{"id":488,"date":"2010-03-07T11:41:01","date_gmt":"2010-03-07T14:41:01","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=488"},"modified":"2013-02-07T05:28:27","modified_gmt":"2013-02-07T08:28:27","slug":"escritos-de-simon-bolivar-manifiesto-de-cartagena-1812","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=488","title":{"rendered":"Bicentenario. Sim\u00f3n Bol\u00edvar: Manifiesto de Cartagena. 1812"},"content":{"rendered":"<p><strong> <\/strong><span style=\"color: #339966;\"><strong>Conciudadanos<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Libertar a la Nueva Granada de la suerte de Venezuela y redimir a \u00e9sta de la que padece, son los objetos que me he propuesto en esta memoria. Dignaos, oh mis conciudadanos, de aceptarla con indulgencia en obsequio de miras tan laudables.<!--more--><br \/>\nYo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapando prodigiosamente de en medio de sus ruinas f\u00edsicas y pol\u00edticas, que siempre fiel al sistema liberal y justo que proclam\u00f3 mi patria, he venido a seguir los estandartes de la independencia, que tan gloriosamente tremolan en estos Estados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Permitidme que animado de un celo patri\u00f3tico me atreva a dirigirme a vosotros, para indicarnos ligeramente las causas que condujeron a Venezuela a su destrucci\u00f3n, lisoje\u00e1ndome que las terribles y ejemplares lecciones que ha dado aquella extinguida Rep\u00fablica, persuadan a la Am\u00e9rica a mejorar su conducta, corrigiendo los vicios de unidad, solidez y energ\u00eda que se notan en sus gobiernos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e1s consecuente error que cometi\u00f3 Venezuela al presentarse en el teatro pol\u00edtico fue, sin contradicci\u00f3n, la fatal adopci\u00f3n que hizo del sistema tolerante; sistema improbado como d\u00e9bil e ineficaz, desde entonces, por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta los m\u00e1s \u00faltimos per\u00edodos, con una ceguedad sin ejemplo.<br \/>\nLas primeras pruebas que dio nuestro gobierno de su insensata debilidad, las manifest\u00f3 con la ciudad subalterna de Coro, que deneg\u00e1ndose a reconocer su legitimidad, la declar\u00f3 insurgente, ya la hostiliz\u00f3 como enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Junta Suprema, en lugar de subyugar aquella indefensa ciudad, que estaba rendida con presentar nuestras fuerzas mar\u00edtimas delante de su puerto, la dej\u00f3 fortificar y tomar una aptitud tan respetable, que logr\u00f3 subyugar despu\u00e9s la confederaci\u00f3n entera, con casi igual facilidad que la que ten\u00edamos nosotros anteriormente para vencerla, fundando la Junta su pol\u00edtica en los principios de humanidad mal entendida que no autorizan a ning\u00fan gobierno para hacer por la fuerza libre a los pueblos est\u00fapidos que desconocen el valor de sus derechos.<br \/>\nLos c\u00f3digos que consultaban nuestros magistrados no eran los que pod\u00edan ense\u00f1arles la ciencia pr\u00e1ctica del Gobierno, sino lo que han formado ciertos buenos visionarios que, imagin\u00e1ndose rep\u00fablicas a\u00e9reas, han procurado alcanzar la perfecci\u00f3n pol\u00edtica, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos fil\u00f3sofos por jefes, filantrop\u00eda por legislaci\u00f3n, dial\u00e9ctica por principios y de cosas, el orden social se sinti\u00f3 extremadamente conmovido, y desde luego corri\u00f3 el Estado a pasos agigantados a una disoluci\u00f3n universal, que bien pronto se vio realizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed naci\u00f3 la impunidad de los delitos de Estado cometidos descaradamente por los descontentos, y particularmente por nuestros natos e implacables enemigos los espa\u00f1oles europeos, que maliciosamente se hab\u00edan quedado en nuestro pa\u00eds, para tenerlo incesantemente inquieto y promover cuantas conjuraciones les permit\u00edan formar nuestros jueces, perdon\u00e1ndolos siempre, aun cuando sus atentados eran tan enormes, que se dirig\u00edan contra la salud p\u00fablica.<br \/>\nLa doctrina que apoyaba esta conducta ten\u00eda su origen en las m\u00e1ximas filantr\u00f3picas de algunos escritores que defiende la no residencia de facultad en nadie para privar de la vida a un hombre, aun en el caso de haber delinquido \u00e9ste en el delito de lesa patria. Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiraci\u00f3n suced\u00eda un perd\u00f3n, y a cada perd\u00f3n suced\u00eda otra conspiraci\u00f3n que se volv\u00eda a perdonar; porque los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. \u00a1Clemencia criminal, que contribuy\u00f3 m\u00e1s que nada a derribar la m\u00e1quina que todav\u00eda no hab\u00edamos enteramente concluido!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed la oposici\u00f3n decidida a levantar tropas veteranas, disciplinadas y capaces de presentarse en el campo de batalla, ya instruidas, a defender la libertad con suceso y gloria. Por el contrario, se establecieron innumerables cuerpos de milicias indisciplinadas, que adem\u00e1s de agotar las cajas del erario nacional con los sueldos de la plan mayor, destruyeron la agricultura, alejando a los paisanos de sus lugares e hicieron odioso el Gobierno que obligaba a \u00e9stos tomar las armas y a abandonar sus familias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las rep\u00fablicas, dec\u00edan nuestros estadistas, no han menester de hombres pagados para mantener su libertad. Todos los ciudadanos ser\u00e1n soldados cuando nos ataque el enemigo. Grecia, Roma, Venecia, G\u00e9nova, Suiza, Holanda, y recientemente el Norte de Am\u00e9rica, vencieron a sus contrarios sin auxilio de tropas mercenarias siempre prontas a sostener el despotismo y a subyugar a sus conciudadanos.<br \/>\nCon estos antipol\u00edticos e inexactos raciocinios fascinaban a los simples; pero no convenc\u00edan a los prudentes que conoc\u00edan bien la inmensa diferencia que hay entre los pueblos, los tiempos y las costumbres de aquellas rep\u00fablicas y las nuestras. Ellas, es verdad que no pagaban ej\u00e9rcitos permanentes; mas era porque en la antig\u00fcedad no los hab\u00eda, y s\u00f3lo confiaban la salvaci\u00f3n y la gloria de los Estados, en sus virtudes pol\u00edticas, costumbres severas y car\u00e1cter militar, cualidades que nosotros estamos muy distantes de poseer. Y en cuanto a las modernas que han sacudido muy distantes de poseer. Y en cuanto a las modernas que han sacudido el yugo de sus tiranos, es notorio que han mantenido el competente n\u00famero de veteranos que exige su seguridad; exceptuando al Norte de Am\u00e9rica, que estando en paz con todo el mundo y guarnecido por el mar, no ha tenido pro conveniente sostener en estos \u00faltimos a\u00f1os el completo de tropa veterana que necesita para la defensa de sus fronteras y playas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resultado prob\u00f3 severamente a Venezuela el error de su c\u00e1lculo, pues los milicianos que salieron al encuentro con el enemigo, ignorando hasta el manejo del arma, y no estando habituados a la disciplina y obediencia, fueron arrollados al comenzar la \u00faltima campa\u00f1a, a pesar de los heroicos y extraordinarios esfuerzos que hicieron sus jefes por llevarlos a la victoria. Lo que caus\u00f3 un desaliento general en soldados y oficiales, porque es una verdad militar que s\u00f3lo ej\u00e9rcitos aguerridos son capaces de sobreponerse a los primeros infaustos sucesos de una campa\u00f1a. El soldado biso\u00f1o lo cree todo perdido, desde que es derrotado una vez, porque la experiencia no le ha probado que el valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La subdivisi\u00f3n de la provincia de Caracas, proyectada, discutida y sancionada por el Congreso federal, despert\u00f3 y foment\u00f3 una enconada rivalidad en las ciudades y lugares subalternos, contra la capital; \u00abla cual, dec\u00edan los congresales ambiciosos de dominar en sus distritos, era la tirana de las ciudades y la sanguijuela del Estado.