los que se conozcan de talento y m\u00e1s circunstancias, llamarlos, ofrecerles, proponerles y franquearles la protecci\u00f3n que tenga a bien el Gobierno dispensarles, a proporci\u00f3n de empleos, negocios y dem\u00e1s, sin dejar de atender a la clase de bienes que gozan y la cantidad de sus caudales y trabas que los liguen, sin hacer nunca una manifiesta confianza hasta penetrar sus intenciones y su adhesi\u00f3n, practic\u00e1ndose esto por aquellos medios que son m\u00e1s propios y conducentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>10\u00aa <\/strong>Asimismo la doctrina del Gobierno debe ser con relaci\u00f3n a los papeles p\u00fablicos muy halag\u00fce\u00f1a, lisonjera y atractiva, reservando en la parte posible, todos aquellos pasos adversos y desastrados, porque aun cuando alguna parte los sepa y comprenda, a lo menos la mayor no los conozca y los ignore, pintando siempre \u00e9stos con aquel colorido y disimulo m\u00e1s aparente; y para coadyuvar a este fin debe disponerse que la semana que haya de darse al p\u00fablico alguna noticia adversa, adem\u00e1s de las circunstancias dichas, ordenar que el n\u00famero de Gacetas que hayan de imprimirse, sea muy escaso, de lo que resulta que siendo su n\u00famero muy corto, podr\u00e1n extenderse menos, tanto en lo interior de nuestras provincias, como fuera de ellas, no debi\u00e9ndose dar cuidado alguno al Gobierno que nuestros enemigos repitan y contradigan en sus peri\u00f3dicos lo contrario, cuando ya tenemos prevenido un juicio con apariencias m\u00e1s favorables; adem\u00e1s, cuando tambi\u00e9n la situaci\u00f3n topogr\u00e1fica de nuestro continente nos asegura que la introducci\u00f3n de papeles perjudiciales debe ser muy dif\u00edcil, en atenci\u00f3n a que por todos caminos, con las disposiciones del Gobierno debe privarse su introducci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>11\u00aa<\/strong> Los bandos y mandatos p\u00fablicos deben ser muy sanguinarios y sus castigos al que infringiere sus deliberaciones muy ejecutivos, cuando sean sobre asuntos en que se comprometan los adelantamientos de la Patria, para ejemplo de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>12\u00aa<\/strong> Luego que algunos pueblos, tanto del Per\u00fa, como de la Banda Oriental hayan sucumbido, se deben ocupar aquellos primeros empleos por sujetos que, considerando en ellos alguna reputaci\u00f3n y talento, podr\u00eda servir de mucha extorsi\u00f3n su asistencia en esta Capital; y por lo tanto debe separ\u00e1rselos con esta pol\u00edtica, a fin de obviar algunas convulsiones populares y mutaciones de gobierno, a que est\u00e1 expuesta la Patria, por el partido de la ambici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>13\u00aa<\/strong> Tambi\u00e9n deben darse los grandes empleos, como generales, etc., a sujetos en quienes puedan concurrir las mismas circunstancias explicadas ya en la reflexi\u00f3n antecedente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>14\u00aa<\/strong> Asimismo, cuando los sujetos que empleados en los primeros cargos, como gobernadores de los pueblos, jefes de divisiones, o generales, llegasen a obtener una grande opini\u00f3n y concepto, m\u00e1xime los que gobiernan fuerzas, debe precisarse con disimulo mandarlos de unos a otros o con cualquier otro pretexto, llam\u00e1ndolos a la Capital, separarlos de sus encargos por alg\u00fan tiempo, haciendo variar sus comisiones despu\u00e9s, a fin de que como son los que manejan las fuerzas, ayudados de la opini\u00f3n y concepto, no puedan cometer atentados que comprometan la felicidad p\u00fablica, de lo que causar\u00edan disensiones intestinas y guerras civiles; lo mismo debe ejecutarse cuando la opini\u00f3n y concepto de los primeros empleados en todo ramo claudique en los pareceres p\u00fablicos, aunque sea sin causa verdadera, d\u00e1ndoles luego el Gobierno una satisfacci\u00f3n secreta de las causas que han dado margen a retirarlos de sus empleos; y, sin perjudicar su m\u00e9rito, emplearlos en oportunidad con variaci\u00f3n de destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>15\u00aa<\/strong> Siendo los magistrados, justicia, tribunales y dem\u00e1s autoridades, el antemural y sost\u00e9n de los respetos p\u00fablicos, donde algunas veces, cuando son ocupados por hombres corrompidos, y llenos de vicios, se acogen los tumultuosos, prevali\u00e9ndose de la protecci\u00f3n y respecto para alguna trama, o deliberaciones; se debe precaver que dichos tribunales, justicias, magistrados y dem\u00e1s empleos sean ocupados por personas de nuestra entera satisfacci\u00f3n, quienes instruidos de nuestras ideas en la parte que les toque, nos sean adictos para estorbar el apoyo de los ambiciosos y perturbadores del orden p\u00fablico, y adem\u00e1s prever cualquiera atentaci\u00f3n contra las autoridades del Gobierno, que resulte en perjuicio de la causa, observ\u00e1ndose siempre la pol\u00edtica que debe guardarse con respecto a la reclamaci\u00f3n p\u00fablica, por opini\u00f3n y concepto; adopt\u00e1ndose, cuandono haya otro, el medio del mal el menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>16\u00aa <\/strong>A todos los oficiales y militares (no siendo de aquellos muy conocidos que tengan acreditado ya su patriotismo), no debe despreci\u00e1rselos y acomod\u00e1ndolos despacharlos fuera de la Capital, a las campa\u00f1as del Per\u00fa, o la Banda Oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>17\u00aa <\/strong>En los mismos t\u00e9rminos, d\u00e9bese sin recelo dar empleos a todos los extranjeros, seg\u00fan el m\u00e9rito o talento de cada uno, pues es cre\u00edble que \u00e9stos si no por patriotismo, a lo menos por el inter\u00e9s que les resulte, ser\u00e1n fidedignos en la confianza que de ellos se haga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>18\u00aa<\/strong> Por consiguiente, el Gobierno debe tratar, y hacer publicar con la mayor brevedad posible, el reglamento de igualdad y libertad entre las distintas castas que tiene el Estado, en aquellos t\u00e9rminos que las circunstancias exigen, a fin de, con este paso pol\u00edtico, excitar m\u00e1s los \u00e1nimos; pues a la verdad siendo por un principio innegable que todos los hombres descendientes de una familia est\u00e1n adornados de unas mismas cualidades, es contra todo principio o derecho de gentes querer hacer una distinci\u00f3n por la variedad de colores, cuando son unos efectos puramente adquiridos por la influencia de los climas; este reglamento y dem\u00e1s medidas son muy del caso en las actualidades presentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>19\u00aa<\/strong> En la misma forma debe tratarse sobre el reglamento de la prohibici\u00f3n de la introducci\u00f3n de la esclavatura, como asimismo de su libertad, con las circunstancias que tenga a bien establecerla, pero siempre protegiendo a cuantos se acojan a nuestras banderas, declar\u00e1ndolos libres, a los unos, si sus amos fueren del partido contrario, y a los otros, rescat\u00e1ndolos con un tanto mensual de los sueldos que adquieran en la milicia, para de esta forma no descontentar a sus amos, pues es evidente que tocando al hombre en sus intereses claudica no s\u00f3lo el patriotismo sino la buena fe y dem\u00e1s circunstancias que lo adornan; lo que me franquea decir que si los fondos del erario fueran suficientes para los gastos del Estado, hasta radicar su establecimiento, yo responder\u00eda con mi cabeza de la seguridad de nuestra libertad, en la mitad del tiempo que de otra manera necesitaremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>20\u00aa <\/strong>Ultimamente, el misterio de Fernando es una circunstancia de las m\u00e1s importantes para llevarla siempre por delante, tanto en la boca como en los papeles p\u00fablicos y decretos, pues es un ayudante a nuestra causa el m\u00e1s soberbio; porque aun cuando nuestras obras y conducta desmientan esta apariencia en muchas provincias, nos es muy del caso para con las extranjeras, as\u00ed para contenerlas ayudados de muchas relaciones y exposiciones pol\u00edticas, como igualmente para con la misma Espa\u00f1a, por alg\u00fan tiempo, proporcion\u00e1ndonos, con la demora de los auxilios que debe prestar, si resistiese, el que vamos consolidando nuestro sistema, y consiguientemente nos da un margen absoluto para fundar ciertas gestiones y argumentos, as\u00ed con las cortes extranjeras, como con la Espa\u00f1a, que podremos hacerles dudar cu\u00e1l de ambos partidos sea el verdadero realista; estas circunstancias no admiten aqu\u00ed otra explicaci\u00f3n, por ser muy extensa, y fuera del orden a que se propone este plan, cuyas m\u00e1ximas dar\u00e9 por separado en otras instrucciones, luego que concluya la obra que trata de \u00e9stas y otras, titulada: Intereses generales de la Patria y del Estado Americano; adem\u00e1s, que aun para atraernos las voluntades de los pueblos, tampoco no ser\u00eda oportuno una declaraci\u00f3n contraria y tan fuera de tiempo, hasta que radicalmente no sentemos nuestros principios sobre bases fijas y estables y veamos los sucesos de la Espa\u00f1a la suerte que corren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 2\u00b0<\/strong> &#8211; En cuanto al medio m\u00e1s adecuado y propio a la sublevaci\u00f3n de la Banda Oriental del R\u00edo de la Plata, rendici\u00f3n de la plaza de Montevideo y dem\u00e1s operaciones a este fin, son las siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>1\u00aa <\/strong>En cuanto a los principios de esta empresa, son muy vastos y dilatados, no los principios ni los medios, sino los fines de sus operaciones, porque, a la verdad, es la plaza de Montevideo el \u00fanico baluarte que considero se opondr\u00e1 en gran parte a nuestros designios, mediante a que no se logr\u00f3 ya el golpe premeditado, conforme se proyect\u00f3 el d\u00eda 12 de agosto del presente a\u00f1o, bajo la direcci\u00f3n del comandante de infanter\u00eda ligera de aquella plaza, don Prudencio Murgiondo, y m\u00e1xime cuando no tenemos una marina capaz y superior a la que tiene la plaza de Montevideo, que entonces bloque\u00e1ndola por mar y estrech\u00e1ndola por tierra con una fuerza suficiente, evidentemente aseguro que no necesitar\u00edamos, en caso semejante, m\u00e1s planes y combinaciones para su rendici\u00f3n; pero, como la suerte no cuadra completa, es preciso no abandon\u00e1ndonos, premeditar los medios m\u00e1s conducentes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>2\u00aa<\/strong> En esta inteligencia, sentado por principio innegable que una grande obra nunca se comenz\u00f3 por sus extremidades, y que cuanto m\u00e1s s\u00f3lido es su cimiento, m\u00e1s perfecta es su conclusi\u00f3n: en esta virtud, no es el golpe el que debe dirigirse primero a la plaza de Montevideo, es realmente a los pueblos de su campa\u00f1a, y en esta suposici\u00f3n, es m\u00e1s f\u00e1cil disuadir y persuadir a diez que a ciento, y batir a veinte mil individuos detallados que a diez mil en masa; en consecuencia de estas exposiciones, habi\u00e9ndose comunicado ya a los Comandantes militares y Alcaldes de los pueblos de la Banda Oriental el anuncio de la instalaci\u00f3n de la junta Gubernativa, a nombre del se\u00f1or don Fernando VII, en esta Capital, es preciso que se capte la voluntad de aqu\u00e9llos y de los eclesi\u00e1sticos de todos los pueblos, ofreci\u00e9ndoles la beneficencia, favor y protecci\u00f3n, encarg\u00e1ndoles comisiones y honr\u00e1ndolos con confianza y aun con algunos meros atractivos de inter\u00e9s, para que, como padres de aquellos peque\u00f1os establecimientos, donde se han dado a estimar, hecho obedecer y obtenido opini\u00f3n, sean los resortes principales e instrumentos de que nos valgamos, para que la instrucci\u00f3n de nuestra doctrina sea proclamada por ellos, tenga la atenci\u00f3n y el justo fruto que se solicita.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>3\u00aa<\/strong> Adem\u00e1s, debe pedirse a los alcaldes, comandantes y curas de los pueblos, unas listas de los sujetos m\u00e1s capaces y de m\u00e1s probidad, talento y respeto, con las dem\u00e1s circunstancias de sus caudales y clases de ellos, que sean capaces de poderlos ocupar en asuntos del servicio, y en la misma forma a \u00e9stos se les debe agasajar y atraer, despach\u00e1ndoles t\u00edtulos de oficiales, y proveyendo en ellos algunos cargos de los que se supriman a aquellos que no sean de la opini\u00f3n de los pueblos, pidi\u00e9ndose al mismo tiempo a dichas justicias una relaci\u00f3n de todos los europeos, y sus circunstancias, los que obtienen encargos o no, y los que son o dejan de ser del concepto y opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>4\u00aa<\/strong> Luego, inmediatamente, debe determinarse que los alcaldes, partidarios y dem\u00e1s jueces de la campa\u00f1a publiquen por bando, con toda forma la m\u00e1s solemne, que se les remitir\u00e1 de este Gobierno, la disposici\u00f3n de que todos los desertores, de cualquier regimiento, tiempo y cualesquiera circunstancias que hayan precedido al tiempo de su deserci\u00f3n, present\u00e1ndose dentro de un t\u00e9rmino fijado, ser\u00e1n indultados y perdonados, abon\u00e1ndoles su tiempo y borr\u00e1ndoles de sus filiaciones toda nota, si quisieren continuar en el servicio; y para el efecto ser\u00e1n despachados a esta Capital, con una papeleta, por el juez del partido donde se hubieren presentado, coste\u00e1ndoles su viaje de los fondos de arbitrios de los mismos pueblos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>5\u00aa<\/strong> En la misma forma, como he referido, debe irse haciendo publicar las dem\u00e1s providencias con alguna lentitud, sin mostrar de golpe el veneno a los pueblos envejecidos en sus costumbres antiguas; y as\u00ed, luego deben de hacerse fijar edictos en todos los pueblos y su campa\u00f1a, para que cualquiera delincuente de cualquiera clase y condici\u00f3n que haya sido su delito, y que hubieren causas abiertas en los respectivos tribunales, present\u00e1ndose y emple\u00e1ndose en servicio del Rey, quedar\u00e1n exentos de culpa, pena y nota, entreg\u00e1ndoseles las mismas causas para que no quede indicio alguno, bajo el concepto de que a cada uno se le emplear\u00e1 conforme a sus talentos y circunstancias; y en este caso, se previene a los alcaldes y dem\u00e1s jueces remitan una informaci\u00f3n del concepto que entre la gente vaga y ociosa tiene cada individuo de \u00e9stos, igualmente de su valor, influencia que tienen, talento y conocimientos campestres, para distinguirlos en los puestos de oficiales y otros cargos; que a \u00e9stos y otros muchos de quienes es preciso valernos, luego que el Estado se consolide se apartan como miembros corrompidos que han merecido la aceptaci\u00f3n por la necesidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>6\u00aa<\/strong> Al