{"id":3351,"date":"2011-03-19T10:38:34","date_gmt":"2011-03-19T13:38:34","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=3351"},"modified":"2012-07-14T08:54:02","modified_gmt":"2012-07-14T11:54:02","slug":"viaje-al-paraguay-de-felix-de-azara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=3351","title":{"rendered":"F\u00e9lix de Azara: Viaje al Paraguay"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"color: #339966;\">Descripci\u00f3n e historia del Paraguay y del R\u00edo de la Plata<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">F\u00e9lix de Azara*<br \/>\nFragmento<br \/>\n<a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/FelixAza-Goya.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3356 alignright\" title=\"FelixAza-Goya\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/FelixAza-Goya-173x300.jpg\" alt=\"\" width=\"173\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/FelixAza-Goya-173x300.jpg 173w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/FelixAza-Goya.jpg 231w\" sizes=\"auto, (max-width: 173px) 100vw, 173px\" \/><\/a><em>Izquierda F\u00e9lix de Azara por Francisco de Goya y Lucientes<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche que llegu\u00e9 a Buenos Aires del R\u00edo Grande de San Pedro, donde el se\u00f1or virrey me envi\u00f3 para tratar con los portugueses algunos puntos relativos a la demarcaci\u00f3n de l\u00edmites entre ambas coronas, se me entreg\u00f3 el nombramiento de primer comisario y jefe de la tercera divisi\u00f3n que debe demarcar los linderos desde la confluencia de los r\u00edos Igurey y Paran\u00e1 hasta el del Paraguay, seg\u00fan el \u00faltimo tratado de paz. Al mismo tiempo se me mand\u00f3 que en posta pasase al Paraguay, y que aprontase lo necesario a efectuar dicha obra para que cuando llegasen mi divisi\u00f3n y la cuarta, que ven\u00edan embarcadas, no hubiese detenci\u00f3n en su salida, ni los portugueses pudiesen quejarse con nuestra demora. Dio motivo a esta prisa el creer Su Excelencia que los portugueses, que deb\u00edan concurrir conmigo, me estaban esperando en el r\u00edo Ygatimy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 a la Asunci\u00f3n, capital del Paraguay, donde supe que no hab\u00eda tales portugueses esperando ni noticia de ellos, por cuyo motivo no quise aprontar cosa alguna ni hacer el menor costo, porque adem\u00e1s yo sospechaba, con bastante fundamento, que dichos portugueses tardar\u00edan en llegar y que por consecuencia mi demora en el Paraguay ser\u00eda dilatada. <!--more-->No se me hab\u00eda dado instrucci\u00f3n para este caso, y me vi precisado a meditar sobre la elecci\u00f3n de alg\u00fan objeto que ocupase mi detenci\u00f3n con utilidad. Desde luego vi que lo que conven\u00eda a mi profesi\u00f3n y circunstancias era acopiar elementos para hacer una buena carta o mapa, sin omitir lo que pudiera ilustrar la geograf\u00eda f\u00edsica, la historia natural de las aves y cuadr\u00fapedos, y finalmente lo que pudiera conducir al perfecto conocimiento del pa\u00eds y sus habitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se me ocultaba que mi idea era buena pero para verificarla hallaba muchas dificultades, porque, adem\u00e1s de que el conocimiento de m\u00ed mismo me hac\u00eda ver que no pod\u00eda hacer cosa buena en materias de historia natural, consideraba que no se me abonar\u00edan los costos, que tendr\u00eda que viajar a caballo y deprisa por pa\u00edses de pocos o ningunos auxilios con instrumentos astron\u00f3micos delicados, pertenecientes a Su Majestad, destinados \u00fanicamente a lo que es demarcaci\u00f3n de l\u00edmites, y cuya falta y descalabro no tiene aqu\u00ed reemplazo ni compostura. Por otro lado, me persuad\u00ed que, aunque el se\u00f1or Virrey desease ver efectuadas mis ideas, no me permitir\u00eda la separaci\u00f3n de la divisi\u00f3n de mi mando porque podr\u00edan llegar los portugueses en mi ausencia, y que a lo sumo me dar\u00eda permiso para comisionar a mis subalternos, cuya capacidad me era desconocida, y creo yo que jam\u00e1s se hacen las cosas bien sino por el que las concibe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas estas dificultades, y otras no menos embarazosas, se vencieron resolviendo costear todos los gastos y llevar aquellos instrumentos que no se consideraban precisos para la demarcaci\u00f3n; y para que el se\u00f1or Virrey no llevase a mal mis dilatadas ausencias, call\u00e9 mis designios y divid\u00ed mi obra en trozos de modo que los correos me hallasen en la capital, donde se miraban mis salidas como paseos de diversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, insensiblemente, acopi\u00e9 las noticias que pude, y son suficientes para dar alguna idea de este pa\u00eds, aunque poco apreciable para los que s\u00f3lo buscan las de metales que no hay aqu\u00ed. Para dar alguna forma a mis apuntamientos escribir\u00e9 primero mis derrotas particulares, y despu\u00e9s todo lo que es general al pa\u00eds y habitantes. Las apuntaciones de aves y cuadr\u00fapedos ir\u00e1n aparte, porque son tantos que componen una obra separada y no peque\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Careciendo de libros, no he podido escribir cosa que valga de lo pasado y me he ce\u00f1ido al estado natural. Sin embargo, no he omitido el origen y transmigraciones de los pueblos que intent\u00e9 averiguar en los papeles del Archivo de la capital, que, aunque est\u00e1 en el mayor desorden, con todo pude utilizar algo hasta que se llegaron a conocer mis ideas y se desbarataron con fr\u00edvolos pretextos, quitando la llave del Archivo a don Jos\u00e9 Antonio Zabala, sujeto honrado y capaz, que voluntariamente entend\u00eda, y sin estipendio, en coordinar dichos papeles, y al mismo tiempo me daba las noticias que yo apetec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esto se cortaron las noticias que pod\u00edan servir a aclarar la historia antigua del pa\u00eds, en cuyo obsequio he se\u00f1alado con exactitud la situaci\u00f3n de algunos pueblos destruidos o abandonados, pero todav\u00eda faltan bastantes cuyas ruinas e historia no he podido investigar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entender mis viajes basta saber que los rumbos son corregidos y demarcados con una buena agujita de p\u00ednulas que marcaba los medios grados. Las leguas y millas son del pa\u00eds o de cinco mil varas por legua, y no son medidas sino computadas por el andar del caballo y del reloj, de forma que s\u00f3lo sirven para dar idea de la longitud de los caminos. El que quiera reducirlas a leguas contadas sobre el c\u00edrculo m\u00e1ximo, o, como suelen decir, por el aire, pod\u00eda deducirlas del c\u00e1lculo que ofrecen las longitudes y latitudes, o de la carta o mapa adjunto, cuya formaci\u00f3n no se funda en otras leguas o distancias, sino en observaciones astron\u00f3micas y buenas demarcaciones, calculadas con prolijidad y con el cuidado de despreciar las que pudieran influir yerro considerable en caso que ellas lo tuviesen peque\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He observado con instrumentos mar\u00edtimos de reflexi\u00f3n, buscando el horizonte en una vasija de agua, que son preferibles a todos los instrumentos y modos de observar en tierra, porque, sobre la comodidad en el transporte, tiene la ventaja de que cualquier error en la observaci\u00f3n s\u00f3lo influye su mitad en el resultado. Mr. Magallanes dice en su libro que cuando se practiquen observaciones del modo que yo lo he hecho, que se aumente o disminuya la altura del contacto de los limbos con un di\u00e1metro del astro. No merece la pena que yo me detenga con hacer ver su error tan manifiesto, y s\u00f3lo sirve esta advertencia para que se sepa que he corregido las alturas con un semidi\u00e1metro, como se debe, y que he evitado su equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He elegido por primer meridiano el que pasa por la ciudad de la Asunci\u00f3n, capital del pa\u00eds, el cual con facilidad puede reducirse a cualquier otro sabiendo que por muchas observaciones he deducido que cae 54\u00ba 40&#8242; 0&#8243; al oeste de Greenwich. En cada pueblo y punto notable se expresa su longitud y latitud, aunque una u otra, o ambas, dependan de datos posteriores. He sido tan prolijo en los c\u00e1lculos de esto, y persuadido que ning\u00fan punto sustancial tiene una milla de error, y como mis observaciones y c\u00e1lculos abrazan todos los cerros y alturas notables, con s\u00f3lo dos demarcaciones, o una y una distancia, o con dos distancias, podr\u00e1 situarse en la carta cualquiera pueblo nuevo o punto que se quiera, sin necesidad de recurrir a la astronom\u00eda; y del mismo modo se sabr\u00e1 siempre la situaci\u00f3n del pueblo que desapareciese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Adolfo-Methfessel-rio-Parana.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" title=\"Adolfo Methfessel -rio Parana\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Adolfo-Methfessel-rio-Parana.jpg\" alt=\"\" width=\"405\" height=\"480\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Imagen del r\u00edo Paran\u00e1 de Adolfo Methfessel<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tocante a los r\u00edos, he aqu\u00ed c\u00f3mo los he puesto en mi carta. El r\u00edo Paraguay, y parte de sus vertientes que no he cortado, se ha dirigido por el mapa que de \u00e9l hicieron los demarcadores de los l\u00edmites del a\u00f1o de 1754. Lo mismo he practicado con el r\u00edo Paran\u00e1 desde el pueblo de Corpus para el norte, y para el sur lo he dirigido hasta Corrientes por la derrota que de mi orden hicieron don Pedro Cervi\u00f1o y don Ignacio Pazos, aqu\u00e9l ingeniero y \u00e9ste piloto de mi divisi\u00f3n. De Corrientes para el sur he puesto el Paran\u00e1 por la navegaci\u00f3n que de \u00e9l hizo don Juan Francisco Aguirre, teniente de nav\u00edo y comandante de la cuarta divisi\u00f3n de demarcadores. \u00c9l mismo me ha facilitado el plano del r\u00edo Paraguay desde su uni\u00f3n con el de Paran\u00e1 hasta la Asunci\u00f3n. De aqu\u00ed para el norte se ha situado por el mapa de dichos se\u00f1ores demarcadores del citado a\u00f1o, menos el Xexury que ha sido dirigido por la derrota de dicho ingeniero Cervi\u00f1o, quien, juntamente con el teniente de nav\u00edo don Mart\u00edn Boneo, hizo la carta del r\u00edo Tebicuary por mi mandato. Los dem\u00e1s r\u00edos, de menos nota, se han puesto por los cortes que se le han dado en los viajes y por las mejores noticias que he podido adquirir, y no es fuera de caso advertir aqu\u00ed que anteriormente hice otra carta en la que no est\u00e1n bien situados los r\u00edos Uruguay y Paran\u00e1 de Corpus para el norte, porque me val\u00ed entonces de las observaciones de longitudes hechas por dichos se\u00f1ores demarcadores, las cuales he despreciado en la carta presente, ateni\u00e9ndome con exactitud a su derrota, porque he sabido despu\u00e9s que llegaron a mi mano erradas; cosa que antes me pareci\u00f3 imposible porque eran cinco conformes. As\u00ed, mi carta anterior a esta fecha debe despreciarse y atenerse con toda seguridad a la presente, porque adem\u00e1s de ser conforme, en cuanto a dichos r\u00edos, a la derrota de dichos se\u00f1ores, tiene la confirmaci\u00f3n de seis observaciones de longitudes hechas el a\u00f1o pasado en la boca del Yguaz\u00fa, las cuales ajustan pasmosamente con la derrota de dichos se\u00f1ores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He conservado los nombres guaran\u00ed, escribi\u00e9ndolos como ellos lo hacen, cuya pronunciaci\u00f3n es la siguiente: toda y pronunciada guturalmente suena casi como yg. Toda vocal o semi-vocal con el acento O como y se pronuncia narigalmente, y toda by, py, my suenan buyg, puyg, muyg; y esto basta para mis ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Descripci\u00f3n general del Paraguay<\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>\u00abHabitantes\u00bb<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres que voy a describir son los que habitan en lo que comprende mi carta y en sus inmediaciones, entre los cuales, aunque originariamente vengan de tres castas, a saber, espa\u00f1olas, india y africana, es preciso hacer varias subdivisiones porque as\u00ed lo requiere su estado f\u00edsico, moral y pol\u00edtico. No hablar\u00e9 de ellos sino de su estado actual, sin entrar en m\u00e1s discusiones antiguas que en la de la poblaci\u00f3n de estas tierras cuando llegaron a ellas los primeros espa\u00f1oles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Refiere la historia que los conquistadores repartieron todos los indios de la dependencia de la Asunci\u00f3n y que eran 57.000. \u00c9stos se comprend\u00edan en los trece pueblos de misiones jesu\u00edticas agregados a la provincia del Paraguay, en las tierras que hay desde ellos hasta el r\u00edo Mbotetey y entre los r\u00edos Paran\u00e1 y Paraguay. Seg\u00fan el padr\u00f3n actual hoy subsisten 27.647 de sus descendientes en los pueblos existentes, como tambi\u00e9n 2.596 que llaman criollos y 753 que dicen originarios, que sumados todos hacen 31.000 almas. Agr\u00e9guense los que hab\u00eda en los pueblos de Candelaria, Tereca\u00f1\u00ed, Ybyr\u00e1pariy\u00e1, Maracay\u00fa, Perico, Xeju\u00ed, que fueron asolados por los portugueses, con otros muchos millares que los mismos paulistas han llevado en sus continuas molocas, y tambi\u00e9n las naciones que hoy existen b\u00e1rbaras con los nombres de guayanas y caaguas, que ocupan la costa occidental del r\u00edo Paran\u00e1 y las tierras del norte del Paraguay, y se hallar\u00e1 que todas estas sumas, y otras que omito, ascienden a lo menos a los 57.000 indios que hallaron aqu\u00ed los conquistadores. De lo poco que he hablado del origen de los pueblos de indios paraguayos se deduce que su n\u00famero total no ha disminuido. \u00a1Qu\u00e9 naci\u00f3n europea de las que han pisado la Am\u00e9rica podr\u00e1 decir que conserva los mismos y m\u00e1s indios que hall\u00f3 en ella! Favorece este c\u00e1lculo el que muchos indios han pasado a ser espa\u00f1oles y otros est\u00e1n confundidos con las castas mestizas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, de estos hechos constantes no faltan escritores ignorantes y maliciosos que, por sus fines particulares, tratan a los viejos honrados y valerosos conquistadores como pudieran a una tropa de tigres, dando motivo a los extranjeros a que desenfrenen sus lenguas y hablen de nuestros abuelos como pudieran de una legi\u00f3n de demonios. Ruy D\u00edaz de Guzm\u00e1n en su Argentina manuscrita dice que en el distrito de la Ciudad Real, situada junto al salto grande del Paran\u00e1, se empadronaron cuarenta mil familias de indios, y que floreci\u00f3 dicha ciudad hasta que con insoportables trabajos perecieron dichos indios. El padre Manuel de Lorenzana, jesuita que estuvo en la Villarica del Guayr\u00e1 en 1577, dice, seg\u00fan refiere una historia manuscrita, que en sus vecindades hab\u00eda trescientos mil indios y que el a\u00f1o de 1622 ya no exist\u00eda la sexta parte. Si creemos a estos maldicientes, cada espa\u00f1ol de dichos dos pueblos aniquil\u00f3 en poco tiempo con insoportables trabajos 1.500 indios, que es lo que tocar\u00eda a cada uno partiendo el n\u00famero de indios por el de los conquistadores. Yo quisiera preguntar ahora cu\u00e1les fueron los insoportables trabajos, porque los conquistadores no tuvieron manufacturas, f\u00e1bricas, oficios, comercio, ganados, minas ni plata. Pero prescindiendo de esto y de que no citan padrones ni instrumentos, ni los hay que acrediten sus dichos, los indios apenas conoc\u00edan la agricultura, no sab\u00edan conservar los frutos de un a\u00f1o para otro, la caza, sobre no abundar, no hab\u00eda medios de tenerla en abundancia, las frutas silvestres no son muchas y s\u00f3lo dan en determinada estaci\u00f3n. Todo esto arguye infaliblemente poca poblaci\u00f3n indiana, la cual, cuando mucho, ser\u00eda la que hoy existe.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios payagu\u00e1s<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habitaban estos indios en el r\u00edo Paraguay donde desde la conquista han ejecutado las mayores crueldades, estren\u00e1ndose con el infeliz Juan Ayolas y toda su gente. No han cesado despu\u00e9s de asaltar y matar cuantos espa\u00f1oles y guaran\u00eds han podido, no s\u00f3lo en los r\u00edos sino tambi\u00e9n en tierra, atacando las casas, estancias, y caminos, y pasando del Chaco en sus canoas a los bravos guaycur\u00fa. No ha tenido esta provincia enemigos m\u00e1s continuos y perjudiciales, cuyas fechor\u00edas no podr\u00edan contarse en resmas de papel. Jam\u00e1s han dejado de hacer cuanto mal han podido a todos los hombres sin distinci\u00f3n de castas, y cuando han hecho paz con algunos es para destruir a otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda conservan los payagu\u00e1 este car\u00e1cter para con los dem\u00e1s indios, pero viven en grande paz con nosotros desde el a\u00f1o 1740 y tantos, en que el famoso gobernador don Rafael de la Moneda los sujet\u00f3 y dom\u00f3 en t\u00e9rminos que no han hecho despu\u00e9s da\u00f1os de consideraci\u00f3n. Desde dicho tiempo est\u00e1n los payagu\u00e1 divididos en dos parcialidades, la primera, y principal, se halla establecida en el r\u00edo Paraguay en la latitud 22\u00ba 8&#8242; y se llama de los sarigu\u00e9s, componi\u00e9ndose como de doscientas almas. La segunda, llamada de los tacumb\u00fa, tendr\u00e1 como ciento cincuenta. \u00c9sta vive en esta capital a la orilla del r\u00edo, sin que por ello pague tributo ni se considere vasalla del rey. Aunque las referidas sean sus habitaciones ordinarias no dejan de mudarse cuando se les antoja, viviendo los sarigu\u00e9s en la capital y los tacumb\u00fa donde quieren, pero vuelven luego a los establecimientos mencionados. Son los \u00fanicos b\u00e1rbaros que habitan en estos r\u00edos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambas parcialidades hablan el mismo idioma, que parece muy gutural y tan inconexo con el guaran\u00ed que hasta ahora nadie lo ha entendido, pero la mayor parte de ellos hablan el guaran\u00ed y algunos entienden un poco de castellano. Los sarigu\u00e9s tienen por cacique al famoso Quaty, hombre de m\u00e1s de cien a\u00f1os y ya ciego; ha sido esforzado y en sus d\u00edas se han consumado muchas maldades, entre ellas la de haber destrozado una flota portuguesa que, cargada de oro, iba de Cuyab\u00e1 a San Pablo por el r\u00edo Tacuar\u00ed. Las distinciones que este cacique recibe de su parcialidad se reducen a que le dan de comer si lo pide, y esto no siempre, y en todo lo dem\u00e1s es como el \u00faltimo. Los tacumb\u00fa no tienen cacique a no ser que quiera llamarse tal a Asencio Flecha, pardo, muy hombre de bien, que vive en la Asunci\u00f3n, el cual compone sus diferencias dom\u00e9sticas, y cuyo consejo suelen seguir. A \u00e9l tratan estos b\u00e1rbaros de ambas parcialidades con entera confianza, por \u00e9l reprende el gobierno las rater\u00edas y se recobra lo robado. Se tiene en Europa ideas falsas de los caciques, creyendo que son indios de distinci\u00f3n y soberanos que dictan leyes, pero nada de esto hay porque el cacique nada manda, ni es obedecido, ni obsequiado, ni servido, ni considerado para m\u00e1s que para permitirle que tome alg\u00fan pescado o comida, y esto no siempre. Es un bruto hediondo como todos, y si no es valiente o anciano ninguna cuenta tienen con \u00e9l. La paz, la guerra, la mudanza de sitio y todo lo que toca al com\u00fan se decide en una asamblea donde los ancianos y el pay tienen toda la influencia. Cuando salen del toldo a pescar, o a otra cosa, dejan advertido lo que van a hacer y en qu\u00e9 paraje, con el fin de que se sepa el lugar de la desgracia, si sobreviene, y de aqu\u00ed inferir qui\u00e9n pudo causarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto que estos indios no tienen ley ni costumbre que los sujete en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Todo les es permitido, no ejercen el castigo ni el premio, y s\u00f3lo cuando el gobernador se queja de alguno y les parece que los compromete en algunas discordias con nosotros, suelen darle alguna paliza o m\u00e1s frecuentemente lo hacen marchar a la otra parcialidad. Sus asuntos se deciden por las partes a cachetes y quedan muy amigos concluida la pendencia, en la cual nadie se entromete. Cuando los sarigu\u00e9s vienen en cuerpo a la capital acostumbran dar batalla a los tacumb\u00fa, reduci\u00e9ndose a embestirse en cuerpo a cachetes, y cuando se han cansado quedan amigos. Todos tienen dos nombres, uno en su idioma y otro de alg\u00fan santo o espa\u00f1ol conocido, y como no hay diferencias entre las dos parcialidades cuanto diga debe entenderse de ambas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tienen un empleo de alguna consideraci\u00f3n que llaman pay y m\u00e9dico, son dos o m\u00e1s en cada parcialidad, su destino es curar dolencias que lo hace de este modo. Se pone enteramente desnudo, muy pintado con un angosto c\u00edngulo y una corbata de estopa que flota sobre el est\u00f3mago, se ata la mu\u00f1eca izquierda con una cuerda de muchas vueltas, se pone una pluma larga vertical sobre el cogote, toma una calabaza, larga dos pies, que tiene un agujero en cada extremo, el mayor de tres pulgadas de di\u00e1metro, la ba\u00f1a dos o tres veces, chupa de su pipa dos bocanadas de tabaco soplando el humo por el agujero menor, aplica despu\u00e9s