\u00bb De este modo se encendi\u00f3 el fuego de la guerra civil en Valencia, que nunca se logr\u00f3 apagar con la reducci\u00f3n de aquella ciudad; pues conserv\u00e1ndolo encubierto, lo comunic\u00f3 a las otras lim\u00edtrofes, a Coro y Maracaibo; y \u00e9stas entablaron comunicaciones con aqu\u00e9llas, facilitaron, por este medio, la entrada de los espa\u00f1oles que trajo consigo la ca\u00edda de Venezuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disipaci\u00f3n de las rentas p\u00fablicas en objetos fr\u00edvolos y prejudiciales, y particularmente en sueldos de infinidad de oficinistas, secretarios, jueces, magistrados, legisladores, provinciales y federales, dio un golpe mortal a la Rep\u00fablica, porque la oblig\u00f3 a recurrir al peligroso expediente de establecer el papel moneda, sin otra garant\u00eda que las fuerzas y las rentas imaginarias de la confederaci\u00f3n. Esta nueva moneda pareci\u00f3 a los ojos de los m\u00e1s, una violaci\u00f3n manifiesta del derecho de propiedad, porque se conceptuaban despojados de objetos de intr\u00ednseco valor en cambio de otros cuyo precio era incierto y aun ideal. El papel moneda remat\u00f3 el descontento de los est\u00f3lidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas espa\u00f1olas, para que viniese a librarlos de una moneda que ve\u00edan con m\u00e1s horror que la servidumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo que debilit\u00f3 m\u00e1s el Gobierno de Venezuela fue la forma federal que adopt\u00f3, siguiendo las m\u00e1ximas exageradas de los derechos del hombre, que autoriz\u00e1ndolo para que se rija por s\u00ed mismo, rompe los pactos sociales y constituye a las naciones en anarqu\u00eda. Tal era el verdadero estado de la Confederaci\u00f3n. Cada provincia se gobernaba independientemente; y a ejemplo de \u00e9stas, cada ciudad pretend\u00eda iguales facultades alegando la pr\u00e1ctica de aqu\u00e9llas, y la teor\u00eda de que todos los hombres y todos los pueblos gozan de la prerrogativa de instituir a su antojo el gobierno que les acomode.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema federal, bien que sea el m\u00e1s perfecto y m\u00e1s capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad, es, no obstante, el m\u00e1s opuesto a los intereses de nuestros nacientes estados. Generalmente hablando, todav\u00eda nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por s\u00ed mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes pol\u00edticas que caracterizan al verdadero republicano; virtudes que no se adquieren en los gobiernos absolutos, en donde se desconocen los derechos y los deberes del ciudadano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, \u00bfqu\u00e9 pa\u00eds del mundo, por morigerado y republicano que sea, podr\u00e1, en medio de las facciones intestinas y de una guerra exterior, regirse por un gobierno tan complicado y d\u00e9bil como el federal? No es posible conservarlo en el tumulto de los combates y de los partidos. Es preciso que el Gobierno se identifique, por decirlo as\u00ed, al car\u00e1cter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si \u00e9stos son pr\u00f3speros y serenos, \u00e9l debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a leyes, ni constituciones, \u00ednterin no se restablece la felicidad y la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caracas tuvo mucho que padecer por defecto de la confederaci\u00f3n, que lejos de socorrerla le agot\u00f3 sus caudales y pertrechos; y cuando vino el peligro la abandon\u00f3 a su suerte, sin auxiliarla con el menor contingente. Adem\u00e1s, le aument\u00f3 sus embarazos habi\u00e9ndose empe\u00f1ado una competencia entre el poder federal y el provincial, que dio lugar a que los enemigos llegasen al coraz\u00f3n del Estado, antes que se resolviese la cuesti\u00f3n de si deber\u00edan salir las tropas federales o provinciales, o rechazarlos cuando ya ten\u00edan ocupada una gran porci\u00f3n de la Provincia. Esta fatal contestaci\u00f3n produjo una demora que fue terrible para nuestras armas. Pues la derrotaron en San Carlos sin que les llegasen los refuerzos que esperaban para vencer.<br \/>\nYo soy de sentir que mientras no centralicemos nuestros gobiernos americanos, los enemigos obtendr\u00e1n las m\u00e1s completas ventajas; seremos indefectiblemente envueltos en los horrores de las disensiones civiles, y conquistados vilipendiosamente por ese pu\u00f1ado de bandidos que infestan nuestras comarcas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las elecciones populares hechas por los r\u00fasticos del campo y por los intrigantes moradores de las ciudades, a\u00f1aden un obst\u00e1culo m\u00e1s a la pr\u00e1ctica de la federaci\u00f3n entre nosotros, porque los unos son tan ignorantes que hacen sus votaciones maquinalmente, y los otros tan ambiciosos que todo lo convierten en facci\u00f3n; por lo que jam\u00e1s se vio en Venezuela una votaci\u00f3n libre y acertada, lo que pon\u00eda el gobierno en manos de hombres y desafectos a la causa, ya ineptos, ya inmorales. El esp\u00edritu de partido decid\u00eda en todo, y por consiguiente nos desorganiz\u00f3 m\u00e1s de lo que las circunstancias hicieron. Nuestra divisi\u00f3n, y no las armas espa\u00f1olas, nos torn\u00f3 a la esclavitud.