mismo tiempo de darse estos pases, deben mandarse algunos agentes a cada pueblo, de conocimiento y con las instrucciones necesarias que sean del caso, sin que propaguen de golpe las especies de su misi\u00f3n, mand\u00e1ndolos recomendados a las casas m\u00e1s principales, y de los jueces, tanto para observar la conducta de \u00e9stos, como para sembrar la benevolencia y buenas disposiciones del nuevo gobierno, lo justo de \u00e9l, su actividad en los negocios, los fines santos de conservar a nuestro Soberano el preciso destino de la Am\u00e9rica del Sud, la felicidad que nos promete, la igualdad y dem\u00e1s beneficios de un gobierno sabio y ben\u00e9fico; pero al mismo tiempo pint\u00e1ndoles la lucha de nuestra Espa\u00f1a, el gran poder de Napole\u00f3n, las pocas disposiciones y recursos y la ninguna esperanza que le quedan a la infeliz Espa\u00f1a, de cuyos resultados ser\u00e1 indispensable su total exterminio; y que los debates de algunos pueblos de lo interior con la Capital, son s\u00f3lo procedidos de la avaricia y ambici\u00f3n al mando, queriendo negarle un derecho tan antiguo y de preferencia; suponiendo al mismo tiempo que se dirig\u00edan las miras de aquellos antiguos gobernantes hacia la entrega a Napole\u00f3n, y esto siempre con Fernando en la boca, que igualmente el haber quitado algunos jefes y castig\u00e1ndolos, es porque habi\u00e9ndoseles encontrado contestaciones con la Francia, trataban de intrigar y adherir hacia las miras inicuas de Napole\u00f3n: y que relativo a estas consecuencias, se hab\u00eda descubierto que las tropas que se hab\u00edan desarmado en el a\u00f1o de 809, fue ya con designio de apocar las fuerzas y extenuar el Estado, con relaci\u00f3n a las miras de entrega, cuyas tropas trataba el nuevo gobierno de volver a armar bajo de mejor pie y disciplina; \u00e9stas y otras disposiciones pol\u00edticas dar\u00e9 por separado en la obra anunciada, pues \u00e9ste s\u00f3lo es un bosquejo de lo que debe observarse, y a estos agentes debe se\u00f1al\u00e1rseles un sueldo competente para la subsistencia, con la esperanza de atender sus servicios oportunamente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>7\u00aa <\/strong>Puesta la campa\u00f1a en este estado, y surtiendo el efecto que se promete por el r\u00e9gimen de estas operaciones, llen\u00e1ndola de papeles p\u00fablicos, seductivos y lisonjeros, que deben remitirse todas las semanas, y captados los \u00e1nimos de sus habitantes, ser\u00eda muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier inter\u00e9s y promesas, as\u00ed por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campa\u00f1a, como por sus talentos, opini\u00f3n, concepto y respeto, como son los del capit\u00e1n de dragones don Jos\u00e9 Rondeau y los del capit\u00e1n de blandengues don Jos\u00e9 Artigas; quienes, puesta la campa\u00f1a en este tono, y concedi\u00e9ndoseles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, har\u00e1n en poco tiempo progresos tan r\u00e1pidos, que antes de seis meses podr\u00eda tratarse de formalizar el sitio de la plaza, pues al presente, para emprender estas ideas, no deben hacerse con una fuerza armada, por lo que puede arg\u00fcir la maldad de algunos genios, cuando esta empresa no ofrece ning\u00fan riesgo y nos consta muy bien que las fuerzas de Montevideo no pasan de ochocientos hombres, y que todav\u00eda all\u00ed no se han tomado providencias para armar a sus habitantes, y que su gobernador es tan inepto, que ni aun es para gobernarse a s\u00ed mismo, y que dicha guarnici\u00f3n no es ni suficiente para guardar la plaza de los atentados que nuestro partido pudiera emprender, por los recelos que deben causarle nuestras observaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>8\u00aa<\/strong> Adem\u00e1s, teniendo, como he dicho, esp\u00edas en los pueblos, comunicando \u00e9stos todas las noticias particulares y verdaderas que ocurran de cualquiera clase que sean, debe tambi\u00e9n tener el Gobierno en esta Capital seis u ocho sujetos que se empleen en escribir cartas an\u00f3nimas, ya fingiendo o suplantando nombres y firmas supuestas, tanto para la plaza de Montevideo, como para la campa\u00f1a, en que su contenido, v. gr., sea el siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">Debe suponerse, en su sentido, que se ha recibido cartas de alguien, a quien se contesta; en ellas se ha de expresar el acuse de recibo de aquellas noticias que se han tenido verdaderas, por los agentes, para dar un color sublime a la apariencia, suponiendo igualmente diversidad de impostura, ya de que queda orientado, de que le comunicar\u00e1 todas las operaciones p\u00fablicas y secretas, o ya de que conoce su patriotismo acerca de la causa de la Patria, de cuyo queda satisfecha el Gobierno, o ya de ofertas que se suponga haya hecho, y otras cartas sean mandadas por diferentes conductos, cuando se proporcione, con encargo reservado de manifestarlas y hacerlas interceptar por los gobernadores, sat\u00e9lites y dem\u00e1s justicias de Montevideo, ya porque por el tribunal de vigilancia o por el gobierno, han de ser abiertas, las cuales con apariencias de unas demostraciones tan convincentes, por muchas razones que expongan aquellos sujetos a quienes se dirigen dichas cartas, y aunque juren no conocer semejantes firmas, y protesten que son imposturas, \u00faltimamente, por muchos alegatos que expongan, nunca podr\u00e1 dejar el gobierno de parar su atenci\u00f3n, y mirarlos como sospechosos, cuando aparezcan a la vista comprobados unos datos tan positivos con cosas ver\u00eddicas, como, v. gr., el acuse de noticias y disposiciones que el gobierno y las justicias han tomado de antemano, real y verdaderamente, siendo conforme lo pintan las cartas; de aqu\u00ed resulta adem\u00e1s que por mucho que se le oculte al pueblo, no puede dejar \u00e9ste de trascender algo, y por cuya combinaci\u00f3n indisponemos de esta forma los \u00e1nimos del populacho con los de aquellos sujetos de m\u00e1s car\u00e1cter y caudales, a quienes se haya enviado algunas de aquellas cartas, que podr\u00edan servir y ayudarles en su empresa y con sus talentos o bienes, los que vi\u00e9ndose vilipendiados y calumniados, no har\u00e1n una mitad de lo que podr\u00edan hacer en favor de aqu\u00e9lla, y, tal vez, algunos, enconados sus esp\u00edritus, abandonando o tray\u00e9ndose consigo la parte de sus bienes que puedan salvar, en las ocasiones que haya proporci\u00f3n, tomen el partido de salirse afuera de la plaza, y venirse a nuestros territorios; de lo que resulta infinidad de adelantamientos con esta propagaci\u00f3n de imposturas, y que cuantos m\u00e1s hombres de caudales y adictos tengamos, m\u00e1s recursos se nos presentan, y a nuestros enemigos muchos menos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px; text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">Para estos ardides nos franquea un margen absoluto la diversidad de opiniones y divisiones en que est\u00e1n las familias, pues unas son de un bando, otras de otro; y, por lo tanto, se deben escribir las cartas de padres a hijos, de t\u00edos a sobrinos, de mujeres a maridos, etc., y adem\u00e1s por este orden, con cuya idea no puede dudarse, logremos dividir los \u00e1nimos e indisponerlos de tal manera que quiz\u00e1 causemos disensiones y convulsiones populares, de que podemos sacar mucho fruto, sembrando entre ellos mismos la semilla de la discordia y desconfianza.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>9\u00aa. <\/strong>Las cosas, en el estado que la antecedente reflexi\u00f3n menciona, presentan ya ocasiones que no deben desperdiciarse, mandando inmediatamente a los pueblos del Uruguay y dem\u00e1s principales de la campa\u00f1a, una fuerza de quinientos a seiscientos hombres con oficiales, sargentos, cabos y dem\u00e1s, para que sirviendo de apoyo se vayan organizando en los mismos pueblos algunos escuadrones de caballer\u00eda y cuerpos de infanter\u00eda, teni\u00e9ndose presente el haberse atra\u00eddo ya a nuestro partido honr\u00e1ndolos con los primeros cargos, a un Barde, negro, a un Baltasar Bargas, o a los hermanos y primos de Artigas, a un Benav\u00eddez, a un V\u00e1zquez, de San Jos\u00e9, y a un Baltasar Ojeda, etc., sujetos que, por lo conocido de sus vicios, son capaces para todo, que es lo que conviene en las circunstancias, por los talentos y opiniones populares que han adquirido por sus hechos temerarios: y despu\u00e9s de \u00e9stos aquellos de quienes se tenga informe por los jueces, y lo que \u00e9stos mismos propongan, para que y\u00e9ndose formando algunos cuerpos de tropas e instruy\u00e9ndose en el arte militar, mand\u00e1ndoles de aqu\u00ed todo lo que fuera menester, se alisten y comiencen a hacer algunas correr\u00edas, y a hacerse obedecer a la fuerza, y no a las consideraciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>10\u00aa<\/strong> Ya alarmados los pueblos y unidas las fuerzas en masa, mandando de aqu\u00ed los jefes y una mitad de oficiales, a lo menos, de los m\u00e1s instruidos, que se hallan agregados en los tercios de esta Capital, uniform\u00e1ndolos y pag\u00e1ndoles sus sueldos corrientes, se podr\u00e1 comenzar a invadir y adelantar terreno hacia la plaza de Montevideo, para ir alarmando, y protegiendo el sistema de aquellos pueblos inmediatos que est\u00e1n bajo la garant\u00eda de aqu\u00e9lla, provey\u00e9ndoles al mismo tiempo de trenes, tiendas de campa\u00f1a y dem\u00e1s necesario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>11\u00aa<\/strong> Ya en este caso, ningunos podr\u00e1n ser m\u00e1s \u00fatiles para los adelantamientos de esta empresa, que don Jos\u00e9 Rondeau, por sus conocimientos militares adquiridos en Europa, como por las dem\u00e1s circunstancias expresadas, y \u00e9ste para general en jefe de toda la infanter\u00eda; y para la caballer\u00eda, don Jos\u00e9 Artigas, por las mismas circunstancias que obtiene con relaci\u00f3n a la campa\u00f1a; y verific\u00e1ndose estas ideas, luego inmediatamente debe de mandarse de esta Capital el n\u00famero de tres a cuatro mil hombres de tropa arreglada, con la correspondiente plana mayor de oficiales para el ej\u00e9rcito, de conocimientos, talentos y adhesi\u00f3n a la Patria, con el plan de combinaciones y operaciones militares que deben observar, con las amplias facultades de obrar en todo lo dem\u00e1s seg\u00fan les pareciere m\u00e1s adecuado a sus conocimientos y circunstancias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px; text-align: justify;\"><strong>Nota<\/strong>. -Queda de mi cargo presentar un plan de las instrucciones militares que deben regir las operaciones de la campa\u00f1a que se haga para la rendici\u00f3n de Montevideo, con todas las circunstancias m\u00e1s posibles para asegurar toda su campa\u00f1a a nuestro favor en poco tiempo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>12\u00aa<\/strong> Los hacendados que por seguir el partido contrario abandonasen sus casas, criados y haciendas, se les llamar\u00e1 por edictos p\u00fablicos, y si a los terceros no compareciesen, se considerar\u00e1n sus haciendas, ganados, caballadas y dem\u00e1s que sean de su pertenencia, como bienes leg\u00edtimos de la patria y servir\u00e1n para la manutenci\u00f3n del ej\u00e9rcito en la dicha campa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>13\u00aa<\/strong> Adem\u00e1s, con las proclamas seductivas, halag\u00fce\u00f1as y lisonjeras con las frases de Libertad, Igualdad y Felicidad, se les estimular\u00e1 a que concurran los vecinos de la Banda Oriental con aquellos auxilios de carros, carretas, caballadas, boyadas y otros que sean menester para el tr\u00e1nsito y conducci\u00f3n de las divisiones del ej\u00e9rcito en sus marchas, entusiasm\u00e1ndolos con papeles y certificados de buenos servidores, que se les dar\u00e1 por los jefes de destacamentos y dem\u00e1s oficiales a quienes auxiliasen, a nombre del Gobierno Superior, mand\u00e1ndose de aqu\u00ed en medios pliegos de papel, documentos impresos, dej\u00e1ndose los correspondientes blancos para llenarlos con las correspondientes circunstancias que sean del caso, y si se denegasen a prestar aquellos auxilios correspondientes, se les har\u00e1 comprender que se les tendr\u00e1 por malos servidores y sospechosos a la causa que se defiende.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>14\u00aa<\/strong> Luego, en el acto de rendirse la plaza de Montevideo, todo buque grande y peque\u00f1o, y cualquier flotante de cualquier clase y condici\u00f3n que sea, no siendo ingl\u00e9s, portugu\u00e9s, americano, o de otra cualquier naci\u00f3n de las amigas o neutrales, o de individuos que tengan dadas pruebas de adhesi\u00f3n a la causa, por hechos u otras circunstancias, aun cuando existan dentro de la plaza de Montevideo, todos los dem\u00e1s ser\u00e1n confiscados a beneficio del Estado, comprendi\u00e9ndose asimismo todo buque espa\u00f1ol que se halle en la bah\u00eda de dicho puerto, con sus cargamentos y resultados, aun cuando sean sus due\u00f1os individuos que justifiquen no haber intervenido en favor ni en contra, mediante a que son los principales enemigos contra quienes hacemos la guerra, en defensa de nuestra libertad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>15\u00aa<\/strong> Todas las fincas, bienes ra\u00edces y dem\u00e1s de cualquiera clase, de los que han seguido la causa contraria, ser\u00e1n secuestrados a favor del erario p\u00fablico; igualmente los bienes de los espa\u00f1oles en quienes concurran las circunstancias expresadas en la reflexi\u00f3n antecedente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>16\u00aa<\/strong> Igualmente deben ser secuestrados todos los bienes de todos los individuos de cualquiera clase y condici\u00f3n que sean, que se hayan hallado dentro de la plaza de Montevideo, al tiempo de su asalto o evacuaci\u00f3n, exceptuando los de aquellos que dejo explicados ya en la reflexi\u00f3n n\u00famero 14; y en la misma forma ser\u00e1 exceptuada la parte de bienes que toque a los hijos o herederos forzosos de los individuos que se hayan encontrado dentro de la plaza y que les quepa la fuerza de la ley, si aqu\u00e9llos han seguido nuestra causa, en servicio o no, habi\u00e9ndose hallado fuera de la plaza, d\u00e1ndoles y poni\u00e9ndolos en posesi\u00f3n de la parte que les toque, se confiscar\u00e1 la parte paterna o materna, y si madre o padre se hubiesen hallado tambi\u00e9n fuera de la plaza, s\u00f3lo se confiscar\u00e1 la parte que pertenezca a aquella persona que teniendo derecho forzoso, se hubiese hallado dentro de la plaza, y consiguientemente se deja entender que no podr\u00e1n ser decomisados ningunos bienes que estando dentro de la plaza pertenezcan a alguien que no exista en ella, y los que hubiesen sido vendidos o embargados por el gobierno de Montevideo, ser\u00e1 nula y de ning\u00fan