{"id":2246,"date":"2010-08-02T08:35:05","date_gmt":"2010-08-02T11:35:05","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=2246"},"modified":"2012-07-15T07:28:59","modified_gmt":"2012-07-15T10:28:59","slug":"a-prieto-y-s-guerra-breve-historia-del-brasil-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=2246","title":{"rendered":"BREVE HISTORIA DEL BRASIL III &#8211; A. Prieto y S. Guerra."},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966;\">Breve Historia del Brasil<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">Alberto Prieto y Sergio Guerra<\/span><\/em><br \/>\nLa Habana, 1991<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los bandeirantes y la conquista del interior<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/America-del-Sur-1558-Med.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4609 alignleft\" title=\"America del Sur 1558-Med\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/America-del-Sur-1558-Med.jpg\" alt=\"\" width=\"349\" height=\"485\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/America-del-Sur-1558-Med.jpg 622w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/America-del-Sur-1558-Med-215x300.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 349px) 100vw, 349px\" \/><\/a><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sudam\u00e9rica\u00a0Diego Homem. 1558. Museo\u00a0Brit\u00e1nico. Londres <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el\u00a0 per\u00edodo de la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola en Portugal, los colonos de Brasil comenzaron su expansi\u00f3n sistem\u00e1tica al interior. Part\u00edan de las villas costeras para emprender la exploraci\u00f3n del amplio territorio oculto por las monta\u00f1as y colinas del litoral. Hasta ese momento la colonizaci\u00f3n lusitana no se hab\u00eda sentido fuera de la estrecha franja costera y siempre\u00a0 dentro de los limites establecidos por el Tratado de Tordesillas. La uni\u00f3n de los tronos de Espa\u00f1a y Portugal no solo permiti\u00f3 el intercambio comercial entre las colonias ib\u00e9ricas -que se manifest\u00f3 a trav\u00e9s de los viajes de los \u201ccristianos nuevos\u201d, de origen jud\u00edo, a Hispanoam\u00e9rica y de los peruleiros a Brasil-, sino que tambi\u00e9n favoreci\u00f3 la realizaci\u00f3n de incursiones portuguesas por encima de las fronteras fijadas en el acuerdo de 1494. La aparici\u00f3n de esas expediciones en un \u00e1rea hasta entonces vedada, ten\u00eda como meta la b\u00fasqueda de oro, plata, piedras preciosas y, como ya se ha explicado, indios. Fue a este tipo de empresa a la que se denomin\u00f3 bandeiras. Con esta palabra se designaba a los grupos de aventureros que se integraban bajo una estructura paramilitar y que esgrim\u00edan como signo distintivo un pend\u00f3n o bandera. Las bandeiras se legalizaban en los registros municipales y pod\u00edan ser organizadas por las autoridades coloniales o por la iniciativa particular de comerciantes y plantadores, que era lo m\u00e1s com\u00fan. Los bandeirantes se internaban en las tupidas selvas y permanec\u00edan en exploraci\u00f3n durante varios meses, hasta encontrar alg\u00fan objeto de valor que llevar a los mercados de la costa. El n\u00famero de participantes en esas campa\u00f1as oscilaba entre 60 y 500 hombres.