<br \/>\nEl terremoto del 26 de marzo trastorn\u00f3, ciertamente, tanto lo f\u00edsico como lo moral, y puede llamarse propiamente la causa inmediata de la ruina de Venezuela; mas este mismo suceso habr\u00eda tenido lugar, sin producir tan mortales efectos, si Caracas se hubiera gobernado entonces por una sola autoridad, que obrando con rapidez y vigor hubiese puesto remedir a los da\u00f1os, sin trabas ni competencias que retardando el efecto de las providencias dejaban tomar al mal un incremento tan grande que lo hizo incurable.<br \/>\nSi Caracas, un lugar de una confederaci\u00f3n l\u00e1nguida e insubsistente, hubiese establecido un gobierno sencillo, cual lo requer\u00eda su situaci\u00f3n pol\u00edtica y militar, t\u00fa existieras \u00a1oh Venezuela! y gozaras hoy de tu libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia eclesi\u00e1stica tuvo, despu\u00e9s del terremoto, una parte muy considerable en la sublevaci\u00f3n de los lugares y ciudades subalternas, y en la introducci\u00f3n de los enemigos en el pa\u00eds, abusando sacr\u00edlegamente de la santidad de su ministerio en favor de los promotores de la guerra civil. Sin embargo, debemos confesar ingenuamente que estos traidores sacerdotes se animaban a cometer los execrables cr\u00edmenes de que justamente se les acusa porque la impunidad de los delitos era absoluta, la cual hallaba en el Congreso un escandaloso abrigo, llegando a tal punto esta injusticia que de la insurrecci\u00f3n de la ciudad de Valencia, que cost\u00f3 su pacificaci\u00f3n cerca de mil hombres, no se dio a la vindicta de las leyes un solo rebelde, quedando todos con vida, y los m\u00e1s con sus bienes.<br \/>\nDe lo referido se deduce que entre las causas que han producido la ca\u00edda de Venezuela, debe colocarse en primer lugar la naturaleza de su constituci\u00f3n, que, repito, era tan contraria a sus intereses como favorable a los de sus contrarios. En segundo, el esp\u00edritu de misantrop\u00eda que se apoder\u00f3 de nuestros gobernantes. Tercero: la oposici\u00f3n al establecimiento de un cuerpo militar que salvase la Rep\u00fablica y repeliese los choques que le daban los espa\u00f1oles. Cuarto: el terremoto acompa\u00f1ado del fanatismo que logr\u00f3 sacar de este fen\u00f3meno lo m\u00e1s importantes resultados; y \u00faltimamente las facciones internas que en realidad fueron el mortal veneno que hicieron descender la patria al sepulcro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos ejemplos de errores e infortunios no ser\u00e1n enteramente in\u00fatiles para los pueblos de la Am\u00e9rica meridional, que aspiran a la libertad e independencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Nueva Granada ha visto sucumbir a Venezuela; por consiguiente deber evitar los escollos que han destrozado a aqu\u00e9lla. A este efecto presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada, la reconquista de Caracas. A primera vista parecer\u00e1 este proyecto inconducente, costoso y quiz\u00e1 impracticable; pero examinando atentamente con ojos previsivos, y una meditaci\u00f3n profunda, es imposible desconocer su necesidad como dejar de ponerlo en ejecuci\u00f3n, probada la utilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que se presenta en apoyo de esta operaci\u00f3n es el origen de la destrucci\u00f3n de Caracas, que no fue otro que el desprecio con que mir\u00f3 aquella ciudad la existencia de un enemigo que parec\u00eda peque\u00f1o, y no lo era consider\u00e1ndolo en su verdadera luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Coro ciertamente no habr\u00eda podido nunca entrar en competencia con Caracas, si la comparamos, en sus fuerzas intr\u00ednsecas, con \u00e9sta; mas como en el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayor\u00eda de la masa f\u00edsica la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia s\u00ed la balanza pol\u00edtica, no debi\u00f3 el Gobierno de Venezuela, por esta raz\u00f3n, haber descuidado