{"id":331,"date":"2010-03-02T16:08:39","date_gmt":"2010-03-02T19:08:39","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=331"},"modified":"2012-07-29T19:40:00","modified_gmt":"2012-07-29T22:40:00","slug":"cronica-de-la-revolucion-de-mayo-vii-carta-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=331","title":{"rendered":"CRONICA DE LA REVOLUCION DE MAYO VII. Carta IV"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"color: #339966;\"><strong>Carta dirigida por Buenaventura Arzac a Juan Ram\u00f3n Rojas<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>Buenos Aires, 21 de mayo de 1810<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Vendedora.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4199 alignleft\" title=\"Vendedora\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Vendedora.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Vendedora.jpg 567w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Vendedora-213x300.jpg 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Vendedora callejera. Rio de la Plata. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi amado J. R. (1) : No creas que me haya olvidado del deber en que estoy de darte cuenta de lo que ha ocurrido desde el s\u00e1bado hasta hoy. Como antes te dije, en la del s\u00e1bado 19, que fue, como va \u00e9sta, por un chasque que hacemos a la Colonia con comunicaciones para Pino todo qued\u00f3 pendiente (el 18) de la venida de Saavedra. Este lleg\u00f3 ese d\u00eda de San Isidro: gran n\u00famero de amigos y oficiales lo est\u00e1bamos esperando en su casa. No lo dejamos bajar del caballo y lo trajimos al cuartel. <!--more-->All\u00ed lo rodeamos, Mart\u00edn, todos los comandantes y un sinn\u00famero de oficiales de todos los cuerpos, declar\u00e1ndole que no ten\u00eda m\u00e1s remedio que ponerse a nuestra cabeza. Todos le hemos declarado que ya no queremos contemporizar, y que es preciso convocar al pueblo para deponer al virrey y formar nuevo gobierno. Mart\u00edn ha estado claro y firme como siempre: ha gritado, manoteado y ha atronado la mayor\u00eda con su vozarr\u00f3n, llev\u00e1ndoselo todo por delante, porque ya sabes que aunque es muy buenazo y gran patriota, no es muy fino que digamos. Saavedra se ha mantenido algo fr\u00edo y reservado, pero al ver que todos aplaud\u00edamos a Mart\u00edn y que la gente del patio le gritaba, viva y viva, con frenes\u00ed, ha cedido y nos ha dicho que ten\u00eda que consultar con los hombres de peso que deb\u00edan acompa\u00f1arlo a dirigir el asunto. En esto se entraron de sopet\u00f3n, abri\u00e9ndose lugar, las madamas Casilda, Angelita (2) y las dos hermanas Isabel y Juanita P. con las de Lasala y Riglos. Ven\u00edan de rebozo celeste y ribeteado de cintas blancas; rodearon a Saavedra y la madama de Pe\u00f1a le dijo:<br \/>\n-Coronel, no hay que vacilar; la patria lo necesita para que la salve; ya usted ve lo que quiere el pueblo, y usted no puede volvernos la espalda, ni dejar perdidos a nuestras maridos, a nuestros hermanos y a nuestros amigos.<br \/>\n-Se\u00f1oras m\u00edas -dijo Saavedra-, yo estoy pronto y siempre he sido patriota.<br \/>\nEn esto se levant\u00f3 una griter\u00eda de vivas y de aplausos a las matronas argentinas&#8230;<br \/>\n-Pero -continu\u00f3 diciendo don Cornelio- para hacer una cosa tan grande es preciso pensarlo con madurez y tomar todas las medidas del caso.<br \/>\n-Pues bien -le dijo Isabelita tom\u00e1ndolo del brazo- venga usted con nosotras a lo de Pe\u00f1a, que all\u00ed lo est\u00e1n esperando a usted muchos amigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y se lo sacaron en medio de la alegr\u00eda y del entusiasmo de todos nosotros. Te juro, querido J. R., que en aquel momento se me present\u00f3 Roma con sus Cornelias, sus Volumnias y sus Camilas ; y los ojos se me llenaron de l\u00e1grimas. \u00a1Aquello era hermoso! T&#8230; (3) con los aires de marqu\u00e9s y de galante que t\u00fa le conoces estaba en sus glorias, levantando la cabeza y luciendo la coturraquer\u00eda que, como sabes, es su fuerte o su d\u00e9bil. \u00a1Qu\u00e9 se hab\u00eda de quedar en el cuartel!