la borda del agujero mayor entre la nariz y el labio superior, de modo que la boca queda expedita en medio del agujero, y habla fuerte como cantando de forma que las voces suenan de un modo extra\u00f1o y vario. Contin\u00faa as\u00ed un rato golpeando el suelo con el pie derecho, contone\u00e1ndose con el cuerpo encorvado sobre el enfermo. Con la mano derecha sostiene la calabaza y en la izquierda tiene la pipa con el brazo tendido. La pipa es un cilindro largo catorce pulgadas y dos de di\u00e1metro, barrenado por el eje, y en una de sus bases tiene un ca\u00f1oncito largo dos pulgadas que sirve de boquilla. Cuando el pay se ha cansado de sonar la calabaza se sienta y soba \u00e1speramente con la mano la inmediaci\u00f3n del ombligo, y luego chupa con vehemencia cuatro o seis veces lo que sob\u00f3, y se acab\u00f3 la curaci\u00f3n. Si el enfermo es muchacho suele omitir muchas de dichas preparaciones content\u00e1ndose con chupar. Creen los payagu\u00e1 que cuantos curan o mueren es por voluntad del pay, que \u00e9ste tiene en su mano la muerte y la vida. Este concepto suele perjudicarle porque si mueren muchos enfermos seguidamente suelen matar al m\u00e9dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es voz com\u00fan entre los espa\u00f1oles que el pay logra las primicias de todas las mujeres, pero no creo que esto sea absolutamente cierto y ellos lo niegan, no obstante el pay no suele ser casado y no creo que guarde castidad. Este empleo no es hereditario como el de cacique, lo sirve el que se ama\u00f1a a hacer creer que posee esta habilidad. Aunque es por lo com\u00fan el m\u00e1s borracho, tienen por \u00e9l algunas consideraciones que se reducen a alimentarlo y a atender su voto en los consejos. Dicen de \u00e9l que con la calabaza espanta los males y al diablo, y que chupando los extrae del cuerpo. Esto hace sospechar que tienen alguna idea de religi\u00f3n; tambi\u00e9n alude a lo mismo el tener cementerios. El de los tacumb\u00fa est\u00e1 dentro de un bosque pegado a la orilla oriental del r\u00edo Paraguay, poco m\u00e1s arriba del presidio de Arecutagu\u00e1. All\u00ed enterraban antes a sus difuntos de pie dejando fuera la cabeza cubierta con una olla de barro, pero como los tigres se los comiesen hoy los entierran enteramente con sus flechas y peque\u00f1as alhajas. Tienen mucho cuidado de barrer el cementerio, asearlo y arrancar las yerbas, cubriendo los sepulcros con toldo de esteras y poniendo encima multitud de campanas de barro, unas dentro de otras. En las tempestades de mucho viento, que desbaratan sus toldos, practican conjuros que se reducen a tomar tizones y hacer ademanes como de embestir a las nubes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante todo esto, los payagu\u00e1 no adoran a Dios ni a alguna de sus criaturas, ni se les conoce s\u00faplica, palabra, ni obra que signifique pol\u00edtica, atenci\u00f3n, obsequio, ni culto. Los que se figuran que no puede haber ate\u00edstas, creen que estos b\u00e1rbaros adoran la luna nueva porque sus grandes fiestas se verifican en los novilunios, pero \u00e9stos no se hacen cargo de que como los payagu\u00e1 no tienen cuenta alguna en la sucesi\u00f3n de los a\u00f1os, meses ni d\u00edas, si\u00e9ndoles preciso se\u00f1alar anticipadamente d\u00eda para la fiesta, no lo pueden hacer con certeza sino por la luna nueva, de modo que \u00e9sta es la convocadora y no el objeto de la festividad. Muchas veces les he hablado de su origen y destino, pero no gustan de esta conversaci\u00f3n. Algunos me han dicho que su primer padre fue un pac\u00fa, el de los espa\u00f1oles un dorado y el de los guaran\u00ed un sapo. Otros a\u00f1aden que el payagu\u00e1 desciende de un lugar donde hay calderas y fuego, pero esto es aprendido de nosotros y en mi juicio no lo creen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La talla del payagu\u00e1 es en mi juicio de seis pies y media pulgada espa\u00f1oles, y yo dudo que haya en Europa pueblo alguno en que tantos a tantos pueda compararse con estos b\u00e1rbaros. Jam\u00e1s he visto uno que tenga m\u00e1s ni menos carnes que las precisas para ser \u00e1giles, robustos y vigorosos. En nada se parecen a las rid\u00edculas pinturas que muchos hacen de los indios, sino en tener un poco plana la cara y el color amulatado. Sus d\u00edas son prolongad\u00edsimos. Su dentadura no les falta aun en la edad decr\u00e9pita. No hay un calvo y, cuando mucho, a los setenta a\u00f1os se ven algunas canas en su cabellera abundante, lacia y gruesa. Tampoco se nota en ellos enfermedad alguna particular, ni el mal ven\u00e9reo. Su semblante es despejado, alegre y risue\u00f1o, diferente del guaran\u00ed, que es triste en t\u00e9rminos que parece que no tiene m\u00fasculos para explicar la alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los varones en el toldo est\u00e1n en pelota, pero cuando han de entrar en la ciudad se ci\u00f1en a los ri\u00f1ones alg\u00fan trapillo, o se echan al hombro una manta de algod\u00f3n, o se ponen una estrecha camiseta sin mangas que por lo com\u00fan no pasa a las ingles. Jam\u00e1s usan sombrero, ni gorro, y sus principales adornos son los siguientes. En los pechos de la madre usan ya el barbote, que es un palito largo cuatro o cinco pulgadas y de l\u00ednea y media de di\u00e1metro, afianzan uno de sus extremos, a frotaci\u00f3n, en el agujero de otro palo m\u00e1s grueso que les atraviesa el labio inferior en la ra\u00edz de los dientes, quedando el otro extremo flotante. Tienen las orejas agujereadas y adornadas con aros, botones, plumas, palitos o pendientes de abalorios y planchuelas de plata. Desde que nacen no cesan las madres, de arrancarles el pelo de las cejas y pesta\u00f1as, y en lo restante de la vida hacen lo mismo con todo el pelo del cuerpo que no les crece con la abundancia que a los espa\u00f1oles. Esta pr\u00e1ctica hace ver que los climas no influyen lo que se cree en las costumbres, pues aqu\u00ed debieran alargarse si se pudiese las pesta\u00f1as, cejas y sombreros, para resguardar los ojos a la vehemencia del sol. Por esta causa los ni\u00f1os tienen los ojos muy abiertos pero los grandes al contrario, jam\u00e1s descubren enteramente la pupila. Cuando se les antoja se ponen brazaletes de plumas o de cuero en lo grueso del brazo, en las mu\u00f1ecas cuelgan las pezu\u00f1as de venado y en los tobillos cascabeles. Algunos llevan un tahal\u00ed de lentejuelas de concha o canutillos de plata, o un simple cordoncito del que cuelga una bolsita en la que apenas puede entrar una peseta, y tal cual vez se ponen un copete de plumas sobre la cabeza. Adem\u00e1s de todo lo dicho pintan su cuerpo enteramente de rojo, negro y amarillo, con dibujos inexplicables y cada uno seg\u00fan su antojo. Dividen el pelo, desde la frente a la sutura coronal, en tres partes. La del medio la cortan rasa, y las laterales caen sobre las sienes cort\u00e1ndolas horizontalmente a la mayor altura de la oreja. Lo restante del pelo lo dejan caer sobre la espalda y, a veces, lo atan con una tira de cuero de mono caay sin hacer trenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mujeres son de inferior talla, no son a nuestra vista lindas porque su color, pinturas, el carecer de cejas y pesta\u00f1as, y el ser muy puercas, nos previene sin dejarnos conocer sus buenas proporciones. Las manos y pies son menores que las espa\u00f1olas y sus pechos los mejores que he visto. Son alegres, vivas y halag\u00fce\u00f1as, y sus palabras dulces. Su vestido consta de s\u00f3lo dos piezas. La una es un trapo, largo un pie, ancho un palmo, que flota sobre el pubis y est\u00e1 afianzado con una cuerdecita a los ri\u00f1ones; la otra es una manta de algod\u00f3n pintada de rojizo, con la que se envuelven por debajo del pecho y las llega casi a los tobillos. Esta envoltura se hace sin nudo ni ligadura que la sujete, poniendo el doblez superior bajo del inferior, por cuyo motivo tienen que componerla cada momento. Cuando hace fr\u00edo, o entran en la ciudad o se halla presente alg\u00fan sujeto que les da sujeci\u00f3n, ponen la manta sobre los hombros. Usan sortijas si las pueden haber, se cortan el pelo de delante como los varones pero no el que cae sobre las sienes, el cual, como el restante, flota libremente sobre los hombros y espaldas. Desenredan el pelo con peines y comen la basura viva, y tambi\u00e9n cuantas pulgas pueden haber, pero no usan barbote. Los varones no usan pintura durable, pero las mujeres tienen de esta especie las siguientes. De la ra\u00edz del pelo a la punta de la nariz llevan una tira recta y morada, ancha tres l\u00edneas, y desde el labio inferior a la barba otra igual. As\u00ed mismo, desde el pelo caen verticalmente siete, ocho o nueve rayas o l\u00edneas paralelas atravesando la frente, cejas y p\u00e1rpado superior, en donde, como ni en lo restante del cuerpo, sufren bello. De cada \u00e1ngulo de la boca salen dos cadenitas paralelas a la mand\u00edbula inferior que terminan a los dos tercios de la distancia a la oreja. De cada \u00e1ngulo exterior del ojo cae una cadena de dos eslabones en direcci\u00f3n perpendicular a las que salen de la boca, y terminan sobre lo que sobresale m\u00e1s en la mejilla. Adem\u00e1s de estas pinturas moradas y estables, las m\u00e1s presumidas se pintan una cadena de grandes eslabones desde el hombro a la mu\u00f1eca. Sin perjuicio de estas pinturas, que son caracter\u00edsticas a las mujeres, se pintan todo el cuerpo con varios colores y dibujos, lo mismo que los varones. Como \u00e9stos todos los indios viven en peque\u00f1as sociedades que no comunican con otras, y donde todos se conocen y ven continuamente, no hay motivo para que tengan verg\u00fcenza unos de otros, y por consiguiente, no hay entre ellos vanidad, ni lujo, ni los dem\u00e1s afectos vivos que produce la verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para construir sus habitaciones clavan tres o cinco horquillas paralelas, la m\u00e1s alta, para el caballete, de dos y media varas y las dem\u00e1s en disminuci\u00f3n. Enfrente de \u00e9stas clavan otras tantas iguales y paralelas. De cada una a su correspondiente tienden una ca\u00f1a gruesa y sobre \u00e9stas esteras de juncos, no tejidos sino unidos por su longitud, y he aqu\u00ed un toldo donde se acomodan de quince a veinte personas. Pegado a \u00e9l por su longitud ponen otros y queda hecha la tolder\u00eda abierta por los costados. Cuando hace fr\u00edo ponen otras esteras verticales en el lado que conviene. El suelo dentro est\u00e1 cubierto de cueros y \u00e9stos son sus sillas, mesas, y camas, porque no tienen hamacas. Sus dem\u00e1s muebles se reducen a algunas calabazas y vasijas de barro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jam\u00e1s ri\u00f1en, ni ense\u00f1an a los hijos, ni les proh\u00edben cosa alguna, sin embargo los aman y tienen grande cuidado de pintarlos y de cargarlos de abalorios, planchuelas, etc. Los varoncitos est\u00e1n siempre desnudos, pero las hembras, casi desde que nacen, van envueltas de medio cuerpo abajo, de modo que hay m\u00e1s recato en las ni\u00f1as que en las mozas, en \u00e9stas m\u00e1s que en las casadas, y ninguno en las viejas. Com\u00fanmente no se separan las mujeres del toldo sin la compa\u00f1\u00eda de alg\u00fan hombre, y pocas veces se ve que hablen unos con otros, lo que quiere decir que no son tan habladores como yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta casarse el payagu\u00e1 no pesca ni trabaja, nadie tiene m\u00e1s de una mujer, que toma cuando quiere pidi\u00e9ndola al padre y parentela, quienes se la dan sin m\u00e1s ceremonia que una media fiesta. No casan entre los hermanos. El divorcio es libre al hombre y mujer con motivo o sin \u00e9l, pero sucede raras veces siendo admirable ver contentos a los hombres con las viejas. En caso de separaci\u00f3n queda la madre con todos los hijos, con la cama, pala o remo y con el toldo, y todo lo que hay menos con la manta o camiseta del marido. Si no hay hijos, cada uno lleva lo suyo, esto es la canoa, pala, anzuelos y flechas el marido, y todo lo dem\u00e1s la mujer. En m\u00e1s de cinco a\u00f1os que diariamente visito sus toldos no he visto que los sexos se hagan la menor demostraci\u00f3n que manifieste celo o apetito, aunque est\u00e9n borrachos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mujeres hilan rara vez algod\u00f3n para alguna manta que tejen a pala y les dura toda la vida. Ellas hacen las esteras, las vasijas de barro, arman y deshacen los toldos, y guisan las legumbres porque el var\u00f3n guisa la carne y pescado. Son glotones, pero no tienen hora fija para comer. Todo lo que hay se pone al fuego en olla, o asador, y el que tiene gana saca su tajada sin esperar ni avisar a los dem\u00e1s de su familia, y si sucede que los padres y hermanos coman a un tiempo todos lo hacen con alguna separaci\u00f3n, y jam\u00e1s hablan en la comida ni la interrumpen para beber, cosa que hacen despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los muchachos son enredadores, los hombres y mujeres no tienen baile ni juego alguno. Todas sus diversiones se reducen a emborracharse con aguardiente y lo hacen con mucha frecuencia. El que se determina a esto ocupa todo el d\u00eda en beber sin comer cosa alguna, y suelen responder, cuando se les pregunta \u00bfpor qu\u00e9 no comen?, que no comen por beber, y a\u00f1aden: \u00abno somos como los cristianos, que se meten a beber teniendo las tripas todas llenas de comida que no les cabe sino un poquito de aguardiente\u00bb. Todo borracho es acompa\u00f1ado por otro que no lo est\u00e1 o por su mujer, quienes lo conducen al toldo y lo sientan. Entonces canta en tono bajo, con alg\u00fan comp\u00e1s, cierta canci\u00f3n que en todos es la misma, y seg\u00fan la traducci\u00f3n de uno de ellos dice: \u00ab\u00bfqui\u00e9n se me opondr\u00e1 que no le haga pedazos? Vengan uno, dos o muchos, yo soy bravo\u00bb. Otros dan cachetes al aire como si ri\u00f1eran y as\u00ed pasan el d\u00eda sin hacer da\u00f1o, ni enfadarse, ni meterse nadie con \u00e9l. En estas circunstancias en nada difiere uno de otro haci\u00e9ndose incre\u00edble la uniformidad y sosiego. La debilidad por no haber comido les quita el vigor, el humor pendenciero, y el vomitar tan comunes en nuestros borrachos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tienen con frecuencia sus fiestas que se reducen a emborracharse casi todos y rar\u00edsima vez alguna mujer, porque ellas no tienen parte en ninguna diversi\u00f3n, ni los varones les dan lo que a ellas les gusta, ni hacen caso de ellas. Los motivos de estas fiestas son el nacimiento de alg\u00fan hijo, el agujerearle las orejas o labio inferior, el casarse, o aparecer el menstruo la primera vez a una mozuela, la cual entonces empieza a ponerse las mencionadas pinturas permanentes, y finalmente cualquiera cosa o nada es motivo de fiesta. No se baila, ni juega, ni canta, ni hay m\u00e1s diversi\u00f3n que las que sugieren las fantasmadas de Baco. Adem\u00e1s de estas fiestas menores, en las inmediaciones de San Juan, hacen una mucho m\u00e1s solemne, cuyas v\u00edsperas se anuncian con tamborcitos hechos con vasijas de barro y con pintarse todo lo mejor que saben. El d\u00eda siguiente, borrachos todos los varones, se presentan unos a otros, cogen cuanta carne pueden con un pellizco y la atraviesan muchas veces con un punz\u00f3n o espina de raya. Estos pellizcos y pinchazos se dan en los brazos, muslos y piernas, y en la lengua, dependiendo la elecci\u00f3n del lugar de quien los da y no de quien los recibe. Con la sangre se ba\u00f1an la cara y de rato en rato repiten lo mismo, de modo que no queda uno sin sufrir muchas veces las referidas punzaduras de espina sin que se oiga queja ni se vea el menor indicio de sentimiento. Esta funci\u00f3n es p\u00fablica y no participan de ella las mujeres y menos lo muchachos, a quienes no se les permite la bebida o por lo menos no se emborrachan. Al anochecer acaba la fiesta dejando muchos d\u00edas que padecer, porque se entumecen y llenan de materia las heridas, a quienes no ponen abrigo ni remedio, y las cicatrices duran toda la vida. El adorno y pinturas que usan estos b\u00e1rbaros en esta festividad son absolutamente extravagantes e inexplicables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viven los payagu\u00e1 en el r\u00edo, que navegan con canoas que ellos mismos fabrican. Son de cuatro a ocho varas de longitud y uno y medio a dos y medio pies de mayor anchura, que est\u00e1 a los dos tercios contados de la proa, que es puntiaguda y casi lo mismo la popa. Constan de tres planos, dos verticales y el tercero corvo de popa a proa. El remo es una pala flexible larga tres varas, las dos son de asta muy delgada y la tercera es la pala que tiene figura de lanza. Cuando pesca el payagu\u00e1 se mantiene sentado en la canoa dej\u00e1ndose llevar por la corriente, pero cuando boga se pone en pie sobre la extremidad de la popa. Sucede algunas veces que al meter el pescado en la canoa se vuelca \u00e9sta porque son muy angostas y mal hechas, y se ve siempre con admiraci\u00f3n que en un minuto o dos, sacudiendo su canoa como el tejedor su lanzadera, echa fuera el agua, salta dentro de ella sin haber perdido la pala, la ca\u00f1a con que pesca, ni el pescado, sin que para todo esto obste cualquier profundidad de agua. Viven de lo que pescan y de los yacar\u00e9 y capiybaras que cogen a flechazos. Para esto tienen flechas a prop\u00f3sito que clavadas se separa la leng\u00fceta del asta quedando amarradas por una cuerda. Si el herido se sumerge, como sucede siempre, flota el asta o ca\u00f1a y por ella tiran hasta ponerse sobre el herido y le dan lanzadas con la pala. No s\u00f3lo hallan en el r\u00edo y sus orillas los animales referidos, sino tambi\u00e9n le\u00f1a, paja, ca\u00f1as, sauces y pasto, que venden a los espa\u00f1oles para cubrir sus ranchos y alimentar sus caballos. Tambi\u00e9n venden ollas de barro, esteras y alguna manta. Algunas veces se alquilan para cortar la ca\u00f1a dulce y para trajinar la carga de las embarcaciones; son amigu\u00edsimos de hacer peque\u00f1os cambios y tratos que siempre han de ser de presente, porque son muy desconfiados y mentirosos y enga\u00f1an siempre que pueden. Son muy pedig\u00fce\u00f1os y si pueden robar alguna cosa no dejan de hacerlo, pero no atesoran. La plata que adquieren la ponen por lo com\u00fan en la boca y luego la gastan en sal, frutas, legumbres, tabaco, miel y, principalmente, en aguardiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las armas del payagu\u00e1 son flechas sin aljaba, macana, o garrote, y sobre todo el remo o pala que por ambos costados sirve de lanza. Sus expediciones guerreras se hacen siempre con secreto o con enga\u00f1o, con la idea de sorprender, y si no lo consiguen se escapan porque no hallan deshonor en la fuga ni en la traici\u00f3n. Siempre matan a todos los varones adultos y se llevan a las mujeres y muchachos. No comen a los vencidos ni usan de instrumentos b\u00e9licos. Tampoco llevan las mujeres a la guerra, sino que las ocultan primero. Tampoco acopian provisiones porque van comiendo lo que pescan en la marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los payagu\u00e1 se hallan como en tiempo de la conquista porque no han recibido de los espa\u00f1oles armas, cuadr\u00fapedos, ni costumbres que hayan alterado su constituci\u00f3n. Lo \u00fanico que se ha adelantado con ellos es fijarlos bastante, que es el primer paso de la civilizaci\u00f3n, y ense\u00f1arles las delicias de la paz y a que tengan confianza de nosotros. Cuando alguna vez resuelven transferirse a otros parajes, las mujeres y ni\u00f1os hacen sus esfuerzos para oponerse y consiguen lo que desean, de modo que puede esperarse en breve la reducci\u00f3n completa de estos b\u00e1rbaros. Ya en el d\u00eda son muy \u00fatiles porque sobre que ponen temor a los b\u00e1rbaros del Chaco, ellos pescan y trabajan con utilidad de esta ciudad y, aunque no sean cat\u00f3licos, pueden llamarse socios \u00fatiles. No falta m\u00e1s que hallar los medios de introducir entre ellos el lujo y el conocimiento de las comodidades, para que se aumente el fondo del comercio y se dediquen m\u00e1s a los trabajos. Estos indios ser\u00e1n antes vasallos \u00fatiles y civiles que cat\u00f3licos, cosa que hasta aqu\u00ed ha parecido imposible porque ha prevalecido la opini\u00f3n de que no puede ser \u00fatil vasallo y hombre sociable el que no empieza por ser cat\u00f3lico. As\u00ed se ha procurado catequizar a costa de grand\u00edsimas sumas, descuidando la civilizaci\u00f3n, suponiendo \u00e9sta resulta de aqu\u00e9lla, y yo creo lo contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reducci\u00f3n de las naciones b\u00e1rbaras s\u00f3lo puede verificarse por tres medios: el primero es por el comercio y trato, el segundo por la fuerza, y el tercero por la persuasi\u00f3n. El primero jam\u00e1s se ha intentado, es el m\u00e1s largo y dif\u00edcil con algunas naciones pero muy f\u00e1cil con los b\u00e1rbaros caay\u00e1 y guayan\u00e1 y con los guan\u00e1. Aqu\u00e9llos continuamente se presentan a nuestros beneficiadores de yerba solicitando que los ocupen y que les den en cambio de su trabajo herramientas y g\u00e9neros, pero por lo com\u00fan no se hace caso de ellos porque dicen que no saben dar a la yerba el beneficio que requiere; pero si se les diese un capataz que los instruyese, la maniobra es muy simple y con un poco de probidad se lograr\u00edan muchos trabajadores que en breve no sabr\u00edan vivir sin nosotros. Los guan\u00e1, que son tan