la extirpaci\u00f3n de un enemigo, que aunque aparentemente d\u00e9bil ten\u00eda por auxiliares a la Provincia de Maracaibo; a todas las que obedecen a la Regencia; el oro y la cooperaci\u00f3n de nuestros eternos contrarios, los europeos que viven con nosotros; el partido clerical, siempre adicto a su apoyo y compa\u00f1ero el despotismo; y sobre todo, la opini\u00f3n inveterada de cuantos ignorantes y supersticiosos contienen los l\u00edmites de nuestros estados. As\u00ed fue que apenas hubo un oficial traidor que llamase al enemigo, cuando se desconcert\u00f3 la m\u00e1quina pol\u00edtica, sin que los inauditos y patri\u00f3ticos esfuerzos que hicieron los defensores de Caracas, lograsen impedir la ca\u00edda de un edificio ya desplomado por el golpe que recibi\u00f3 de un solo hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aplicando el ejemplo de Venezuela a la Nueva Granada y formando una proporci\u00f3n, hallaremos que Coro es a Caracas como Caracas es a la Am\u00e9rica entera; consiguientemente el peligro que amenaza a este pa\u00eds est\u00e1 en raz\u00f3n de la anterior progresi\u00f3n, porque poseyendo la Espa\u00f1a el territorio de Venezuela, podr\u00e1 con facilidad sacarle hombres y municiones de boca y guerra, para que bajo la direcci\u00f3n de jefes experimentados contra los grandes maestros de la guerra, los franceses, penetren desde las Provincias de Barinas y Maracaibo hasta los \u00faltimos confines de la Am\u00e9rica meridional.<br \/>\nLa Espa\u00f1a tiene en el d\u00eda un gran n\u00famero de oficiales generales, ambiciosos y audaces, acostumbrados a los peligros y a las privaciones, que anhelan por venir aqu\u00ed, a buscar un imperio que reemplace el que acaban de perder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es muy probable que al expirar la Pen\u00ednsula, haya una prodigiosa emigraci\u00f3n de hombres de todas clases, y particularmente de cardenales, arzobispos, obispos, can\u00f3nigos y cl\u00e9rigos revolucionarios, capaces de subvertir, no s\u00f3lo nuestros tiernos y l\u00e1nguidos estados, sino de envolver el Nuevo Mundo entre en una espantosa anarqu\u00eda. La influencia religiosa, el imperio de la dominaci\u00f3n civil y militar, y cuantos prestigios pueden obrar sobre el esp\u00edritu humano, ser\u00e1n otros tantos instrumentos, de que se valdr\u00e1n para someter estas regiones.<br \/>\nNada se opondr\u00eda a la emigraci\u00f3n de Espa\u00f1a. Es veros\u00edmil que la Inglaterra proteja la evasi\u00f3n de un partido que disminuye en parte las fuerzas de Bonaparte en Espa\u00f1a, y trae consigo el aumento y permanencia del suyo en Am\u00e9rica. La Francia no podr\u00e1 impedirla; tampoco Norte Am\u00e9rica; y nosotros menos a\u00fan pues careciendo todos de una marina respetable, nuestras tentativas ser\u00e1n vanas.<br \/>\nEstos tr\u00e1nsfugas hallar\u00e1n ciertamente una favorable acogida en los puertos de Venezuela, come que vienen a reforzar a los opresores de aquel pa\u00eds y los habilitan de medios para emprender la conquista de los estados independientes.<br \/>\nLevantar\u00e1n quince o veinte mil hombres que disciplinar\u00e1n prontamente con sus jefes, oficiales, sargentos, cabos y soldados veteranos. A este ej\u00e9rcito seguir\u00e1 otro todav\u00eda m\u00e1s temible de ministros, embajadores, consejeros, magistrados, toda la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica y los grandes de Espa\u00f1a, cuya profesi\u00f3n es el dolor y la intriga, condecorados con ostentosos t\u00edtulos, muy adecuados para deslumbrar a la multitud; que derram\u00e1ndose como una torrente, lo inundar\u00e1n todo arrancando las semillas y hasta las ra\u00edces del \u00e1rbol de la libertad de Colombia. Las tropas combatir\u00e1n en el campo; y \u00e9stos, desde sus gabinetes, nos har\u00e1n la guerra por los resortes de la seducci\u00f3n y del fanatismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, no queda otro recurso para precavernos de estas calamidades, que el de pacificar r\u00e1pidamente nuestras provincias sublevadas, para llevar despu\u00e9s nuestras armas contra las enemigas; y formar de este modo soldados yoficiales dignos de llamarse las columnas de la patria.