{"id":13779,"date":"2018-02-04T14:04:16","date_gmt":"2018-02-04T17:04:16","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=13779"},"modified":"2018-02-05T14:12:45","modified_gmt":"2018-02-05T17:12:45","slug":"premio-al-presidente-de-adhilac-sergio-guerra-vilaboy-la-habana-febrero-de-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=13779","title":{"rendered":"Premio al Presidente de ADHILAC Dr. Sergio Guerra Vilaboy. La Habana. Febrero de 2018"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966;\">Discurso del Dr. Sergio Guerra Vilaboy al recibir el Premio de Ciencias Sociales.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/premio-2-640x480.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-13776\" title=\"premio-2-640x480\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/premio-2-640x480.jpg\" alt=\"\" width=\"276\" height=\"152\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/premio-2-640x480.jpg 640w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/premio-2-640x480-300x165.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 276px) 100vw, 276px\" \/><\/a>Me tom\u00f3 por sorpresa este Premio. El pasado diciembre estaba en la Casa Fernando Ortiz, en una sesi\u00f3n acad\u00e9mica dedicada al centenario de la reforma universitaria de C\u00f3rdoba, que se cumple este a\u00f1o, cuando una llamada urgente del Instituto del Libro me hizo abandonar el sal\u00f3n. Era el vicepresidente del Instituto, Juan Carlos Santana, quien me comunic\u00f3 la inesperada noticia y despu\u00e9s habl\u00e9 con los miembros del jurado que consideraron merec\u00eda esta distinci\u00f3n, lo que me produjo, luego del moment\u00e1neo desconcierto, una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de agradecimiento y alegr\u00eda.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que no estaba preparado para recibir este significativo reconocimiento, sin duda el m\u00e1s importante para nuestra profesi\u00f3n en el pa\u00eds, a pesar de que conoc\u00eda que la Dra. Aurea Matilde Fern\u00e1ndez, \u2013fallecida lamentablemente por esos mismos d\u00edas-, que hab\u00eda recibido el Premio con anterioridad y me nominaba a\u00f1o tras a\u00f1o, como tambi\u00e9n algunas instituciones, pues hab\u00eda escuchado el comentario de que \u201ctodav\u00eda era muy joven\u201d. Quiz\u00e1s la confusi\u00f3n creada ahora por estas canas haya inclinado la balanza a mi favor en 2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que me viene a la memoria, es que hace poco m\u00e1s de diez a\u00f1os, en una tarde parecida a la de hoy, tuve que leer en esta misma sala, en lugar de mi entra\u00f1able amigo Francisco P\u00e9rez Guzm\u00e1n, que acababa de morir, el acta del jurado que fundamentaba el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Human\u00edsticas 2006 otorgado a Fernando Mart\u00ednez, quien ya tampoco nos acompa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los destacados historiadores que han recibido este galard\u00f3n con anterioridad, desde los primeros entre 1996 y 1997, me refiero a Hortensia Pichardo, Julio Le Riverend, Jorge Ibarra y Estrella Rey, hasta el m\u00e1s reciente Premio de Ciencias Sociales y Human\u00edsticas otorgado a Eusebio Leal, han consagrado su quehacer intelectual a la historia de Cuba. A diferencia de todos ellos, el centro de mi trabajo es la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n de la historia de Am\u00e9rica Latina, a cuyos especialistas siento que de alg\u00fan modo represento en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mis inquietudes por el estudio de nuestra regi\u00f3n se despertaron originalmente por la vocaci\u00f3n latinoamericana de la Revoluci\u00f3n Cubana, que en los a\u00f1os sesenta nos atrap\u00f3, cuando pens\u00e1bamos que la Cordillera de los Andes se convertir\u00eda en la Sierra Maestra del continente. Las luchas revolucionarias y los esfuerzos integracionistas en el nacimiento de un mundo, del que hablara el historiador norteamericano Waldo Frank, me atrajeron desde