valor su venta, y ser\u00e1n devueltos a sus leg\u00edtimos due\u00f1os, sufriendo este quebranto el que hubiese comprado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>17\u00aa<\/strong> Ser\u00e1n desterrados todos los espa\u00f1oles y patricios y dem\u00e1s individuos que no hayan dado alguna prueba de adhesi\u00f3n a la causa con antelaci\u00f3n, y los extranjeros, si estando avecindados no justificasen haberse mantenido neutrales, y ser\u00e1n conducidos a los destierros de Malvinas, Patagones, y dem\u00e1s destinos que se paliasen por conveniente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\">18\u00aa Todos los que despu\u00e9s de sufrir la pena de secuestro en la parte que le toque no quisiesen sufrir la de destierro, que ser\u00e1 de quince a\u00f1os, y fuesen aptos para servir a la Patria en los ej\u00e9rcitos, se les alistar\u00e1, si voluntariamente quisieren, teni\u00e9ndose esta consideraci\u00f3n con aquellos en quienes hayan concurrido algunas circunstancias de atenci\u00f3n, que con aquellos, en quienes no concurran ningunos miramientos ni hayan concurrido, se les alistar\u00e1 en los ej\u00e9rcitos, detall\u00e1ndolos en diferentes regimientos, y ser\u00e1 por el t\u00e9rmino de quince a\u00f1os el tiempo de su empe\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px; text-align: justify;\">Los que no queriendo alistarse voluntariamente de los ya referidos, siendo aptos, sin achaques, ni imposibilidad alguna por edad ni otras circunstancias, ser\u00e1n destinados a los trabajos p\u00fablicos; y los que por imposibilidad, achaques o edad no fuesen aptos, \u00e9stos ser\u00e1n conducidos a los referidos destierros para que cumplan \u00fanicamente su tiempo, sin agobiarles con prisiones ni trabajo alguno y manteni\u00e9ndolos con la raci\u00f3n competente y dem\u00e1s necesario a las circunstancias que han concurrido en sus personas, por cuenta de los fondos p\u00fablicos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>19\u00aa<\/strong> Consiguientemente, con los gobernadores, jefes de la plaza, plana mayor y dem\u00e1s magistrados y sujetos en quienes concurran las circunstancias expresadas en la reflexi\u00f3n 7\u00b0, art\u00edculo 1\u00aa, mediante a las causas que dicha reflexi\u00f3n instruye, se proceder\u00e1 con arreglo a ella en todas sus partes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\"><strong>20\u00aa<\/strong> Despu\u00e9s de tomar este orden los acontecimientos, se pasar\u00e1 a tratar sobre las \u00f3rdenes que sean concernientes para aunar y tripular los buques que fueren aptos para respeto, defensa y dem\u00e1s operaciones que fueren necesarias, no tripul\u00e1ndolos con marina espa\u00f1ola, para precaver cualquier accidente; e igualmente se proceder\u00e1 por comisiones, que se nombrar\u00e1n por el Superior Gobierno, a la realizaci\u00f3n de los remates de bienes, fincas, ra\u00edces, despach\u00e1ndose para el efecto noticias a lo interior de los pueblos, de sus cantidades o especies, para los que quisieren entrar a los remates, por peque\u00f1as o grandes partes, exceptu\u00e1ndose esta cl\u00e1usula con los bienes que no sean movibles.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px; text-align: justify;\">En la obra anunciada dar\u00e9 m\u00e1s pormenores, otras m\u00e1ximas de las que pueden ser conducentes a este art\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 3\u00b0<\/strong> &#8211; En cuanto al m\u00e9todo de las relaciones que las Provincias Unidas deben entablar secretamente en la Espa\u00f1a para el r\u00e9gimen de nuestra inteligencia y gobierno, es el siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>1\u00aa<\/strong> Deben de recogerse por la Excelent\u00edsima Junta, tanto del Cabildo de esta Capital, como de todos los de la Banda Oriental y dem\u00e1s interiores del Virreinato, actas o representaciones que los dichos pueblos hagan a la autoridad que actualmente manda en los restos de la Espa\u00f1a, en cuyas deben expresar las resoluciones y firmeza con que, poniendo todos los medios posibles, se desvelan para conservar los dominios de esta Am\u00e9rica para el se\u00f1or don Fernando VII y sus sucesores, a quienes reconocen y reconocer\u00e1n fiel y verdaderamente en vista de la peligrosa lucha, y que sus intenciones y fines leg\u00edtimos no son ni ser\u00e1n otros; que cualquier especie o informes dados por algunos jefes, ser\u00e1 una impostura que har\u00e1n por fines privados; que el haberlos suspendido de sus encargos ha sido por demasiado celo de los pueblos, a cuya voz han tenido que sucumbir, consider\u00e1ndolos a \u00e9stos como miembros creados por el antiguo gobierno corrompido, llenos de vicios y traidores, adem\u00e1s de otros justos motivos que les han asistido por incidentes y pruebas de infidelidad e intrigas, de cuyos acontecimientos reservan, para su debido tiempo, documentos justificativos y originales; que la Am\u00e9rica nunca se hall\u00f3 en tanta decadencia como en el presente, por la poca energ\u00eda y mal gobierno: que el haber desarmado las autoridades de la Capital el a\u00f1o antecedente los cuerpos o tercios que se hallaban sobre las armas de los europeos, bajo de otros pretextos que entonces se fingieron, y retirado la mayor parte de las milicias que igualmente se hallaban en servicio, ha sido descubierta esta trama, que no fue sino con concepto hacia las miras capciosas que la autoridad reservaba, de entregar estos pa\u00edses a Francia, seg\u00fan las correspondencias que se han descubierto con \u00e9sta; que desde el gobierno del \u00faltimo virrey se han arruinado y destruido todos los canales de la felicidad p\u00fablica, por la concesi\u00f3n de la franquicia del comercio libre con los ingleses, el que ha ocasionado muchos quebrantos y perjuicios; que igualmente disensiones populares en algunos pueblos son \u00fanicamente la causa de que dividi\u00e9ndose las opiniones quieren negar no solamente la obediencia a la Capital, sino aun a los mismos magistrados de sus pueblos, por cuya circunstancia se han tomado las precauciones del env\u00edo de algunas tropas a ellos para castigar a los rebeldes que, queriendo formar partidos a la capa de los antiguos magistrados, siembran especies seductoras, para perpetuar en el mando a sus favoritos; tambi\u00e9n debe hacerse presente cuantos vicios y tachas hayan tenido los antiguos magistrados, exager\u00e1ndolas en la m\u00e1s debida forma.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>2\u00aa<\/strong> En esta inteligencia, todas las representaciones de los cabildos, bajo \u00e9stas y otras circunstancias de las cuales se les instruir\u00e1, deben ser todas un\u00e1nimes y conformes en el sentido literal de sus contenidos, con la diferencia de las circunstancias que cada una de ellas tengan que a\u00f1adir con respecto a la conducta privada de sus gobernantes, sin omitir de instruir igualmente a todos los cabildos de los papeles p\u00fablicos que Liniers y Cisneros dieron a luz, en los cuales se conten\u00edan aquellas proclamas que causaron tantas agitaciones; como de todas las referidas tramas del referido Liniers, cuando la capitulaci\u00f3n con los ingleses, de las circunstancias precedidas con el emisario franc\u00e9s que mand\u00f3 Napole\u00f3n, y su correspondencia con \u00e9ste por medio de don Juan Perich\u00f3n. En fin, debe ponerse en pr\u00e1ctica cuanto sea concerniente a entretener y dividir las opiniones en la misma Espa\u00f1a y haciendo titubear y aparentar por alg\u00fan tiempo hasta que nuestras disposiciones nos vayan poniendo a cubierto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>3\u00aa <\/strong>En los mismos t\u00e9rminos, deben todos los cabildos hacer presente la energ\u00eda y lo justo del nuevo gobierno, el que se esmera en fomentar las artes, agricultura e industria, para cuyo efecto se toman con la mayor actividad las providencias, de cuyas se esperan sean muy felices sus resultados; que igualmente se va creando un n\u00famero suficiente de tropas bajo la exacta disciplina, a fin de poner a cubierto estos preciosos pa\u00edses de alguna tentativa por el tirano de la Europa, cuyo n\u00famero de ellas no bajar\u00e1 de veinte a veinticinco mil hombres; que asimismo se trata del fomento de los minerales de oro y plata, cuyos resultados ser\u00e1n pruebas fidedignas, luego que se cubran los gastos que la mutaci\u00f3n del gobierno ha causado, mandando los socorros que sean posibles para ayuda de la lucha contra el tirano de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>4\u00aa<\/strong> Estas y otras clases de exposiciones por diferentes estilos, de los varios acontecimientos y casos que favorezcan nuestras ideas, deben ser pintadas y expuestas con viveza y energ\u00eda, doradas al mismo tiempo con el sublime don de la elocuencia, acompa\u00f1adas con algunos datos y documentos positivos, que reunidas con la uni\u00f3n de votos e informes de unas tan vastas provincias, \u00bfqu\u00e9 car\u00e1cter no deben imprimir y qu\u00e9 fuerza no deben de hacer un c\u00famulo de combinaciones con todas las formalidades del derecho?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>5\u00aa <\/strong>En la misma forma y dirigidas al mismo fin, en iguales t\u00e9rminos, deben acompa\u00f1ar expedientes de cada pueblo, informados por treinta, cincuenta o cien de los sujetos m\u00e1s conocidos y condecorados, ya por sus negocios, riqueza u otras circunstancias, a que ninguno ser\u00e1 capaz de negarse, cuando no hay un principio conocido y radical de nuestro fin, cuando adem\u00e1s el terror les obligar\u00e1 a estas declaraciones, y reuni\u00e9ndose todas estas circunstancias en la forma expresada, deben mandarse por una comisi\u00f3n secreta de tres hasta cinco individuos que sean de talento, que atesoren el don de la palabra, y \u00faltimamente que sean adornados de todas las cualidades necesarias para que presentados a la autoridad suprema que en la actualidad gobierna, representen con el mayor sigilo los fines de su comisi\u00f3n y documentos que acompa\u00f1en, y, sorprendi\u00e9ndola de esta suerte, conseguiremos que nuestros enemigos no antepongan sus influjos y gestiones hasta que a lo menos hayamos sido o\u00eddos, entreteniendo asimismo alguna parte del tiempo con la diversidad de opiniones y conceptos que formar\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>6\u00aa<\/strong> Estas mismas negociaciones deben entablarse con el mismo fin, por diferentes diputaciones, en el gabinete ingl\u00e9s y portugu\u00e9s, para que como aliados de la Espa\u00f1a y enemigos de la Francia, vean que llevamos por delante el nombre de Fernando y el odio a Napole\u00f3n, para que, junto con otras relaciones que debemos entablar en estos gabinetes, no se nos niegue los auxilios que necesitemos sacar de sus estados por nuestro dinero, como armas, municiones, etc., y a lo menos que, suspendiendo el juicio mantengan una neutralidad, cuando adem\u00e1s, a unas distancias inmensas poco o nada podr\u00e1n labrar, ni asegurar los papeles p\u00fablicos de nuestros enemigos, compareciendo igualmente los nuestros; y viendo que todos aborrecemos a Napole\u00f3n y confesamos a Fernando, careciendo precisamente de conocimientos interiores en la materia, resulta que no pueden perjudicarnos sus juicios, respirando todos un mismo lenguaje, y hasta podr\u00e1n dudar por alg\u00fan tiempo cu\u00e1l sea el partido realista; no dir\u00e9 que estas tramas no puedan descubrirse, pero poco cuidado debe d\u00e1rsele a la Patria, si se le franquea tiempo para ir realizando sus miras, y estorbando que la Espa\u00f1a pueda remitir algunas tropas en la infancia de nuestro establecimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>7\u00aa <\/strong>Tambi\u00e9n ser\u00e1 muy del caso que nuestra diputaci\u00f3n, con la mayor reserva, seduzca y atraiga de la Espa\u00f1a, algunos of\u00edciales extranjeros o nacionales, que sean de talento, o facultades en alguno de los ramos militares, fundidores o que posean alg\u00fan arte de los que carecemos y nos son muy del caso, ofreci\u00e9ndoles premios y distinciones e igualmente el viaje hasta esta Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px; text-align: justify;\">En la obra anunciada tambi\u00e9n se comprender\u00e1n algunas reflexiones acerca de las relaciones que estos diputados deben entablar en una clase de negociaci\u00f3n, ya explicada en este \u00faltimo art\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 4\u00b0 <\/strong>&#8211; En cuanto a la conducta que debemos mantener con Portugal y la Inglaterra, como m\u00e1s propia, es la siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>1\u00aa<\/strong> Nuestra conducta con Inglaterra y Portugal debe ser ben\u00e9fica, debemos proteger su comercio, aminorarles los derechos, tolerarlos y preferirlos, aunque suframos algunas extorsiones; debemos hacerles toda clase de proposiciones ben\u00e9ficas y admitir las que nos hagan; igualmente debemos proponerle a la Inglaterra un plan secreto, que dar\u00e9 por separado, con consulta del Gobierno Provisional, sobre algunas ideas, las cuales proporcionan verdaderamente ventajas que su comercio puede sacar de estos preciosos pa\u00edses, las que no puede dejar de admitir, siendo ventajosas a las conocidas ideas de un sistema actual y a las que propender\u00e1n nuestros medios y esfuerzos, para que mire la justicia de nuestra causa, los fines de ella, que son los que los papeles p\u00fablicos relacionan y manifiestan, las causales que nos han movido, cuyas son las mismas que presentan los cabildos, gobiernos e informes de los pueblos; asimismo los bienes de la Inglaterra y Portugal que giran en nuestras provincias deben ser sagrados, se les debe dejar internar en lo interior de las provincias, pagando los derechos como nacionales, despu\u00e9s de aquellos que se graduasen m\u00e1s c\u00f3modas por la introducci\u00f3n; \u00faltimamente, haciendo sacrificios, debemos atraernos y ganar las voluntades de los mininistros de las cortes aunque sea a costa del oro y de la plata, que es quien todo lo facilita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>2\u00aa<\/strong> Persuadidos de que Portugal, por los distintos intereses que le ligan con la Corona de Espa\u00f1a, tanto por la uni\u00f3n y alianza presente, el parentesco con Fernando, y los derechos que tienen sus sucesores a aquella corona, cuyas gestiones a esta Am\u00e9rica son bien notorias por la se\u00f1ora princesa Su alteza Real Do\u00f1a Carlota Joaquina de Borb\u00f3n, hechas por su agente o enviado don Felipe Contucci, es consiguiente que empe\u00f1ada la plaza de Montevideo y puesta en apuros, se den, a esfuerzos de dicha se\u00f1ora, los socorros de tropas y dem\u00e1s necesario, y a pesar de las disposiciones que podamos poner en pr\u00e1ctica para estorbarlo, no debemos dudar se den aquellos auxilios; y en este caso es