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo parece indicar que el lugar de origen de las bandeiras fue Sao Paulo, a partir de un n\u00facleo humano libre -los mamelucos- que se dedicaban al cultivo de la tierra. Atra\u00eddos por las enormes ganancias que se consegu\u00edan por medio de la localizaci\u00f3n de minerales preciosos o por la captura de esclavos, estos mestizos paulistas abandonaron sus ocupaciones y nutrieron las bandeiras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el principio las condiciones geogr\u00e1ficas y los intereses econ\u00f3micos fijaron las rutas de esas exploraciones. Las redes hidrogr\u00e1ficas del Paran\u00e1, el Sao Francisco y luego el Amazonas, proporcionaron din\u00e1micas v\u00edas de comunicaci\u00f3n por donde fluyeron los bandeirantes. Buena parte de esas expediciones sal\u00edan de Bah\u00eda o Sao Paulo, para recorrer en todas direcciones la amplia meseta central. M\u00e1s tardes, con el crecimiento de las villas de Belem, Sao Luiz y otras localidades de Maranhao, las incursiones se repitieron en la cuenca amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El antecedente inmediato de los bandeirantes se halla en las primeras traves\u00edas portuguesas por la gran meseta brasile\u00f1a que, iniciadas en los a\u00f1os 1531-1532, se generalizaron despu\u00e9s de 1560 con el nombre de As entradas. De entre ellas vale la pena citar las campa\u00f1as dirigidas por Mart\u00edn Carvalho, Francisco Bruza de Espinosa, Vasco Rodr\u00edguez de Galdas, sebastiao Tourinho, Blas Cubas y Antonio D\u00edas. Sin duda la m\u00e1s famosa de todas fue la que sali\u00f3 de Bah\u00eda bajo la direcci\u00f3n\u00a0 de Gabriel Soares de Sousa,\u00a0 a fines del siglo XVI, en pos del \u201cpa\u00eds del oro\u201d y que recorri\u00f3 de abajo a arriba un buena porci\u00f3n del valle del Sao Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En rigor, los primeros bandeirantes paulistas comenzaron examinando los m\u00e1rgenes del Tiet\u00e9, un tributario del caudaloso Paran\u00e1. Ya entre 1596 y 1597 la expedici\u00f3n de Joao Pereira da Silva Botafogo llev\u00f3 sus incursiones hasta la meseta del Paraiba, al nordeste de Sao Paulo. Luego los bandeirantes se encaminaron en direcci\u00f3n oeste, y se toparon con las\u00a0\u00a0 avanzadas espa\u00f1olas que desde el Paraguay hab\u00edan cruzado el Paran\u00e1 rumbo al mar, camino en el que fundaron las villas de Ciudad Real (1557) y Villa Rica (1576). Por la misma zona de la orilla izquierda del Paran\u00e1 apareci\u00f3 un grupo jesuitas que, con autorizaci\u00f3n de Madrid, comenz\u00f3 a reunir a los indios de las cercan\u00edas. As\u00ed, en 1610 se fund\u00f3 la primera misi\u00f3n (Loreto) en el Guaira, en el actual estado de Paran\u00e1. Otros jesuitas, procedentes tambi\u00e9n de Espa\u00f1a, les siguieron y ya hacia 1630 la Orden pose\u00eda en la cuenca del Plata cuatro amplias comarcas con miles de abor\u00edgenes reunidos en 27 misiones. Esas \u00e1reas eran las ya\u00a0 mencionadas del Guaira, la del Paran\u00e1 medio (Paraguay), la ubicada en Entre R\u00edos y, por \u00faltimo, la del margen izquierdo del Uruguay (Siete Misiones).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reducciones del Guaira, por estar m\u00e1s pr\u00f3ximas a Sao Paulo, fueron las que primero amenazaron los bandeirantes. Los cazadores de esclavos sent\u00edan gran atracci\u00f3n por los indios de las misiones, mucho m\u00e1s valiosos que los que viv\u00edan en libertad. Los jesuitas no solo disciplinaban y ense\u00f1aban a los abor\u00edgenes a trabajar la tierra, sino que tambi\u00e9n los reun\u00edan en un sitio con buenas comunicaciones, facilitaban as\u00ed la tarea a los paulistas. En 1628 cientos de bandeirantes, encabezados por Manuel Preto y Antonio Raposo, atacaron y destruyeron varios centros jesuitas enclavados en la orilla izquierda del