numerosos como todas las naciones b\u00e1rbaras juntas, vienen en tropas y viven entre nosotros a expensas de su trabajo, y despu\u00e9s vuelven pero vienen otros, de modo que siempre tenemos muchos. Como jam\u00e1s han hallado buena acogida en el gobierno, ni se ha dado una orden en su favor, no se determinan a traer sus mujeres, ni familias, por cuyo amor regresan a su patria casi todos. Si abiertamente se les protegiese y se regalase algunas frioleras a sus mujeres y ni\u00f1os, ver\u00edamos en breve veinte mil guan\u00e1 entre nosotros, todos chacareros y medio civilizados seg\u00fan dir\u00e9 luego. Pero no se conseguir\u00e1 el fin si se tratase de reducirlos en pueblos para hacerlos vivir en comunidad, como a los guaran\u00ed, cosa que luego pretender\u00edan hacer los gobernadores y los eclesi\u00e1sticos por sus fines particulares. Deb\u00edamos contentarnos con aprovecharnos de su trabajo y con aumentar nuestra poblaci\u00f3n, las producciones y consumos, sin querer esclavizar sin motivo ni utilidad a unos hombres que voluntariamente se ofrecen a ser nuestros conciudadanos, amigos y parientes, quienes, sin trabajo, ser\u00edan luego cat\u00f3licos porque ya est\u00e1 averiguado que todos los vasallos, tarde o temprano, abrazan la religi\u00f3n dominante sin que en ello se ponga cuidado y aun cuando se tomen medidas para lo contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El usar de la fuerza, o del respeto que infunde, para hacer reducciones es el medio m\u00e1s expedito. Todas las subsistentes en esta provincia se deben a las armas de la conquista, seg\u00fan consta de los a\u00f1os de su origen. Pasados aquellos tiempos primeros tom\u00f3 el gobierno, para hacer reducciones, el tercer camino, que es el de la persuasi\u00f3n, fi\u00e1ndola a los eclesi\u00e1sticos, y as\u00ed ha salido ello. Despu\u00e9s de la conquista, aunque se han gastado ingentes sumas, ninguna reducci\u00f3n ha subsistido fuera de sus l\u00edmites. Hoy tiene esta provincia cuatro y cada gobernador funda cuantas quiere, de modo que no tienen n\u00famero las que se han entablado y no hay una existente, y ninguna ni todas juntas han producido un solo cat\u00f3lico, y si alguna vez se han bautizado algunos todos han apostatado. Subsisten los indios en la reducci\u00f3n porque se les da de comer con lo que el rey franquea, y cuando se acaba el fomento (porque no puede ser eterno), y tal vez antes, se empieza a quitar el cr\u00e9dito al gobierno diciendo que no dio bastante, y se van los b\u00e1rbaros como vinieron sin haber o\u00eddo el nombre de su redentor. \u00bfQui\u00e9n es capaz de persuadirse que subsista una reducci\u00f3n nueva encargada totalmente a un cl\u00e9rigo o religioso que ignora el idioma y que su vida es breve para aprenderlo? A esto responden que Dios obra y que cualquiera cosa que diga el cura lo entienden todos. Esto sucedi\u00f3 a los ap\u00f3stoles y no en nuestros d\u00edas, pero cuando esto fuese as\u00ed, y que el cura les ense\u00f1e los sagrados misterios, nada hab\u00eda adelantado porque para que prevalezcan estas ideas abstractas, que ser\u00e1n las primeras que han o\u00eddo y formado, es necesario hacer civiles a unos b\u00e1rbaros fij\u00e1ndoles y ense\u00f1\u00e1ndoles a vivir del sudor de su rostro, sujetando a las leyes sociales a unos hombres que no tienen idea de ellas ni de los derechos de gentes y natural. Finalmente, para convencerse de que las persuasiones eclesi\u00e1sticas no tendr\u00e1n buen \u00e9xito sobre el particular, basta saber que desde la conquista aqu\u00ed no lo han tenido en poco ni en mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los gobernadores reflexionasen el ning\u00fan fruto que han sacado sus antecesores en la reducci\u00f3n de los b\u00e1rbaros, desde luego depondr\u00edan el af\u00e1n que todos tienen de formar reducciones, nacido de un celo mal fundado o del deseo de inmortalizar su memoria, y buscar\u00edan otros caminos de sacar utilidad de los b\u00e1rbaros que debe ser su principal atenci\u00f3n; como que los progresos de la religi\u00f3n seguir\u00edan a\u00fan sin buscarlos, a la civilizaci\u00f3n. Mis ideas, aunque claras y f\u00e1ciles, no son adoptadas aqu\u00ed, y cuando he querido persuadirlas me han respondido que los jesuitas hicieron muchos progresos en sus misiones del Paran\u00e1 y Uruguay, y en nuestros d\u00edas en los pueblos de San Joaqu\u00edn, San Estanislao y Bel\u00e9n. Estos hechos, que s\u00f3lo pueden oponerse por los ignorantes a mis proposiciones absolutas, las comprueban y hacen ver que los padres jesuitas pensaban como yo y en su consecuencia usaron en sus reducciones no de la persuasi\u00f3n sino de otros medios m\u00e1s adecuados, bien imaginados, dirigidos, suaves, eficaces e infalibles, aunque los ocultaron siempre en sus escritos dando a entender que todo se deb\u00eda a su predicaci\u00f3n. Yo, que he procurado investigar las cosas originalmente, voy a explicar los progresos jesu\u00edticos, y, sin pensar disminuir su m\u00e9rito, har\u00e9 ver que publicaban una cosa y hac\u00edan otra, la cual no les hace menor honor que la que quer\u00edan publicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las misiones del Paran\u00e1 y Uruguay, seg\u00fan consta de su origen que brevemente he contado, son del tiempo de la conquista y por consiguiente fruto del temor de nuestras armas y de las de los mamelucos, quienes con la destrucci\u00f3n de muchos pueblos y naciones fueron causa principal de la humillaci\u00f3n guaran\u00ed a los jesuitas, los cuales no tuvieran hoy un pueblo si no hubiese habido mamelucos. As\u00ed no deben tomarse en boca estas misiones para apoyar la eficacia de la predicaci\u00f3n. Con que s\u00f3lo nos resta hablar de los pueblos de San Joaqu\u00edn, San Estanislao y Bel\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El modo y c\u00f3mo se fundaron son bien conocidos porque existen los fundadores, y otros instrumentos originales, y es el siguiente: teni\u00e9ndose noticia de que el paraje donde est\u00e1n los pueblos hab\u00eda b\u00e1rbaros de buenas inclinaciones, enviaron los jesuitas algunos guaran\u00ed de sus pueblos viejos a explorar la voluntad y proporciones del pa\u00eds, llevando algunos regalitos que les aseguren la buena acogida. Regresaron los emisarios con buenas noticias, y pasados algunos meses fueron otros en los mismos t\u00e9rminos que volvieron igualmente. Poco despu\u00e9s fue un jesuita con iguales embajadas y regres\u00f3 corriendo a dar buenas nuevas, que fueron las decisivas. Se eligi\u00f3 un padre que fue con algunos guaran\u00eds a vivir con los b\u00e1rbaros y cuando hall\u00f3 disposici\u00f3n les propuso si quer\u00edan tener y comer vacas, aceptaron y en distintas remesas las llevaron los guaran\u00ed escogidos que quedaron con el padre; poco despu\u00e9s les propuso si quer\u00edan que los guaran\u00ed, sus hermanos, viniesen a hacerles casas, iglesia y ch\u00e1caras, y como estuviesen familiarizados con los que fueron con el padre y con las vacas, aceptaron y vinieron todos o m\u00e1s guaran\u00eds cuantos eran los b\u00e1rbaros. Hasta aqu\u00ed no se hab\u00eda predicado, ni tratado a trabajar, ni de con qu\u00e9 pudiese disgustar, sino de todo lo contrario. Pero a poco tiempo del arribo de los reclutas se alz\u00f3 un poco la voz y todos juntos trabajaban lo que se ofrec\u00eda, ya no hubo m\u00e1s que hacer sino cuidar de que no se escapasen, lo que se evit\u00f3 con un poco de vigilancia. El ejemplo, el respeto y cuando m\u00e1s setenta y cinco azotes, allanaron todo lo que faltaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin saber c\u00f3mo me he dilatado en probar, con razones y con la experiencia jam\u00e1s desmentida, que el gobierno es quien debe civilizar a estos b\u00e1rbaros y no los eclesi\u00e1sticos, si\u00e9ndome muy sensible el ver las crecidas sumas que se han expedido y expiden sin fruto y con descr\u00e9dito. Y para concluir la materia digo que el m\u00e9todo con que se fomentaron las reducciones de San Joaqu\u00edn y San Estanislao es excelente y f\u00e1cil para civilizar los guayan\u00e1 y caagu\u00e1, en caso de que no parezca mejor lo que insinu\u00e9 anteriormente, pero de ning\u00fan modo sirve para con las dem\u00e1s naciones porque todos los guaran\u00ed juntos no son capaces de dar sujeci\u00f3n a cincuenta mbay\u00e1, enimag\u00e1 o lengua, y \u00e9sta es la causa porque los jesuitas jam\u00e1s hicieron progresos en la reducci\u00f3n del Chaco. As\u00ed apuntar\u00e9 lo que conviene hacer con las naciones del Chaco, porque son de otra casta, muy diversa de la guaran\u00ed, seg\u00fan se ver\u00e1 en sus breves descripciones particulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para civilizar los sumisos, laboriosos y pac\u00edficos guan\u00e1, podr\u00eda intentarse el expediente practicado por los jesuitas en San Joaqu\u00edn, pero ser\u00e1 mil veces mejor, y m\u00e1s \u00fatil, lo que apunt\u00e9, y para mayor abundamiento env\u00edese frailes escogidos a sus tierras porque los guan\u00e1 jam\u00e1s han puesto embarazo a que entremos en sus pueblos, ni han dejado de alimentar, cortejar, y solicitar a los eclesi\u00e1sticos para que se queden a catequizarlos. Estos curas han de procurar darles buenas ideas de nosotros y excitarlos a que vengan sus tropas con las familias hasta la Concepci\u00f3n, donde el gobierno tendr\u00e1 alguna embarcaci\u00f3n que los traiga. Las guerras continuas que tienen entre s\u00ed y con los mbay\u00e1 y las vejaciones que \u00e9stos les causan, dar\u00edan frecuentes motivos para que salgan de su pa\u00eds d\u00e1ndoles alg\u00fan auxilio, y aun sin \u00e9l no han bastado para echarlos las \u00f3rdenes que he visto dar al gobierno. Tr\u00e1tese bien a los que vengan sin prohibir absolutamente el que regresen algunos a su patria, que distando ciento cincuenta leguas no las andar\u00edan f\u00e1cilmente a pie y con su familia. Cogi\u00f3 la expulsi\u00f3n jesuita al padre Manuel Dur\u00e1n en Bel\u00e9n, que con cinco familias de Santa Mar\u00eda de Fe iba a formar una reducci\u00f3n en los guan\u00e1, y es probable que a esta hora, por el modo dicho, ya habr\u00eda otras reducciones y que ver\u00edamos abierta la comunicaci\u00f3n entre Bel\u00e9n y los chiquitos, que solo distan ochenta leguas y los guan\u00e1 est\u00e1n en la median\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reducci\u00f3n de los mbay\u00e1, lengua, y dem\u00e1s naciones del Chaco, no puede racionalmente intentarse por ninguno de los medios insinuados. Su talla y vigor excede a lo que se ve aqu\u00ed y en Europa. Los bravos conquistadores no los sujetaron no obstante de que los hallaron a pie y estacionarios. Hoy tienen excelentes caballos y son errantes, y esto basta para comprender que su reducci\u00f3n es una cosa dificultos\u00edsima, que no puede lograrse sino del modo siguiente: se reduce a ir estrechando insensiblemente sus correr\u00edas formando poblaciones de mulatos y espa\u00f1oles que al mismo tiempo corten el Chaco y abran comunicaci\u00f3n directa con el Per\u00fa; con lo que lograr\u00eda esta provincia los crecidos aumentos que necesita m\u00e1s que otras, porque ella es la que, tarde o temprano, ha de destruir o cuando menos participar de los famosos minerales que hoy poseen los portugueses en Matogroso, Cuyab\u00e1 y en las cabeceras del r\u00edo Paraguay. Verdad es que, seg\u00fan se ver\u00e1 luego, hablando de los lengua no puede el gobierno, por mucha prisa que se d\u00e9, embarazar la total extinci\u00f3n de estos b\u00e1rbaros, porque seg\u00fan mis c\u00e1lculos no subsistir\u00e1 uno de ellos en cien a\u00f1os contados desde hoy.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios mbay\u00e1<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si creemos la tradici\u00f3n de los b\u00e1rbaros enimag\u00e1, los mbay\u00e1 fueron en la antig\u00fcedad sus esclavos en las tierras del norte del r\u00edo Confuso, que emboca en el del Paraguay por el oeste en 25\u00ba 8&#8242; 10&#8243; de latitud. Para sacudir el yugo hicieron fuga secretamente dirigi\u00e9ndose al norte por los a\u00f1os en que vinieron aqu\u00ed los espa\u00f1oles o poco despu\u00e9s, y como hallasen los pa\u00edses de su tr\u00e1nsito poblados de guan\u00e1 los dominaron y aun pasaron m\u00e1s al norte, de donde, atravesando el r\u00edo Paraguay, arrojaron de sus costas del este a los pueblos que los espa\u00f1oles hab\u00edan formado de indios itatines y \u00f1uara, cuyas reliquias existen hoy en Santa Mar\u00eda de la Fe, en Santiago y en sus colonias, como tambi\u00e9n en el de San Francisco Xavier de los Chiquitos. No pararon aqu\u00ed sus conquistas sino que sin apartarse mucho de la costa oriental del r\u00edo Paraguay se establecieron y, a fuerza de armas, ganaron todo lo que hay desde el r\u00edo Mandubir\u00e1 para el norte matando muchos guaran\u00ed y espa\u00f1oles, los cuales no estaban seguros de sus incursiones ni en los campos de Tap\u00faa ni en las ch\u00e1caras de la capital. Don Rafael de la Moneda fue el primero que, fundando el pueblo de la Emboscada, se atrevi\u00f3 a atajar sus conquistas, y despu\u00e9s don Agust\u00edn Fernando de Pinedo, con el establecimiento de la Concepci\u00f3n, los redujo a las tierras que hay al norte del r\u00edo Ypan\u00e9, donde hoy existen. No s\u00f3lo han hecho guerra a los espa\u00f1oles y guaran\u00ed sino tambi\u00e9n a los chiquitos, de los cuales hoy tienen m\u00e1s de ciento cincuenta cautivos, y hace como quince a\u00f1os que con apariencias pac\u00edficas se llegaron a los pueblos que los portugueses han fundado uno en cada banda del r\u00edo Paraguay, hacia la latitud de 19\u00ba 30&#8242;, y en ellos mataron ciento veinticinco personas. Desde el a\u00f1o de 1756, en que hicieron la paz con nosotros, no la han quebrantado y s\u00f3lo hacen la guerra a los pusil\u00e1nimes caagu\u00e1 o monteses, que habitan los bosques vecinos al r\u00edo Xexuy, y alguna vez a los lengua en el Chaco. Cautivan en sus hostilidades a las mujeres y ni\u00f1os trat\u00e1ndolos bien, pero matan a todos los adultos sin comer su carne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy est\u00e1n los mbay\u00e1 divididos por el r\u00edo Paraguay en dos trozos. Los que habitan el occidente, que llaman com\u00fanmente guaz\u00fas, se extienden desde la latitud de 21\u00ba 35&#8242; para el norte y a veces bajan hasta la latitud de 22\u00ba 6&#8242; introduci\u00e9ndose e incorpor\u00e1ndose con los guan\u00e1. Los mismos pasan algunas veces a cazar y comer algarrobas a la costa oriental. Estos mbay\u00e1 tienen varios caciques pero los principales son cuatro llamados Codaalotegu\u00ed, Natogotalad\u00ed, Navidrig\u00ed y Nalepenegr\u00e1, que en todos compondr\u00e1n un n\u00famero como de tres mil doscientas almas. Los que habitan al este del r\u00edo Paraguay se prolongan desde el r\u00edo Ypan\u00e9 al Mbotetey o entre las latitudes de 23\u00ba 28&#8242; a la 19\u00ba 30&#8242;. De este a oeste ocupan el espacio que hay entre el r\u00edo Paraguay y la tierra alta y montuosa que media entre dicho r\u00edo y el Paran\u00e1, cuyo espacio encierra los mejores yerbales y tierras que hay desde aqu\u00ed a Buenos Aires, en las cuales hubo en otro tiempo los pueblos de indios nombrados Ipan\u00e9, Guarambar\u00e9, Perico, Atyra, Caaguaz\u00fa, Agraranamby, y tambi\u00e9n Xerez. El total de estos b\u00e1rbaros orientales ser\u00e1, cuando m\u00e1s, de tres mil almas divididos en cuatro parcialidades principales y subdivididos en varias por los caciques Lorenzo, Ignacio, Antonio, Josef, Joaqu\u00edn, Miguel, Laadeniguagui, Eguagabique, Maqueda, Quiniguiguegu\u00ed y Ichipilgigu\u00ed, etc. Del total de mbay\u00e1, que he dicho compondr\u00e1n como seis mil doscientas almas, deben rebajarse los dos tercios que son guan\u00e1 y cautivos de chiquitos y caagu\u00e1 o monteses, de modo que los mbay\u00e1 netos no pasan de dos mil ni aun llegan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La talla media del mbay\u00e1 es elegante cuanto cabe y a lo regular de seis pies y una y media pulgadas espa\u00f1olas, y la europea de cinco pies, once pulgadas. Sus movimientos son libres y despejados. Hacen vanidad de ser hombres de palabra y los m\u00e1s nobles de toda la Am\u00e9rica. Tienen m\u00e1s condescendencias con sus caciques que los payagu\u00e1, pero se reducen \u00e9stas a poca cosa. Dicen que subsiste el alma despu\u00e9s de la muerte vagando por el mundo sin pena ni gloria. Que Dios (a quien no adoran, ni algunas de sus criaturas) cri\u00f3 a todas las naciones y les reparti\u00f3 las tierras del mundo, y que despu\u00e9s cri\u00f3 a s\u00f3lo dos mbay\u00e1 a quienes envi\u00f3 a decir por un caracar\u00e1 que por olvido los hab\u00eda criado cuando ya no ten\u00eda tierras que repartir y que para que subsistiesen anduviesen vagos, y que respecto a que s\u00f3lo eran dos y las dem\u00e1s naciones eran numerosas que hiciesen la guerra continua a todas y adoptasen los cautivos para aumentarse con ellos. Uno y otro practican y a esto se reducen sus ideas morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevan el pelo cortado raso cuanto se puede con tijeras o navaja, lo mismo las mujeres, pero \u00e9stas dejan una tirita, ancha una pulgada, alta media, que empieza en la frente y acaba en la sutura coronal o alto de la cabeza. Estas no comen carne ni cosa de grasa cuando se hallan con la evacuaci\u00f3n peri\u00f3dica porque no las nazcan cuernos, como suponen que sucedi\u00f3 a una que la comi\u00f3. Son las m\u00e1s prostitutas que se conocen, de modo que cada una tiene un par de guan\u00e1 que la divierten adem\u00e1s de su marido, y \u00e9ste mira con absoluta indiferencia estas cosas. Observan hoy la b\u00e1rbara costumbre de no criar sino el \u00faltimo hijo o hija, abortando a todos los que nacen antes y muchas veces tambi\u00e9n al \u00faltimo porque esperan que no lo ha de ser. Yo pregunt\u00e9 a ocho mbay\u00e1 que ten\u00eda en mi cuarto el motivo de esta pr\u00e1ctica, y me dijeron que el parir los hijos grandes las estropeaba y envejec\u00eda, que despu\u00e9s era mucho trabajo e incomodidad el criarlos en la vida errante y el darles que comer, cosa que muchas veces les faltaba a ellas, y queri\u00e9ndome informar de los medios que practicaban para abortarlos me manifestaron el vientre y se lo estrujaron violentamente con los dedos sobre el pubis dici\u00e9ndome: he aqu\u00ed c\u00f3mo hacemos en los primeros d\u00edas de nuestro embarazo. Esta barbaridad, sin duda, tuvo su origen en las solteras y despu\u00e9s el libertinaje la extendi\u00f3 a todas las casadas sin exceptuar una. Yo quise reprender a algunos mbay\u00e1 sobre esta costumbre y me oyeron con risa dici\u00e9ndome unos que el hombre no deb\u00eda entrometerse en las cosas de las mujeres, y otros me dijeron que habiendo Dios mandado a sus primeros padres que viviesen errantes no pod\u00edan verificarlo con el embarazo de sus hijos. Lo extra\u00f1o est\u00e1 en que apetecen y cr\u00edan con esmero a todos los ni\u00f1os cautivos que toman en la guerra aunque sean de pecho. Esta costumbre debe ser moderna, pues creo que nadie ha hecho menci\u00f3n de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mujeres son m\u00e1s alegres que las payagu\u00e1 y toman parte en las fiestas y las hacen, reduci\u00e9ndose a hacer como procesi\u00f3n cantando las haza\u00f1as de los mbay\u00e1 y llevando las cabelleras, armas y huesos de los vencidos, acabando con una pelea de moquetes en la que se pierden algunos dientes y se llenan de sangre, cosa que en seguida celebran los varones con la borrachera causada por la chicha hecha de miel o de algarroba o de ma\u00edz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los payagu\u00e1 no lloran los difuntos sino cuando son muertos por sus enemigos, pero los mbay\u00e1 lloran mucho a sus parientes y a los caciques y los llevan a enterrar al cementerio que tienen junto al cerro Itapuc\u00fa-guaz\u00fa, que est\u00e1 muy distante, y entierran al mismo tiempo sus alhajas y matan cuatro o seis caballos, los mejores que tiene el difunto. A los enfermos nos les dan carne sino cocos y legumbres, si las hay, pero si se dilata la enfermedad los abandonan, y si hay fiesta grande suelen perecer de necesidad porque en estos d\u00edas no se hace comida para nadie. Los cura el pay como a los payagu\u00e1, a quienes se parecen en el vestido, en no sufrir cejas, pesta\u00f1as, ni pelos, en las pinturas y en todo lo que no expreso, pero difieren en que sus toldos son doblemente altos, espaciosos y aseados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el tiempo de la conquista, todas las naciones, sin excepci\u00f3n, eran estacionarias y viv\u00edan como hoy los guaran\u00ed no reducidos. Entonces no les era dable coger los venados, avestruces, etc., que abundaban, pero habi\u00e9ndose prove\u00eddo de caballos todas las castas del Chaco, menos los guan\u00e1, caay\u00e1 y minoquigla, tuvieron facilidad de cazar dichas bestias con lo que dejaron su poco cultivo, se hicieron errantes, salteadores e irreducibles, y vivieron con la caza. \u00c9sta escasea hoy mucho, ya no les basta y suplen con la miel, frutas y palmas, pero ni esto es suficiente, por cuyo motivo, no habi\u00e9ndose dedicado a criar vacas, padecen necesidades extremas que los obligan con frecuencia a pedirnos reducci\u00f3n y comida, y esto s\u00f3lo bastar\u00eda para acabar con todos cuando no los condujese a su total exterminio la barbarie del aborto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros caballos que tuvieron los mbay\u00e1 fueron pocos y muy malos, y robados una noche en las inmediaciones del pueblo de Ypan\u00e9, en 1672, y habi\u00e9ndoles gustado volvieron al mismo pueblo seis meses despu\u00e9s y robaron mayor porci\u00f3n con algunas yeguas. Todav\u00eda no son buenos jinetes y aunque muchos se han procurado frenos de hierro los m\u00e1s lo usan de palo. Sin aparejo ni lazo manejan sus caballos que son muy mansos porque los montan desde que maman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su idioma es diferent\u00edsimo de los que hay por aqu\u00ed, y los muchachos y mujeres usan frases distintas de las que hablan los varones. Viven errantes bajo ciertos l\u00edmites asignados a cada parcialidad.