preciso usar de toda la fuerza de la estratagema y el ardid para los diferentes fines, y antes que las tropas lleguen, no debemos omitir tocar todos los resortes que sean posibles en la corte de Brasil, con los primeros magistrados y principalmente con el embajador ingl\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>3\u00aa<\/strong> En esta suposici\u00f3n, en primer lugar, debemos ganarnos las voluntades con d\u00e1divas, ofertas y promesas de los primeros resortes inmediatos al gobierno de Montevideo, porque, como legos que son sus gobernantes, y que en nada proceden, ni deliberan sin asesores, secretarios, y consultores, \u00e9stos con su influjo, pareceres y consejos, empleando toda su fuerza con una pol\u00edtica refinada, le har\u00e1n concebir al gobierno con las instrucciones que reservadamente le enviemos, luego de asegurar su influjo: que Portugal procede de mala fe, que se mire a los antecedentes de las reclamaciones que la se\u00f1ora princesa tiene hechas, no s\u00f3lo a la Capital de Buenos Aires, sino a la corte de Espa\u00f1a con relaci\u00f3n a sus derechos; que asimismo se premediten a fondo los autos y antecedentes remitidos por el embajador Casa Irujo; de suerte que, reunidas todas estas circunstancias unas con otras y dem\u00e1s datos que al mismo tiempo daremos nosotros por separado, le inclinamos, cuando la plaza no se hubiese rendido ya, y los portugueses nos apurasen, a que tratemos de un armisticio o composici\u00f3n; y \u00faltimamente el fin es que nuestros influjos, exposiciones y dinero proporcionen enredar al gobierno de Montevideo con el gabinete de Portugal, por medio de sus mismos alegatos, indisponiendo los \u00e1nimos de ambos con las tramas e intrigas, que \u00e9stas aqu\u00ed no pueden figurarse, porque adem\u00e1s que son suceptibles de variar con los acontecimientos que vayan sucediendo, ser\u00eda excusado exponer algunas de ellas; pues el resultado es que a costa de proposiciones ventajosas y sacrificios del oro y la plata, no dudemos que guiadas las cosas por el embajador ingl\u00e9s, que es el resorte m\u00e1s esencial y principal que gobierna y dirige, por sus respetos, las operaciones del gabinete del Brasil, alcancemos cuanto queramos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>4\u00aa<\/strong> Los movimientos de las tropas, que seg\u00fan tenemos noticias extensas, han de moverse de San Pablo, R\u00edo Pardo, y dem\u00e1s del R\u00edo Grande, en principios o fines de octubre, bajo la direcci\u00f3n del Capit\u00e1n General de la Capitan\u00eda de R\u00edo Grande del Sud, don Diego de Souza, nos aseguran que tienen algunos fines, y que nuestros c\u00e1lculos por los informes no pueden fallar, y, cuando llegasen probablemente a verificarse, debemos tambi\u00e9n con antelaci\u00f3n tomar todas las medidas conducentes a lo menos para entretener la morosidad de sus jornadas, vali\u00e9ndonos de quitarles todo auxilio de caballadas, ganados, carretas y dem\u00e1s que puedan ayudarles a la rapidez de sus marchas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">Consiguientemente, seg\u00fan las noticias radicadas que tenemos por los agentes, y sujetos de nuestra parcialidad, en aquellos destinos de R\u00edo Grande, sobre la conducta corrompida del tal Souza, seg\u00fan cada uno la pinta indistintamente, como si todos de mancom\u00fan acuerdo hubieran uniformado sus pareceres, nos dan margen a darles el mayor ascenso, que el dicho Souza es, como nos dicen, lleno de vicios, mal visto de todos, adusto y de poco concepto p\u00fablico, venal escandaloso, apegado al inter\u00e9s y al negocio; de suerte que un hombre de estos principios no sirve sino para descontentar los \u00e1nimos y hacer infructuosas las m\u00e1s de las veces las diligencias de sus tareas, y por de contado un car\u00e1cter como \u00e9ste, es para todo y capaz de todo; por el oro y otras consideraciones que se tengan con \u00e9l, cuando no en el todo de nuestras intenciones, lo podemos atraer, a lo menos en alguna parte que nos sea ventajosa, concurriendo igualmente las circunstancias del cr\u00e9dito que tiene y goza en la corte con los primeros ejes de aquella monarqu\u00eda, cuyos motivos le ampl\u00edan y franquean todo procedimiento que pueda usar bajo la garant\u00eda que disfruta, por la que y con sus informes como jefe del ej\u00e9rcito, los que deben ser atendidos, por la confianza que de \u00e9l se haga, pueden ser causales, y de las m\u00e1s principales, para coadyuvar a las miras de nuestros intentos, cerca de nuestras reflexiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>5\u00aa<\/strong> Ultimamente, cuando hay poca esperanza de \u00e9xito de un negocio es m\u00e1xima de los m\u00e1s grandes talentos arrojarse a una deliberaci\u00f3n la m\u00e1s arriesgada; y en esta inteligencia debemos proponer a la Inglaterra que, para que mantenga su neutralidad y la corte del Brasil abandone la causa de Montevideo, la persuada con pretextos que se hacen a su autoridad y respetos, por alg\u00fan gobierno de Montevideo (que un gran talento acompa\u00f1ado de dignidad y concepto, es capaz de hacerse concebir semejantes ideas) que igualmente, con reserva y sigilo, se nos franquee por la corte de Inglaterra los auxilios de armamentos, y dem\u00e1s necesarios por los justos precios; que bajo el respeto de su bandera se conduzcan nuestros diputados a los parajes de ultramar donde se les destine; asimismo siempre que por el R\u00edo de la Plata tengan nuestros diputados o comisionados que desempe\u00f1ar algunos encargos o conducciones de municiones, armamentos o caudales de esta Capital a la Banda Oriental; y en la misma forma cuando necesitemos sean conducidos bajo su bandera diputados nuestros, que se dirijan a la plaza de Montevideo con algunas proposiciones o avenencias, mediante a que nosotros no tenemos marina alguna, y nuestros enemigos tienen inundado todo el R\u00edo de la Plata y sus canales infinidad de buques, los que pudieran las m\u00e1s de las veces interceptarnos nuestros recursos; y \u00e9sta bajo la protecci\u00f3n de un disimulo pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>6\u00aa<\/strong> En la misma forma debemos solicitar de la Inglaterra, transando la cuesti\u00f3n por principios combinados, que declare p\u00fablicamente aquel gabinete que por ning\u00fan pretexto se halla obligado a aquella corte, a pesar de la liga ofensiva y defensiva, contra el tirano de la Europa, a sostener en las disensiones dom\u00e9sticas una parte, o partes de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola, contra otras de la misma, por diferencias de opiniones, del modo c\u00f3mo deben ser reglados sus respectivos gobiernos, siempre que no desconozcan a Fernando, y al mismo tiempo acrediten por obras y palabras el odio al tirano de la Francia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>7\u00aa<\/strong> Y en consecuencia de las varias exposiciones propuestas, ben\u00e9ficas y ventajosas, que nuestros agentes deben entablar en aquel gabinete, como un tratado reservado debemos proponerle tambi\u00e9n, y oblig\u00e1ndonos en toda forma, a que siempre que la Espa\u00f1a quedase subyugada por la Francia, y aun cuando no la subyugase (cuyo caso est\u00e1 muy remoto por las apariencias) y aquel gabinete nos protegiese reservadamente, con los auxilios y dem\u00e1s circunstancias que graduemos, para el efecto de realizar nuestra independencia, haremos entonces una alianza ofensiva y defensiva, protegi\u00e9ndonos mutuamente en aquellas circunstancias con toda clase de auxilios, y \u00e9sta a lo menos por el t\u00e9rmino de veinte a veinticinco a\u00f1os; por condiciones que entonces se tratar\u00e1n entre ambos gabinetes, bajo un acomodamiento o proposiciones m\u00e1s adecuadas, propias y ben\u00e9ficas a los intereses de ambas naciones, haci\u00e9ndole al mismo tiempo se\u00f1or de la isla de Mart\u00edn Garc\u00eda, cuyo plano debe mandarse sacar con todas las circunstancias de su magnitud interior, extensiones, aguas, frutos y calidad de su temperamento y puerto; para que, pobl\u00e1ndola como una peque\u00f1a colonia y puerto franco a su comercio, disfrute de ella como reconocimiento de gratitud a la alianza y protecci\u00f3n que nos hubiese dispensado en los apuros de nuestras necesidades y conflictos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 5\u00b0<\/strong>&#8211; En cuanto a las comisiones que deben entablarse por nuestros agentes en lo interior y dem\u00e1s provincias dependientes de este gobierno, para consolidaci\u00f3n de nuestro sistema, son las siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\">1\u00aa En cuanto a este art\u00edculo, creo que tengo dado ya algunas ideas de los fines y comisiones que nuestros agentes deben desempe\u00f1ar en lo interior de las provincias del Virreinato, pero a\u00f1adir\u00e9 que, como sus comisiones en los pueblos que est\u00e9n a nuestra devoci\u00f3n no necesitan ser ocultas, aun cuando algunos de sus fines lo sean, deben observar \u00e9stos, con particularidad y atenci\u00f3n, la conducta de los nuevos gobernantes y empleados, como la opini\u00f3n del p\u00fablico, con lo dem\u00e1s que sea del caso poner en la noticia del Gobierno, para su inteligencia y deliberaciones, reservando aquellos puntos en que se les instruya por separado en las instrucciones secretas o p\u00fablicas; al mismo tiempo supliendo con su energ\u00eda y talento la falta de imprentas en aquellos pueblos, circulando por papeles manuscritos algunos peri\u00f3dicos alusivos al sistema, a fin de que con esta pol\u00edtica se atraiga con la nueva doctrina, y se excite a sus habitantes a abrazar deliberadamente la causa de la libertad de la Patria; estos agentes necesitan ser hombres de alg\u00fan talento, ilustraci\u00f3n e instruidos en las historias, y que juntamente atesoren el sublime y raro don de la elocuencia y persuasiva, y adem\u00e1s adornados de cualidades y circunstancias que los caractericen, para que se forme concepto y respeto de su persona; y a \u00e9stos se les debe pasar estas especulaciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>2\u00aa <\/strong>En los pueblos enemigos que a\u00fan no hubieren sucumbido, donde tengan que mantenerse bajo el pie de unos simples comerciantes, ser\u00e1 de su conato, siempre que haya ocasi\u00f3n, participar todos los resultados (sin comprometerse a s\u00ed ni a ninguno) de aquellas comisiones ocultas que se les confiera por medio de las instrucciones que se les d\u00e9, pero como los acasos son derivados unos de otros, despu\u00e9s de algunas reflexiones generales que tengo ya hechas, no me es posible proponer los que las ocasiones deben facilitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 6\u00b0<\/strong> En cuanto a los arbitrios que deben adoptarse para fomentar los fondos p\u00fablicos luego que el Per\u00fa y dem\u00e1s interior del Virreinato sucumban, para los gastos de nuestra guerra, y dem\u00e1s emprendimientos, como igualmente para la creaci\u00f3n de f\u00e1bricas e ingenios, y otras cualesquiera industrias, navegaci\u00f3n, agricultura, y dem\u00e1s, son los siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>1\u00aa<\/strong> Entremos por principios combinados, para desenvolver que el mejor gobierno, forma y costumbre de una naci\u00f3n es aquel que hace feliz mayor n\u00famero de individuos; y que la mejor forma y costumbres son aquellas que adopta el mismo n\u00famero, formando el mejor concepto de su sistema; igualmente es m\u00e1xima aprobada, y discutida por los mejores fil\u00f3sofos y grandes pol\u00edticos, que las fortunas agigantadas en pocos individuos, a proporci\u00f3n de lo grande de un estado, no s\u00f3lo son perniciosas, sino que sirven de ruina a la sociedad civil, cuando no solamente con su poder absorben el jugo de todos los ramos de un estado, sino cuando tambi\u00e9n en nada remedian las grandes necesidades de los infinitos miembros de la sociedad; demostr\u00e1ndose con una reuni\u00f3n de aguas estancadas, cuyas no ofrecen otras producciones sino para alg\u00fan terreno que ocupan, pero si corriendo r\u00e1pidamente su curso ba\u00f1asen todas las partes de una a otra, no habr\u00eda un solo individuo que no las disfrutase, sacando la utilidad que le proporcionase la subsistencia pol\u00edtica, sin menoscabo y perjuicio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>2\u00aa<\/strong> Tambi\u00e9n sentar\u00e9 el principio, para despu\u00e9s deducir, que cuando se proyecta una negociaci\u00f3n reflexionando su origen, medios y fines, e igualmente combinando sus resultados bajo de datos positivos comprobados, de cuyos c\u00e1lculos resulta evidentemente una cierta y segura utilidad, ser\u00eda un entendimiento animado de la torpeza, aquel a quien proporcion\u00e1ndosele todos los recursos necesarios para una empresa semejante, no la emprendiese por falta de \u00e1nimo y nimiedad de esp\u00edritu, y en consecuencia de ambos axiomas, contestando a la primera proposici\u00f3n digo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 obst\u00e1culos deben impedir al Gobierno, luego de consolidarse el Estado sobre bases fijas y estables, para no adoptar unas providencias que aun cuando parecen duras en una peque\u00f1a parte de individuos, por la extorsi\u00f3n, que pueda causarse a cinco o seis mil mineros, aparecen despu\u00e9s las ventajas p\u00fablicas que resultan con la fomentaci\u00f3n de las f\u00e1bricas, artes, ingenios y dem\u00e1s establecimientos en favor del Estado y de los individuos que las ocupan en sus trabajos?