Paran\u00e1 y se llevaron miles de Indios para los mercados de esclavos de Sao Paulo y otras villas costeras. Una suerte similar corrieron las dem\u00e1s reducciones del Guaira. Al final los jesuitas, tras apelar infructuosamente a todo tipo de recurso legal para detener a los bandeirantes, tuvieron que abandonar la comarca. La retirada de la Orden oblig\u00f3 a su vez a los espa\u00f1oles a evacuar los poblados de Ciudad Real y Villa Rica, desguarnecidos frente a los asaltos paulistas. No satisfechos con la conquista del alto Paran\u00e1, los bandeirantes persiguieron con sa\u00f1a a los jesuitas hasta sus otros reductos del Paraguay, Entre R\u00edos y la Banda Oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la primera mitad del siglo XVI los bandeirantes no dieron tregua a los jesuitas ni dejaron de realizar sus incursiones en busca de esclavos e hicieron caso omiso a las disposiciones oficiales que trataban de impedir sus razzias por el serrato. Sin embargo, la separaci\u00f3n de Espa\u00f1a y Portugal hizo muy dif\u00edcil la penetraci\u00f3n de los paulistas en el territorio hispanoamericano, por lo que tuvieron que dejar sus ataques a las reducciones jesuitas y conformarse con llevar sus campa\u00f1as al norte y al oeste. De esas expediciones las mas importantes fueron la de Antonio Raposo (1650) por el Amazonas, la de Joao Amaro (1673) por el interior de la capitan\u00eda de Bah\u00eda y la del famoso Domingo Jorge Velho por Piaui.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la colonizaci\u00f3n portuguesa por la cuenca amaz\u00f3nica avanz\u00f3, no gracias a los paulistas, sino al impulso que le dieron las exploraciones organizadas en maranhao, sobre todo en la villa de Par\u00e1. En 1623 Luiz Aranha de Vasconcelos recorri\u00f3 m\u00e1s de 400 leguas por el r\u00edo Amazonas, desde la villa de Belem (Par\u00e1). Otra importante expedici\u00f3n, que tambi\u00e9n sali\u00f3 de Par\u00e1, fue la dirigida por Pedro Texeira en 1639, y que se convirti\u00f3 en la cuarta que naveg\u00f3 de punta a cabo el Amazonas \u2013despu\u00e9s de Orellana, el vasco Lope de Aguirre (1560) y unos frailes franciscanos (1636)-; y la primera que lo hizo en el sentido inverso a la corriente, lo que le permiti\u00f3 llegar hasta Quito, para regresar ulteriormente a su punto de partida (Belem). Texeira muri\u00f3 al a\u00f1o siguiente de esta proeza, pero otros destacamentos provinieron de Par\u00e1 continuaron el examen de la rica cuenca amaz\u00f3nica, en pos de los desdichados indios. Por otra parte, la p\u00e9rdida de las fuentes asi\u00e1ticas de especias y drogas que se comercializaban en Portugal introdujo un incentivo adicional a la exploraci\u00f3n de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fines del siglo XVII el codiciado oro, buscado afanosamente desde la \u00e9poca del descubrimiento por conquistadores y bandeirantes, apareci\u00f3 en grandes cantidades. Los primeros yacimientos de cierta significaci\u00f3n se hab\u00edan hallado casi un siglo antes (1590) en una de las sierras al norte de Sao Paulo, pero pronto se agotaron. La esperanza de encontrar otros filones no se desvaneci\u00f3, por lo que se prepararon nuevas expediciones, especialmente de los paulistas. En la b\u00fasqueda de metales preciosos y esmeraldas sali\u00f3 en 1673 Fernao D\u00edas Paes, quien lleg\u00f3 hasta el nacimiento del r\u00edo Sao Francisco. Fernao D\u00edas nunca hall\u00f3 los ambicionados placeres aur\u00edferos, pero sus seguidores, Manuel Borba Gato, Rodrigo de Castello Branco y sobre todo Antonio Rodr\u00edguez Arzao tuvieron mejor fortuna, pues el