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios guan\u00e1<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habitan estos b\u00e1rbaros al occidente del r\u00edo Paraguay, desde la latitud austral de 22\u00ba 6&#8242; hasta la de 21\u00ba 35&#8242;. Esta es la naci\u00f3n m\u00e1s numerosa del Chaco y hoy est\u00e1 dividida en cinco parcialidades. La primera es la layana, que dista dos leguas y media del r\u00edo Paraguay y se cree de tres mil almas. La segunda se reputa de seis mil y se nombra de los echoaladis o chabaran\u00e1s, que dista de la anterior trece leguas. La tercera se llama equiniquinau, dista de la segunda jornada y media y se compone de dos mil almas que estando en paz con la segunda hacen ambas la guerra a la layana. La cuarta y m\u00e1s occidental o hacia los chiquitos es la ethelena, que dista veinticinco leguas de la tercera, pasa por la m\u00e1s numerosa y se cree de siete mil. La quinta es la neg\u00fcicactem, que dista dos leguas del r\u00edo Paraguay y es la m\u00e1s meridional y diminuta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tienen estos indios los primeros principios de civilizaci\u00f3n, en lo que difieren de todos los del Chaco. Viven en pueblos estables formados a la manera que los indios del Paraguay, pero difieren las casas o ranchos en que los de los guan\u00e1 son una b\u00f3veda cil\u00edndrica que empieza en el suelo, es larga veinte varas de ancha, diez cerrando los costados con b\u00f3vedas, cuya base es un semic\u00edrculo. Esto basta para diez a doce familias. Las puertas se reducen a un agujero muy reducido, tienen bastante cuidado de barrerlo y no duermen en el suelo ni en hamacas, sino en catres hechos con cuatro esteras y palos atravesados, sobre los cuales ponen paja o esteras. Son muy hospitalarios y no s\u00f3lo alimentan y regalan a los pasajeros, sino que los conducen de unos a otros pueblos. Sus tierras son bell\u00edsimas, altas y muy embarazadas de bosques, en las que rozan para sembrar tabaco, algod\u00f3n, mandioca, batatas y m\u00e1s cosas que en el Paraguay, de que viven y no de la caza ni pesca. No habr\u00e1 contribuido poco a fijarlos y a hacerlos agricultores al carecer de animales dom\u00e9sticos, de forma que su constituci\u00f3n f\u00edsica y civil no ha mudado con la venida de los europeos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su talla es id\u00e9ntica a la mbay\u00e1, como tambi\u00e9n el vestido y el no sufrir cejas, etc., pero son amigu\u00edsimos de pintarse y ponen en ello m\u00e1s estudio que los dem\u00e1s b\u00e1rbaros. Cortan el pelo horizontalmente a media frente, se afeitan una grande media luna o semic\u00edrculo sobre cada oreja y el pelo de atr\u00e1s cae flotante. Algunos se rapan toda la cabeza menos un mech\u00f3n a la mahometana, y otros afeitan todo lo que est\u00e1 delante de la sutura coronal o la mitad anterior de la cabeza. Visten como los dem\u00e1s. Antes de casarse ajustan con la mujer y sus parientes el modo con que han de vivir y tratarse, y haciendo alg\u00fan regalito a la novia queda concluido el matrimonio que lo verifican las mujeres a los ocho o nueve a\u00f1os y los varones a los veinte. Aunque com\u00fanmente s\u00f3lo tienen una mujer, los caciques y acomodados toman las que quieren. El repudio es libre a ambos sexos, como en los anteriores. Al ad\u00faltero matan los parientes y el marido, pero no castigan a la mujer. Dicen muchas que las mujeres son poqu\u00edsimo fecundas y atribuyen la esterilidad a ciertos artificios que ellas saben practicar en el momento en que deb\u00edan concebir, pero yo me atengo a lo que aseguran otros y es que algunas madres entierran vivos a los hijos, menos uno o dos, en el momento que nacen. Algunos me han asegurado que habi\u00e9ndolos querido comprar no los han vendido las madres por precio alguno, prefiriendo enterrarlos. Esta pr\u00e1ctica parece posterior al a\u00f1o de 1772, y es cre\u00edble que luego ser\u00e1 general como lo es entre los mbay\u00e1 el abortarlos. Suelen castigar las demas\u00edas de los hijos, cosa que aqu\u00ed no hace ning\u00fan b\u00e1rbaro. El empleo del pay o m\u00e9dico es ejercido por mujeres en los t\u00e9rminos que los anteriores. Tienen las mismas consideraciones para con sus caciques que los mbay\u00e1, y disponen que todos los que nacen cuando uno de sus hijos sean vasallos de \u00e9ste. Entierran sus difuntos despu\u00e9s de haberlos llorado bien a la puerta de casa, para tenerlos m\u00e1s presentes seg\u00fan dicen. Son un poco menos borrachos que los payagu\u00e1 y mbay\u00e1, a quienes en lo dem\u00e1s se parecen, pero las mujeres son las menos feas, m\u00e1s aseadas, f\u00e1ciles, cari\u00f1osas, y de buen cuerpo y agilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, no hay ley alguna. Los pleitos se deciden entre partes. No tienen culto ni adoraci\u00f3n. Si se les pregunta dicen que hay un Dios que tiene cuerpo y que castiga a los malos y premia a los buenos, pero que no hay acci\u00f3n mala y que todos los guan\u00e1 se salvan. Uno que entiende su idioma me asegura que es diferent\u00edsimo de todos y que no hay voz que signifique cosa de culto, adoraci\u00f3n, cortes\u00eda, ni atenci\u00f3n. Sin embargo, se advierte que al ver la luna nueva dan alaridos alegres y cachetes al aire para que les d\u00e9 buenas venturas en su duraci\u00f3n. Lo mismo hacen cuando aparecen las pl\u00e9yadas, porque les anuncian que sus ch\u00e1caras empezar\u00e1n a dar en breve. En cierto tiempo del a\u00f1o salen los muchachos al campo y vuelven en ayunas al anochecer, en procesi\u00f3n silenciosa, al pueblo, donde hay pronta una fogata en que se calientan un poco las espaldas y luego les punzan los brazos con un hueso y les dan porotos y ma\u00edz hervido, y cada uno va a su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son los guan\u00e1 pac\u00edficos y d\u00f3ciles, sufren con paciencia que los mbay\u00e1 del oeste o guaz\u00fa se introduzcan temporadas en sus pa\u00edses y que les roben lo mejor que hallan en sus labranzas y casas. No s\u00f3lo esto, sino que voluntariamente dejan su patria abandonada y van a mezclarse con los mbay\u00e1 en todas partes, y all\u00ed chacarean sin m\u00e1s estipendio que los favores que reciben de las mujeres y el gusto de montar caballos que no tienen en su patria. Los vanos y fieros mbay\u00e1, en vista de estas cosas, se creen se\u00f1ores de los guan\u00e1, y dicen siempre que \u00e9stos son sus esclavos. Esta supuesta esclavitud se reduce a nada, porque ni el mbay\u00e1 tiene que mandar y el guan\u00e1 se va cuando se cans\u00f3 de disfrutar a su se\u00f1ora o se le antoja. En lo poco que cultivan tienen ellos la misma parte que los que se figuran due\u00f1os. Sin embargo, es admirable la conducta del guan\u00e1 en estas cosas, mucho m\u00e1s siendo diez veces m\u00e1s numerosos que los mbay\u00e1 y de la misma talla, armados de las mismas lanzas, macanas o garrotes, flechas y de igual esp\u00edritu, y sin m\u00e1s diferencia que la de no tener caballos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n es admirable que pidan licencia a los mbay\u00e1 para venir en tropas a pie a esta provincia y capital con el fin de alquilar su trabajo para cosas de agricultura y de marina, en lo cual no se ajustan a jornal sino por un tanto la obra que se les pide, acreditando en ello su genio laborioso. Muchos de \u00e9stos se bautizan voluntariamente, otros se quedan toda la vida, pero la mayor parte vuelve a su patria con las alhajuelas o prendas que ha adquirido, que por lo com\u00fan les quitan los mbay\u00e1 al paso si no les hurtan en el camino, en cuyo caso se las roban los mbay\u00e1 del oeste. Por lo com\u00fan vienen de la naci\u00f3n Echoalad\u00ed y no traen sino rar\u00edsima mujer, y \u00e9sta es la causa principal de su regreso y de que se les atribuya alguna propensi\u00f3n al pecado nefando. Jam\u00e1s estamos aqu\u00ed, y en toda la provincia son muchas tropas o tolder\u00edas de estos guan\u00e1, y no faltan gentes de poder que, con fines particulares, solicitan de tanto en tanto que se arrojen de la provincia alegando que son ladrones de ch\u00e1caras, y yo he visto mandar que no vengan y que se echen fuera y tambi\u00e9n que no se les admita si no traen permiso de los mbay\u00e1, que son todas cosas indecorosas, contrarias a la humanidad, a la pol\u00edtica, y felicidad de esta provincia y del estado, a la religi\u00f3n y a la civilizaci\u00f3n de estos b\u00e1rbaros. Los peque\u00f1os robos que se les imputan jam\u00e1s se les han justificado y, cuando fuesen ciertos, en el mismo caso est\u00e1n los guaran\u00ed reducidos y los mbay\u00e1 negros y mulatos. Adem\u00e1s de que los guan\u00e1, que por lo com\u00fan vienen con sus armas, las entregan y depositan en cualquiera justicia que se las pide, jam\u00e1s han usado de ellas contra nosotros y se sujetan al castigo con mayor resignaci\u00f3n que los de esta provincia. Por fortuna estas \u00f3rdenes de expulsi\u00f3n no han sido suficientes para que nos abandonen los laboriosos guan\u00e1, cuyas peregrinaciones deb\u00eda fomentar el gobierno declar\u00e1ndose su protector y auxiliando con embarcaciones y otros medios a todos los que se presentasen en la Concepci\u00f3n, a\u00f1adiendo algunos regalitos a los que trajesen mujeres y familias para que no tuviesen motivo de regresar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son muchas las reducciones que en estos \u00faltimos tiempos se han fundado de estos b\u00e1rbaros, ya en su pa\u00eds propio y ya en la banda oriental del r\u00edo Paraguay. Cualquier fraile que ha ido a su tierra ha sacado de sus pueblos, voluntariamente, cuantas familias ha querido. Actualmente, en veintisiete de febrero de 1788, el padre lector fray Pedro Bartolom\u00e9, franciscano, fund\u00f3 una en Tacuat\u00ed en la latitud de 23\u00ba 26&#8242; 16&#8243; y 1\u00ba 1&#8242; 35 de longitud, como seiscientas varas al sur del r\u00edo Ipan\u00e9, en cuyas inmediaciones creo que estuvo fundado el pueblo de Atyr\u00e1. Consta de cerca de quinientas almas, las cuales, con su cacique Suyca, solicitaron ser transferidos e incorporados al diminuto pueblo de Itap\u00e9, y habi\u00e9ndoseles concedido el permiso no han verificado su proposici\u00f3n porque el cura de Bel\u00e9n y el cacique de los mayab\u00e1, junto con \u00e9stos, han puesto mil cosas en la cabeza a los guan\u00e1 y los han determinado a quedar en dicho Tacuat\u00ed, donde no pueden subsistir porque los mbay\u00e1 se mezclan con ellos y les roban y comen cuanto tienen, que es la causa porque no han subsistido las anteriores ni subsistir\u00e1n jam\u00e1s en dichos parajes.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios lenguas y otros<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Paucke_Flori\u00e1n_-_Bajando_Miel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Paucke_Flori\u00e1n_-_Bajando_Miel\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Paucke_Flori\u00e1n_-_Bajando_Miel-300x241.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"241\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Bajando la miel de Flori\u00e1n Pauke<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viven los b\u00e1rbaros lenguas al oeste del r\u00edo Paraguay y al sur de los guan\u00e1. Son indios de a caballo y, por consiguiente, es dif\u00edcil su reducci\u00f3n y el contener sus pirater\u00edas. Nada cultivan y viven de lo que cazan y roban, y de las palmas y frutas silvestres. Usan lanzas, macanas y flechas que son comunes a todo indio. Hacen siempre la guerra como los anteriores, esto es por sorpresa y jam\u00e1s de otro modo, matando los adultos y adoptando las mujeres y muchachos. No tienen domicilio fijo y bajan m\u00e1s al sur de la Asunci\u00f3n. Son crueles enemigos de los mbay\u00e1, payagu\u00e1 y espa\u00f1oles. Viven debajo de esteras como los mbay\u00e1, a quienes se parecen en el color, traje, tallas, en arrancarse las cejas, etc., en no usar la poligamia, en no tener culto ni ley civil, pero su idioma es diferente y sin conexi\u00f3n con los de por ac\u00e1. El pelo de delante lo cortan horizontalmente a media frente, y todo el restante flota libremente y lo cortan de modo que pasa poco de los hombros y espalda. Sus orejas son tan largas que casi tocan los hombros, a causa de un agujero que hacen en cada una, tan grande que, sin tener cosa alguna que lo dilate, es larga dieciocho l\u00edneas y ancho tres. Meten por \u00e9l un palo de m\u00e1s de dos pulgadas de di\u00e1metro, una roldana o garrucha que algunas veces se quitan y hacen rodar para entretener a los muchachos. Pudiera sospecharse que descienden de los antiguos orejones que habitaban la isla del Para\u00edso situada en el r\u00edo Paraguay. Cuando son muchachos dicho agujero no es muy grande, pero lo van toda la vida agrandando poniendo dentro cosas que lo dilaten. El barbote es tambi\u00e9n muy particular y diverso a los precedentes. Se reduce a un perfecto semic\u00edrculo de dieciocho l\u00edneas de di\u00e1metro hecho de una tabla delgada, cuyo di\u00e1metro introducen en una cortadura horizontal que tiene el labio inferior atraves\u00e1ndolo hasta la base de los dientes, el cual lo van agrandando desde la ni\u00f1ez como el agujero de las orejas. Como dicho barbote tiene alguna semejanza con la lengua que asoma por la boca, es cre\u00edble que de aqu\u00ed han tomado el nombre de lenguas. Su total de almas es veintiuno, seg\u00fan consta de su padr\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n practicaban la barbaridad de no criar sino el \u00faltimo hijo o hija, abortando los restantes seg\u00fan dije de los mbay\u00e1. Sucede algunas veces que las mujeres cr\u00edan un hijo que creyera el \u00faltimo y no lo es, pero nada se adelanta en ello porque abortan el concebido despu\u00e9s. Estos casos son raros porque no dan vida a ning\u00fan hijo hasta que se conocen viejas, y adem\u00e1s le dan mama hasta los doce a\u00f1os si hay leche. Esta pr\u00e1ctica, que es hoy inviolablemente observada por todos los b\u00e1rbaros que hay en el Chaco al norte del r\u00edo Pilcomayo, menos por los guan\u00e1 y papagu\u00e1, es muy moderna, seg\u00fan infiero de que nadie ha hablado de ella, y acabar\u00e1 con todas estas gentes en poco tiempo, que podremos fijar por el c\u00e1lculo siguiente: supongamos que cada mujer conciba y para el \u00faltimo hijo a los cuarenta y siete a\u00f1os de edad, por cada ocho matrimonios de los actuales s\u00f3lo resultar\u00edan ocho hijos. De \u00e9stos habr\u00e1n muerto cuatro sin cumplir los ocho a\u00f1os y de los cuatro restantes s\u00f3lo dos llegar\u00e1n a los cuarenta y uno de edad, que es cuando han de procrear el \u00faltimo hijo o hija. Estas aserciones se fundan en la tabla de la probabilidad de la vida calculada por el conde de Buffon. Dichos dos individuos que llegaron a los cuarenta y un a\u00f1os de edad s\u00f3lo procrea uno, que es la segunda generaci\u00f3n, y siendo la primera de ocho se ve que las generaciones forman una serie tal que cada t\u00e9rmino o generaci\u00f3n es la octava parte de la que la precedi\u00f3. Esto es, que si las actuales naciones que siguen dicha b\u00e1rbara pr\u00e1ctica componen hoy doce mil almas o seis mil matrimonios, su primera generaci\u00f3n ser\u00e1 de seis mil, la siguiente de setecientos cincuenta, la tercera de noventa y cuatro, que puede reputarse por nada, de modo que a los ochenta y dos a\u00f1os contados desde hoy el n\u00famero de estas gentes habr\u00e1 casi completamente desaparecido. Lo \u00fanico que puede oponerse a esta cuenta es que las mujeres aqu\u00ed dejan de parir, y por consiguiente paren y cr\u00edan el \u00faltimo hijo, a los treinta y dos a\u00f1os de edad, pero en compensaci\u00f3n puede tenerse presente que hay bastantes infecundas, que muchas abortan el \u00faltimo figur\u00e1ndose que no lo ser\u00e1, y que entre b\u00e1rbaros mueren muchos por falta de alimento, auxilios y cuidado, con todos los imperfectos; de modo que la probabilidad de la vida entre ellos es menor que entre nosotros y de lo que supone mi c\u00e1lculo, sin embargo es preciso confesar que son gente robust\u00edsima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la cosa m\u00e1s lastimosa que por esta diab\u00f3lica pr\u00e1ctica perezcan estas gentes tan bizarras y elegantes, que en mi juicio son la mejor casta de los descendientes de Ad\u00e1n, y no es menos sensible el que no haya medio de embarazarlo porque el de la fuerza abierta es insuficiente para con unos b\u00e1rbaros errantes en dilatad\u00edsimos y desconocidos pa\u00edses, que corren con facilidad como que est\u00e1n m\u00e1s bien montados que nosotros; el de formar poblaciones para limitar sus correr\u00edas y estrech\u00e1ndolos obligarles a recibir la ley, \u00e9ste es m\u00e1s largo de lo que es menester y s\u00f3lo surtir\u00eda efecto cuando ya no existiesen. El medio de la persuasi\u00f3n es absolutamente in\u00fatil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda muy del caso que llegasen a saber los extranjeros la noticia de esta barbaridad, para que de aqu\u00ed a pocos a\u00f1os, cuando nos vean pac\u00edficos poseedores del Chaco y a \u00e9ste desierto, no se deleiten en acriminar, como suelen, sin fundamento diciendo que los b\u00e1rbaros que hasta ahora nos han disputado su posesi\u00f3n han desaparecido a esfuerzos de nuestras atrocidades. Yo no s\u00e9 c\u00f3mo acomodar dicha pr\u00e1ctica con lo que se dice, com\u00fanmente, de que el amor a los hijos est\u00e1 impreso en el coraz\u00f3n del hombre y de las fieras, lo que estos b\u00e1rbaros nos dan a entender es que dicho amor es ficticio. Pero dejando las reflexiones que este hecho sugiere, me contento con advertir a los espa\u00f1oles que se preparen para reedificar sus antiguas poblaciones destruidas en el Chaco, y para tomar posesi\u00f3n tranquila y perpetuamente de este dilatad\u00edsimo pa\u00eds tan disputado hasta aqu\u00ed por multitud de hombres, los bravos guerreros y aventajados de toda la Am\u00e9rica. De aqu\u00ed a pocos a\u00f1os ganados sin cuenta, dom\u00e9sticos y silvestres, poblar\u00e1n, estos inmensos campos donde veremos innumerables pilas de cueros, y la comunicaci\u00f3n directa de esta provincia y el Per\u00fa, tan solicitada de los antiguos como olvidada de los modernos, estar\u00e1 franca y abierta para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La descripci\u00f3n de los lenguas debe servir, sin quitar ni poner, para los guaycur\u00fa, enimag\u00e1 y machicuy. As\u00ed s\u00f3lo a\u00f1adir\u00e9 de ellos pocas palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque por ignorancia se ha dado generalmente, en esta provincia, el nombre de guaycur\u00fa a todos los b\u00e1rbaros del Chaco hubo una naci\u00f3n con dicho nombre e idioma particular, en la cual la mencionada b\u00e1rbara pr\u00e1ctica ha hecho tal estrago que hoy s\u00f3lo existe un var\u00f3n de talla agigantada agregado a los enimag\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naci\u00f3n enimag\u00e1, numerosa y guerrera, que domin\u00f3 gran parte del Chaco y tuvo mucho tiempo en esclavitud a la mbay\u00e1, seg\u00fan consta de su tradici\u00f3n, hoy se halla reducida a treinta y siete varones de diez a\u00f1os arriba, seg\u00fan consta del padr\u00f3n que acaba de hacer don Francisco Amancio Gonz\u00e1lez, su domicilio se extiende desde el r\u00edo Confuso para el norte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naci\u00f3n machicuy tiene hoy ciento cincuenta soldados en cuatro tolder\u00edas o parcialidades que a veces se juntan con los enimag\u00e1 y a veces se separan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naci\u00f3n caay\u00e9, seg\u00fan cuentan los machicuy, tiene igual n\u00famero de gentes que la machicuy, habita las cabeceras del r\u00edo Confuso, es pac\u00edfica, no hace jam\u00e1s la guerra ni se la hacen, habita en cuevas que excava bajo la tierra, es estacionaria y va completamente desnuda, su nombre significa habitador de cuevas y quiz\u00e1s ser\u00e1n restos de los comechingones que se hallaron en C\u00f3rdoba del Tucum\u00e1n. No he podido averiguar sus restantes costumbres. Los enimag\u00e1 y machicuy me han dado las referidas noticias y a\u00f1aden que sus pr\u00e1cticas y usos son las mismas que ellos practican, pero esto no puede ser respecto a quien siendo estacionario y de a pie no pueden vivir de la caza, y precisamente han de conocer alguna agricultura. Su corto n\u00famero hace sospechar que sus mujeres tambi\u00e9n abortan los hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las noticias mencionadas hasta aqu\u00ed son muy positivas, pues que en estos \u00faltimos a\u00f1os hemos tenido ocasi\u00f3n de tratar a satisfacci\u00f3n y de empadronar a casi todas las naciones, pero las que voy a mencionar no son tan fijas y son \u00fanicamente deducidas de las mejores combinaciones que he podido hacer de las relaciones que he adquirido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al occidente de los mbay\u00e1 occidentales o guaz\u00fa se halla una naci\u00f3n llamada por los mbay\u00e1 \u00abninoquigla\u00bb. Los mismos dicen que habitan los bosques en peque\u00f1as tropillas como las fieras errantes, sin toldos ni cabalgaduras. Alguna vez se acercan furtivamente a los mbay\u00e1 y les roban lo que pueden. Todo lo dem\u00e1s se ignora. Me persuado que son de casta guaran\u00ed o de la de los chiquitos, esto es, cuatro pulgadas y media inferior a la de los mbay\u00e1, enimag\u00e1, etc. Lo poco que he hablado de los ninoquigla manifiesta que se parecen a los tupy que describir\u00e9 luego. He aqu\u00ed toda la poblaci\u00f3n del Chaco desde el Pilcomayo para el norte, por lo menos aqu\u00ed no vemos, ni los b\u00e1rbaros que todo lo corren nos dan noticia de otras naciones, sino de la chiriguana que es guaran\u00ed, de quien no hablo porque hall\u00e1ndose muy al occidente y retirados carezco de buenas noticias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al sur del Pilcomayo viven los tobas, mbocov\u00ed, pitalac\u00e1 y abipones. De todos hay reducciones principiadas en esta provincia, en Corrientes y Santa Fe, pero gran parte de ellos subsiste errantes como los lenguas, viviendo de lo que da el campo y de las mulas que roban en Santa-Fe para venderlas en el Paraguay. Su talla y vigor es algo inferior a la de los mbay\u00e1 y lenguas, a quienes se parecen en lo sustancial, pero difieren en los idiomas y en que todav\u00eda no han adoptado la barbaridad de abortar los hijos. Sin embargo, son poco fecundas sus mujeres, como las de todos los indios, y como jam\u00e1s desmaman los muchachos esto tambi\u00e9n embaraza la concepci\u00f3n. No falta quien diga que algunas mujeres han empezado a abortar como las lenguas. No tengo noticias ciertas del n\u00famero de estos indios pero estoy persuadido que todos los b\u00e1rbaros del sur del Pilcomayo no componen mil trescientas almas, no incluyendo en este n\u00famero los que existen en las reducciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La siguiente tabla explica los b\u00e1rbaros que hoy pueblan el famoso Chaco, pero es preciso advertir que quiz\u00e1s habr\u00e1 en \u00e9l alguna otra naci\u00f3n muy occidental de quien no he tenido noticia.