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>3\u00aa<\/strong> Consiguientemente deduzco, que aunque en unas provincias tan vastas como \u00e9stas, hayan de desentenderse por lo pronto cinco o seis mil individuos, resulta que como recaen las ventajas particulares en ochenta o cien mil habitantes, despu\u00e9s de las generales, ni la opini\u00f3n del Gobierno claudicar\u00eda ni perder\u00eda nada en el concepto p\u00fablico cuando tambi\u00e9n despu\u00e9s de conseguidos los fines, se les recompense aquellos a quienes se grad\u00fae agraviados, con algunas gracias o prerrogativas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">Igualmente deduzco tambi\u00e9n de qu\u00e9 sirven, verbigracia, quinientos o seiscientos millones de pesos en poder de otros tantos individuos, si aunque giren, no pueden dar el fruto ni fomento a un estado, que dar\u00edan puestos en diferentes giros en el medio de su centro, facilitando f\u00e1bricas, ingenios, aumento de agricultura, etc., porque a la verdad los caudales agigantados nunca giran ni en el todo, ni siempre y, aun cuando alguna parte gire, no tiene comparaci\u00f3n con el escaso estipendio que de otra manera podr\u00eda producir el del corto derecho nacional, y tal vez se halla expuesto a quiebras, lo que en la circulaci\u00f3n del centro mismo del estado no est\u00e1 mayormente expuesto a ellas; y resulta asimismo, adem\u00e1s de lo expuesto, que haci\u00e9ndose laboriosos e instruidos los pueblos de una rep\u00fablica, apart\u00e1ndolos del ocio y dirigi\u00e9ndolos a la virtud, prestan una utilidad con el remedio de las necesidades que socorren a los artesanos, fomentando al mismo tiempo cada pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\">4\u00aa En esta virtud, luego de hacerse entender m\u00e1s claramente mi proyecto, se ver\u00e1 que una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del Estado para la fomentaci\u00f3n de las artes, agricultura, navegaci\u00f3n, etc., producir\u00e1 en pocos a\u00f1os un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservaci\u00f3n de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que, siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e in\u00fatil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a m\u00e1s oro de lo que pesan; pero como esta materia no sea de este tratado, paso a exponer los medios que deben adoptarse para el aumento de los fondos p\u00fablicos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>5\u00aa<\/strong> En consecuencia, despu\u00e9s de limpiar nuestros territorios totalmente de los enemigos interiores y asegurar nuestra independencia, tanto para cubrir los empe\u00f1os del Estado, como para nuestros emprendimientos y dem\u00e1s que sean necesarios, d\u00e9bese, tomando las providencias por bandos, papeles p\u00fablicos y benepl\u00e1cito de todos los pueblos por sus representantes, proponiendo los fines de tal emprendimiento, manifestando las ventajas p\u00fablicas que van a resultar tanto al pobre ciudadano como al poderoso, y en general a todos, poniendo la m\u00e1quina del Estado en un orden de industria que facilitar\u00e1 la subsistencia a tantos miles de individuos, y es que despu\u00e9s de estas precauciones pol\u00edticas, se proh\u00edba absolutamente que ning\u00fan particular trabaje minas de plata u oro, quedando el arbitrio de beneficiarla y sacar sus tesoros por cuenta de la Naci\u00f3n, y esto por el t\u00e9rmino de diez a\u00f1os (m\u00e1s o menos) imponiendo pena capital y confiscaci\u00f3n de bienes, con perjuicios de acreedores y de cualquier otro que hubiere derecho a los bienes de alguno que infringiese la citada determinaci\u00f3n o mandato, para que con este medio no se saque, ni trabaje ocultamente en algunos destinos ninguna mina de plata u oro, y adem\u00e1s los habilitadores, herederos y acreedores que tengan derecho a los bienes de alg\u00fan individuo, lo estorben, celen, y no lo permitan, pues sin otra pena m\u00e1s, les cabr\u00e1 la de s\u00f3lo perder la acci\u00f3n que hubieren a ellos por haber infringido aqu\u00e9llos esta ley, incurriendo en un delito de lesa patria; pues quien tal intentase, robar\u00e1 a todos los miembros del Estado, por cuanto queda reservado este ramo para adelantamientos de los fondos p\u00fablicos y bienes de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>6\u00aa<\/strong> Adem\u00e1s, para este efecto, tanto en el Per\u00fa, como en los dem\u00e1s parajes de minas concedidas que se han trabajado hasta aqu\u00ed, debe obligarse a todos los mineros a que se deshagan de todas los instrumentos, vendi\u00e9ndolos al Estado por sus justas tasaciones, igualmente los repuestos de azogues y dem\u00e1s utensilios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>7\u00aa<\/strong> En este estado ya, y habi\u00e9ndose con antelaci\u00f3n tomado las medidas capaces para proveernos de azogues, por mano de alguna naci\u00f3n extranjera, d\u00e9bese asimismo tratar de la creaci\u00f3n de las casas de ingenios, creando todas las oficinas que sean necesarias, como laboratorios, casa de moneda y dem\u00e1s que sea del caso, donde no las hubiese; omitiendo toda explicaci\u00f3n por no ser de mi conato, y provey\u00e9ndolas de buenos ingenios mineros, trabajadores, directores, etc.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>8\u00aa <\/strong>Asimismo debe tratarse por comisiones de hacer nuevos descubrimientos minerales, mandando al mismo tiempo a todos los dichos de plata y oro comisiones para acoplar todo el tesoro posible; y en menos de cuatro a\u00f1os podremos, sin duda, adquirir fondos para la realizaci\u00f3n de los nuevos establecimientos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>9\u00aa<\/strong> A la nueva moneda, dadas tales circunstancias, con arreglo al valor que ahora tiene, se le debe mezclar una parte, tanto al oro como a la plata, que le rebaje de su ley un 15 \u00f3 20 por ciento, con cuya utilidad debemos contar anualmente, pues siendo la moneda, como es en todas partes, un signo o se\u00f1al del premio a que por su trabajo e industria se hace acreedor un vasallo, como igualmente un ramo de comercio, que probablemente se cre\u00f3 para el cambio interior con las dem\u00e1s producciones de un estado, es arbitraria su alteraci\u00f3n cuando las circunstancias la requieran, y cuando se combine por un sistema ventajoso; v\u00e9anse las historias antiguas de la Grecia, y se encontrar\u00e1 que en una de sus \u00e9pocas, no s\u00f3lo desterr\u00f3 Licurgo en Lacedemonia (uno de sus establecimientos) toda moneda de oro y plata, para refrenar la codicia y ambici\u00f3n, sino que introdujo monedas de fierro, que para llevar una sola necesitaban un carro (que son cien pesos nuestros). Estos calcularon mejor que nosotros los principios de la pol\u00edtica sobre esta materia; cuando es notorio y evidente que el rey m\u00e1s poderoso tiene m\u00e1s enemigos, que por todos modos acechan para su ruina y que s\u00f3lo la exportaci\u00f3n y el cambio de los frutos es la \u00fanica necesidad que tiene un estado para su completa felicidad, bien claro manifiesta esta m\u00e1xima el buen r\u00e9gimen y costumbre del grande Imperio de la China. Trato de cortar este punto, porque siendo por otros principios m\u00e1s dilatado, nada dir\u00edamos, aun cuando dij\u00e9semos algo que sea capaz de iluminar las razones que hay para adoptar este sistema; y tambi\u00e9n son de las que hablar\u00e9 por m\u00e1s extenso en la obra anunciada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>10\u00aa<\/strong> Adem\u00e1s, es susceptible que, muchos europeos, cuya estirpe es la que en todas estas provincias obtienen los gruesos caudales, no adapt\u00e1ndoles el sistema, traten de emigrar llev\u00e1ndoselos al mismo tiempo o remiti\u00e9ndolos por otros conductos que los pongan a salvo, vendiendo asimismo sus fincas y establecimientos, lo que causar\u00eda una grande merma a la circulaci\u00f3n del Estado este grande c\u00famulo de exportaciones tan poderosas. En esta virtud debe nombrarse, en cada pueblo, una comisi\u00f3n de cuatro a cinco sujetos, a proporci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de cada uno, para que, en un t\u00e9rmino fijado, formen un estado de todos los caudales, bienes, fincas, ra\u00edces y dem\u00e1s establecimientos, con especificaci\u00f3n particular de los de cada uno y lo presenten en dicho t\u00e9rmino al Superior Gobierno, quien inteligenciado de todos sus pormenores, debe mandar se publique por bando con la mayor solemnidad, irrevocable en todas sus partes, sin admisi\u00f3n de recurso alguno en la materia, constituy\u00e9ndolos al mismo tiempo no s\u00f3lo por sospechosos, sino por reos del Estado; y es que, en t\u00e9rmino de quince o veinte a\u00f1os, ningunos establecimientos, fincas, haciendas de campo, u otra clase de ra\u00edces puedan ser enajenadas, esto es, vendidas a ninguno, cuando no concurra la circunstancia evidente y comprobada que se deshace de alguna parte de sus bienes o del todo por una absoluta necesidad que le comprometa, pues en tal caso el que comprase dichos bienes sin el conocimiento del Gobierno y verificase la emigraci\u00f3n de aquel que vendi\u00f3 y exportaci\u00f3n de sus valores, aunque sea pasado cualquier t\u00e9rmino, les ser\u00e1n decomisados para los fondos nacionales los mismos establecimientos, o sus justos valores; sobre este punto instruir\u00e1n las restricciones o art\u00edculos que deben estipularse hasta fenecido el t\u00e9rmino de este mandato, sobre las ventas, compras y dem\u00e1s concernientes a la materia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>11\u00aa<\/strong> Que igualmente todo negociante europeo, por el mismo t\u00e9rmino no podr\u00e1 emprender negocios a pa\u00edses extranjeros, con el todo de su caudal, ni hipotecando establecimientos o ra\u00edces algunos, en cambio de otros frutos movibles, sin el completo conocimiento del Gobierno adonde competa su jurisdicci\u00f3n, pero si de hecho resultase alg\u00fan fraude ser\u00e1 nula y de ning\u00fan valor la referida hipoteca; pues cuando m\u00e1s, y eso con las imposiciones que hubiere a bien establecer el Gobierno, s\u00f3lo podr\u00e1 girar con la mitad de su referido caudal que obtuviese, para que circulando la otra mitad en el centro del Estado, sea responsable y fiadora de aquella parte que extraiga con semejante fin.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>12\u00aa<\/strong> En los mismos t\u00e9rminos, no podr\u00e1 hacer habilitaci\u00f3n o pr\u00e9stamos a nacionales, ni extranjeros si no es en la misma forma, y bajo las condiciones que para ello se impondr\u00e1n, para que bajo de fraude alguno no puedan trasponer sus caudales a reinos extranjeros, ni disminuir de este modo el giro del centro del Estado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\">13\u00aa En la misma forma, si de alguna negociaci\u00f3n en reinos extranjeros resultase alguna grande o total p\u00e9rdida de aquellos fondos que extrajo, deben con todos los requisitos que se les obligue en las instrucciones que para estos fines se establecer\u00e1n, probarlo ratificadamente y en la m\u00e1s debida forma, para levantar la responsabilidad a que est\u00e9n sujetas las dem\u00e1s partes de bienes que quedaron a su fianza. Sobre estos puntos ya referidos hablar\u00e9 extensamente en la obra anunciada, como sobre los medios que deben adoptarse en el establecimiento de la casa de seguros nacionales, que debe crearse para las negociaciones a pa\u00edses extranjeros, de que podr\u00e1n resultar grandes ingresos a los fondos p\u00fablicos; como igualmente los casos en que el Estado ser\u00e1 acreedor a heredar y recuperar las riquezas que salieron de su centro, de los que murieron sin herederos en la Am\u00e9rica, aunque en otros reinos los tengan; circunstancias y dem\u00e1s requisitos que deber\u00e1n concurrir que, sujetados a ellos, podr\u00e1n tambi\u00e9n forzarlos aun cuando sean extranjeros.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>14\u00aa<\/strong> Puestas las cosas a la pr\u00e1ctica con la eficacia y energ\u00eda que requiere la causa, hall\u00e1ndose con fondos el Estado, debe procurar todos los recursos que sea menester introducir, como semillas, fabricantes e instrumentos, y comenzando a poner en movimiento la gran m\u00e1quina de los establecimientos para que progresen sus adelantamientos, han de se\u00f1alarse comisiones para cada ramo separados, sin que los establecedores de una clase de ingenios, tengan que intervenir en otra, sino cada tribunal atender al ramo sobre que le ampl\u00eden sus conocimientos, y de esta suerte detall\u00e1ndose los negocios, y atendiendo igualmente a todos, todos tendr\u00e1n un igual movimiento, aunque unos sean m\u00e1s morosos que otros en la conclusi\u00f3n de su establecimiento, y establecidos ya se disolver\u00e1n las comisiones particulares, cre\u00e1ndose entonces un tribunal, que bajo de sabias disposiciones y leyes, abarcando todos los ramos, tenga conocimiento en su fomentaci\u00f3n y recursos que deban adoptarse para gobernarlos y dirigirlos a la consecuci\u00f3n de su grandeza y felicidad p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">Mucho podr\u00eda haber dicho aqu\u00ed sobre \u00e9sta y otras materias; pero como sus ideas est\u00e1n concebidas y arregladas para la obra que d\u00e9bese presentar al Superior Gobierno y por no repetir, me es indispensable el suprimirlas en este plan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 7\u00b0<\/strong> &#8211; En cuanto a las relaciones secretas que nuestros agentes y enviados deben desempe\u00f1ar en los pa\u00edses extranjeros, como en Portugal e Inglaterra, son las siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\">1\u00aa En cuanto a este punto debo de decir que, incluy\u00e9ndose algunas reflexiones sobre las comisiones que deben entablar nuestros agentes en los pa\u00edses extranjeros en el art\u00edculo 4\u00b0, que trata de la conducta que debemos observar con estas dos naciones, a\u00f1adir\u00e9 que tanto el desempe\u00f1o de aqu\u00e9llas como el de las dem\u00e1s sobre este particular deben ser ejercidos por direcci\u00f3n y conducto de conocidos talentos, no omiti\u00e9ndoles la contribuci\u00f3n, ni dejando de asistirles con cuantos intereses sean necesarios, para persuadir y apoyar nuestros intentos, siempre por delante con las consideraciones y propuestas de intereses ben\u00e9ficos que les deben resultar, para poder merecer la protecci\u00f3n que necesitamos, principalmente de la Inglaterra, mediante a que conocemos en dicha naci\u00f3n, en primer lugar, ser una de las m\u00e1s intrigantes por los respetos del se\u00f1or\u00edo de los mares, y lo segundo por dirigirse siempre todas sus relaciones bajo el principio de la extensi\u00f3n de miras mercantiles, cuya ambici\u00f3n no ha podido nunca disimular su car\u00e1cter, y bajo estos mismos principios han de ser los que dirijan nuestras empresas hacia sus consecuciones en aquella corte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>2\u00aa<\/strong> En igual manera, como sus casos han de proponerse por principios diplom\u00e1ticos y muy circunstanciados, ser\u00eda echar aqu\u00ed un borr\u00f3n con querer expresar en asuntos tan vastos algunas reflexiones con cortas exposiciones, y, en cuanto a que los medios que nos sean precisos tentar conocimiento de la misma Inglaterra, mientras dure la alianza con ella, o por mejor decir, la vergonzosa e ignominiosa esclavitud en que lo tiene; pues en realidad, no pudieron hacerse mejores comparaciones por ning\u00fan pol\u00edtico instruido, que aquellas que hizo aquel famoso franc\u00e9s, en que hablando de la opulencia, riqueza, libertades y dones que por la naturaleza pose\u00eda cada uno de los distintos estados del orbe, llegando a Portugal, dice: Portugal no es nada, pero ni tampoco es para nada, su riqueza es la causa de su ruina, porque si su pol\u00edtica m\u00e1s instruida invirtiese los tesoros que emplea para esclavizarle, en antemurales m\u00e1s respetuosos a su dignidad, grandeza y decoro que le es debido, tal vez ser\u00eda disputado y re\u00f1ido por las dem\u00e1s naciones el merecimiento de su alianza; las historias antiguas de la Francia y de otras