oro en definitiva se descubri\u00f3 precisamente en el curso alto del Sao Francisco, por los a\u00f1os 1675 y 1680. Otros importantes yacimientos se encontraron m\u00e1s tarde (1697-1698) algo al sureste, en las m\u00e1rgenes de un tributario del Sao Francisco \u2013das Velhas- y en el r\u00edo Doce, que desagua en el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico al noroeste del R\u00edo de Janeiro. All\u00ed, en las fuentes de ambas arterias, se fund\u00f3 en 1690 una villa que se convertir\u00eda en el centro de la explotaci\u00f3n minera: Ouro Preto (Villa Rica). A la vez, la zona\u00a0 donde se encontr\u00f3 el oro recibi\u00f3 el nombre de Minas Geraes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n del oro imprimi\u00f3 un nuevo giro a la actividad de los bandeirantes, quienes desplazaron el escenario de su acci\u00f3n hacia Minas Geraes. De esa manera, a principios del siglo XVIII, las cacer\u00edas de esclavos era una cosa del pasado y dejaban como herencia la desaparici\u00f3n de buena parte de la poblaci\u00f3n aborigen. Desde otra perspectiva, las incursiones de los bandeirantes no solo contribuyeron a la creaci\u00f3n de nuevos asentamientos donde ellos mismos se descentralizaron \u2013Matto Grosso, Goi\u00e1s, Minas Geraes, etc.- sino que tambi\u00e9n prepararon las condiciones para la penetraci\u00f3n de ciertos cultivos agr\u00edcolas y la ganader\u00eda en \u00e1reas del interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><br \/>\nEconom\u00eda y comercio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El crecimiento econ\u00f3mico experimentado en Brasil durante el siglo XVII permiti\u00f3 ciertos cambios en la pol\u00edtica colonial portuguesa, particularmente en lo referido al control gubernamental sobre el comercio, la econom\u00eda y la vida social en su conjunto. Por esa \u00e9poca el az\u00facar segu\u00eda siendo el principal rubro de exportaci\u00f3n, por lo que suministraba a la Corona, desde la segunda mitad del siglo XVI, los mayores ingresos por concepto de impuestos y rentas de aduana. Se estima que hacia 1612 estaban en plena actividad unos 170 ingenios, la mayor parte ubicados en Bah\u00eda y Pernambuco. Cuando esa actividad lleg\u00f3 a su apogeo, entre 1629 y 1660, exist\u00edan unos 300 trapiches que generaban alrededor de tres millones de arrobas de az\u00facar. Esa notable producci\u00f3n convirti\u00f3 a Brasil en el centro del decadente imperio colonial lusitano, pues a Portugal ya le hab\u00edan arrebatado sus mejores posesiones en Asia y \u00c1frica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de 1660 el virtual monopolio mundial del az\u00facar brasile\u00f1o cedi\u00f3 su lugar ante la competencia de las nuevas plantaciones del Caribe, fomentadas por Inglaterra, Francia y Holanda. A ello se uni\u00f3 el cierre de los principales mercados europeos, provocado por la pol\u00edtica mercantilista, lo que trajo por consecuencia la disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n azucarera de\u00a0 Brasil. La p\u00e9rdida definitiva de una parte importante de los mercados exteriores provoc\u00f3 la desintegraci\u00f3n de un sector de la agricultura de exportaci\u00f3n, que se transform\u00f3 en una actividad de subsistencia. La econom\u00eda brasile\u00f1a no pudo recuperarse del golpe recibido con la merma de las plantaciones hasta que surgi\u00f3 el ciclo de exportaci\u00f3n minero, a fines del siglo XVII y principios del XVIII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi paralelamente se efectuaba la expansi\u00f3n de la cr\u00eda de ganado vacuno \u2013hasta entonces