&#8230; Le dio el brazo a Eusebia Lasala y se fue en lo m\u00e1s lucido de la comitiva, mientras que Mart\u00edn, desali\u00f1ado y fogoso iba tambi\u00e9n perorando entre un grupo de bravos muchachos que andan locos por sacar los sables y o\u00edr balazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo de Pe\u00f1a estaban reunidos Castelli, Manuel Belgrano, Vieytes, Darregueira, Irigoyen, Chiclana, Moreno, Paso y F. A. Escalada, con otros. Algunos recibieron a Saavedra dici\u00e9ndole que era preciso tomar la plaza con los cuerpos de ciudadanos libres y formar un nuevo gobierno, para no darle lugar ni tiempo a Cisneros de intrigar y de armarnos alguna traici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se discuti\u00f3 mucho: French dijo que \u00e9l no ten\u00eda confianza ninguna en el Cabildo, porque all\u00ed todos son enemigos nuestros menos Anchorena (Tom\u00e1s) y porque Leiva era hombre de dos caras que no hab\u00eda de decir nunca si era patriota o si era servil. Pero Saavedra se puso del lado de Zavaleta y de los m\u00e1s juiciosos, que no quer\u00edan ir todav\u00eda a ese extremo. Por \u00faltimo se resolvi\u00f3 que Saavedra ir\u00eda con Belgrano a entenderse con el alcalde de primer voto Lezica, para exigirle que citase a Cabildo Abierto, si es que quer\u00eda evitar una gran pueblada y las muchas desgracias que eran consiguientes. Castelli ofreci\u00f3 ir a decirle esto mismo a Leiva, y decidirlo. Vuelven en este momento diciendo que Lezica se hab\u00eda mostrado al principio muy atemorizado de irle con esta embajada al virrey. Saavedra, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-La cosa es tan seria, se\u00f1or alcalde, que yo mismo estoy ya sindicado de traidor porque contengo a los paisanos, aconsej\u00e1ndoles moderaci\u00f3n hasta que ustedes llamen al pueblo por los resortes leg\u00edtimos. Si ustedes no me ayudan, y si para el lunes 21 no se convoca al pueblo, no me queda m\u00e1s remedio que ponerme a su cabeza, y \u00a1qu\u00e9 s\u00e9 yo lo que vendr\u00e1! Ustedes ser\u00e1n los responsables de lo que suceda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alcalde o\u00eda cabizbajo y caviloso; pero al fin cedi\u00f3 y prometi\u00f3 que esa misma noche hablar\u00eda con Leiva, y que al otro d\u00eda (domingo) se ver\u00eda con Cisneros para informarle de todo lo que ocurr\u00eda. Belgrano le dijo entonces:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Y d\u00edgale usted de nuestra parte que si el lunes no hay Cabildo Abierto, obraremos de nuestra cuenta; sin consideraci\u00f3n a nadie, porque esto no admite vacilaciones ni t\u00e9rminos medios: el pueblo quiere ser soberano y libre.<br \/>\nSe ha resuelto demorar el chasque para imponer a Pino y a Luis Balb\u00edn del resultado final, as\u00ed es que tengo tiempo de ir poni\u00e9ndote lo que vaya ocurriendo. Ayer domingo reuni\u00f3 el alcalde Lezica a todos los cabildantes, y les impuso de la exigencia que le hab\u00edamos hecho. No hab\u00eda por supuesto uno de ellos que no estuviera al cabo del estado en que est\u00e1n las cosas y que no ande caviloso con los gritos que se oyen por todas las calles, de que se deponga al virrey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atemorizados y convencidos de que la gravedad del caso crece por momentos, resolvieron que era indispensable que el alcalde mayor pasase a conferenciar con el virrey, y le rogase que consintiese en la convocaci\u00f3n del vecindario. Cisneros afect\u00f3 mucha confianza, y mucho menosprecio de lo que \u00e9l llamaba esa turba de sediciosos, y contest\u00f3 