naciones demuestran evidentemente que no tantas veces solicit\u00f3 Portugal la amistad y alianza, como las diferentes que se las propusieron las distintas naciones, por sus intereses y fines particulares; no se han soterrado a\u00fan en los anales de las historias la memoria del procedimiento y conducta que la Francia y otras naciones han usado con la dinast\u00eda de Portugal, despu\u00e9s de auxiliarla, haci\u00e9ndola sacrificar y vendi\u00e9ndola a sus miras particulares de ambici\u00f3n e intrigar por fines privados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>3\u00aa<\/strong> Ultimamente, si Portugal entrase a profundizar con m\u00e1s pol\u00edtica, cu\u00e1l es el abatimiento en que la Inglaterra lo tiene por causa de su alianza, presto hallar\u00eda la refinada maldad de sus miras ambiciosas, pues no debe creer que aquel inter\u00e9s sea por el auxilio de sus tropas, ni de su marina porque claramente se deja entender que sus fines no son sino chuparle la sangre de su estado, extenu\u00e1ndolo de tal suerte que tal vez sus colonias americanas se conviertan en inglesas alg\u00fan d\u00eda, porque si despu\u00e9s de otros fines particulares, el principal fuese la extracci\u00f3n que hace de sus frutos coloniales, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s podr\u00eda apetecer la Inglaterra? y entonces \u00bfpara qu\u00e9 necesitar\u00eda su amistad y alianza? Bien claramente se deja entender que para nada, quedando asimismo agradecido, en caso semejante, si pudiese conservarse en Europa por los respetos de la Espa\u00f1a, si triunfase de sus enemigos; pero Portugal se desenga\u00f1ar\u00e1 a costa de su sangre y destruir\u00e1 su despotismo, regenerando sus corrompidas costumbres, y conocer\u00e1 los derechos de la santa libertad de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>4\u00aa <\/strong>En esta virtud, cuando las estrechas relaciones de una firme alianza con la Inglaterra nos proporcionen la satisfacci\u00f3n de nuestros deseos con aquel gabinete, nuestros ministros diplom\u00e1ticos deben entablar los principios de enemistades e indisposiciones entre Portugal y la Inglaterra; y tomando los asuntos aquel aspecto que nos sea satisfactorio, debemos entrar a las proposiciones de los rompimientos con Portugal, con relaci\u00f3n a conquistar la Am\u00e9rica del Brasil, o la parte de ella que m\u00e1s nos convenga, luego de combinar nuestros planes, que para el efecto trabajaremos con antelaci\u00f3n, por medio de las guerras civiles; combinando al mismo tiempo, por medio de los tratados secretos con la Inglaterra, los terrenos o provincias que unos y otros debemos ocupar, y antes de estas operaciones hemos de emprender la conquista de la campa\u00f1a del R\u00edo Grande del Sud, por medio de la insurrecci\u00f3n, y los intereses que sacrificaremos bajo el aspecto de proteger la independencia, y los derechos de su libertad; \u00e9stas y otras comisiones son las principales que nuestros agentes deben entablar, d\u00e1ndoles para ello las instrucciones necesarias, midiendo las negociaciones con el tiempo y conforme a sus acasos, que como la cadena de la fortuna a quien los ha de proporcionar, omito aqu\u00ed la explicaci\u00f3n de algunos casos, cuando adem\u00e1s, en la referida obra Intereses de la Patria, etc., manifiesto lo suficiente sobre la materia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 8\u00b0<\/strong> &#8211; En cuanto a las comisiones y clases de negocios que nuestros agentes y emisarios deben entablar reservadamente en las provincias del Brasil, para sublevarlas, haci\u00e9ndoles gustar de la dulzura de la libertad y derechos de la naturaleza, son las siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>1\u00aa <\/strong>Aun cuando esta materia es muy vasta y requiere muchos y muy s\u00f3lidos principios, y aunque no me extienda tanto como ella pide, en las instrucciones anunciadas, har\u00e9 presente algunas de las que aqu\u00ed manifiesto para el entable de este grande proyecto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">En esta inteligencia, suponiendo que nuestra libertad e independencia de la Espa\u00f1a estriba ya en principios fijos, y que nuestras relaciones con la Gran Breta\u00f1a se hayan estrechado a medida de nuestro deseo, hall\u00e1ndose evacuada la plaza de Montevideo y puesta en orden de defensa, tranquiliz\u00e1ndose su campa\u00f1a y haciendo volver a sus habitantes, por edictos ejecutivos, a ocupar los pueblos y atender el curso de su comercio, industria y agricultura, como igualmente hall\u00e1ndose el erario p\u00fablico con algunos fondos, resultados de las disposiciones dichas, que con antelaci\u00f3n de uno o dos a\u00f1os deben haberse emprendido, entonces arreglando los batallones de milicias de la campa\u00f1a y escuadrones de caballer\u00eda que deben crearse de los habitantes de la misma, con relaci\u00f3n a la fuerza de vecindario que cada pueblo tenga, se debe guardar y conservar en la plaza de Montevideo y su vasta campa\u00f1a hasta el n\u00famero de diez mil hombres de tropa de l\u00ednea; de cuyo n\u00famero, seis mil deben guarnecer las fronteras, ocupando los puestos del Cerro Largo, Santa Teresa y dem\u00e1s antiguos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">En la misma forma los regimientos de infanter\u00eda y escuadrones de caballer\u00eda de las milicias de la Banda Oriental, hasta las m\u00e1rgenes del Uruguay, deben de componerse hasta el n\u00famero de seis mil hombres; en los pueblos de Misiones, provincia de Corrientes y su jurisdicci\u00f3n, adem\u00e1s de dos mil hombres de tropa de l\u00ednea que deben mantenerse en aquella provincia, el reglamento de sus milicias debe ascender hasta el n\u00famero de tres mil hombres; asimismo en la ciudad de la Asunci\u00f3n del Paraguay, adem\u00e1s de mil hombres de tropa de l\u00ednea, sus milicias deben contar de cuatro a cinco mil hombres, y en esta forma, guarnecidas nuestras fronteras con unas fuerzas de respeto, ocupando sus puestos, siempre las tendremos prontas para nuestros emprendimientos y dem\u00e1s operaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>2\u00aa <\/strong>Los comandantes de dichas fronteras, adem\u00e1s de ser hombres en quienes concurran unos completos conocimientos militares, deben tambi\u00e9n tener las circunstancias de talento, discreci\u00f3n, prudencia y algunos principios de escritores, para los fines que expresar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>3\u00aa<\/strong> Luego, inmediatamente, deben mandarse agentes en clase de comerciantes, o de otras maneras, a proporci\u00f3n de la magnitud de cada pueblo, a todos los destinos del R\u00edo Grande del Sud, en virtud que entonces deberemos haber estrechado ya nuestra alianza con Portugal, por medio de tratados los m\u00e1s solemnes de rec\u00edproca amistad, uni\u00f3n, protecci\u00f3n y franqueza de comercio, navegaci\u00f3n y dem\u00e1s relaciones, para con estas nuevas pruebas poder transitar, dirigir y verificar, nuestros agentes, sus relaciones con m\u00e1s amplitud y confianza; y estos convenios por conducto e intervenci\u00f3n de la Inglaterra, por cuyo tambi\u00e9n, y adem\u00e1s el de Portugal, si la Espa\u00f1a hubiese vencido, y se hallase o no del todo evacuada por los franceses, hemos de entablar, despu\u00e9s de reconocernos aquellos dos estados por naci\u00f3n libre e independiente, que la Espa\u00f1a nos declare igualmente en los mismos t\u00e9rminos, y desde entonces podr\u00e1n nuevamente comerciar, transitar y avecindarse con los espa\u00f1oles en nuestros dominios, como tal naci\u00f3n extranjera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>4\u00aa<\/strong> Los referidos agentes han de ser hombres de talentos los m\u00e1s conocidos y adecuados al sistema de nuestras relaciones; y \u00e9stos, adem\u00e1s de desempe\u00f1ar los proyectos y comisiones que se les d\u00e9 instruidas a las circunstancias de cada \u00e9poca, deben con su pol\u00edtica atraerse los primeros magistrados de cada pueblo, estrechando sus relaciones lo m\u00e1s posible, caracteriz\u00e1ndose con franquezas y repetidos regalos, de manera que gan\u00e1ndose las voluntades de estos principales, puedan ir fraguando sus miras pol\u00edticas a aquellos designios hacia las intenciones que se solicitan.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>5\u00aa<\/strong> Tanto a estos dichos agentes, como a todos los comandantes de las fronteras, deben mand\u00e1rseles colecciones de Gacetas de la Capital y Montevideo, lo m\u00e1s a menudo y siempre que sea posible, debi\u00e9ndose tratar en sus discursos de los principios del hombre, de sus derechos, de la racionalidad, de las concesiones que la naturaleza le ha franqueado; \u00faltimamente, haciendo elogios lo m\u00e1s elevados de la felicidad, libertad, igualdad y benevolencia del nuevo sistema, y de cuanto sea capaz y lisonjero, y de las ventajas que est\u00e1n disfrutando; vituperando al mismo tiempo a los magistrados antiguos del despotismo, de la opresi\u00f3n y del envilecimiento en que se hallaban, e igualmente introduciendo al mismo tiempo algunas reflexiones sobre la ceguecidad de aquellas naciones que, envilecidas por el despotismo de los reyes, no procuran por su santa libertad; estos y otros discursos pol\u00edticos deben ser el sistema y orden del entable de este negocio, figur\u00e1ndolos en las gacetas no como publicados por las autoridades, sino como dictados por algunos ciudadanos, por dos razones muy poderosas: la primera, porque conociendo que esta doctrina sea perjudicial, se ponga a cubierto el Gobierno de estas operaciones, echando afuera su responsabilidad, bajo el pie de ser la imprenta libre; la segunda, porque debe labrar m\u00e1s cuando se proclamen unos hechos por personas que suponen los gozan, en quienes no deben suponer enga\u00f1o alguno, y este ejemplo excitar\u00e1 m\u00e1s los \u00e1nimos y los prevendr\u00e1 con mayor entusiasmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>6\u00aa<\/strong> Estos discursos y gacetas con cualesquiera otras noticias deben imprimirse y remitirse en portugu\u00e9s, bajo el antecedente que con tiempo debe adoptarse, de que para la facilitaci\u00f3n del curso del comercio o por otras reflexiones que se hagan, o por una suposici\u00f3n de rango o grandeza del estado, se establece una casa de imprenta en dicho idioma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>7\u00aa<\/strong> Igualmente se debe observar por los comandantes de los pueblos de las fronteras, que para el efecto dar\u00e1n las \u00f3rdenes a los oficiales de las partidas que transiten y corran los campos, que no maltraten a ningunos portugueses, porque los encuentren en algunos menudos robos o introducciones de caballos o ganados, los cuales, siendo comprados, no se les debe quitar ni impedir su introducci\u00f3n, para de esta suerte atraerlos y hacerles concebir nuestras ideas; igualmente no se debe perseguir a ninguno, en nuestros territorios, por juegos, amancebamientos, quimeras o cualquiera otra clase de absurdos, remedi\u00e1ndolos con la mayor pol\u00edtica, con algunas penas suaves, poni\u00e9ndolos luego en libertad e instruy\u00e9ndoles que la Patria es muy ben\u00e9fica y compasiva; en una palabra, apadrinando, protegiendo a todo facineroso que se pase a nuestros terrenos, aun cuando algunas requisitorias los soliciten, y si fuesen hombres que se conozca en ellos alg\u00fan talento y disposici\u00f3n, adem\u00e1s de ocultarlos, proporcionarles acomodo conducente a sus circunstancias, porque \u00e9stos han de servir de mucho a su debido tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>8\u00aa<\/strong> Los referidos agentes que se hallen en todo el R\u00edo Grande deben de transitar la jurisdicci\u00f3n, lugares y pueblos dependientes de aquella capitan\u00eda o gobierno donde se hallasen destinados, a fin de tomar conocimiento de sus campa\u00f1as, conocer sus habitantes e ir catequizando las voluntades de aquellos m\u00e1s principales, como alcaldes, justicias o clases que los gobiernan; y para esto deben de valerse de los diferentes pretextos que su discurso les ampl\u00ede, acompa\u00f1ados por alguno o algunos de aquellos a quienes ya reconozcan adictos a la idea de su doctrina, y as\u00ed para estos gastos, como para todos los dem\u00e1s, se les debe franquear cuanto necesiten, siendo el fin de sus discursos hacerles ver la opresi\u00f3n en que est\u00e1n, los derechos que les competen, la miseria que padecen, lo mal que paga el Estado sus servicios, el despotismo de sus mandones, y exhort\u00e1ndolos \u00faltimamente a que proclamen su independencia, bajo el pretexto de substituir los magistrados, comunic\u00e1ndoles tambi\u00e9n que en todos los pueblos est\u00e1n sumamente disgustados, para reanimarlos indistintamente con estas y otras reflexiones, cuyas deben ser por tiempos y con la mayor precauci\u00f3n, a fin de que nunca puedan ser descubiertos los arcanos de sus proyectos, hasta su debido tiempo, ofreci\u00e9ndoles asimismo que el Estado Americano del Sud proteger\u00e1 todas sus ideas, no s\u00f3lo con los caudales que necesiten, sino tambi\u00e9n con quince o veinte mil hombres que har\u00eda entrar a todo el R\u00edo Grande, por todos los territorios de sus fronteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>9\u00aa<\/strong> Los comandantes de las fronteras deben franquear algunos granos por cuenta del Estado, que para el efecto se tomar\u00e1 en aquellos casos las providencias necesarias, a los labradores fronterizos de Portugal, tanto al pobre como al mediano, en clase de prestado, permiti\u00e9ndoles algunas cortas introducciones de caballos, yeguas y ganados comprados con su dinero, y siempre usando de aquella benevolencia que dejo explicada en los casos referidos, porque son los primeros resortes que debemos tener de nuestra parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>10\u00aa <\/strong>Tanto los dichos agentes, como los comandantes de las fronteras, deben tambi\u00e9n atraerse los \u00e1nimos de algunos jefes de las milicias y dem\u00e1s tropas de cada pueblo, particularmente de los mal pagados, que son infinitos, haci\u00e9ndoles presente la diferencia de tres y cuatro pesos de sueldo a la de diez y seis y diez y ocho que gozan nuestras tropas, y a proporci\u00f3n de los oficiales y jefes; en la misma manera deben atraerse los \u00e1nimos de los comerciantes y hacendados arruinados, haci\u00e9ndoles ver la fertilidad de nuestros campos; de los eclesi\u00e1sticos, sin beneficios, y de todos los mal contentos, aumentando en lo posible el n\u00famero de \u00e9stos, y, haciendo sacrificios a costa del erario y del Estado, ofrecerles y proponerles todo favor y protecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>11\u00aa<\/strong> Cuando las circunstancias prometan el \u00e9xito de un buen resultado, ya deben irlo anunciando