limitada a las colinas del noreste y las planicies meridionales- por el valle del Sao Francisco y el interior de Sao Paulo y Paran\u00e1 \u2013m\u00e1s tarde incluso Minas Geraes-, siguiendo el camino abierto por los bandeirantes. Pero la ganader\u00eda durante toda la etapa colonial solo tendr\u00eda un rol secundario dentro de la econom\u00eda brasile\u00f1a. En un principio abastec\u00eda de carnes y bestias de tiro a las plantaciones\u00a0 de Bah\u00eda y Pernambuco, y despu\u00e9s de la crisis azucarera desempe\u00f1\u00f3 un papel semejante en relaci\u00f3n con las necesidades de las localidades mineras del interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La exportaci\u00f3n del az\u00facar, tabaco \u2013productos que entonces despuntaban en la agricultura brasile\u00f1a-, cueros y otros art\u00edculos fue libre durante muchos a\u00f1os para los habitantes de la Am\u00e9rica Portuguesa, quienes estaban autorizados hasta para comerciar con extranjeros. Se sabe que desde 1579 exist\u00eda cierto tr\u00e1fico mercantil entre el puerto de Sanctos y Londres. Sin embargo, la uni\u00f3n de Espa\u00f1a y Portugal en 1580 dio vida a una pol\u00edtica cada vez m\u00e1s restrictiva en esta materia. Ya a fines del siglo XVI\u00a0 se prohibi\u00f3 expresamente a todos los buques for\u00e1neos hacer escala en Brasil, salvo si ten\u00edan un permiso especial concedido por la Corona. En 1605 se orden\u00f3 el estricto cumplimiento de la prohibici\u00f3n que tambi\u00e9n vedaba el ingreso a los s\u00fabditos extranjeros. A ra\u00edz de la separaci\u00f3n de Espa\u00f1a y Portugal (1640), la corte de Lisboa tuvo que hacer algunas concesiones mercantiles a Inglaterra, en pago por la ayuda prestada a la familia de los Braganca para ocupar el trono lusitano. Por ese motivo se otorg\u00f3 a los ingleses la facultad de comerciar directamente con los puertos brasile\u00f1os, a la vez que se les conced\u00edan rebajas arancelarias, el derecho a asentarse en la colonia y el privilegio de extraterritorialidad. En fechas posteriores (1654 y 1661) estas licencias fueron ratificadas y se hicieron extensivas a los holandeses, como parte de la compensaci\u00f3n acordada por la p\u00e9rdida de Pernambuco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n de las controvertidas compa\u00f1\u00edas comerciales portuguesas entre 1649 y 1682 cre\u00f3 nuevas restricciones al tr\u00e1fico mercantil, pues se pas\u00f3 de una relativa libertad de comercio al establecimiento de un r\u00edgido r\u00e9gimen monop\u00f3lico, que poco ten\u00eda que envidiar al implantado por Madrid en Hispanoam\u00e9rica. La creciente oposici\u00f3n de los colonos a este exclusivista sistema mercantil \u2013que alcanz\u00f3 su m\u00e1xima expresi\u00f3n con la rebeli\u00f3n de Backman-, oblig\u00f3 a la Corona a liquidar los favores otorgados a estas compa\u00f1\u00edas. As\u00ed en 1687 desapareci\u00f3 la de Maranhao y en 1721 la que operaba en el llamado Estado del Brasil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la par del comercio legalmente autorizado prosperaba el contrabando, en especial el que comprend\u00eda la costa oriental brasile\u00f1a con el Per\u00fa a trav\u00e9s del R\u00edo de la Plata. Desde una fecha tan temprana como 1552, Espa\u00f1a hizo todo lo posible por impedir el tr\u00e1fico clandestino que afectaba la efectividad de su monopolio y drenaba una parte de la plata altoperuano. Pero en 1580, tras la uni\u00f3n de los tronos ib\u00e9ricos, el gobierno de Madrid se vio precisado a admitir el intercambio mercantil entre la Am\u00e9rica portuguesa y la espa\u00f1ola. Luego, cuando ambas monarqu\u00edas se volvieron a separar, las autorizaciones fueron suspendidas, aunque se continuaron otorgando licencias eventuales para la venta de esclavos africanos procedentes de Angola, colonia que la monarqu\u00eda lisboeta hab\u00eda recuperado en\u00a0 1649.