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Tabla de la actual poblaci\u00f3n del Chaco<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<table border=\"2\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"10\" width=\"95%\">\n<tbody>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td align=\"CENTER\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Naciones<\/strong><\/span><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Talla media<\/strong><\/span><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Almas<\/strong><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Payagu\u00e1s<\/td>\n<td align=\"CENTER\">seis pies, media pulgada<\/td>\n<td align=\"CENTER\">350<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Mbay\u00e1s<\/td>\n<td><\/td>\n<td align=\"CENTER\">1.800<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Guan\u00e1s<\/td>\n<td align=\"CENTER\">seis pies, una pulgada y media<\/td>\n<td align=\"CENTER\">19.000<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Lenguas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">\u00ab<\/td>\n<td align=\"CENTER\">21<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Guaycurus<\/td>\n<td align=\"CENTER\">\u00ab<\/td>\n<td align=\"CENTER\">1<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Enimagas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">\u00ab<\/td>\n<td align=\"CENTER\">80<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Machicuys<\/td>\n<td align=\"CENTER\">\u00ab<\/td>\n<td align=\"CENTER\">450<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Caayes<\/td>\n<td><\/td>\n<td align=\"CENTER\">450<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td colspan=\"3\">Ninoquiglas<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td colspan=\"3\">Chiriguanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Tobas, mbocobis, pitilac\u00e1s, y avipones<\/td>\n<td align=\"CENTER\">seis pies, media pulgada<\/td>\n<td align=\"CENTER\">1.300<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acab\u00e9 la descripci\u00f3n de las naciones del Chaco que quiz\u00e1s ser\u00e1 incre\u00edble a los que hayan le\u00eddo u o\u00eddo lo que de ellas se ha ponderado por los gobernadores y jesuitas. Yo puedo asegurar que nadie ha investigado m\u00e1s sobre el particular y que creo que hablo con m\u00e1s fundamento que el, que han tenido otros, quienes podr\u00edan contener sus ponderaciones con s\u00f3lo reflexionar que es imposible haber multitud donde no hay agricultura, comercio, ni ganados ni otro alimento que la caza y frutas. Adem\u00e1s de que el ej\u00e9rcito m\u00e1s numeroso que los b\u00e1rbaros han pasado al este del r\u00edo Paraguay, de muchos a\u00f1os a esta parte, se compon\u00eda de s\u00f3lo treinta y dos guerreros, los cuales fueron destruidos en el Tiviquary. El actual gobernador se propuso castigar a los lenguas y me pregunt\u00f3 qu\u00e9 soldados necesitaba para ello y le dije que treinta, le parecieron pocos y los aument\u00f3 hasta sesenta poco m\u00e1s o menos. Los pas\u00f3 al Chaco y toda la provincia declam\u00f3 contra esta temeraria disposici\u00f3n, maldiciendo mi dictamen, que public\u00f3 el gobernador para disculparse, lloraba la muerte de la expedici\u00f3n; pero sucedi\u00f3 que cogieron a toda la naci\u00f3n lengua de sorpresa sin tirar un tiro y la hallaron de veinti\u00fan almas. Del mismo modo se lamentaban de m\u00ed cuando entr\u00e9 en el Chaco por el Pilcomayo con tan poca gente como queda dicho. El abultar tanto el n\u00famero de indios siempre ha tenido por fundamento la ignorancia y poca reflexi\u00f3n, y m\u00e1s que todo los intereses particulares. Tambi\u00e9n ha contribuido el que, siendo errantes, se dejan ver en todas partes y se cuenta arbitrariamente m\u00e1s naciones de las que pueden anotarse en las cartas, dando a cada una el n\u00famero de indios que tienen todas juntas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de escribir lo que precede me envi\u00f3 las siguientes noticias don Francisco Amancio Gonz\u00e1lez, \u00fanico sujeto instruido en estas cosas e inteligente en las lenguas enimag\u00e1, machicuy y lengua, el cual ha formado de estos b\u00e1rbaros una reducci\u00f3n en el Chaco a sus expensas y movido de celo apost\u00f3lico:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de todo, debe tenerse entendido que no hay en el Chaco ni la cent\u00e9sima parte de las naciones que se describen en los mapas e historias, ni tampoco es cierta la casi infinita numerosidad que aseveran sin fundamento, pues el d\u00eda de hoy no hay noticia ni aun memoria de los infinitos nombres y naciones fingidas o pintadas, creyendo firmemente que los mapistas y relacionarios numeran diez o doce por cada una, conforme a las diferentes lenguas en que los hablaron; como yo pudiera hacerlo ahora hablando de los lenguas a quienes los payagu\u00e1 llaman cadul\u00fa. Los mismos lenguas se nombran jugadfechy. Los tobas los llaman cocoloth. Los machicuy, etabosl\u00e9 y los enimag\u00e1, cochabot, que parecen seis naciones siendo una sola y tan diminuta que no tiene diecis\u00e9is varones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por segundo ejemplo, vaya la naci\u00f3n machicuy, la m\u00e1s numerosa en el d\u00eda, repartida en cuatro tolder\u00edas. A \u00e9stos llaman los lenguas \u00abmascoy\u00bb, en su idioma propio se dicen \u00abcabanatayth\u00bb. El primer toldo se llama jugtg\u00e9, el segundo cabaytiget, el tercero heynchaget y el cuarto yuanabay\u00e9, que parecen siete naciones no siendo m\u00e1s que una en sus cuatro divisiones, cuyo n\u00famero total no llega a doscientos soldados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pluralidad de tolder\u00edas es otro enga\u00f1o a\u00fan mayor, porque pintan por toldos todos aquellos parajes en que suelen habitar por tiempos en el distrito que cada uno tiene asignado; y teniendo cada toldo o parcialidad m\u00e1s de doce sitios, se cuentan m\u00e1s de cuarenta y ocho a s\u00f3lo la naci\u00f3n machicuy que s\u00f3lo tiene cuatro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo confieso que antes ser\u00edan m\u00e1s numerosas las naciones, que ahora est\u00e1n menoscabadas con la abortaci\u00f3n de todas las pre\u00f1adas, costumbre ya introducida en todas. Esta noticia sirve para desechar el terror que ha causado la multitud fabulosa, y como verdad lo firmo. Francisco Amancio Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios tupys<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber hablado de los m\u00e1s sanos, robustos, vigorosos, bizarros y elegantes hijos de Ad\u00e1n, es preciso tratar de otras castas de talla cuatro pulgadas y media m\u00e1s baja, rid\u00edcula, cuadrada y pusil\u00e1nime, que son los tupy y guarany.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llaman tupys y tambi\u00e9n caribes o comedores de carne humana a una naci\u00f3n que parece aislada y sin conexi\u00f3n con las otras, de la cual no tengo m\u00e1s noticias que las siguientes. Habita los espesos y casi impenetrables bosques que hay entre los pueblos de San Xavier y Santo \u00c1ngel. Ignoro hasta d\u00f3nde extienden por el este y norte, pero se sabe que los hay en la costa oriental del Uruguay desde San Xavier hasta los 27\u00ba 23&#8242; de latitud, y que no los hay al occidente de dicho r\u00edo Uruguay. Su n\u00famero no puede ser considerable si atendemos a sus medios de subsistir. Sin embargo, los guaran\u00ed les tienen tal temor que han despoblado la estancia llamada del Gasto, situada en la banda opuesta del r\u00edo, inmediata al pueblo de San Xavier, y han abandonado el camino que antes comunicaba directamente dicho pueblo y el de Santo \u00c1ngel. No hay cosa que infunda m\u00e1s miedo que la voz de que el enemigo come los muertos, como si al difunto le doliese la masticaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuentan de estos indios, los que los han visto, que el color es de indio. Su figura baja y fea, que traen el labio inferior dividido verticalmente en dos, lo que les dificulta toda la pronunciaci\u00f3n, y algunos a\u00f1aden que no tienen idioma, infiri\u00e9ndolo de que habiendo cogido dos en diversas ocasiones fueron llevados a los pueblos donde no se consigui\u00f3 o\u00edrles hablar ni hacerles comer hasta que murieron de hambre. Algunas veces se han dejado ver, en corto n\u00famero, en la orilla del Uruguay frente de San Xavier, y se ha notado que daban muchos alaridos por el t\u00e9rmino que los dan los lobos, sin que se conociese que articulaban palabras, pero jam\u00e1s han atacado a los pueblos ni aun a los indios, y es cosa precisa que sean cobardes como todos los hombres que siempre est\u00e1n ocultos. La opini\u00f3n de que son antrop\u00f3fagos creo que no est\u00e1 bien fundada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siembran ni cultivan, se duda que usen toldos o tiendas de esteras, viven de la miel, frutas silvestres y caza. Van a pie, son errantes, no pescadores, y no salen de las mayores espesuras. Van completamente desnudos, llevando siempre un cesto amarrado con una cuerda a la cabeza, que descarga en la espalda donde ponen su cosas y lo que encuentran. Sus armas son flechas cortas y cachiporras cortas y gruesas. Yo he visto estas armas y el cesto, que era muy aseado y bien tejido de una ca\u00f1ita llamada tacuaremb\u00f3, que se enreda y abunda mucho en los bosques. Tambi\u00e9n he visto una de sus hachas que se reduc\u00eda a un guijarro largo y no grueso metido en la hendidura de un mango, pero su filo era tan grueso y sin afilar que parec\u00eda imposible poder contar con ella.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios guayan\u00e1s<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las noticias que he adquirido me precisan a hacer de ellos dos clases. La primera habita los bosques occidentales del r\u00edo Uruguay desde el r\u00edo Guayray para el norte, sin que yo sepa sus restantes linderos ni su n\u00famero. Dicen los que los han visto y tratado que su semblante es alegre, que cr\u00edan barbas, siendo en esto \u00fanicos entre estos b\u00e1rbaros, que son flacos, de bella estatura y proporciones, que algunos tienen ojos azules, los restantes negros, que aunque su color no pueda decirse blanco lo es respecto a los dem\u00e1s indios, que son de a pie, que su vestido se reduce a una venda que ci\u00f1e la frente y es hecha de plumas tejidas con hilo, que aprecian mucho las plumas rojas, que son pac\u00edficos y afables, que siembran ma\u00edz, calabazas y otras legumbres, aunque su alimento principal es la caza, miel y frutas, que no son pescadores, que temen mucho al agua, que dan buena acogida a los guaran\u00eds, que van a beneficiar la yerba, que usan arcos de once palmos de longitud con flechas de ocho hechas con puntas de madera y leng\u00fcetas en ambos costados o en uno solamente, que no hablan ni entienden el guaran\u00ed, que su idioma se parece a los gritos de perro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas noticias las apunt\u00f3 el jefe portugu\u00e9s que trat\u00f3 a estos b\u00e1rbaros en 1759 cuando iba demarcando los l\u00edmites, y a\u00f1ade que usan la sangr\u00eda en sus dolencias infiri\u00e9ndolo de la multitud de cicatrices que advirti\u00f3 repartidas en todo el cuerpo. En esto padeci\u00f3 equivocaci\u00f3n pues dichas cicatrices son comunes a otros b\u00e1rbaros que se las hacen en sus fiestas seg\u00fan queda dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suponiendo cierta esta relaci\u00f3n, podremos sospechar en vista de su talla, idioma y cicatrices, que tienen el mismo origen que los del Chaco. La venda los aproxima a los minuanes y charr\u00faas, pero el color y los ojos los separan de unos y otros. Las armas y bella \u00edndole son las mismas que las de los monteses o caagu\u00e1s, de quienes hablar\u00e9 luego, pero la talla, color, semblante e idioma los apartan mucho. Como quiera, no habi\u00e9ndolos visto ni hall\u00e1ndome en el estado de determinar la carta a que pertenecen, concluir\u00e9 la conversaci\u00f3n con la conjetura del mencionado portugu\u00e9s de que estos b\u00e1rbaros son mestizos de paulistas y guayan\u00e1, corrobor\u00e1ndola con la noticia de que la naci\u00f3n guayan\u00e1 fue muy perseguida de los paulistas y la que les mereci\u00f3 particular aprecio entre todas; quiz\u00e1s en esta mezcla entrar\u00edan algunos charr\u00faas, porque los portugueses han encastado con todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda clase de guayan\u00e1 es indubitablemente guaran\u00ed, porque as\u00ed lo justifican plenamente su idioma, su baja, triste cuadrada y fea figura, que regulo de cinco pies y nueve pulgadas espa\u00f1olas. Habitan los bosques de ambas costas del Paran\u00e1, empezando sobre el r\u00edo Caraguarap\u00e9 y dilat\u00e1ndose por el r\u00edo Monday hasta unir con los caagu\u00e1s, y por la banda del este desde poco m\u00e1s arriba del pueblo de Corpus hasta el r\u00edo Yguaz\u00fa o Curitiba, ignorando los dem\u00e1s linderos. Sus cacicazgos se componen de cuatro a seis familias. Usan barbote como los antiguos guaran\u00ed, aunque ignoro su forma. Algunos usan canoas y pescan. Siembran ma\u00edz, calabazas, etc., pero la principal comida es la miel, frutas y caza. Son tan d\u00f3ciles y de bella \u00edndole que regalan y ayudan a los guaran\u00ed reducidos que van a beneficiar la yerba, recibiendo en pago cualesquiera andrajos y herramientas, de modo que no tienen m\u00e1s vestido que el adquirido por este medio. Son pusil\u00e1nimes, llevan en la cabeza una corona como nuestros cl\u00e9rigos, de quienes habr\u00e1n tomado la moda. Son pac\u00edficos, sin embargo tienen lanzas y flechas. Son de a pie y carecen de religi\u00f3n y de leyes. Los jesuitas atrajeron algunos a sus pueblos donde hoy subsisten. Hoy hay una reducci\u00f3n principiada de que habl\u00e9, pero no subsistir\u00e1 si no se toma el expediente jesu\u00edtico con que se fund\u00f3 San Joaqu\u00edn; y aun esto tiene el inconveniente de que en sus tierras no hay campos para ganados, pero en cambio hay muchos yerbales.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios monteses o caagu\u00e1s<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia las cabeceras del r\u00edo Ygatim\u00ed hay veintid\u00f3s tolder\u00edas peque\u00f1as de esta naci\u00f3n que se extiende por los montes que median entre los r\u00edos Paran\u00e1 y Paraguay hasta cerca de los campos de Xerez, como tambi\u00e9n por toda la, impropiamente, llamada cordillera de Maracay\u00fa y por la costa oriental del r\u00edo Paran\u00e1 y orilla de los r\u00edos Xexuy y Aguaray, y hasta los pueblos de Curuguaty, San Joaqu\u00edn, y San Estanislao est\u00e1n rodeados de ellos. Ignoro el n\u00famero de estas gentes pero ocupan mucho pa\u00eds, todo montuoso y lleno de \u00e1rboles de yerba paraguaya. Cuanto acabo de referir de la segunda clase de guayan\u00e1 debe tenerse aqu\u00ed por repetido, pues que son la misma naci\u00f3n aunque tienen diverso nombre; aunque carecen de religi\u00f3n y leyes tienen alguna noticia del cristianismo adquirida por los indios desertores de San Joaqu\u00edn y San Estanislao, y quiz\u00e1s m\u00e1s antiguas porque hay entre ellos descendientes de los que fueron cristianos en los pueblos de Xexuy, Perico, Maracay\u00e1, Tereca\u00f1\u00ed, Ybyrapariy\u00e1 y Candelaria, que fueron asolados y muchos de sus indios huyeron a los bosques. La mitad de los pueblos de San Joaqu\u00edn y San Estanislao son de estos indios, cuya casta se ha conservado porque lo fragoso de sus habitaciones no ha permitido la entrada a los paulistas y guaycur\u00fa o Chaque\u00f1os. Son tan pusil\u00e1nimes que jam\u00e1s hacen la guerra. Sus mayores hostilidades se reducen a quemar furtivamente la yerba que han hecho los espa\u00f1oles cuando la hallan abandonada y beneficiada en parajes que a ellos les incomoda. Por lo com\u00fan insin\u00faan este disgusto atravesando de noche ramas en las sendas. En muchas ocasiones salen a ofrecerse a los espa\u00f1oles para que los ocupen en sus beneficios, pidiendo por su trabajo abalorios y herramientas, pero antes suelen explorar la voluntad de los espa\u00f1oles, porque muchas veces los han enga\u00f1ado en los tratos y otras los han tra\u00eddo por fuerza a la provincia, donde al momento piden el bautismo y no quieren volver a su patria. Su barbote es una muletilla de goma muy transparente larga seis pulgadas y cuatro l\u00edneas de di\u00e1metro. Se pintan mucho y las mujeres llevan muchas l\u00edneas moradas verticales y paralelas que caen desde el pelo hasta el plano horizontal que pasa por las ventanas del olfato. Sus armas son id\u00e9nticas a las de los guayan\u00e1 de primera clase.