pasquines y otras clases de papeles escritos en idioma portugu\u00e9s, llenos de mil dicterios contra el gobierno y su despotismo; y en este estado, cuando ya probablemente se espera el buen \u00e9xito de esta empresa, los comandantes de los pueblos fronterizos de nuestra jurisdicci\u00f3n, deben ir acopiando todas las caballadas posibles, as\u00ed en la frontera como en los dem\u00e1s puntos donde se les ordene; igualmente, carros, carretas y dem\u00e1s bagajes, que para el efecto se dar\u00e1n las disposiciones convenientes; y en la misma forma se har\u00e1n reuniones de las milicias, en tres o cuatro puntos de la campa\u00f1a, mandando algunas tropas m\u00e1s de la Capital para la Banda Oriental, ordenando que insensiblemente se vayan transportando a las dichas fronteras, para que luego, inmediatamente de principiarse los anuncios de la revoluci\u00f3n en algunos pueblos del R\u00edo Grande, entren nuestras tropas en tres o cuatro trozos, seg\u00fan lo requieran las circunstancias, debi\u00e9ndose proveer la plaza de Montevideo con tres o cuatro mil hombres de las mejores milicias, y hacer caminar de ella otro igual n\u00famero de las tropas de l\u00ednea, para que junto con las dem\u00e1s, por divisiones, se introduzcan en todo el R\u00edo Grande y sus pueblos de diez y ocho a veinte mil hombres, pues, luego, deben de irse armando aquellos mismos pueblos, poni\u00e9ndoles los jefes y magistrados que sean de su voluntad y benepl\u00e1cito, bajo el sistema de llevar por delante, inclusas a las tropas de nuestras divisiones, una parte de aquellas que se armen en cada pueblo, y dejar en los principales de m\u00e1s entidad algunas tropas nuestras, que sean siempre capaces de competir con las fuerzas portuguesas que queden en los dichos pueblos, para el fin de nuestras ideas en lo sucesivo, bajo la declaratoria que nuestras tropas no tienen otro fin que proteger su independencia hasta que sancionen su verdadera libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>12\u00aa<\/strong> Igualmente deben de ponerse en pr\u00e1ctica, en aquellos destinos del R\u00edo Grande, todos los mismos medios indicados hasta aqu\u00ed, que hayamos adoptado para la revoluci\u00f3n de nuestro continente, observ\u00e1ndolos en todas sus partes, que sean consiguientes: pero, con la circunstancia de no tocar todav\u00eda, hasta su debido tiempo, la libertad de los esclavos en aquellos destinos, sino disfrazadamente ir protegiendo a aquellos que sean de sujetos contrarios a aquella causa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">Para esta empresa no deben cerrarse las arcas, ni escasear sus tesoros, pues con ocho o diez millones de pesos creo que la empresa no ofrecer\u00e1 dificultad; en esta virtud, teniendo alianza con la Inglaterra, no debemos de dudar que, aunque tambi\u00e9n la tenga con Portugal, condescendiendo con nuestras intenciones, observar\u00e1, a lo menos, una conducta neutral, manifestando que hall\u00e1ndose aliada con ambas naciones y con iguales intereses, sus relaciones de comercio se perjudicar\u00edan, y que a aquel gabinete le ser\u00eda contrario un sistema de defensa contra el Estado Americano, y dej\u00e1ndonos en la lucha y d\u00e1ndonos los socorros con sigilo, emprenderemos el plan de conquista de los pueblos m\u00e1s principales de la Am\u00e9rica del Brasil, hasta que los acasos proporcionen ocasiones y motivos para declararse a Inglaterra igualmente aliada con nosotros y enemiga de las provincias del Brasil, pact\u00e1ndose entonces entre ambos gabinetes los puertos y puntos que unos y otros debemos ocupar, prest\u00e1ndonos mutuamente toda clase de socorros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>13\u00aa<\/strong> Adem\u00e1s de todo lo expuesto, es consiguiente y no debemos dudar que a la corte de Inglaterra, si la Espa\u00f1a no sucumbiese, para equilibrar mejor la balanza del poder de la misma Espa\u00f1a (sin extendernos ahora al sinn\u00famero de razones pol\u00edticas que hay para ello), le interesa que las Am\u00e9ricas o parte de ellas, se desunan o dividan de aquella Metr\u00f3poli, y formen por s\u00ed una sociedad separada, donde la Inglaterra, bajo los auspicios que dispense de su protecci\u00f3n, pueda extender m\u00e1s sus miras mercantiles y ser la \u00fanica por el se\u00f1or\u00edo de los mares; y en esta virtud, para no dudar tambi\u00e9n que la Inglaterra debe propender, y aun coadyuvar y consentir en la desmembraci\u00f3n de la Am\u00e9rica del Brasil, sentaremos ante todo por principio: si le conviene o no la desuni\u00f3n de las Am\u00e9ricas espa\u00f1olas de su Metr\u00f3poli. Es consiguiente que no podr\u00eda efectuarse la separaci\u00f3n total de la Am\u00e9rica del Sud de su Metr\u00f3poli, no desmembr\u00e1ndose la del Brasil, y la raz\u00f3n de estos principios es la siguiente: que si la Espa\u00f1a no sucumbiere en la lucha presente y la Am\u00e9rica del Sud sancionase su libertad una de dos: luego de organizarse y recuperar todos sus atrasos, la Espa\u00f1a, \u00e9sta como vecina de Portugal y adem\u00e1s por los intereses que tienen mutuamente, o tratar\u00eda de la conquista de la Europa Portuguesa, porque aun cuando perjudicase los derechos de la casa de Braganza, no perjudicar\u00eda del ning\u00fan modo los de la se\u00f1ora Carlota, ni los de sus augustos sucesores de la casa de Borb\u00f3n, mediante a que en lugar de disminuir los derechos de \u00e9stos, los aumentaba, acrecentando sus estados, y cuando esto no se verificase as\u00ed, la Espa\u00f1a, como potencia vecina y dem\u00e1s, le obligar\u00eda a que reuniendo sus fuerzas, tanto las de Europa como las de la Am\u00e9rica del Brasil, contribuyese y coadyuvase de mancom\u00fan a la restauraci\u00f3n de la Am\u00e9rica Espa\u00f1ola del Sud; y, por lo tanto, no le es tan f\u00e1cil el propender, y conseguir lo primero, como le ser\u00eda verificar lo segundo; y a la Inglaterra, convini\u00e9ndole la separaci\u00f3n de la Am\u00e9rica del Sud de su Metr\u00f3poli, para sancionar sus ideas, lograr el fruto de sus auxilios y restaurar aquellos gastos y socorros que nos hubiese prestado para asegurar y sostener nuestra independencia, le es indispensable bajo estas ideas pol\u00edticas, que consienta y aun coadyuve a la divisi\u00f3n y desmembraci\u00f3n de la Am\u00e9rica del Brasil, entre su corona y nuestro estado; asimismo es una de las \u00fanicas m\u00e1ximas pol\u00edticas, despu\u00e9s de la del sost\u00e9n o equilibrio de la Europa, que le obligan y estimulan a la Inglaterra sobre la alianza de Portugal, el que su comercio sea \u00fanico en esta balsa de mares de ambas Am\u00e9ricas, tanto para la introducci\u00f3n como para la extracci\u00f3n de tantos preciosos frutos de tan general consumo en las m\u00e1s de las naciones. \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s podr\u00eda apetecer la Inglaterra ya, que tener unas colonias inglesas en el Brasil, abundantes de los primeros renglones de necesidad en la Europa y dem\u00e1s naciones? Creo, efectivamente, que no podr\u00eda desear despu\u00e9s otra cosa, y que si acaso la Inglaterra (no porque no lo ha deseado) no ha emprendido el establecer o adquirir algunas colonias inglesas en el Brasil, me persuado efectivamente que habr\u00e1 sido, no solamente por el respeto de la Espa\u00f1a y la Europa Portuguesa, sino tambi\u00e9n por los inmediatos auxilios que se hubieran opuesto de las Am\u00e9ricas espa\u00f1olas; pero, no teniendo ya este \u00faltimo estorbo, y por lo contrario una alianza y protecci\u00f3n, deben completarse sus miras; estas razones y c\u00e1lculos, por \u00e9stos y otros principios que franquean a\u00fan m\u00e1s margen para dilatarlos, deben meditarse a fondo y formarse de ellos el concepto que merece la entidad del caso, y no dudar que la Inglaterra preste sus auxilios para nuestra libertad, reservadamente, en atenci\u00f3n de las circunstancias actuales, como tambi\u00e9n para la dicha conquista o desmembraci\u00f3n de la Am\u00e9rica del Brasil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>14\u00aa<\/strong> Ultimamente, nos es muy constante por las noticias que nos asisten, que en toda la Am\u00e9rica del Brasil no hay casi un solo individuo, a proporci\u00f3n, que est\u00e9 contento con el gobierno ni sus gobernantes, tanto por lo mal pagados, como por el despotismo de sus jefes y mandatarios, por la cortedad de los sueldos, por lo gravoso y penoso de las contribuciones, lo riguroso e injusto de algunas leyes, en atenci\u00f3n a las que las naciones libres y m\u00e1s generosas observan; nos consta asimismo que los clamores y quejas contra diversos particulares son infinitos, que no hay quien no murmure de sus ministros y mandones, que llenos de orgullo, absorben la sangre del Estado, cuando al mismo tiempo gime de la cortedad de su sueldo el pobre soldado, haci\u00e9ndole injustamente consentir en la dura ley de esclavizarlo por toda la vida; \u00faltimamente, no hay ninguno que desesperado de la vil sumisi\u00f3n y abatimiento en que la Inglaterra tiene a Portugal, no produzca sino el lenguaje del descontentamiento y murmuraciones contra la misma autoridad real, y en esta suposici\u00f3n, aunque esta empresa requiere seis u ocho a\u00f1os, debe de tomarse con la mayor energ\u00eda y exactitud, pues, por lo que corresponde a la campa\u00f1a del R\u00edo Grande, parece que la naturaleza la form\u00f3 all\u00ed como para ser una misma con la Banda Oriental de Montevideo, pues hall\u00e1ndose su barra fortificada con alguna marina, y en estado de fortificaci\u00f3n e igualmente los \u00fanicos pasos que tiene para lo interior del continente, nos es muy conveniente esta empresa o conquista, ante todo principio, bajo el aspecto de los fines que llevamos expresados.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">No debo extender m\u00e1s el plan de nuestra conquista, por ahora, hasta verificarse nuestras ideas, que cuando ellas surtan el efecto que nos prometemos, en particular con la alianza de Inglaterra, la que condescendiendo a nuestros planes, convenga en la conquista de la provincia del Brasil, entonces nos podremos extender m\u00e1s, mediante a que, operando a un tiempo por diversos parajes, emprenderemos la de Santa Catalina, Bah\u00eda de todos los Santos y dem\u00e1s, y m\u00e1s principales e interesantes puertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Art. 9\u00b0<\/strong> &#8211; En cuanto a los medios que deben adoptarse, estando consolidado y reconocido por la Inglaterra, Portugal y dem\u00e1s principales naciones de la Europa, el sistema de nuestra libertad, cu\u00e1l debe ser el fin de sus negociaciones entonces, en las provincias del Brasil, con relaci\u00f3n a la conquista de todo el R\u00edo Grande, y dem\u00e1s provincias de dicho reino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>1\u00aa<\/strong> Estando todo el R\u00edo Grande en el estado de revoluci\u00f3n seg\u00fan y conforme llevo expresado, e internadas en sus pueblos nuestras tropas, con antelaci\u00f3n deben haberse tomado las providencias para que, al mismo tiempo del principio de estas operaciones, salga de Montevideo una fuerza naval de diez y seis a veinte buques armados y tripulados, con todos los competentes utensilios, para que dirigi\u00e9ndose al R\u00edo Grande, ocupando su barra, bloqueen no s\u00f3lo el puerto impidiendo la salida, sino tambi\u00e9n para estorbar cualquier socorro que pudiera entrarle de alguna otra provincia, conduciendo al mismo tiempo del n\u00famero de tropas que se destine para la dicha empresa, el n\u00famero de mil quinientos hombres, poco m\u00e1s a menos, para desembarcarlos, y operar de concierto, cuando lleguen a aquel destino algunas de nuestras divisiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>2\u00aa<\/strong> Suponiendo que todos los pueblos se hayan ya declarado por libres e independientes, bajo la garant\u00eda de nuestras tropas bajo las circunstancias expresadas de hallarse guarneciendo una parte de nuestras tropas los m\u00e1s interesantes destinos, y siendo asimismo consiguiente que han de haberse ocasionado varios choques contra aquellos que se hubieran opuesto a este sistema, nuestros comandantes de divisiones instruidos menudamente de todas las \u00f3rdenes que para el efecto de dicha revoluci\u00f3n se les habr\u00e1 comunicado de antemano, no deber\u00e1n olvidar la m\u00e1xima de que en los diferentes choques que se hubiesen ofrecido, de unos con otros, estando con la mayor destreza y disimulo que las circunstancias proporcionen, dejen empe\u00f1ado algunas veces en la lid, cuando la acci\u00f3n no fuere peligrosa, al partido realista de los portugueses con el de los revolucionarios de los mismos, a fin de conseguir por este medio que el mismo partido revolucionario se aniquile en parte, empe\u00f1ando nuestras tropas solamente cuando haya de decidirse una acci\u00f3n interesante y que las circunstancias requieran, para que asimismo nuestras tropas no tengan mayor menoscabo y su fuerza siempre sea m\u00e1s respetable.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>3\u00aa<\/strong> Ya cuando en estas circunstancias hayamos llegado a comprometer a todos los pueblos del R\u00edo Grande, haci\u00e9ndoles tomar las armas contra los derechos de su monarca, en este caso parece consiguiente que el mismo delito de su rebeli\u00f3n les obligar\u00e1 a aceptar nuestras disposiciones, someti\u00e9ndose en un todo a ellos, protest\u00e1ndoles de lo contrario que si as\u00ed no lo hacen, adem\u00e1s de abandonarlos en el proyecto de su causa, retirando nuestras tropas a la frontera, saquearemos al mismo tiempo los pueblos y las haciendas, quedando expuestos nuevamente al furor y a la venganza del antiguo despotismo; y, en esta virtud, entonces es cuando, ya tan comprometidos que a nada podr\u00e1n oponerse, debe proclamarse la libertad de los esclavos, bajo el disfraz, para no descontentar en parte a sus amos, que ser\u00e1n satisfechos sus valores, no s\u00f3lo con un tanto mensual de los sueldos que tengan en la milicia, como tambi\u00e9n con la garant\u00eda de los tesoros nacionales, y bastando armarlos y formar algunos batallones bajo la direcci\u00f3n de jefes que los instruyan y dirijan con el acierto que sea debido.