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lucha entre Portugal y Espa\u00f1a por el dominio de la estrat\u00e9gica ruta a Per\u00fa \u2013m\u00e1s las disputas por la explotaci\u00f3n del ganado cimarr\u00f3n existente en la Banda Oriental del r\u00edo Uruguay-, condujo a la Corona lusitana a emitir un decreto el 12 de noviembre de 1678 que ordenaba la ocupaci\u00f3n de la orilla norte del Plata. En enero de 1680 el capit\u00e1n general de R\u00edo de Janeiro, Manuel Lobo, alcanz\u00f3 esa meta con una expedici\u00f3n y fund\u00f3 la Nova Colonia do Sant\u00edsimo Sacramento. En realidad la villa no era m\u00e1s que un avanzado fort\u00edn militar, separado de Brasil por un inmenso territorio sin colonizar a\u00fan por los europeos y sus descendientes. Muy pronto la plaza se convirti\u00f3 en el eje del comercio clandestino con Hispanoam\u00e9rica, motivo por el cual, a fines de 1680, un destacamento espa\u00f1ol, comandado por Jos\u00e9 de garro, desaloj\u00f3 a los portugueses de su c\u00f3modo puesto frente a Buenos Aires, al que volvieron el 24 de febrero de 1682 gracias al apoyo de las fuerzas de Francisco Naper de Alencastro. El descubrimiento de los yacimientos aur\u00edferos de Minas de Geraes alter\u00f3 la posici\u00f3n de Portugal sobre este asunto ya que, como Espa\u00f1a, tem\u00eda la filtraci\u00f3n de una parte de sus riquezas a trav\u00e9s del contrabando. Por eso desde 1693 el comercio ilegal comenz\u00f3 a ser seriamente perseguido en virtud de la acci\u00f3n conjunta de ambos reinos ib\u00e9ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aumento del inter\u00e9s de Portugal por su colonia americana no solo se reflej\u00f3 en las restricciones del comercio o mediante la elevaci\u00f3n de los grav\u00e1menes y creaci\u00f3n de nuevos monopolios \u2013desde mediados del XVII se hab\u00eda instaurado el estanco del tabaco y la sal-, sino que tambi\u00e9n se manifest\u00f3 por un reajuste del aparato administrativo real. En 1604 se fund\u00f3 el Conselho da India que siguiendo el modelo espa\u00f1ol, estaba encargado de la atenci\u00f3n de todo lo que tuviera que ver con las posesiones lusitanas. Por un decreto oficial del 14 de julio de 1642, este se transform\u00f3 en el Consejo Ultramarino, con funciones semejantes a las de su antecesor. La elaboraci\u00f3n de las Ordenacoes Filipinas y del C\u00f3digo de Minas, ambos en 1603, fueron una muestra m\u00e1s de la intenci\u00f3n metropolitana de hacer sentir con mayor peso su presencia en el nuevo mundo. Por si esto fuera poco, a fines del siglo XVII se dio un fuerte golpe a la autonom\u00eda local al crearse los guises de fora, en sustituci\u00f3n de los jueces ordinarios electivos, a la vez que el Estado colonial regularizaba la circulaci\u00f3n monetaria con la creaci\u00f3n de la Casa de Moneda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, la inseguridad de las naves que comunicaban a Portugal con Brasil ya hab\u00eda obligado a la Corona a determinar en 1571 los viajes en grupos de por lo menos cuatro bajeles. M\u00e1s adelante, en 1660, se dio un ordenamiento definitivo a este sistema con la organizaci\u00f3n de convoyes protegidos por buques de guerra. Flotas separadas se establecieron con destino a Par\u00e1-Maranhao, Pernambuco, Bah\u00eda y