que no resolver\u00eda nada por el momento, porque quer\u00eda antes hablar con los comandantes de las fuerzas, a cuyo fin los llamar\u00eda por la noche a la Fortaleza. En efecto, el mayor de plaza pas\u00f3 a invitarlos uno por uno d\u00e1ndoles la hora de las siete. A eso de las cuatro, se reunieron todos en el cuartel del 1\u00b0 de patricios. Alguien dijo que corr\u00eda la voz de que el virrey pensaba. echarse sobre ellos cuando entraran al Fuerte; y sorprender los cuarteles, poniendo su guardia a las \u00f3rdenes de Dur\u00e1n y Villamil o Quintana, y como no hay nada que despreciar en estos casos, se convino que Terrada con J. R. Balcarce, Bustos y D\u00edaz V\u00e9lez, tomasen el mando de los granaderos que daban guardia en el Fuerte; que se apoderasen de todas las llaves de las entradas, mientras los dem\u00e1s sub\u00edan a los salones del virrey. Arreglado as\u00ed, se presentaron a la hora indicada. Se not\u00f3 que don Pedro Dur\u00e1n, el jefe del Fijo, se les hab\u00eda hecho humo en el pasadizo, dirigi\u00e9ndose al cuerpo de guardia; pero notar\u00eda la presencia y disposiciones de Terrada, porque un momento despu\u00e9s sub\u00eda las escaleras del sal\u00f3n del virrey, y as\u00ed que entr\u00f3 se fue a hablar en privado con el fiscal Caspe y con Quintana que estaban all\u00ed. El virrey los recibi\u00f3 a todos con mucho agasajo; y les dio cuenta de las indicaciones que le hab\u00eda hecho el Cabildo por medio de su alcalde mayor. Agreg\u00f3 que \u00e9l hab\u00eda mirado todo aquello con menosprecio, porque contaba con la lealtad de los comandantes, y porque no cre\u00eda que unos cuantos perdularios y sediciosos tuviesen c\u00f3mo trastornar el orden de la monarqu\u00eda ni hacer vacilar la fidelidad que todos le deb\u00edan al se\u00f1or don Fernando VII. Mart\u00edn Rodr\u00edguez se incomod\u00f3 y le dijo que estaba muy enga\u00f1ado; que no eran perdularios ni sediciosos, sino el pueblo entero de Buenos Aires el que cre\u00eda que C\u00e1diz no ten\u00eda el derecho de llamarse representante del rey, y gobernar a la Am\u00e9rica. Cisneros se hizo el que no o\u00eda, y se dirigi\u00f3 a Saavedra record\u00e1ndole que poco antes le hab\u00eda ofrecido su apoyo, como se lo hab\u00eda dado a Liniers. Pero dicen que Saavedra le contest\u00f3 con palabras muy ambiguas, alegando que las circunstancias hab\u00edan cambiado; que a Liniers lo hab\u00eda sostenido el mismo pueblo que ahora ped\u00eda sus derechos propios desde que ya no hab\u00eda en Espa\u00f1a autoridad alguna que pudiera gobernar a la Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No te lo aseguro; pero se corre que agreg\u00f3 que \u00e9l ofrec\u00eda siempre contener todo desorden y sobre todo en cualquier desacato contra el virrey, porque estaba seguro que las cosas no ir\u00edan tan lejos como se dec\u00eda, y que quiz\u00e1s todo quedar\u00eda en que se le nombrasen acompa\u00f1ados que merecieran la confianza del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-V. E. -le dijo-, debe tener confianza en el cabildo y en la parte sana del vecindario.<br \/>\n\u00bfSer\u00e1 verdad? Cuentan que cuando el virrey oy\u00f3 esto de acompa\u00f1ados, se irrit\u00f3 mucho alegando que toda su vida hab\u00eda sido un hombre de honor, y que antes de ceder a tal injuria, renunciar\u00eda el cargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Y por \u00faltimo -dijo, dirigi\u00e9ndose a Saavedra- me van ustedes a sostener o no? Esto es lo que yo quiero saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Nosotros estamos dispuestos a sostener lo que se resuelva en Cabildo Abierto: y por eso lo pedimos. Si no se hace Cabildo Abierto -dijo Mart\u00edn-, no respondemos de las consecuencias ni emplearemos la fuerza contra el pueblo, sin autorizaci\u00f3n del cuerpo municipal que es la \u00fanica autoridad