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Comparaci\u00f3n de los indios del Chaco con los guaran\u00ed<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque todav\u00eda no he tratado de los guaran\u00ed y tap\u00e9s reducidos o vasallos de S. M., como no difieren en lo f\u00edsico de los caagu\u00e1s y guayan\u00e1 de segunda clase debe saberse que entran en la parte f\u00edsica de esta comparaci\u00f3n. Despu\u00e9s hablar\u00e9 de su estado actual, civil y pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que unas naciones b\u00e1rbaras, sin instituciones de ninguna especie y reducidas al estado natural, deben parecerse mucho, particularmente las de que trato, que habitan en la misma latitud, los mismos campos horizontales, donde se producen los mismos vegetales, animales e insectos, y finalmente que pueblan las riberas de los mismos r\u00edos y que todas son ate\u00edstas. Sin embargo, las semejanzas de estas naciones no son m\u00e1s admirables que sus diferencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas se reducen a la lengua, que en todas es diferente, a la agilidad, alegr\u00eda de semblante, vigor, bizarr\u00eda y talla, en que exceden con notabil\u00edsima diferencia los mbay\u00e1, guan\u00e1 y dem\u00e1s habitantes del Chaco, con los charr\u00faa, minuanes y payagu\u00e1, a los guaran\u00ed y tap\u00e9s. Tan grande es el desprecio que aqu\u00e9llos hacen de los \u00faltimos, que si alguno de ellos mata en la guerra a un tap\u00e9 le ponen los de su naci\u00f3n un apodo equivalente a matasapo; y es cosa sabida y mil veces experimentada que una docena de los primeros ataca sin recelo a un pueblo o a cualquiera n\u00famero de guaran\u00ed, sin que \u00e9stos se hayan jam\u00e1s atrevido a combatir ni aun a mirar a los otros, no obstante de que tienen m\u00e1s caballos, ca\u00f1ones y armas de fuego. De las historias todas favorables a los guaran\u00ed consta que \u00e9stos siempre fueron lo que son, que jam\u00e1s hicieron esfuerzo considerable contra los espa\u00f1oles, que los que formaban los pueblos de Caaguaz\u00fa, Tar\u00e9, Bomboy, Perico, Ypan\u00e9, Guarambar\u00e9, Ayr\u00e1, Sexuy, Arecay\u00e1 y otros en los mismos tiempos de la conquista, no esperaron jam\u00e1s ser atacados por los del Chaco y huyeron enormes distancias. Por el contrario, las naciones chaque\u00f1as destrozaron muchas armadas, pueblos, villas y ciudades espa\u00f1olas en todos tiempos, de modo que antes de llegar aqu\u00ed los conquistadores eran pusil\u00e1nimes como hoy los guaran\u00ed, y bizarros guerreros los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiera atribuirse tan visibles diferencias al dominio espa\u00f1ol en que viven los guaran\u00ed y a la plena libertad de los otros, porque ya queda dicho que unos y otros fueron lo que son; y adem\u00e1s los guayan\u00e1 de segunda clase y los monteses son guaran\u00ed netos que est\u00e1n y han estado en libertad absoluta, y sin embargo hoy son de talla m\u00e1s baja, cuadrada y fea, y de esp\u00edritu m\u00e1s pusil\u00e1nime que los guaran\u00ed de nuestras viejas reducciones. Hagan reflexi\u00f3n a esto los que sin m\u00e1s fundamento que su capricho dicen que la talla, elegancia, esp\u00edritu y todos los bienes son resultas de la que llaman libertad y los males de la sujeci\u00f3n, y adviertan que los negros y mulatos que son esclavos, como suena en la Am\u00e9rica, son los m\u00e1s activos, vigorosos, sagaces, y los que han de poseer todos estos vastos continentes, sin que jam\u00e1s se verifique que haya una corona en cabeza de indio, mucho menos en las de los del Chaco que en breve van a desaparecer por la costumbre de abortar que no han adoptado los tap\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si estuvi\u00e9semos asegurados que los elegantes chaque\u00f1os fuesen oriundos de las partes meridionales y los guaran\u00ed de la zona t\u00f3rrida, podr\u00edamos atribuir sus diferencias a influencias del clima; pero como estos b\u00e1rbaros no conservan memorias tan remotas tampoco podremos admitir lo dicho sino como mera conjetura, de la que se seguir\u00eda tener que confesar que las tierras australes tienen m\u00e1s antig\u00fcedad de poblaci\u00f3n de la que se cree, pues sus influencias m\u00e1s perezosas en el hombre que la formaci\u00f3n de los montes, son en el d\u00eda tan sensibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He dicho que los del Chaco tienen mayor viveza y alegr\u00eda en el semblante que los guaran\u00ed, pero no se crea por esto que aqu\u00e9llos est\u00e9n siempre risue\u00f1os pues su semblante es triste y muy grave pero m\u00e1s alegre que el guaran\u00ed, el cual parece que carece de m\u00fasculos para expresar los afectos del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales semejanzas se reducen a vivir bajo esteras o malas chozas, a no sufrir m\u00e1s pelo que en la cabeza, a tener el mismo vestido o, por mejor decir, a ir casi desnudos, sin sombrero ni gorro, a pintarse, emborracharse, tener las mismas armas y modo de hacer la guerra furtiva matando a los varones adultos y cautivando y adoptando los dem\u00e1s, a traer barbote, a vivir reunidos a caciques o jefes, que en realidad no lo son, en peque\u00f1as partidas, a no ser pol\u00edgamos, ni muy carnosos, ni flacos ni enfermizos, a tener el mismo color, la cara algo plana, y las mujeres el pecho abultado, el pie y manos peque\u00f1os, escasa menstruaci\u00f3n y rayas verticales moradas de firme en la frente; a tener todas pays o m\u00e9dicos y el mismo modo de curar sus dolencias, a no conocer juego de ninguna especie, a hablar poco y s\u00f3lo preciso, y jam\u00e1s conversaciones ni juntas ociosas ni familiares, a cantar poco o nada, a ser inconstantes, falsas y pedig\u00fce\u00f1as, desconfiadas, desagradecidas, ladronas y prontas para efectuar cualquiera maldad sin que se les eche de ver en el semblante, y a no conocer la verg\u00fcenza ni el honor, ni cuidar de otra cosa que de lo presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, todas producen m\u00e1s hembras que varones, aunque esto es general en todas las castas, y no s\u00f3lo en las de aqu\u00ed sino tambi\u00e9n a todo este virreinato, y tambi\u00e9n al ganado vacuno, a los monos caray\u00e1, y aun creo que a las aves annos, pir\u00e1riguas, viudas, etc. Tambi\u00e9n se parecen en las d\u00e9biles influencias del amor, que no tienen la actividad espa\u00f1ola, jam\u00e1s se mueve por su est\u00edmulo la menor pendencia, ni las mujeres son premio del valor. Este es un asunto tan fr\u00edo como el paseo. Los pocos a\u00f1os, la perfecci\u00f3n del cuerpo, la viveza y obsequios con otras calidades tan apetecidas de nuestras mujeres andan a la par entre los indios con las canas y jorobas. Cualquiera hombre es lo mismo para las mujeres, cuyos negocios nunca prolongan un minuto la conversaci\u00f3n. Verdad es que esto no es tan absolutamente cierto de los hombres para con las mujeres pues, aunque no ri\u00f1en por ellas ni las galantean, acostumbran dar alguna preferencia, no muy buscada, a las m\u00e1s lindas. Los guan\u00e1 son los \u00fanicos que tienen algunos celos y en quienes se advierte un poco de mayor est\u00edmulo vivo, tambi\u00e9n son los menos b\u00e1rbaros y m\u00e1s numerosos y los que atienden m\u00e1s a sus mujeres e hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mencionada frialdad puede venir en parte de la superabundancia de mujeres, pero yo me inclino a creer que depende de un principio f\u00edsico y desconocido que debilita las facultades ven\u00e9reas. Indicios de \u00e9l son el tener los indios la voz baja, jam\u00e1s gruesa, en no gritar jam\u00e1s aun para quejarse o llamar a otro, el convertirse sus huesos en tierra en poco tiempo en un pa\u00eds donde no existen materias calcinables, la escasez de bello y alguno en las partes, la poca fecundidad de las mujeres, que me consta porque habiendo escudri\u00f1ado much\u00edsimos padrones de pueblos en todos he visto m\u00e1s hembras que machos y s\u00f3lo un indio con diez hijos; de forma que partiendo el n\u00famero de individuos por el de familias cuando m\u00e1s ha venido al cociente cuatro y por lo com\u00fan tres individuos y medio en cada familia, no obstante de que todos se casan. Tambi\u00e9n confirma lo mismo lo que digo en mi discurso general sobre las aves paraguayas, y se reduce a que habiendo tenido multitud de nidos de aves chicas los m\u00e1s s\u00f3lo ten\u00edan dos huevos sin que haya visto uno con cinco, cuando sus representantes en Europa ponen a lo menos cinco y algunas hasta veinte. La misma frialdad en las aves y cuadr\u00fapedos corresponde siempre a sus pocas facultades ven\u00e9reas, y el prevalecer las hembras tambi\u00e9n arguye lo mismo. Adem\u00e1s de que hay muchas castas de cuadr\u00fapedos que producen uno o dos y sus iguales, y quiz\u00e1s los mismos, en Europa cuatro o seis. Los que no tienen test\u00edculos aparentes son muchos, como tambi\u00e9n los que carecen de pene visible o lo tienen casi inusable. La peque\u00f1ez de las aves y cuadr\u00fapedos tampoco arguye otra cosa. La abundancia de la casta d\u00e9bil e infecunda llamada albina est\u00e1 aqu\u00ed mucho m\u00e1s extendida pues no he visto pago ni pueblo donde no haya alguno, y tambi\u00e9n los he hallado entre los venados, tigres, zorros, monos, y aun entre las aves, pero no en los negros y mulatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se opone a esto el que parece, y es opini\u00f3n com\u00fan, que los europeos y africanos con sus hijos son tan fecundos aqu\u00ed como en su patria, porque aunque concedamos esto, que no est\u00e1 bien determinado, digo que su generaci\u00f3n es incompleta porque los cinco novenos son hembras; adem\u00e1s de que toda semilla, planta o animal transplantado se hace m\u00e1s fecundo y sus productos o generaciones van disminuyendo a proporci\u00f3n que toman las cualidades del nuevo pa\u00eds. As\u00ed creo que luego que los africanos, indios y europeos, en Am\u00e9rica se hallen bien confundidos se reducir\u00e1 su fecundidad a la que vemos en los indios netos, que es bien poca cosa, a no ser que entonces, con los trabajos del hombre y con los nuevos alimentos vegetales que introducir\u00e1 su industria, se mude el principio que hoy embaraza en su contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda a mi ver muy del caso repetir mis observaciones en distintos parajes y provincias por sujetos de mayor instrucci\u00f3n que la m\u00eda, y que tengan menos embarazos y m\u00e1s auxilios, para venir en conocimiento de los hechos, y quiz\u00e1s hallar\u00edamos en esta investigaci\u00f3n conocimientos \u00fatiles. Los sabios naturalistas no deben omitir estas indagaciones que no son tan dificultosas como parece, pues basta proporcionarse buenas noticias de las aves y cuadr\u00fapedos, ir a las estancias cuando yerran los ganados y contar los machos y hembras, haciendo lo mismo, y los cotejos convenientes, con las capitaciones o padrones de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si saliese generalmente cierta la existencia de dicho principio anti-prol\u00edfico podr\u00edamos intentar corregirlo, y entretanto vendr\u00edamos a conocer que la Am\u00e9rica no puede tener las felicidades que muchos le pronostican, y que esta cuarta parte del mundo ha de estar siempre subordinada y jam\u00e1s poblada con proporci\u00f3n a su superficie.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Indios guaran\u00ed y tap\u00e9s reducidos<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llamaron los antiguos provincia del Guayr\u00e1, de donde viene el nombre guaran\u00ed, a las tierras que caen al este del r\u00edo Paran\u00e1 desde los veinticuatro grados y medio de latitud austral para el norte. La provincia del Tap\u00e9, que dio nombre a los tap\u00e9s, cae al sur de la anterior. En una y otra fundaron los conquistadores muchos pueblos de indios y de espa\u00f1oles, que fueron todos asolados o abandonados por las malocas o incursiones de los mamelucos. Gran parte de los indios que las habitaban han sido exterminados por las crueldades portuguesas, y los restantes se hallan reducidos en nuestras reducciones del Paran\u00e1 y Uruguay, cuyo origen nos hace conocer que s\u00f3lo seis de las treinta son originarias de donde est\u00e1n y todas las dem\u00e1s son reclutas del Guayr\u00e1 y Tap\u00e9: y aun dichas seis tienen parte de dichas reclutas. Los guaran\u00ed y tap\u00e9s tienen el mismo idioma, talla y costumbres, por cuyo motivo hoy son llamados indiferentemente con uno y otro nombre, y yo los reputo en la siguiente descripci\u00f3n por una sola naci\u00f3n a quien igualmente pertenecen los de las reducciones antiguas del Paraguay. Sus costumbres antiguas y todo lo que pertenece a los tiempos pasados puede verse en las historias, porque careciendo de libros me limitar\u00e9 a lo presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No existe vestigio alguno en estos pa\u00edses que d\u00e9 indicios de que los guaran\u00ed conociesen alguna ciencia ni arte en la antig\u00fcedad, ni despu\u00e9s de reducidos han hecho cosa que merezca atenci\u00f3n; y no es extra\u00f1o porque su civilizaci\u00f3n siempre ha sido y es muy imperfecta ni han visto cosa buena que imitar. Los que ponderan sus obras arquitect\u00f3nicas y dem\u00e1s artefactos del tiempo jesu\u00edtico, son gentes preocupadas y absolutamente ignorantes de lo que es bueno y de lo mediano, pues no vemos otras cosas que unos grandes templos de madera desproporcionados, mal ensamblados, y sin regla ni concierto; y en cuanto a lo dem\u00e1s, no han sabido ni saben m\u00e1s que tejer los lienzos de algod\u00f3n m\u00e1s ordinarios y despreciables del mundo. Lo mismo digo de los dem\u00e1s oficios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su religi\u00f3n es cat\u00f3lica si atendemos a que est\u00e1n bautizados, pero si miramos a sus pr\u00e1cticas parecen cosa muy diferente, porque los preceptos eclesi\u00e1sticos son ningunos para ellos. A pronunciar el bendito u otra exterioridad a que se les obliga se reduce todo su culto, que mezclan con supersticiones e ignorancias. La embriaguez, inconstancia, mentira, desagradecimiento y el robo ratero no les causan rubor, y todo lo hacen cuando hay ocasi\u00f3n, recibiendo con igual semblante una recompensa y una reprehensi\u00f3n. F\u00e1cilmente se dejan seducir para lo malo. Los excesos contra el sexto precepto son la medida exacta de sus facultades f\u00edsicas, haci\u00e9ndose muy reparable que el mal g\u00e1lico apenas se manifiesta entre ellos no obstante de ser cosa sabida que el espa\u00f1ol que se entrega a las indias queda por lo com\u00fan desconocido, sin que baste muchas veces la medicina a socorrerlos. Una extra\u00f1eza de este mal es que aqu\u00ed ataca por lo com\u00fan las narices y jam\u00e1s las gl\u00e1ndulas del cuello. Para hacer cualquiera cosa necesitan mucho tiempo porque son espacios\u00edsimos. No reparan en casarse con esclavas. El honor y la verg\u00fcenza son poco conocidos, sin embargo no dejan de intrigar los empleos de corregidor o alcalde, etc. Tratan mal\u00edsimamente a los caballos y los descuidan, y jam\u00e1s matan cuantos perros nacen de sus perras pero no los atienden. Aborrecen tanto las lavativas cuando est\u00e1n enfermos que no hay ejemplar de haberse verificado una, y prefieren el morir. Al o\u00edr tratar de ellas se levantan si tienen fuerzas. Por lo dem\u00e1s son d\u00f3ciles, miran con mucho respeto a todo espa\u00f1ol, particularmente a los superiores, sufren con indecible constancia los azotes, los trabajos y el hambre, pero cuando tienen que comer no cesan, ni sabe uno d\u00f3nde acomodan la cantidad. Jam\u00e1s se irritan ni los domina la ira, y ejecutan todas sus acciones con igual frialdad y semblante. Su vestido se reduce a sombrero o montera, calzones, camisa y poncho en los hombres, y en las hembras a un tip\u00f3y o camis\u00f3n sin mangas que llega a los tobillos, ce\u00f1ido con una cinta de algod\u00f3n. Son amigos de fiestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los indios reducidos trabajan bajo la direcci\u00f3n de un administrador espa\u00f1ol para el com\u00fan del pueblo. Este m\u00e9todo fue bueno y adaptable en los principios, pero hoy tiene los grav\u00edsimos inconvenientes que luego insinuar\u00e9 de parte de los que gobiernan y dirigen, y adem\u00e1s otros no menores de parte de los indios porque \u00e9stos no tienen inter\u00e9s en que su pueblo est\u00e9 rico o pobre, pues en ambos casos su asistencia, condici\u00f3n y comodidades, son las mismas. Todo hombre tiene su ambici\u00f3n chica o grande, y si se le quita el tiempo o los medios de adquirir se disgusta, abandona y deserta. Jam\u00e1s habr\u00e1 civilizaci\u00f3n, ciencias, ni artes mientras exista el gobierno de comunidad, porque de nada sirven las disposiciones f\u00edsicas ni espirituales en los que viven en ella respecto a que lo mismo ha de comer y vestir un pintor excelente que el pastor de las vacas. Pero escusado es detenerme en este punto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed he hablado en este cap\u00edtulo de todos los guaran\u00ed reducidos o cristianos, y ahora es preciso dividirlos en dos clases que han tenido y tienen diferente gobierno. La primera ser\u00e1 de los indios comprendidos en la provincia del Paraguay, que siempre han sido tratados espiritualmente por cl\u00e9rigos seculares y religiosos franciscanos, y la segunda por los jesuitas en el Paran\u00e1 y Uruguay. La primera comprende los pueblos de Ypan\u00e9, Guarambar\u00e9, Altos, Atyr\u00e1, Tobat\u00ed, Ytap\u00e9, Caazap\u00e1 y Yut\u00ed. Todos est\u00e1n exentos de pagar diezmos y tributo pero, menos el de Ytap\u00e9, est\u00e1n sujetos a encomiendas en esta forma. Cada pueblo est\u00e1 dividido en cacicazgos, y cada uno de \u00e9stos es una encomienda que confiere el gobernador por una o dos vidas a los vecinos. Estos toman la lista de indios que la componen desde dieciocho a\u00f1os a cincuenta, que llaman mitayos, y lleva a su casa la sexta parte de ellos para que les sirvan dos meses. Luego los vuelve al pueblo de donde lleva otra sexta parte por otros dos meses, y as\u00ed turna siempre. Las mujeres, ni\u00f1os, viejos, caciques, sus primog\u00e9nitos y los empleados en el Ayuntamiento, no dan servicio al encomendero, quien est\u00e1 obligado a alimentar a los que le trabajan y a pagar al cura dos reales al a\u00f1o por cada indio mitayo. Adem\u00e1s paga a S. M. doce reales por cada mitayo cuando le dan la encomienda por raz\u00f3n de media anata, e igual cantidad por el a\u00f1o que llaman de demora, pues S. M. se ha reservado un a\u00f1o de cada vacante que cede al encomendero por dicha cantidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estas encomiendas hay otras que llaman de originarios. Los indios de \u00e9stos no pertenecen a pueblo alguno y todas las edades y sexos permanecen siempre en casa del encomendero, y muerto \u00e9ste pasan a la de otro. La obligaci\u00f3n de \u00e9ste es pagar a S. M. a su entrada lo que queda dicho, y vestir, alimentar, y ense\u00f1ar la doctrina a los encomendados. Escusado es tratar los inconvenientes que ha hallado el gobierno en la subsistencia de las encomiendas, son muy visibles y se han quitado en toda la Am\u00e9rica, pero subsisten aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pueblos de esta clase han estado siempre bajo del cuidado inmediato de los gobernadores del Paraguay, los cuales, a su arbitrio, ponen y quitan los administradores. Estos dirigen las faenas y a todo el pueblo. Los indios trabajan para la comunidad cuatro d\u00edas a la semana, y los restantes en las ch\u00e1caras que cada familia tiene en particular. Cuando la comunidad no emplea las mujeres en chacarear las hace hilar una onza de algod\u00f3n bruta cada d\u00eda, y los lienzos que esto produce, y tejen los indios, sirven para vestuario, que se reduce a seis varas anuales para cada hombre y cinco para cada mujer. Los d\u00edas que se trabaja en com\u00fan, \u00e9ste da la comida y los restantes nada. A esto se reduce el reglamento por mayor pero nada se verifica como suena, porque todo lo altera el administrador seg\u00fan las exigencias. El salario de \u00e9ste es el 6 por 100 de lo que maneja y adem\u00e1s el alimento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para precaver que los administradores defrauden al pueblo han de intervenir en las entradas y salidas los del ayuntamiento que tiene cada pueblo, pero es cosa reservada al gobernador la licencia de hacer compras, ventas o permutas, en las cuales debe, adem\u00e1s, intervenir el protector, de forma que parece que todo est\u00e1 tan bien dispuesto que no hay lugar para monopolios. Sin embargo, los hay frecuentemente porque no hay barrera que pueda contener la ambici\u00f3n de los hombres. Cuanto m\u00e1s circunstancias se introducen en las administraciones y cuanto m\u00e1s son los interventores peor van las cosas, son m\u00e1s los que chupan y nada basta para contener a los jefes. Si \u00e9stos son moderados se conservan los pueblos, porque distribuyen sus usurpaciones con proporci\u00f3n a lo que pueden sufrir las comunidades. Si el gobernador es justo adelantan los pueblos, pero si es ambicioso los reduce a la \u00faltima miseria. El medio de que se valen para esto es hablar al administrador para que solicite comprar alguna factura o partida de g\u00e9neros que le ofrece el comerciante favorito, y se le da el permiso. No es menester detallar m\u00e1s materia. Tambi\u00e9n se considera que atrasa a los pueblos las p\u00f3lizas que exigen del gobernador los dependientes de tabacos para servir de balde su factor\u00eda, y otras que el gobernador da para que saquen de los pueblos algunos indios los que los necesitan para servirse de ellos, pagando dos pesos y medio al mes para cada uno, cuya cantidad se parte entre la comunidad y los indios que trabajaron pero si es obra p\u00fablica o de iglesia no se les paga cosa alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los indios que por este camino se hallan fuera de su pueblo no bajan com\u00fanmente de la quinta parte, y ellos lo solicitan porque esto es el medio de adquirir algo en particular, y de que les sea m\u00e1s soportable la esclavitud en que los constituye la comunidad. As\u00ed estas p\u00f3lizas o extracci\u00f3n de indios no son tan malas como parece. Lo que por su parte pueden hacer los malos administradores es f\u00e1cil de concebirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los treinta pueblos, reducciones, o doctrinas del Paran\u00e1 y Uruguay con las de San Joaqu\u00edn, San Estanislao y Bel\u00e9n, que est\u00e1n en esta provincia, son de tap\u00e9s y guanin\u00eds, y eran dirigidos por los padres jesuitas del modo siguiente: en Candelaria hab\u00eda un padre llamado superior de misiones que por mayor daba sus \u00f3rdenes. En cada pueblo su padre cura atend\u00eda las faenas y bienes de la comunidad en que viv\u00edan los indios, y un padre compa\u00f1ero, o sota-cura, lo espiritual. Los indios eran todos iguales, ninguno ten\u00eda propiedad de cosa alguna y por consiguiente no hab\u00eda pleitos ni m\u00e1s leyes que las disposiciones del padre cura. Los delitos eran poca cosa, y se purgaban con algunos azotes que ordenaba el padre y dispon\u00edan el corregidor y alcaldes. La religi\u00f3n se reduc\u00eda al bautismo y a algunas pr\u00e1cticas exteriores, y es cre\u00edble que los padres no insistiesen mucho en ello content\u00e1ndose con irla adelantando a igual proporci\u00f3n que la civilizaci\u00f3n; y en verdad que sus esfuerzos en esta parte no pod\u00edan tener el mejor \u00e9xito con unas gentes que difer\u00edan poco de las bestias, careciendo de toda instrucci\u00f3n y de los medios de adquirirla. Ninguno sab\u00eda leer y los m\u00fasicos dec\u00edan de memoria las misas que cantaban. Algunos hab\u00edan aprendido a escribir o m\u00e1s bien a pintar las palabras, porque no las le\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mujeres no sab\u00edan m\u00e1s que hilar y no se les permit\u00eda usar