entonces, compulsado por el verbo apasionado y la comprometida obra de mi maestro y amigo Manuel Galich, a quien no puedo dejar de evocar aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Galich, la ense\u00f1anza de la Historia de Am\u00e9rica, de la que estuvo encargado en la Universidad de La Habana desde 1962, dej\u00f3 de ser esa asignatura as\u00e9ptica, a la que nos ten\u00eda acostumbrados la historiograf\u00eda tradicional, para convertirse en una materia comprometida, en un arma para la lucha antimperialista, \u00edntimamente\u00a0 asociada al legado de Sim\u00f3n Bol\u00edvar y Jos\u00e9 Mart\u00ed. La renovada visi\u00f3n hist\u00f3rica de Nuestra Am\u00e9rica de este ilustre guatemalteco, quien fue el art\u00edfice intelectual del nacimiento del Departamento de Historia de Am\u00e9rica en la desaparecida Escuela de Historia habanera, dej\u00f3 una huella indeleble en mi formaci\u00f3n y fue el impulso decisivo para dedicarme a esta hermosa profesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco Pividal fue tambi\u00e9n otro maestro inolvidable y un amigo muy \u00edntimo, c\u00f3mplice en diversos campos y aventuras. Aunque no fui su alumno en el sentido estricto de la palabra, sus sabios consejos y los profundos conocimientos de la vida del Libertador que ofrec\u00eda \u2013ah\u00ed est\u00e1 para confirmarlo su extraordinario libro <em>Bol\u00edvar precursor del antimperialismo<\/em> que est\u00e1n obligados a leer todos mis alumnos-, me mostraron el camino para especializarme en las luchas independentistas continentales y la b\u00fasqueda de sus v\u00ednculos con nuestra propia historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, de manos de Pividal recib\u00ed la antorcha, por decirlo de alguna manera, de la Asociaci\u00f3n de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), que bajo su direcci\u00f3n alcanz\u00f3 una gran influencia en el continente. Casualmente, el pr\u00f3ximo lunes, inauguramos en la Casa del Benem\u00e9rito de las Am\u00e9ricas Benito Ju\u00e1rez el V Congreso Internacional de Historia y Literatura de la ADHILAC y varios de los participantes nos acompa\u00f1an en este acto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco puedo olvidar entre mis maestros a mi tutor de doctorado en la Universidad de Leipzig, el reconocido historiador alem\u00e1n Manfred Kossok, como se dice en ingl\u00e9s <em>at last but not the least<\/em>, quien me marc\u00f3 con el instrumental anal\u00edtico de la historia comparada en la que era un especialista de prestigio mundial. Gracias a la original aplicaci\u00f3n de esta metodolog\u00eda a la historia de Am\u00e9rica Latina, y en particular al estudio de las revoluciones, a partir de los lineamientos generales de los cl\u00e1sicos del marxismo, pude entender mejor, en toda su riqueza y matices, el complejo devenir de nuestro continente, m\u00e1s all\u00e1 de la simple descripci\u00f3n de hechos o de una ex\u00e9gesis superficial y estereotipada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi criterio, la historia comparada de los pa\u00edses latinoamericanos, nos permite delimitar lo general de lo espec\u00edfico en la evoluci\u00f3n hemisf\u00e9rica, revelando conexiones que a veces pasamos por alto en los an\u00e1lisis hist\u00f3ricos y que pueden ofrecernos las claves para la mejor compresi\u00f3n de las din\u00e1micas socio-econ\u00f3micas y pol\u00edticas. En ocasiones, lo que nos parece una peculiaridad en un caso hist\u00f3rico, visto a trav\u00e9s del m\u00e9todo comparado deja de serlo, o nos facilita una ubicaci\u00f3n m\u00e1s exacta de su verdadera dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia de la historia comparada ya fue advertida por Marc Bloch, quien consider\u00f3 que podr\u00eda aportar valiosos conocimientos sobre fen\u00f3menos que de otra manera pasar\u00edan inadvertidos o que incluso podr\u00eda contribuir a establecer hechos sobre los que no exista suficiente informaci\u00f3n; aun cuando, como sabemos, la historia nunca se repite exactamente