leg\u00edtima que queda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo de Pe\u00f1a se han criticado mucho las palabras de Saavedra. El las niega, y dice que son exageraciones de sus \u00e9mulos y de los exaltados. Sin embargo, el virrey, Quintana y Caspe parece que se las han o\u00eddo; y los comandantes amigos nuestros las disculpan como cosas que se escaparon por respeto y consideraci\u00f3n a la persona del virrey, pero sin intenci\u00f3n de comprometerse, y s\u00f3lo por obtener que autorizara al Cabildo. Moreno est\u00e1 bastante enojado: una persona de respeto le ha asegurado que ayer a la tarde Leiva ha estado influyendo con don Cornelio para que el cambio se limite a formar un gobierno de \u00abacompa\u00f1ados europeos y americanos\u00bb y presidido por el virrey. Moreno ve grandes peligros con esto. Pero Pe\u00f1a y Belgrano se r\u00eden y dicen que si as\u00ed fuera perder\u00edan su trabajo, pues echar\u00edan por tierra esa trapisonda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed qued\u00f3 el asunto el domingo 20 a la noche. En las calles y en la plaza es otra cosa: la agitaci\u00f3n crece; y hoy 21, de madrugada, la plaza, la vereda ancha y los portales estaban llenos de gente. A eso de las 8 comenzaron a entrar algunos cabildantes, y al pasar por entre el gent\u00edo, gritaban todos: \u00a1Cabildo Abierto, Cabildo Abierto!, meti\u00e9ndoles las manos por las caras a los municipales que marchaban silenciosos y no con poco miedo.<br \/>\nDe repente se esparci\u00f3 la voz de que el virrey se negaba a lo que el pueblo quer\u00eda. No se puede pintar la indignaci\u00f3n que esto caus\u00f3; el torrente de gentes se dirigi\u00f3 a las escaleras del Cabildo encabezadas por Belgrano, Rodr\u00edguez, French, Beruti, y los dem\u00e1s. Al o\u00edr este tumulto, abri\u00f3 las puertas del sal\u00f3n el s\u00edndico municipal doctor Leiva; les rog\u00f3 que se apaciguasen y les pregunt\u00f3 lo qu\u00e9 quer\u00edan. Tom\u00f3 la palabra Belgrano y dijo que el pueblo quer\u00eda saber si se hac\u00eda o no Cabildo Abierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Se\u00f1ores -contest\u00f3 el s\u00edndico-, el se\u00f1or virrey est\u00e1 inclinado a que se haga: anoche me lo ha dicho; pero necesitamos hacer las notas consiguientes para que todo quede regularizado en las actas. De anoche a hoy, no ha habido tiempo de nada; en este momento estamos escribiendo la nota, y se publicar\u00e1 todo para que ustedes lo sepan por bando: pueden ustedes retirarse tranquilos, y dejarnos trabajar. Si el se\u00f1or Belgrano quiere quedarse con nosotros, y ayudarnos, tendremos grande consuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se convino y con esta garant\u00eda el gent\u00edo se ha retirado a la plaza, pero en expectativa siempre del resultado.<br \/>\nA las 9 de la ma\u00f1ana ha salido una comisi\u00f3n compuesta de don Manuel Jos\u00e9 de Ocampo y de don Andr\u00e9s Dom\u00ednguez llev\u00e1ndole el oficio al virrey, y encargado de traer la contestaci\u00f3n. A eso de las diez han regresado con el resultado, en medio de un torbellino de gentes y agitadores que los segu\u00edan, pregunt\u00e1ndoles a voces cu\u00e1l era el resultado. No se pudo evitar que entraran a las galer\u00edas y corredores y lo \u00fanico que Belgrado y Leiva pudieron obtener fue que dejaran libre el sal\u00f3n mientras abr\u00edan el pliego del virrey y deliberaban. Cerradas las puertas, se abri\u00f3 el pliego del virrey; los cabildantes se mostraron complacidos, pero a Belgrano no le hizo un efecto muy satisfactorio el texto de la comunicaci\u00f3n, porque dec\u00eda que \u00abs\u00f3lo se permitir\u00eda entrar al Cabildo Abierto a los vecinos de distinci\u00f3n que por medio de esquela acreditasen haber sido llamados por el Cabildo, y que se pondr\u00edan guardias en las bocacalles de la plaza para no