la aguja. El tip\u00f3y o camisa a que se reduc\u00eda todo su vestuario era cosido por la tropa de sacristanes. A los indios no era permitido usar cabalgaduras porque conoc\u00edan que con ellas ser\u00edan menos d\u00f3ciles y podr\u00edan escaparse, cosa que adem\u00e1s evitaban cuidadosamente con los fosos o zanjas y guardias que ten\u00edan en todos los caminos, las cuales embarazaban el tr\u00e1nsito a todo espa\u00f1ol, y si alguno merec\u00eda introducirse por asuntos de comercio, que era el \u00fanico motivo, era acompa\u00f1ado y guardado a la vista d\u00eda y noche sin permitirle tratar con otro que el padre cura, quien procuraba despacharlo con brevedad. Justificaban los padres esta conducta desacreditando a los espa\u00f1oles y pint\u00e1ndolos con los colores m\u00e1s feos, que no conven\u00edan a los gobernadores y obispos ni a los dem\u00e1s, pues los malos influjos y vicios que les atribu\u00edan no pod\u00edan tener mayor efecto en sus misiones que en las del Paraguay \u00faltimamente mencionadas; en las cuales no estaba la religi\u00f3n en peor estado que en los jesu\u00edticos; ni los indios eran menos civiles. La \u00fanica diferencia estaba en que en los pueblos paraguayos hab\u00eda m\u00e1s desertores; pero ni esto era un mal para el estado porque los pr\u00f3fugos eran tan vasallos en las casas espa\u00f1olas como en sus pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00edan cuidado los padres de que no faltasen ganados para alimentar los indios, y lo consegu\u00edan sin costo porque abundaban las estancias o dehesas. Con esto casi todo el trabajo de los indios entraba sin costo en la comunidad, y \u00e9sta comerciaba con tabacos, yerba, algod\u00f3n y lienzos, de todo lo cual no pagaban diezmos, ni derechos al soberano, y lo introduc\u00edan en el Paraguay, Corrientes, Santa Fe, y Buenos Aires conduci\u00e9ndolo en barcos propios por el Paran\u00e1 y Uruguay. Un padre llamado procurador de misiones, que hab\u00eda en cada uno de dichos parajes, daba salida a estas cosas y enviaba los retornos. Para entretener a los indios hac\u00edan frecuentes fiestas y bailes, y aun para ir a los trabajos se llevaban m\u00fasica y muchas veces unas andas con algunas figurillas. Jam\u00e1s hostigaban a los trabajadores y se contentaban con lo que hiciesen buenamente en poco mas del tercio del d\u00eda, supliendo el poco trabajo de los indios con la multitud, con el tiempo y la inimitable econom\u00eda. Para dar cr\u00e9dito a sus personas se manten\u00edan encerrados en sus colegios, donde no se dejaban ver de las mujeres sino de los hombres precisos, y para dar elevaci\u00f3n al culto ten\u00edan grandes templos llenos de ornatos, de sacristanes y m\u00fasicos, y hac\u00edan las funciones y sacrificios religiosos con extraordinario apartado, de forma que no hab\u00eda pueblos m\u00e1s puercos y pobres en el vestido y lujo ni m\u00e1s ricos y ostentosos en las iglesias. Con esto miraban los indios con inexplicable respeto a los padres, y \u00e9stos ten\u00edan la ventaja de gobernar lo temporal y el esp\u00edritu. La mayor parte de estas cosas parece que son tomadas del gobierno de los incas. Estas reducciones, como no sujetas a encomiendas, pagaban y pagan un peso de tributo por cada indio de dieciocho a cincuenta a\u00f1os, pero esta cantidad apenas bastaba a satisfacer el s\u00ednodo o salario de los curas, de modo que S. M. por ning\u00fan camino ni t\u00edtulo utilizaba de estos pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se atribuy\u00f3 la repugnancia de los jesuitas a que entrasen los gobernadores, obispos y todo espa\u00f1ol en sus pueblos a que hab\u00eda en ellos ricos minerales, pero ahora vemos que no hubo ni hay m\u00e1s metales que la econom\u00eda e industria de los padres. Tambi\u00e9n se dijo que extra\u00edan grandes sumas del comercio y manufacturas, lo que tampoco es cre\u00edble porque \u00e9stas se reduc\u00edan a los peores lienzos del mundo, que s\u00f3lo ten\u00edan salida en esta provincia despoblada y sin plata, lo mismo que la de Corrientes y Santa Fe, y en Buenos Aires ten\u00edan poco uso. S\u00f3lo la yerba y alg\u00fan tabaco era lo que se desparramaba en este virreinato, Chile, y Per\u00fa, pero sabemos que no fueron estas partidas tan considerables como se supon\u00eda. Igualmente se dijo que los padres eran unos verdaderos y absolutos soberanos, que aspiraban al dominio de estos pa\u00edses. Lo primero es cierto, pero lo segundo muy falso. Los padres, aunque con varios pretextos o motivos armaron a sus guaran\u00ed, no ignoraban, ni era posible que se figurasen, que los tap\u00e9 pudiesen jam\u00e1s dar la menor sujeci\u00f3n a nadie, porque la continua experiencia les hab\u00eda hecho ver que sus indios, armados o desarmados, muchos o pocos, eran lo mismo y en realidad nada. Si alguna vez los trajeron a la Asunci\u00f3n armados, como en tiempo del se\u00f1or C\u00e1rdenas, fue porque estando divididos los esp\u00edritus no se les hizo la menor oposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ha faltado quien diga que los padres pon\u00edan en pr\u00e1ctica medios il\u00edcitos contra la propagaci\u00f3n de los indios, trayendo a consideraci\u00f3n lo poco que multiplicaban; pero sabemos que los padres amaban con extremo a sus ne\u00f3fitos, que los casaban sin dejar un celibato en la edad conveniente, que los atend\u00edan y alimentaban bien, tanto a los robustos como a los hu\u00e9rfanos e impedidos, que los conservaban sanos en un pa\u00eds que lo es mucho, y que no los hac\u00edan trabajar sino lo que humanamente pod\u00edan sufrir sin apurarlos. Lo \u00fanico que de este particular pudiera decirse es que no ten\u00edan m\u00e9dicos que los curasen, pero en aquel tiempo no los hab\u00eda por ac\u00e1 y les hubiera sido imposible hallarlos. Es cierto que la multiplicaci\u00f3n de estos indios no correspond\u00eda a un pa\u00eds sano y a los cuidados y esmeros jesu\u00edticos, pero esto no viene de otra causa que de la insinuada. Lo que se pudo reprender a los jesuitas es el no haber adelantado m\u00e1s la religi\u00f3n y civilizaci\u00f3n en sus ne\u00f3fitos, pero podr\u00edan disculparse diciendo que estas cosas necesitan muchos siglos, y en verdad que es as\u00ed, pero debieran a lo menos haber puesto medios m\u00e1s eficaces para abreviar el tiempo; los cuales son incompatibles con el gobierno de comunidad, y quiz\u00e1s por no destruir \u00e9sta no se atrevieron a emprender eficazmente la grande obra de la civilizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n pudiera ser reprensible en los padres el que no contribuyesen al estado siquiera con mil pesos para cada pueblo, cuya cantidad no les hubiera sido gravosa siendo, como eran todos, tan ricos que desperdiciaban la plata en edificios, ornatos y alhajas in\u00fatiles, o cuando menos pudieran haberse sujetado a pagar los derechos comunes en sus comercios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando dejaron los jesuitas la direcci\u00f3n de estos pueblos se encargaron los de San Joaqu\u00edn, de San Estanislao y Bel\u00e9n, al gobierno del Paraguay, quien los maneja como a los que antes le pertenec\u00edan. Para los dem\u00e1s se dispuso nombrar un gobernador, que equivaliese al superior de misiones, y un administrador secular para cada pueblo con dos curas, quedando todo lo dem\u00e1s lo mismo que en tiempo de los jesuitas. Dicho gobernador tiene dos mil quinientos pesos, cada administrador trescientos, y cada cura doscientos, y adem\u00e1s la comida y servicio. El administrador general, que reside en Buenos Aires, para la venta y compra de los efectos de los pueblos tiene el 8 por 100 de las ventas y el 2 por las compras. \u00c9ste propone al se\u00f1or virrey los empleados de administrador y con esto tiene en misiones m\u00e1s cr\u00e9dito que nadie, de cuyas resultas desde el principio movi\u00f3 mil pleitos contra el gobernador y consigui\u00f3 que se hiciese de los pueblos cinco departamentos, poniendo en los cuatro un teniente-gobernador independiente, con quinientos pesos, dejando el quinto al gobernador. Esta providencia fue otro origen de enredos que redujeron los pueblos a la \u00faltima miseria y a un desorden incre\u00edble, porque adem\u00e1s los curas se enredaron con los administradores y todo era partidos y un caos de confusi\u00f3n. En menos de dieciocho a\u00f1os cayeron a fundamentos las dos terceras partes de los edificios, se desertaron la mitad de los indios y se agotaron los bienes comunes. El a\u00f1o de 1783 vino un nuevo reglamento inserto en la nueva ordenanza de intendentes, por el cual se agregaron a la intendencia del Paraguay los treinta pueblos del Paran\u00e1 y los restantes a la de Buenos Aires. Sin embargo, de esta separaci\u00f3n debe subsistir el gobierno de Misiones absoluto en los ramos de justicia y guerra, que en verdad son voces y no cosas, porque no hay guerra ni puede haber justicia donde no hay propiedad, pero en los ramos de polic\u00eda y hacienda dicho gobernador es mero subdelegado de dichos intendentes; ni aun esto es, porque la referida ordenanza manda que los intendentes nombren subdelegados para estos ramos en los pueblos donde antes hab\u00eda tenientes-gobernadores. Este reglamento tiene las nulidades de conservar la anarqu\u00eda, que es consiguiente a la multiplicidad de jefes, y la de sobrecargar los pueblos con sus sueldos, y ya se han empezado a ver que no se adelanta nada sino discordias y partidos. Mucho mejor ser\u00eda quitar todos los tenientes-gobernadores y subdelegados dejando s\u00f3lo al gobernador con los administradores, pero aun esto tiene grav\u00edsimos inconvenientes porque era exponer los pueblos a la ambici\u00f3n de los gobernadores, como sucede en los antiguos del Paraguay, y cuando escapasen de sus manos caer\u00edan en las del administrador general, el cual eternamente mover\u00eda pleitos contra el gobernador, y \u00e9ste contra aqu\u00e9l, porque el administrador tiene su inter\u00e9s en que todo vaya a venderse en Buenos Aires por su mano y el gobernador en que comercien los pueblos sin hacer remesas a dicho Buenos Aires. Adem\u00e1s de que los indios ya no est\u00e1n en el estado de docilidad que cuando los dejaron los jesuitas y por consiguiente ya es preciso pensar en mudar de gobierno, esto es en dar plena libertad a los indios aboliendo las comunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esta idea se oponen principalmente las razones siguientes: que los indios no est\u00e1n en el estado de cuidar por s\u00ed de su subsistencia y la de sus familias, y mucho menos de dar educaci\u00f3n a sus hijos; que no conservar\u00e1n sus edificios p\u00fablicos y particulares; que no contribuir\u00e1n para alimentar a sus curas e iglesias ni pagar\u00e1n el tributo; etc. Pero lo que vemos es que hoy son los indios pr\u00f3vidos padres de familia dos d\u00edas a la semana y adem\u00e1s las fiestas, en que nada les dan, y es cre\u00edble que del mismo modo comer\u00edan los restantes d\u00edas. Los b\u00e1rbaros netos cuidan de su subsistencia y los indios reducidos del Per\u00fa. Aunque se descuide plenamente la educaci\u00f3n de los hijos no se perder\u00e1 nada, pues en este caso est\u00e1n y han estado siempre. De los diezmos y primicias que hoy no pagan pueden alimentarse los curas y templos. Ex\u00edjase el tributo en frutos como algod\u00f3n, tabaco, yerba, lienzo o plata, duplicando en los pueblos y cuadruplic\u00e1ndolo a los guaran\u00ed desertores que hay en el Paraguay, Corrientes, Santa Fe y Montevideo. De los bienes comunes pueden formarse propios, y rep\u00e1rtanse los restantes. Este plan, que por mayor insin\u00fao, acarrear\u00eda en los primeros a\u00f1os un desorden espantoso porque desaparecer\u00edan las dehesas, los ganados y cuanto tienen los pueblos. Ver\u00edamos much\u00edsimos indios que se hallar\u00edan en la \u00faltima miseria, que habr\u00eda una deserci\u00f3n que reducir\u00eda los pueblos a la mitad o menos, etc., pero al mismo tiempo creo que algunos indios enriquecer\u00edan, como sucede en el Per\u00fa, que \u00e9stos dar\u00edan que trabajar y alimentar a los pobres, que los desertores que inundar\u00edan estas provincias las har\u00edan florecer con su trabajo. En una palabra, quitando la comunidad podr\u00edan perecer los pueblos, pero subsistiendo los indios nada perder\u00eda el Estado. El tributo de que algunos hacen tanto caso es un nombre y no cosa en el d\u00eda, porque no basta para pagar a los curas. Este trastorno, que espanta a los m\u00e1s, es un antecedente preciso para que los indios se civilicen, y si hoy no se hace, por las dificultades mencionadas, las mismas habr\u00e1 siempre, porque el estado de pupilaje o comunidad en que viven no permite adelantamiento en la civilizaci\u00f3n. Hoy son cuanto pueden ser en la vida com\u00fan.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Negros y mulatos<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diez mil tiene esta provincia, de los cuales m\u00e1s de la mitad son libres, cuyo destino se indic\u00f3. Los dem\u00e1s son esclavos, de donde se deja inferir la grande diferencia que hay del pueblo de esta provincia, que no tiene la und\u00e9cima parte de esclavos, al de las dem\u00e1s colonias que en Am\u00e9rica tiene los extranjeros, en las que para cada blanco hay diez o m\u00e1s esclavos. La primera diferencia que esto produce es el que nuestras culturas y manufacturas, como hechas por gente libre, no salen tan baratas ni pueden competir con las extranjeras. Si hiciesen reflexi\u00f3n a esto los escritores no atribuir\u00edan la mencionada diferencia a nuestra desidia y pereza, y advertir\u00edan lo expuestas que est\u00e1n sus colonias a que un negro de esp\u00edritu alce la voz y el alfanje destruyendo a los tiranos que contra el derecho natural, y por los medios m\u00e1s inicuos del mundo, entretiene un lujo y vanidad a costa de la sangre y sudor de sus semejantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos seis a\u00f1os \u00faltimos no han encontrado en esta provincia sino cuatro esclavos, y suponiendo que en los a\u00f1os anteriores haya sucedido lo mismo, con mayor raz\u00f3n porque era sin comparaci\u00f3n m\u00e1s pobre, vendremos a entender que todos los mulatos y negros son criollos o hijos del pa\u00eds, y que son muy fecundos pues han aumentado mucho. He aqu\u00ed otra diferencia con las colonias extranjeras, donde las continuas reclutas de negros no bastan a conservarlos. Esto depende de que nosotros no tenemos aquellas leyes y castigos atroces, que quieren justificar algunos con la necesidad de contener a los esclavos. Aqu\u00ed los tratan con tanta humanidad como a los hombres libres, no se les impide el casarse libremente y gran parte de ellos lo hacen con mujeres libres para que sus hijos lo sean. No se les hostiga al trabajo y puede decirse, con verdad, que cualquier muchacho recibe m\u00e1s azotes en la esquila de Europa que el esclavo de peor due\u00f1o aqu\u00ed. No se les abandona en la vejez, se les permite elegir amo, y no hay un ejemplar de que se haya huido uno a los infieles, que los admiten gustosos, no obstante de que para conseguirlo les basta atravesar el r\u00edo. En una palabra, la suerte del esclavo aqu\u00ed difiere poco de la de un libre pobre. De la humanidad de estos espa\u00f1oles resulta el que hay muchos esclavos y libres de estas castas, honrad\u00edsimos y fieles, que tienen m\u00e1s honor y verg\u00fcenza, sin comparaci\u00f3n, que los indios civilizados. El ser m\u00e1s los negros y mulatos libres que los esclavos arguye la humanidad de estas gentes muy superior a la de los extranjeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El clima es tan adecuado para estas gentes que todas son vigorosas, bien formadas, de bella talla y agilidad, alegres, y viven mucho. Entre los animales las terceras especies o mulatas exceden en vigor, talento y agilidad a sus padres, y yo creo que esto mismo ha de suceder con los hombres, y me parece que lo advierto en los mulatos. Las mulatas corresponden en lo f\u00edsico a los hombres, y los espa\u00f1oles hallan en ellas un atractivo inexplicable que se las hace preferir a las espa\u00f1olas. Las negras no tienen igual fortuna y son las \u00faltimas para materias de amor. Todas estas castas, principalmente la mulata, son astutas, advertidas, sagaces m\u00e1s que los espa\u00f1oles, y es probable que en lo sucesivo har\u00e1n un papel m\u00e1s brillante que el que hoy representan. Sus costumbres no son muy cat\u00f3licas, por lo menos los preceptos eclesi\u00e1sticos, y el sexto del Dec\u00e1logo no se guarda mucho. Tambi\u00e9n son bastante ladrones, pero jam\u00e1s hacen esto con violencia ni en grandes cantidades, y son bastante borrachos y mentirosos. Se tienen por m\u00e1s desarreglados los de los conventos porque los religiosos se contentan con exigir de ellos algunos d\u00edas de trabajo, dej\u00e1ndoles los restantes para que se vistan y coman, abandon\u00e1ndolos en todo lo dem\u00e1s y protegi\u00e9ndolos siempre ante las justicias.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Espa\u00f1oles<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su n\u00famero puede verse en el estado que incluyo. Descienden estas gentes de los valerosos conquistadores que fueron nobles y de mejor sangre que los que conquistaron otros pa\u00edses americanos. Muchos tienen muy bien justificado su nobleza, la aprecian y sostienen, pero otros est\u00e1n en estado tan pobre que nadie les hace caso no obstante de que se saben que descienden de Irala y Adelantados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque casi todos hablan castellano por lo com\u00fan usan el guaran\u00ed, algo distinto del de los guaran\u00ed y tap\u00e9. Tanto hombres como mujeres son descoloridos, blancos, robustos, y de buena talla y facciones. Su car\u00e1cter es sereno y un poco flem\u00e1tico. Jam\u00e1s se advierte turbaci\u00f3n en sus semblantes, ni su esp\u00edritu se agita de modo de que rompa con violencia porque los efectos de ira son amortiguados. Dicen y oyen con frescura, se explican con viveza y prontitud, y tienen el entendimiento claro. Son reputados por cavilosos e inquietos, porque esta fama les han dado los pasados alborotos con obispos y gobernadores, pero en verdad que esto ha sido efecto de su docilidad que se ha dejado seducir porque su car\u00e1cter no es inquieto. Como jam\u00e1s han conocido la plata, ni por consiguiente la ambici\u00f3n, y por otro lado esta provincia ha estado, y a\u00fan est\u00e1, aislada, los esp\u00edritus se han reunido y conservado tan de un mismo modo de pensar como suelen los hermanos, por cuyo motivo los de Buenos Aires dicen de ellos que cuando un paraguayo se enfada con quien no lo es dice a sus compa\u00f1eros o compatriotas, ayudadme a aborrecer a este hombre bellaco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mujeres lo son a los diez a\u00f1os, tienen menos evacuaci\u00f3n que las de Europa y dejan de parir ocho a\u00f1os antes, pero son \u00e1giles, bien parecidas, laboriosas, d\u00f3ciles, sencillas, retiradas, no conocen m\u00e1s lujo que el preciso para ir aseadas, y son atent\u00edsimas al cuidado de su casa. Todas saben beneficiar la leche, hilar, hacer dulces, bolas, jab\u00f3n, y cuanto se necesita en sus casas. Son estas gentes apasionad\u00edsimas al dulce y apenas les basta la cosecha de miel y az\u00facar para el consumo, por cuyo motivo padecen dolores de muelas y hay bastantes portillos en las bocas. Una de las prendas m\u00e1s admirables de estas gentes es la hospitalidad. Cualquier pobre o rico, conocido o inc\u00f3gnito, patricio o extranjero que llega a un rancho o casa es convidado al momento con la mesa y con lo mejor que hay, y si quiere detenerse muchos d\u00edas nadie le despide y siempre se le trata con el mismo agasajo, como si fuese amigo o pariente. De forma que hay muchos holgazanes que pasan la vida dando vueltas comiendo y vistiendo a costa ajena. Si alguno enferma compiten a porf\u00eda las mujeres por curarle y asistirle. Por esto, y porque com\u00fanmente todos comen y visten lo mismo, suelen llamar algunos a esta provincia la tierra de los iguales; y como el que necesita halla en cualquiera parte la comida y el poco vestido que permite el pa\u00eds, se ven raros mendigos ni ladrones. Todos los robos se reducen a frioleras, sin que se verifique en ellos jam\u00e1s muerte ni violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alimento com\u00fan de las gentes son el mate, que toman a toda hora, aunque no en tanta cantidad como en Buenos Aires, el chip\u00e1 o pan de mandioca o ma\u00edz, carne, mandioca, batata, calabazas, ma\u00edz, jud\u00edas, leche y quesos. A esto agregan en las casas acomodadas el pan, vino y lo que pueden, pero por lo com\u00fan no apetecen el pescado ni la caza. El vestido de los pobres es el mencionado pero el de los acomodados es lo mismo que en Buenos Aires y Espa\u00f1a, con la diferencia de no ser tan precioso ni abundante pero aseado. Los muchachos no quieren sufrir vestido alguno, induci\u00e9ndolos a ello el calor y las esclavas que con esto tienen menos que vestir y que lavar. El desarreglo de costumbres que se nota en los esclavos parece que deb\u00eda influir m\u00e1s de lo que influyen en los muchachos, que siempre andan entre ellos. Prefieren los paraguayos al comercio el vivir en el campo, en sus casas o estancias, donde gozan plena libertad y tienen abundancia de carne y legumbres; y si se dedicasen a beneficiar cueros podr\u00edan hacer con ellos un ramo de comercio. Viven largos a\u00f1os no obstante de que no conocen