y cada suceso es \u00fanico. Un par de ejemplos puede ilustrarlo mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace un tiempo, como parte de las primeras actividades de la ADHILAC por el bicentenario de la independencia de Am\u00e9rica Latina, organizamos una peque\u00f1a reuni\u00f3n acad\u00e9mica en Rep\u00fablica Dominicana sobre el impacto en Nuestra Am\u00e9rica del levantamiento espa\u00f1ol contra las tropas napole\u00f3nicas en 1808. En esa oportunidad, un panel de eruditos historiadores locales reprochaba a los criollos dominicanos que hab\u00edan expulsado de Santo Domingo a los franceses en julio de 1809, tras su victoria en Palo Hincado del a\u00f1o anterior, que no aprovecharan la oportunidad para declarar la independencia de Espa\u00f1a. \u00a0No comprend\u00edan que esa misma situaci\u00f3n se repet\u00eda entonces en todo el imperio colonial espa\u00f1ol debido a la inmadurez de la conciencia nacional hispanoamericana, como gustaba definirla al desaparecido fil\u00f3sofo paname\u00f1o Ricaurte Soler. La postura de los patricios dominicanos no era entonces muy diferente a la del resto de los criollos de lo que hoy llamamos Am\u00e9rica Latina, como demuestra la actitud de los rioplatenses, que tras derrotar poco antes, en 1806 y 1807, a los invasores ingleses en Buenos Aires y Montevideo tambi\u00e9n hab\u00edan devuelto el poder a las autoridades peninsulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro caso m\u00e1s cercano a nosotros es el de la temprana conspiraci\u00f3n de Rom\u00e1n de la Luz, abortada en Cuba en octubre de 1810, a la que nuestra historiograf\u00eda ha atribuido objetivos independentistas, cuando todav\u00eda en ninguna parte del continente se hab\u00eda proclamado la emancipaci\u00f3n de Espa\u00f1a. Es curioso que se insista en otorgar, sin prueba documental alguna, la primac\u00eda del movimiento independentista de la Am\u00e9rica hispana precisamente a la \u00fanica colonia, que junto con Puerto Rico, permaneciera bajo la tutela hispana tras la victoria de Ayacucho. \u00a0A veces, el desconocimiento de la historia comparada puede llevar a conclusiones como estas, no suficientemente sopesadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimados amigos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiero terminar mis palabras en esta ceremonia, sin agradecer, ante todo, al jurado que me ha concedido este valioso Premio. Tambi\u00e9n a mis compa\u00f1eros de trabajo en el Departamento de Historia de la Universidad de La Habana, que en justicia son acreedores junto conmigo al Premio;\u00a0 a los historiadores cubanos y latinoamericanos pertenecientes a la ADHILAC, con los que he compartido a lo largo de tantos a\u00f1os, impulsando investigaciones conjuntas y eventos acad\u00e9micos internacionales que promuevan nuestras concepciones revolucionarias, los cambios sociales y la integraci\u00f3n, as\u00ed como a todos los amigos aqu\u00ed presentes que me arropan esta tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, tampoco puedo dejar de mencionar a mi familia m\u00e1s peque\u00f1a, sin la que nada tendr\u00eda sentido: a Mar\u00eda del Carmen, mi esposa, mis hijas Iliana y Sandra, mi yerno Leovanis y, muy en especial, <em>a la hija de mi hija<\/em>, Il\u00e9 Gonz\u00e1lez Guerra, que con su arrollador empuje\u00a0 me compele a no detenerme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas gracias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Ud. desea asociarse de acuerdo a los Estatutos de ADHILAC\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=263\">(ver)<\/a> complete el siguiente formulario\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=3194\">(ver)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E-mail:\u00a0info@adhilac.com.ar<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Twitter: @AdhilacInfo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso del Dr. Sergio Guerra Vilaboy al recibir el Premio de Ciencias Sociales. 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