R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Repercusiones de la Guerra por la Sucesi\u00f3n espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XVII vino acompa\u00f1ado de una importante modificaci\u00f3n en la correlaci\u00f3n internacional de fuerzas. El exitoso proyecto franc\u00e9s de imponer en el trono hispano a la dinast\u00eda de los Borbones abri\u00f3 una nueva etapa en la lucha de las potencias coloniales. La alianza entre las casa reinantes de Francia y Espa\u00f1a, y el acercamiento de Portugal a la \u00f3rbita inglesa, trajeron profundas repercusiones para el \u00e1mbito americano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estallido de la confrontaci\u00f3n franco-brit\u00e1nica, en la Guerra por la Sucesi\u00f3n espa\u00f1ola entre Francia e Inglaterra (1701-1703), aceler\u00f3 la culminaci\u00f3n de las negociaciones que desde 1691 sosten\u00edan dos diplom\u00e1ticos ingleses \u2013John Methuen y su hijo- con los representantes de la monarqu\u00eda lusitana. Mediante el tratado de Methuen (1703), Portugal se un\u00eda a Gran Breta\u00f1a, Holanda y Australia en la lid contra Francia y Espa\u00f1a. Ese acuerdo no solo ataba al reino portugu\u00e9s a los planes brit\u00e1nicos, sino que tambi\u00e9n otorgaba a Inglaterra una posici\u00f3n privilegiada en el comercio lusitano. Por ese convenio, Portugal abr\u00eda de par en par sus aduanas \u2013incluyendo las colonias- a las manufacturas brit\u00e1nicas, a cambio de algunas ventajas para sus vinos en el mercado ingl\u00e9s. Con este desigual mecanismo, el naciente capitalismo brit\u00e1nico ahogaba cualquier intento de desarrollo industrial en Portugal y sus posesiones de ultramar y obten\u00eda adem\u00e1s, en pago por los textiles brit\u00e1nicos que se introduc\u00edan en los mercados lusitanos, buena parte del oro brasile\u00f1o. Hacia 1717 ya se hab\u00edan instalado en Lisboa cerca de 90 casas comerciales inglesas, como s\u00edmbolo de lo caro que costaba a Portugal el intento de sobrevivir \u2013mediante un pacto con el Reino Unido- como potencia colonial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra consecuencia de la Guerra por la Sucesi\u00f3n espa\u00f1ola fue que convirti\u00f3 al nuevo mundo en uno de sus campos de batalla. La entrada de Portugal en esa conflagraci\u00f3n provoc\u00f3 que desde 1704 fuerzas franco-espa\u00f1olas atacaron a Brasil. Los atracos de los corsarios reaparecieron e hicieron v\u00edctimas en las poblaciones costeras y las embarcaciones lusitanas en alta mar. En 1710 esas acciones aisladas dieron paso a una agresi\u00f3n de mayor envergadura: los armadores de Brest organizaron una escuadra con el objetivo de asaltar la plaza de Sao Sebastiao en R\u00edo de Janeiro. Con ese fin reunieron 6 barcos y m\u00e1s de 1000 hombres puestos a las \u00f3rdenes de Jean Franciscois Duclerc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La flota francesa apareci\u00f3 en aguas brasile\u00f1as en agosto de 1710. El 27 los barcos de Duclerc fondearon en la propia Bah\u00eda de Guababara, junto a la IIha Grande. En ese lugar descendieron de las naves e irrumpieron en los caser\u00edos e ingenios de los alrededores. Unos d\u00edas despu\u00e9s, el 7 de septiembre, Duclerc emprendi\u00f3 el asalto a la villa de Sao Sebastiao, mediante la combinaci\u00f3n del bloqueo por mar con el ataque terrestre de las fuerzas que previamente hab\u00edan desembarcado en Guaratib\u00e1. Pero los soldados franceses sufrieron una aplastante derrota frente a los combatientes portugueses dirigidos por Bento do Amaral Coutinho y el fraile Francisco de Menezes, quienes un a\u00f1o