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><strong>4\u00aa <\/strong>Igualmente debe procurarse que en los nuevos gobiernos que se establezcan en los pueblos, villas, y lugares, e igualmente en los ramos particulares, intervengan siempre en sus disposiciones algunos sujetos que sean americanos y de nuestra parcialidad, que para el efecto ir\u00e1n con el ej\u00e9rcito; consiguientemente, se observar\u00e1 lo mismo en el mando militar y en los regimientos, poni\u00e9ndoles uno o dos jefes de los nuestros, que tengan un conocimiento exacto en lo interior de sus disposiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>5\u00aa<\/strong> Antes de proceder a la disposici\u00f3n de la libertad de los esclavos, debe haberse dispuesto los \u00e1nimos, haciendo publicar en todas las divisiones y pueblos, donde haya tropas portuguesas del partido, que desde la fecha de aquella publicaci\u00f3n, se les asigna, tanto a las tropas como a sus correspondientes oficiales, los mismos sueldos que gozan las nuestras, cuyos abonos ser\u00e1n satisfechos por cuenta de nuestros fondos y sin demora alguna, mensualmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>6\u00aa<\/strong> Cuando las circunstancias aseguren el \u00e9xito de la empresa, se debe de ir disponiendo que algunas divisiones peque\u00f1as, principalmente las de los negros, se vayan haciendo conducir con diferentes pretextos a cubrir las fronteras, y por consiguiente se ejecutar\u00e1 lo mismo con las dem\u00e1s tropas portuguesas, dividi\u00e9ndolas en peque\u00f1as fuerzas, para que en cualquier destino sean mayores las nuestras, para, cuando fuese tiempo, hacer la declaratoria de conquista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>7\u00aa<\/strong> Debemos igualmente, hacer publicar en todos los pueblos que a todas las familias pobres, que voluntariamente quisiesen trasladarse a la Banda Oriental y a las fronteras a poblar, se les costear\u00e1 el viaje, d\u00e1ndoles las carretas y dem\u00e1s bagajes para su transporte y regreso, y contempl\u00e1ndoles como pobladores, se les dar\u00e1n terrenos a proporci\u00f3n del n\u00famero de personas, que comprenda cada familia, capaces y suficientes para formar establecimientos, siembras de trigo, y dem\u00e1s labores, y esto por el t\u00e9rmino de diez a\u00f1os, que ser\u00e1n los precisos que deber\u00e1n habitarlos, y pasado dicho t\u00e9rmino, podr\u00e1n venderlos, o enajenarlos como m\u00e1s bien les pareciere, sin que el valor de dichas tierras tengan que abonarlo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\">Que para el efecto y fomento se les suministrar\u00e1, en los dos primeros a\u00f1os, con algunas fanegas de distintos granos, algunas yuntas de bueyes y vacas, para sus establecimientos, y asimismo algunas yeguas y caballos, supli\u00e9ndoles para la f\u00e1brica de sus moradas doscientos o trescientos pesos, seg\u00fan lo que dispusiere en esta parte el Superior Gobierno, como igualmente las herramientas precisas para sus labores, quedando exentos en el dicho t\u00e9rmino de diez a\u00f1os, cualquiera de tales familias, de servir en las milicias, ni en ning\u00fan otro cargo que pudiera perjudicarles, y en la misma forma, en dicho t\u00e9rmino, ser\u00e1n exceptuados de toda contribuci\u00f3n y derecho de cualquier fruto que vendan o introduzcan, en cualquiera pueblos o provincias, dependientes del Gobierno Americano del Sud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>8\u00aa <\/strong>En los mismos t\u00e9rminos y en igual forma, bajo las mismas proposiciones, debe de proponerse este mismo convenio a las familias pobres de la Banda Oriental de Montevideo y Capital de Buenos Aires, que quieran ir a poblar a los territorios del R\u00edo Grande, para de esta manera introducir en dichos destinos el idioma castellano, usos, costumbres y adhesi\u00f3n al Gobierno, pues ya en estas circunstancias se deber\u00e1 haber allanado todas las dificultades, y, levantando nuestra bandera en aquellos destinos, declararlos como provincias unidas de la Banda Oriental y Estado Americano del Sud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>9\u00aa<\/strong> En los dichos destinos del R\u00edo Grande deben abolirse ya, en este caso, las escuelas y otras clases de estudios, en los ni\u00f1os de cinco a\u00f1os para arriba, en el idioma portugu\u00e9s, remiti\u00e9ndose maestros que ense\u00f1en en castellano y lo mismo sacerdotes para los mismos fines.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>10\u00aa<\/strong> En la misma forma, todos los vecinos del R\u00edo Grande y su campa\u00f1a y todos los que extrajeren de dichos pueblos, o introdujeren por tierra y mar, en su entrada y salida, por el t\u00e9rmino de cinco a\u00f1os, cualquiera clase de frutos, no pagar\u00e1n sino la mitad de los derechos nacionales que estuvieren estipulados en las dem\u00e1s provincias del Gobierno Americano, entendi\u00e9ndose esto tambi\u00e9n con los que navegaren a dichos destinos, aun cuando no fuesen vecinos de dichos pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>11\u00aa<\/strong> Hasta no radicarse totalmente sobre bases fijas y estables nuestros derechos de conquista en aquellos destinos, no debe fiarse los primeros cargos en personas que no sean de las antiguas provincias; y para no descontentar a aquellas personas de talento, m\u00e9rito y circunstancias, se debe atraerlas y emplearlas en las provincias antiguas, hasta que el tiempo nos asegure aquellos nuevos establecimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><strong>12\u00aa<\/strong> Cuando se hallen las cosas en tales circunstancias, se debe con antelaci\u00f3n cerrar los puertos de Buenos Aires y Montevideo, y como que nos preparamos ciertamente a una guerra dilatada con las provincias del Brasil y que por aquel gabinete se nos han de hacer todas las hostilidades posibles, se recaer\u00e1 en todos nuestros destinos sobre los bienes, caudales y buques portugueses que se hallasen en aquella actualidad, confisc\u00e1ndolos para los fondos p\u00fablicos, de todos los individuos que sean de cualquier destino de las dichas provincias menos del R\u00edo Grande y dependencias, que en tal caso es ya de nuestra pertenencia, no debi\u00e9ndose entender esto con los bienes de los portugueses avecindados y afincados, pues para estorbar algunos da\u00f1os que en recompensa nos puedan hacer, estorbaremos las salidas anteladamente, con disimulo, de nuestros puertos, a aquellos destinos, y a los dichos portugueses se considerar\u00e1n como prisioneros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ultimamente, se observar\u00e1 en las dem\u00e1s materias que he expuesto para los americanos, en los dichos establecimientos nuevos, el mismo sistema, orden, pr\u00e1ctica y gobernaci\u00f3n pol\u00edtica en todas sus partes, y estando sancionado completamente el sistema de nuestra libertad en toda la Am\u00e9rica del Sud y conquista del R\u00edo Grande, deben guarnecerse bien las fronteras portuguesas que miren a las provincias de Minas, picada de San Mart\u00edn y detr\u00e1s pasos que estorben la entrada a dicho R\u00edo Grande, como igualmente su dicha barra, repitiendo asimismo que omito el hacer reflexiones acerca de varios puntos de pol\u00edtica y r\u00e9gimen que me ocurren, mediante a que instruir\u00e1 completamente de todas mis ideas la obra que tengo ofrecida y mediante a que me consta tambi\u00e9n que sobre otros objetos se han tomado a las providencias que ser\u00e1n suficientes a llenar el hueco del empe\u00f1o de nuestra grande obra y por mis conocimientos resuelvo abiertamente que debemos decidirnos por el rigor, intrigas y astucias, que son las que nos han de poner a cubierto y conducirnos a nuestros fines, dejando para cada tiempo lo que le pertenece, pues lo que se hace fuera de \u00e9l nunca sale bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuya virtud, luego de premeditar V. E. a fondo el concepto de todas las exposiciones y m\u00e1ximas que contiene este Plan, con la madurez que es propia de un gobierno sabio, me persuado efectivamente que a lo menos confesar\u00e1 que la realidad de mis intenciones y lo justo de mis deseos no tiene otro fin que aspirar a sancionar la verdadera libertad de la Patria; y aun cuando reservo ideas que no es posible encomendarlas al papel, el miembro que ha recibido de ese Superior Gobierno la honra del encargo para la formaci\u00f3n de este dicho Plan se hace responsable a manifestar por separado los dem\u00e1s recursos que fueren menester y consiguientemente a superar y facilitar los obst\u00e1culos que pudieran oponerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este elogio parecer\u00eda alimentarse por el amor propio, si el asunto que se trata fuese p\u00fablico y no hubiese protestado que, siendo superior a mis alcances, s\u00f3lo el deseo y la gratitud me han estimulado al cumplimiento de mis deberes, en obsequio de la causa, y a lo menos por disfrutar algunos conocimientos, no semejantes al avaro que amontonando tesoros se jactara de ver abatidos en la miseria a sus semejantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo suplico a V. E. no juzgue en un asunto tan vasto y de tanta entidad por escasas insinuaciones, y que se digne examinar por extenso los pormenores del fondo de sus conceptos; as\u00ed, pues, me lo persuado de los grandes y tan conocidos talentos de V. E., pues efectivamente las almas que aciertan a gobernarse, gobiernan a los dem\u00e1s cuando lo intentan, vencen las pasiones, rigen los propios \u00edmpetus, producen las circunstancias para utilizarlas y, encadenando la fortuna, hacen para su rueda movible, forzando al destino, que es lo que verdaderamente da derecho para mandar y es mandar en realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuya virtud y consecuencia, la Providencia nunca ha revelado su existencia ni manifestado mejor su poder\u00edo, que haciendo que de cada una de las acciones que componen la vida de un hombre resulte un memorable acontecimiento, y que viene a ser su moralidad. Pero, a fin de que sea \u00fatil este acontecimiento y que esta moralidad redunde en beneficio de toda la especie, ha querido que uno y otro fuesen siempre en sentido encontrado con los deseos corrompidos, y sirviendo igualmente para cubrir de verg\u00fcenza, y a veces de castigo, al vicioso y al criminal, y de gloria duradera a los adoradores de la virtud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cuanto me ocurre poder manifestar a V. E., inspirado de la fuerte y s\u00f3lida confianza que me reanima a concebir que la grandeza, talento, discreci\u00f3n y virtudes de ese Superior Gobierno, calculando los principios de mis exposiciones pol\u00edticas, propender\u00e1n sin duda, confiados en la Providencia y de sus santos principios, a realizar y poner en pr\u00e1ctica las m\u00e1ximas tan saludables del presente Plan, que bajo el m\u00e9rito de V. E. se acoge, para que, con su ilustraci\u00f3n y rectitud, le ampl\u00ede a\u00fan las ideas que tuviera a bien para completarlo; quedando de mi parte satisfecho con cuanto me ha sido posible exponer, en cumplimiento de la comisi\u00f3n con que ese Superior Gobierno me honr\u00f3, para sancionar y demostrar los principios que han de ponernos a cubierto en las grandes obras de nuestra libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buenos Aires, 30 de Agosto de 1810.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mariano Moreno<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NOTA DEL EDITOR:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El documento que antecede lleva al pie la siguiente nota: \u00abEl presente plan es copia de la copia del mismo original que con dicha fecha fue presentado a la junta, cuya copia del original es de pu\u00f1o y letra del mismo Moreno, y los dem\u00e1s documentos que lo encabezan son copias de los mismos originales que est\u00e1n inclusos y se conservan para su debido tiempo en poder de quien mand\u00f3 la copia presente de Buenos Aires, que obtuvo de resultas de haber desterrado la junta a un individuo, sorprendi\u00e9ndole que era \u00edntimo amigo de Moreno, quien fue depositario de varios papeles interesantes cuando el citado vocal camin\u00f3 a Londres, y por consecuencia de la dicha sorpresa y destierro de este \u00faltimo, fue depositario de varios intereses y papeles el referido individuo, cuyo nombre en general se reserva por las circunstancias de sus haberes y persecuciones del d\u00eda, hasta su debido tiempo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1or Eduardo Madero preparaba su historia del puerto de Buenos Aires, encontr\u00f3 el documento anterior en el Archivo General de Indias de Sevilla, e hizo sacar de \u00e9l una copia; pero como no le fuera \u00fatil para su obra, envi\u00f3 dicha copia al se\u00f1or General Bartolom\u00e9 Mitre. Este, a mediados del corriente a\u00f1o, tuvo la fineza de ofrecerla al Ateneo, para que el documento se incluyera entre los escritos de Moreno. Sin embargo, no fue posible aprovechar la copia ofrecida por el se\u00f1or General Mitre, porque se le hab\u00eda extraviado, y a pesar de todo su empe\u00f1o no logr\u00f3 encontrarla. Entonces el se\u00f1or Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Alcorta, se sirvi\u00f3 pedir a Espa\u00f1a una nueva copia. Esta es la que se ha utilizado en la presente publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NOTA:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos historiadores siguen cuestionando la autor\u00eda de este documento a pesar de que el editor aclara que hasta el mismo Bartolom\u00e9 Mitre habr\u00eda tenido una copia del\u00a0 Plan de Operaciones. Sin entrar en estas discusiones, buena parte de los objetivos del plan fueron puestos en pr\u00e1ctica por Mariano Moreno y los morenistas. En otras palabras, las acciones corroboran esta l\u00ednea de pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<br \/>\n<\/strong>Si Ud. desea asociarse de acuerdo a los Estatutos de ADHILAC <a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=263\">(ver<\/a>) complete el siguiente formulario <a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/spreadsheets.google.com\/spreadsheet\/viewform?formkey=dEkxOS1SY2hRdHFpSVdfdFRzb0RINEE6MQ\">(ver<\/a>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E-mail: info@adhilac.com.ar<br \/>\nTwitter: @AdhilacInfo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPlan de las Operaciones que el Gobierno Provisional de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata debe poner en pr\u00e1ctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad \u00e9 independencia\u00bb En Escritos de Mariano Moreno con Pr\u00f3logo de Norberto Pi\u00f1ero. Buenos Aires, Biblioteca del Ateneo, 1896. Tomo 1 Mariano Moreno (1778-1811) \u00abExcelent\u00edsima Junta Gubernativa: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","footnotes":""},"categories":[6,8],"tags":[22,36],"class_list":["post-1088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca","category-fuentes-testimonios","tag-emancipacion-americana","tag-provincias-unidas-del-rio-de-la-plata"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1088","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1088"}],"version-history":[{"count":27,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1088\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1095,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1088\/revisions\/1095"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}