dejar entrar sino a los que presentaran esquela\u00bb. Belgrano ha objetado que esto es atentatorio e injuriante porque excluye a toda la juventud del pa\u00eds, a casi toda la oficialidad subalterna de los patricios y dem\u00e1s cuerpos de paisanos nacidos en la tierra; que con eso, lo que se iba a lograr era levantar mayor alboroto; y una indignaci\u00f3n tan profunda que acabar\u00eda por una revoluci\u00f3n. Pero los cabildantes le rogaron que cediese, prometi\u00e9ndosele que pasar\u00edan esquelas a todos sin distinci\u00f3n. Belgrano dijo que no daba su consentimiento sin consultar antes con sus amigos. Mas, como sali\u00f3 disgustado y sin querer decir nada a la multitud que lo rode\u00f3 al momento, se volvi\u00f3 a clamar que el virrey enga\u00f1aba al pueblo; y se formaron m\u00e1s grupos amenazantes. Al mismo tiempo que Belgrano, sal\u00eda tambi\u00e9n Dom\u00ednguez a buscar a Saavedra para que apoyase la resoluci\u00f3n, y diese la fuerza que deb\u00eda guardar las bocacalles. Cuando Saavedra llegaba al Cabildo con Dom\u00ednguez, el pueblo hab\u00eda invadido de nuevo la casa municipal gritando que ya no quer\u00eda Cabildo Abierto, sino la deposici\u00f3n del virrey, lisa y llanamente. Pero Saavedra y Leiva consiguieron restablecer la calma y lograron que el Cabildo quedase ocupado de la citaci\u00f3n del vecindario; Belgrano, entretanto, se hab\u00eda ido a lo de Pe\u00f1a donde estaban los directores del movimiento y en el momento que supieron lo que hab\u00eda ocurrido, mandaron por Saavedra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este les inform\u00f3 de que \u00e9l era quien iba a dar las fuerzas para las entradas de la plaza; y les dijo que Leiva le hab\u00eda dicho privadamente: que se concertase con los dem\u00e1s amigos para tomar de la imprenta un n\u00famero crecido de aqu\u00e9llas, y que las llenasen ocultamente como quisiesen, desde que en sus manos quedaba el admitir o rechazar de la plaza a quien bien les pareciera; que no hicieran alboroto y que obrasen en el l\u00edmite de lo leg\u00edtimo, al menos en las formas.<br \/>\nEl oficial que va a mandar las guardias de la plaza es Eustaquio D\u00edaz V\u00e9lez. Lo extra\u00f1o para m\u00ed es que Cisneros haya consentido&#8230; \u00bfTendr\u00e1 esperanzas de que no le van a quitar el bast\u00f3n?&#8230; \u00a1Todo puede ser! Pero a mi modo de ver se van a llevar un gran chasco: tu invariable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. V. A.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS:<br \/>\n(1) \u00bfJuan Ram\u00f3n Rojas? La carta parece dirigida a persona residente en el exterior.<br \/>\n(2) Casilda, Igarz\u00e1bal de Pe\u00f1a, Angela Castelli.<br \/>\n(3) \u00bfTerrada?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vicente Fidel L\u00f3pez:\u00a0 <em>Cr\u00f3nica de la Revoluci\u00f3n de Mayo<\/em>. Buenos Aires. Editorial El Quijote. 1945.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\u2190Anterior\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=324\">\u2190Anterior<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"Siguiente\u2192\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=335\">Siguiente\u2192<\/a><\/p>\n<p><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>Si Ud. desea asociarse de acuerdo a los Estatutos de ADHILAC\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"..\/?page_id=263\">(ver)<\/a> complete el siguiente formulario\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"..\/?page_id=3194\">(ver)<\/a><\/p>\n<p>E-mail: info@adhilac.com.ar<strong> <\/strong><\/p>\n<p>Twitter: @AdhilacInfo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta dirigida por Buenaventura Arzac a Juan Ram\u00f3n Rojas Buenos Aires, 21 de mayo de 1810 Vendedora callejera. Rio de la Plata. Mi amado J. R. 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