antes se hab\u00edan distinguido en la Guerra de los Emboabas. La encarnizada lucha termin\u00f3 el 20 de septiembre, con una indiscutible victoria de los defensores de la villa. Los atacantes tuvieron grandes p\u00e9rdidas y\u00a0\u00a0 cientos de prisioneros fueron capturados por los lusitanos, entre ellos el propio Duclerc, quien no sobrevivi\u00f3 al cautiverio. El resto de la expedici\u00f3n se retir\u00f3 a Martinico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la idea de vengar esta afrenta a las armas francesas y obtener utilidades con el saqueo de la villa, los comerciantes de Breta\u00f1a facilitaron el dinero para equipar una escuadra\u00a0 todav\u00eda\u00a0 m\u00e1s poderosa que la del desaparecido Duclerc, 15 nav\u00edos, 700 ca\u00f1ones y m\u00e1s de 4000 hombres, al mando del experimentado Duguay Trouin, se aparecieron en septiembre de 1711 frente a las costas de Brasil. El d\u00eda 12 la armada punitiva francesa bombarde\u00f3 indiscriminadamente Sao Sebastiao, mientras una flota lusitana anclada en la bah\u00eda Gunabara se autodestru\u00eda para evitar ser capturada indemne. La resistencia portuguesa se desmoron\u00f3 como un castillo de arena por la ineptitud del capit\u00e1n general Francisco de Castro Moraes, que abandon\u00f3 la plaza a merced de los invasores. A pesar de ello, algunos grupos se batieron denodadamente contra los franceses, como el destacamento dirigido por Bento\u00a0 do Amral, quien perdi\u00f3 la vida en uno de los combates. Sin\u00a0 m\u00e1s obst\u00e1culos en su camino, el d\u00eda 22, los hombres de Trouin ocupaban\u00a0 Sao Sebastiao, liberaron a los prisioneros de la expedici\u00f3n de Duclerc y sometieron la villa a un sistem\u00e1tico saqueo. A la postre, tras varias semanas de negociaciones, los franceses accedieron, el 4 de diciembre, a devolver R\u00edo de Janeiro a cambio de un buen rescate y un cuantioso bot\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Guerra por la Sucesi\u00f3n espa\u00f1ola tuvo tambi\u00e9n por escenario a la colonia de Sacramento, sometida por fuerzas de lo Borbones a un tenaz bloqueo, que oblig\u00f3 a los portugueses a abandonarla (marzo de 1705). Al firmarse en el 11 de abril de 1713 la paz de Utrecht, Portugal recuper\u00f3 valiosa posesi\u00f3n de la Banda Oriental y obtuvo de Francia el reconocimiento de los l\u00edmites exigidos en las limites de la Guayanas, junto con la seguridad de que el gobierno de Par\u00eds renunciar\u00eda a toda reivindicaci\u00f3n para navegar el Amazonas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anterior <a title=\"(Ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=2138\">(Ver)<\/a><br \/>\nSiguiente <a title=\"(Ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=2142\">(Ver)<\/a><br \/>\n<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Ud. desea asociarse de acuerdo a los Estatutos de ADHILAC\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=263\">(ver)<\/a> complete el siguiente formulario\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=3194\">(ver)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E-mail:\u00a0<a title=\"info@adhilac.com.ar\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/info@adhilac.com.ar\" target=\"_blank\">info@adhilac.com.ar<\/a><strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Twitter: @AdhilacInfo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Breve Historia del Brasil Alberto Prieto y Sergio Guerra La Habana, 1991 Los bandeirantes y la conquista del interior Sudam\u00e9rica\u00a0Diego Homem. 1558. 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