los auxilios de la medicina. Cuando alguno enferma sufre hasta no poder m\u00e1s, y entonces sus gentes toman la orina en un canuto de ca\u00f1a y lo llevan el d\u00eda de fiesta a la capilla o parroquia, donde acude el curandero de la comarca, el cual en vista de la orina da algunas yerbas, aj\u00ed o aguardiente, que el portador aplica al doliente. Los mencionados curanderos son unos r\u00fasticos o viejas que toman esta ocupaci\u00f3n, y se deja entender lo que ser\u00e1n, sin embargo aqu\u00ed se hallan muy bien con ellos y aun en la capital, donde hay un buen profesor y adem\u00e1s dos cirujanos de la demarcaci\u00f3n de l\u00edmites, no hacen generalmente m\u00e1s caso de \u00e9stos que de sus viejas. Por lo dem\u00e1s el pa\u00eds es san\u00edsimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque viven como sembrados en el campo, hay en cada valle o pago un maestro de escuela y son muchos los que saben leer y escribir. No est\u00e1n tan adelantados en la religi\u00f3n porque ignoran generalmente los preceptos eclesi\u00e1sticos, y muchas veces los m\u00e1s precisos, pero esto no depende de ellos sino de muchos eclesi\u00e1sticos del campo que se abandonan y cuidan poco de sus pastorales obligaciones. Las artes y oficios est\u00e1n en manos esclavas, y con esto se deja entender lo que ser\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pobreza del pa\u00eds se infiere de que hasta el a\u00f1o de 1779 no se conoc\u00eda la moneda. El comercio se reduc\u00eda a permutas, y los derechos reales del correo se cobraban en yerba, algod\u00f3n y tabaco. No hab\u00eda una feria ni mercado en la provincia, y no cost\u00f3 poco trabajo, en mis d\u00edas, al se\u00f1or don Pedro Melo hacer que los que tra\u00edan que vender fuesen a la plaza p\u00fablica, porque ten\u00edan la costumbre de llevarlo todo a sus casas o las de sus amigos y era muy dif\u00edcil averiguar d\u00f3nde se vend\u00edan las cosas. Desde dicho a\u00f1o en que se introdujo la moneda, con motivo del estanco del tabaco que se pagaba con ella, ha mudado tanto la provincia que parecen incre\u00edbles sus progresos. La agricultura, las artes y el lujo se han avivado mucho, y el comercio ha duplicado y hallado facilidad y seguridad en sus ventas. Sin embargo, todav\u00eda no es la provincia lo que ser\u00e1 porque siendo la \u00fanica que puede surtir de maderas a Buenos Aires, que no las tiene, la que privativamente provee en el d\u00eda a la misma capital y el virreinato de tabaco, algod\u00f3n y yerba, estos son unos art\u00edculos de primera y segunda necesidad que, infaliblemente, han de traer a esta provincia los metales peruvianos y la han de hacer florecer sobre todas. A\u00fan pudiera aumentar mucho los fondos de su comercio si se dedicase a plantar el caf\u00e9, que producir\u00eda muy bien, pues sabemos que de pocos a\u00f1os a esta parte se beneficia con utilidad en el Brasil y, siendo el suelo arenoso como el de Moca, quiz\u00e1s ser\u00eda de tan buena calidad como el de la Arabia o por lo menos mejor que el de las Antillas. El cacao y el arroz prevalecer\u00edan igualmente en los muchos baj\u00edos que hay. El \u00faltimo se beneficia sin riesgo en peque\u00f1as cantidades y se halla silvestre en muchos parajes, pero ignoran el modo de limpiarlo. Tambi\u00e9n el a\u00f1il pudiera dar utilidad cultivando la planta que lo da en otros parajes, o la descrita anteriormente, pero todo esto requiere brazos y no es dif\u00edcil haberlos tratando eficazmente de atraer a los guan\u00e1. Ya se sabe que cuesta infinito trabajo el introducir en todas partes nuevos cautivos, pero aqu\u00ed las cosas son m\u00e1s f\u00e1ciles respecto a que hay muchos pueblos de indios que viven en comunidad, y para emprender cualquiera cosa de esta especie bastar\u00eda mandar a los administradores que cultivasen lo que conviniese d\u00e1ndoles alg\u00fan inteligente para la direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en estos \u00faltimos a\u00f1os, en que ha salido de la nada esta provincia, se han enriquecido bastantes comerciantes paraguayos que detienen los fondos en el pa\u00eds, todav\u00eda la mayor parte del comercio los saca de Buenos Aires, cuyos comerciantes se llevan casi toda la utilidad. Otro defecto de este comercio, que creo que es general a todo el que practican los espa\u00f1oles, es la ignorancia de los comerciantes que en su vida leen un libro geogr\u00e1fico ni de comercio, ni saben lo que pasa en el mundo ni lo que se necesita o se halla en los mercados, limitando sus ideas a una pr\u00e1ctica sin especulaciones, que son las que enriquecen, y aseguran los fondos y fomentan los pa\u00edses aumentando los art\u00edculos conocidos y creando otros. No es extra\u00f1o dicha ignorancia en esta tierra, donde casi todos los ricos han sido desertores de la armada o del ej\u00e9rcito o polizones, pero ya de poco tiempo a esta parte han empezado los hijos del pa\u00eds a dedicarse al comercio; aunque tienen, por lo general, la nota de no ser de la actividad que tienen los europeos y, por consiguiente, consideran los comerciantes sus fondos m\u00e1s seguros en mano de los \u00faltimos, a quienes los primeros no dejan de tener envidia sin que \u00e9sta excite su emulaci\u00f3n en el d\u00eda, pero la excitar\u00e1 luego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mencionada ignorancia de los comerciantes y sus ideas puramente pr\u00e1cticas son la causa de que nadie haya intentado llevar menestras a Buenos Aires, donde ganar\u00edan 400 por 100. Tampoco saben traer az\u00facar de la Habana algunos a\u00f1os como este en que vale en Buenos Aires a cuatro pesos y aqu\u00ed de diez a doce, ni han llevado un cuero que vale aqu\u00ed de uno a dos reales y en Buenos Aires de seis a diecis\u00e9is. No se saben m\u00e1s que vender g\u00e9neros y cambiarlos por yerba, porque largar la plata por yerba es cosa a que pocos se determinan; de donde resulta que env\u00edan toda la plata para comprar g\u00e9neros en Buenos Aires y traerlos, llenando la provincia de mercanc\u00edas que hacen bajar su valor, quedando el pa\u00eds sin circulaci\u00f3n y limitando la ambici\u00f3n a los que hacen la yerba, porque \u00e9stos siempre trabajar\u00edan a plata y no a mercanc\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el comercio conociese sus utilidades se dedicar\u00eda a beneficiar la yerba y pagar\u00eda a los peones con plata sin hacerles adelantamientos. Con esto la tendr\u00edan de primera mano y la peonada enriquecer\u00eda, lo que no puede suceder en el d\u00eda porque se maneja este negocio de un modo b\u00e1rbaro que jam\u00e1s da que comer, ni aun que vestir, a los peones, seg\u00fan dije, y como jam\u00e1s salen ni pueden de trampas, se abandonan. Tambi\u00e9n prueba el descuido en el comercio el no haber reglamento para la navegaci\u00f3n, en la cual se padecen muchas demoras voluntarias, aver\u00edas y robos, sin que jam\u00e1s se haya hecho el menor castigo ni el amago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque no entrase en este detalle, digo que desde luego puede el comercio pagar dobles y triples fletes con tal que se duplique el sueldo a los marineros, adelant\u00e1ndoles la mitad r\u00edo abajo y muy poco o nada r\u00edo arriba, para que de este modo est\u00e9n sujetos y sean castigados si abandonan al barquero en el apuro o roban, como lo hacen, cuando hallan ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La siguiente tabla hace ver los art\u00edculos de extracci\u00f3n que hubo en esta provincia en 1781. Est\u00e1 sacada de instrumentos originales y los precios son los que entonces tuvieron en esta plazo:<\/p>\n<table border=\"4\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"8\" width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><strong><em>Precios<\/em><\/strong><\/td>\n<td colspan=\"2\" align=\"CENTER\"><strong><em>Valor total<\/em><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><strong><em>Cantidades<\/em><\/strong><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><em>Reales<\/em><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><em>Pesos<\/em><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><em>Reales<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Yerba, arrobas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">125.271<\/td>\n<td align=\"CENTER\">5<\/td>\n<td align=\"CENTER\">78.294<\/td>\n<td align=\"RIGHT\">3<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Az\u00facar, arrobas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">3.145<\/td>\n<td align=\"CENTER\">16<\/td>\n<td align=\"CENTER\">6.290<\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Miel, arrobas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">5.391<\/td>\n<td align=\"CENTER\">8<\/td>\n<td align=\"CENTER\">5.351<\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Algod\u00f3n, arrobas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">9.495<\/td>\n<td align=\"CENTER\">8<\/td>\n<td align=\"CENTER\">9.495<\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Trozos de cedro, varas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">2.448<\/td>\n<td align=\"CENTER\">5<\/td>\n<td align=\"CENTER\">1.530<\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Tirantes, varas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">7.339<\/td>\n<td align=\"CENTER\">2<\/td>\n<td align=\"CENTER\">1.844<\/td>\n<td align=\"RIGHT\">3<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Tablaz\u00f3n, varas<\/td>\n<td align=\"CENTER\">1.721<\/td>\n<td align=\"CENTER\">4<\/td>\n<td align=\"CENTER\">860<\/td>\n<td align=\"RIGHT\">4<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Mazas de carreta<\/td>\n<td align=\"CENTER\">129<\/td>\n<td align=\"CENTER\">8<\/td>\n<td align=\"CENTER\">129<\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Camas para carreta<\/td>\n<td align=\"CENTER\">76<\/td>\n<td align=\"CENTER\">2<\/td>\n<td align=\"CENTER\">19<\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Ejes para carreta<\/td>\n<td align=\"CENTER\">2<\/td>\n<td align=\"CENTER\">10<\/td>\n<td align=\"CENTER\">2<\/td>\n<td align=\"RIGHT\">4<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td>Rayos para carreta<\/td>\n<td align=\"CENTER\">31<\/td>\n<td align=\"CENTER\">\u00bd<\/td>\n<td align=\"CENTER\">1<\/td>\n<td align=\"RIGHT\">7<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"TOP\">\n<td align=\"RIGHT\">SUMA TOTAL<\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<td align=\"CENTER\"><\/td>\n<td align=\"CENTER\">103.817<\/td>\n<td align=\"RIGHT\">5<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el az\u00facar habano es mejor y m\u00e1s barato que el paraguayo en Buenos Aires, s\u00f3lo se verific\u00f3 la extracci\u00f3n en dicho a\u00f1o por la guerra y porque abunda aqu\u00ed; pero debe suponerse que el az\u00facar no da en el Paraguay la mitad que en las Antillas y que apenas basta para el consumo de este pa\u00eds. La exportaci\u00f3n se hace en barcos de hasta veintid\u00f3s varas de quilla que cargan r\u00edo abajo hasta 24.000 arrobas. La tripulaci\u00f3n es paraguaya, por cuyo motivo debe aumentarse a favor de esta provincia el valor del flete y lo que sube el valor de las cosas puestas en Buenos Aires. Uno y otro puede computarse, cuando menos, en el 50 por 100, y as\u00ed subir\u00e1 el valor de las exportaciones a 155.725.pesos, a los que deben agregarse 50.000 que entran por el tabaco y su flete. Despu\u00e9s del a\u00f1o de 1781 hasta el presente del 90 puede computarse que la exportaci\u00f3n y el comercio casi ha doblado, subiendo la yerba a 180.000 arrobas y lo dem\u00e1s en igual o mayor raz\u00f3n. Tambi\u00e9n debe tenerse cuenta el contrabando de tabaco y alguna sal, que todo podr\u00e1 ascender a 30.000 pesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ha estado la provincia acosada de los b\u00e1rbaros ha mantenido vig\u00edas en la costa del r\u00edo y milicias. Reci\u00e9n llegado a esta capital, en marzo de 1784, se formaron tres regimientos de caballer\u00eda miliciana, completos cada uno de 816 plazas. Adem\u00e1s hay en la ciudad seis compa\u00f1\u00edas de caballer\u00eda de cuarenta y seis hombres, y cuatro de infanter\u00eda de cincuenta y siete, y otra \u00eddem de artilleros. No se incluyen en esto las milicias de Villarica, Curuguaty, Concepci\u00f3n, Remolinos, y \u00d1eembuc\u00fa. El destino de estas tropas es guarnecer dichas vig\u00edas la ciudad y acudir armados donde conviene. Si se cuentan los hombres efectivos de las guardias creo que no llegar\u00e1n a ochenta, sin embargo se quejan del servicio ponder\u00e1ndolo como la mayor pensi\u00f3n que puede padecerse. Yo creo que la realidad de estas quejas consiste en que, por mal arreglo o ambici\u00f3n de los jefes de campo, todo el peso recae sobre pocos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los costos de la guerra hay un dep\u00f3sito que llaman ramo de guerra del que es \u00e1rbitro el gobernador. Sus fondos son veintiuna arrobas de yerba por cada licencia que se da para beneficiar yerba, y ocho arrobas de la misma por cada mil arrobas que cargan los barcos. Los que no quieren hacer servicio militar pagan diez pesos de plata al a\u00f1o, si son encomenderos quince, y quiz\u00e1s tendr\u00e1 alguna otra entrada. El total podr\u00e1 ascender en el d\u00eda a 2.500 pesos. No me atrevo asegurar si ser\u00e1 o no conveniente que este ramo se administrase por los oficiales reales. Estos dar\u00edan sujeci\u00f3n a los gobernadores y se ahorrar\u00eda el salario del administrador, pero no dejar\u00edan de dificultar y obstruir las disposiciones guerreras, que siempre son prontas, perjudicando muchas veces y desbaratando las mejores medidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jefe de la provincia es un gobernador con 6.600 pesos al que el rey nombra un asesor letrado con 1.500 pesos, de los cuales los mil debe cobrarlos de los propios de la ciudad, pero como \u00e9stos se reducen a casi nada percibe poco m\u00e1s de los quinientos. Si se le pagase por entero ser\u00eda el sueldo suficiente aunque inferior respecto al del gobernador y ministros principales de real-hacienda, que tienen dos mil cobrados y la casa. Estos empleos se dan com\u00fanmente a los europeos, entre los cuales los m\u00e1s acopian caudal para fundar un mayorazgo a su posteridad, y son muchas veces hombres a quienes sus desarreglos han hecho pobres y vienen con ansia de adquirir y de continuarlos sin peligro. As\u00ed sucede que atienden a sus fines y que las leyes no tienen cumplimiento, y por consiguiente hay disgusto general que tarde o temprano tendr\u00e1 sus resultas. Mejor ser\u00eda poner el mayor cuidado en la elecci\u00f3n de sujetos, disminuir el n\u00famero de empleados y sus sueldos a la mitad, que ser\u00eda suficiente, y hacer un arreglo para que la mitad de los empleados de gobierno y real-hacienda fuesen americanos, sin permitir que viniese ning\u00fan eclesi\u00e1stico sino la mitad de los obispos, porque estoy persuadido de que los que vienen para can\u00f3nigos no son de los mejores. Con esto los criollos tomar\u00edan parte en la conservaci\u00f3n del gobierno y disminuir\u00eda el odio que tienen a los europeos que, aunque aqu\u00ed es poca cosa, por lo general es tal que los hijos aborrecen mortalmente a sus padres sin m\u00e1s motivo que el ser europeos. En realidad que en esto proceden los americanos sin hacer reflexi\u00f3n a que el mayor inter\u00e9s suyo consiste en que vengan europeos, porque \u00e9ste es el camino de adelantar su poblaci\u00f3n, las artes e industria, y de abreviar una felicidad que no est\u00e1n en estado de procurarse por s\u00ed mismos en muchos siglos sino admitiendo con voluntad y agasajo a los europeos, y procurando atraerlos a toda costa. Su poca instrucci\u00f3n en el conocimiento de lo que les conviene y el inter\u00e9s particular, a que \u00fanicamente atienden, no les dan lugar a que conozcan el bien general, por cuyo motivo me parece que ser\u00eda muy conveniente aprovecharse de la mala voluntad que tienen a europeos y cuidar con vigilancia de que vengan poqu\u00edsimos polizones y empleados, para que la Am\u00e9rica est\u00e9 siempre subordinada y la Espa\u00f1a m\u00e1s poblada y vigorosa. Las residencias y vigilancia sobre la conducta de los empleados no deb\u00eda ser una ceremonia, como lo es, sino una cosa efectiva que castigase con rigor a los delincuentes, cosa que hace siglos que no se ha visto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dirige lo espiritual un se\u00f1or obispo cuya renta se reputa de ocho mil pesos, los dos mil pagados en reales cajas de Potos\u00ed. Esta partida pudiera rebatirse pues basta lo dem\u00e1s para la decencia de la dignidad en esta tierra, donde siempre quedar\u00eda la persona m\u00e1s rica, que es m\u00e1s de lo que basta al car\u00e1cter episcopal. La catedral tiene de\u00e1n, tres dignidades y dos can\u00f3nigos, todos con setecientos pesos, menos el de\u00e1n que tiene mil cincuenta. Los curatos de espa\u00f1oles s\u00f3lo tienen el pie de altar proporcionado al pa\u00eds y dos reales al a\u00f1o por cada casa, a que llaman primicia. Los curas de indios no tienen pie de altar. Los de pueblos jesu\u00edticos gozan doscientos pesos, comida, servicio y casa, y los de los dem\u00e1s pueblos dos criados, una vaca por semana, y algunas otras frioleras, y adem\u00e1s dos reales por cada indio mitayo, que le da su encomendero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo dicho se infiere que no hay mucha reforma que hacer en las rentas eclesi\u00e1sticas de esta provincia, pero en otras ser\u00e1 muy del caso que la haya, invirtiendo las resultas en beneficio p\u00fablico fomentando las cosas que convengan. En Am\u00e9rica es esto f\u00e1cil porque S. M. es due\u00f1o de los diezmos, que son la mayor contribuci\u00f3n que puede imponerse a un pueblo, y que si se considera lo que es el diezmo l\u00edquido vale tanto o m\u00e1s que lo que queda, y no creo que sea justo que se emplee esta contribuci\u00f3n en mantener en la ostentaci\u00f3n, opulencia, y regalo, a los eclesi\u00e1sticos que no deben pasar de la quingent\u00e9sima parte del total del estado. Si se atiende a las sumas que por otros mil caminos reciben los mismos eclesi\u00e1sticos de los fieles, se conocer\u00e1 m\u00e1s visiblemente la necesidad de contener su riqueza que los saca de su juicio y base, que es la pobreza y humildad, cuyas fatales resultas se ver\u00e1n alg\u00fan d\u00eda porque la riqueza les da mucho cr\u00e9dito en el vulgo y los hace menos religiosos, de que resultar\u00e1 que no habr\u00e1 jam\u00e1s alboroto en que no tomen la mayor parte. As\u00ed el principal cuidado del estado debe ser vigilar sobre la conducta de estas gentes, que son tanto m\u00e1s consideradas aqu\u00ed cuanto el vulgo est\u00e1 menos instruido. Tambi\u00e9n debiera ponerse remedio a la man\u00eda de estas gentes en fundar capellan\u00edas laicas y no laicas, cuyas cargas no se cumplen ni pueden. Gran parte de las casas y haciendas se hallan tan pensionadas que las destruyen y llevan al infierno la descendencia del fundador. Es menester destruir la man\u00eda que tiene el hombre de querer disponer de sus cosas hasta el juicio final, quitando la libertad a los que vendr\u00e1n despu\u00e9s de \u00e9l, que tendr\u00e1n tan leg\u00edtimo derecho y posesi\u00f3n como la que tuvo \u00e9l para disfrutar las cosas. \u00a1Qui\u00e9n no tuviera por loco a No\u00e9 si nos hubiese querido limitar la libertad y usufructo de las cosas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NOTA:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* F\u00e9lix de Azara (1742-1821). En 1781 viaj\u00f3 al R\u00edo de la Plata comisionado para establecer las fronteras coloniales. Permaneci\u00f3 particularmente en Paraguay\u00a0 dos d\u00e9cadas legando los relatos de sus aventuras y desventuras. Si bien su mirada es parcial y muchas veces se escandaliza con las costumbres de los pueblos originarios, sigue siendo un importante registro sobre las costumbres de la \u00e9poca, tanto americanas cuanto europeas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Ud. desea asociarse de acuerdo a nuestros Estatutos\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=263\">(ver)<\/a> complete el siguiente formulario<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=3194\">(ver)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E-mail: info@adhilac.com.ar<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Twitter: @AdhilacInfo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descripci\u00f3n e historia del Paraguay y del R\u00edo de la Plata F\u00e9lix de Azara* Fragmento Izquierda F\u00e9lix de Azara por Francisco de Goya y Lucientes Pr\u00f3logo La noche que llegu\u00e9 a Buenos Aires del R\u00edo Grande de San Pedro, donde el se\u00f1or virrey me envi\u00f3 para tratar con los portugueses algunos puntos relativos a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,8],"tags":[80,158,159,45,160],"class_list":["post-3351","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca","category-fuentes-testimonios","tag-colonia","tag-historia-de-america","tag-paraguay","tag-pueblos-originarios","tag-viajeros-siglo-xix"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3351"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3351\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3363,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3351\/revisions\/3363"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3351"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}