<br \/>\nTodo conspira a hacernos adoptar esta medida; sin hacer menci\u00f3n de la necesidad urgente que tenemos de cerrarle las puertas al enemigo, hay otras razones tan poderosas para determinarnos a la ofensiva, que ser\u00eda una falta militar y pol\u00edtica inexcusable, dejar de hacerla. Nosotros nos hallamos invadidos, y por consiguiente forzados a rechazar al enemigo m\u00e1s all\u00e1 de la frontera. Adem\u00e1s, es un principio del arte que toda guerra defensiva es perjudicial y ruinosa para el que la sostiene; pues lo debilita sin esperanza de indemnizarlo; y que las hostilidades en el territorio enemigo siempre son provechosas, por el bien que resulta del mal del contrario; as\u00ed, no debemos, por ning\u00fan motivo, emplear la defensiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos considerar tambi\u00e9n el estado actual del enemigo, que se halla en una posici\u00f3n muy cr\u00edtica, habi\u00e9ndoseles desertado la mayor parte de sus soldados criollos; y teniendo al mismo tiempo que guarnecer las patri\u00f3ticas ciudades de Caracas, Puerto Cabello, La Guaira, Barcelona, Cuman\u00e1 y Margarita, en donde existen sus dep\u00f3sitos, sin que se atrevan a desamparar estas plazas, por temor de una insurrecci\u00f3n general en el acto de separarse de ellas. De modo que no ser\u00eda imposible que llegasen nuestras tropas hasta las puertas de Caracas, sin haber dado una batalla campal.<br \/>\nEs una cosa positiva que en cuanto nos presentamos en Venezuela, se nos agregan millares de valerosos patriotas, que suspiran por vernos parecer, para sacudir el yugo de sus tiranos y unir sus esfuerzos a los nuestros en defensa de la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naturaleza de la presenta campa\u00f1a nos proporciona la ventaja de aproximarnos a Maracaibo por Santa Marta y a Barinas por C\u00facuta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovechemos, pues, instantes tan propicios; no sea que los refuerzos que incesantemente deben llegar de Espa\u00f1a, cambien absolutamente el aspecto de los negocios y perdamos, quiz\u00e1s para siempre, la dichosa oportunidad de asegurar la suerte de estos estados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El honor de la Nueva Granada exige imperiosamente escarmentar a esos osados invasores, persigui\u00e9ndolos hasta sus \u00faltimos atrincheramientos. Como su gloria depende de tomar a su cargo la empresa de marchar a Venezuela, a libertar la cuna de la independencia colombiana, sus m\u00e1rtires y aquel benem\u00e9rito pueblo caraque\u00f1o, cuyo clamores s\u00f3lo se dirigen a sus amados compatriotas los granadinos, que ellos aguardan con una mortal impaciencia, como a sus redentores. Corramos a romper las cadenas de aquellas v\u00edctimas que gimen en las mazmorras, siempre esperando su salvaci\u00f3n de vosotros; no burl\u00e9is su confianza; no se\u00e1is insensibles a los lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al muerte, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido, y libertad a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Cartagena de Indias, diciembre 15 de 1812.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>Si Ud. desea asociarse de acuerdo a los Estatutos de ADHILAC\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"..\/?page_id=263\">(ver)<\/a> complete el siguiente formulario\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"..\/?page_id=3194\">(ver)<\/a><\/p>\n<p>E-mail: info@adhilac.com.ar<strong> <\/strong><\/p>\n<p>Twitter: @AdhilacInfo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conciudadanos: Libertar a la Nueva Granada de la suerte de Venezuela y redimir a \u00e9sta de la que padece, son los objetos que me he propuesto en esta memoria. Dignaos, oh mis conciudadanos, de aceptarla con indulgencia en obsequio de miras tan laudables.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,8],"tags":[26,27,22,23],"class_list":["post-488","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca","category-fuentes-testimonios","tag-colombia","tag-ecuador","tag-emancipacion-americana","tag-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/488","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=488"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/488\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7677,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/488\/revisions\/7677"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}