{"id":509,"date":"2010-03-07T12:12:11","date_gmt":"2010-03-07T15:12:11","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=509"},"modified":"2012-07-29T20:01:57","modified_gmt":"2012-07-29T23:01:57","slug":"manuel-belgrano-autobiografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=509","title":{"rendered":"Manuel Belgrano. Autobiograf\u00eda"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"color: #800000;\"><span style=\"color: #339966;\"><em>Aubiograf\u00eda<\/em> de Manuel Belgrano<\/span><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fragmento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombres que todos sus trabajos y afanes los han contra\u00eddo a s\u00ed mismos, y ni un solo instante han concedido a los dem\u00e1s; pero la de los hombres p\u00fablicos, sea cual fuere, debe siempre presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o de una lecci\u00f3n que retraiga de incidir en sus defectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-579 alignleft\" title=\"Manuel Belgrano 10\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Manuel-Belgrano-10.jpg\" alt=\"Manuel Belgrano 10\" width=\"306\" height=\"414\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha dicho, y dicho muy bien, \u00abque el estudio de lo pasado ense\u00f1a c\u00f3mo debe manejarse el hombre en lo presente y porvenir\u00bb; porque desenga\u00f1\u00e9monos, la base de nuestras operaciones siempre es la misma, aunque las circunstancias alguna vez la desfiguren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo emprendo escribir mi vida publica -puede ser que mi amor propio acaso me alucine- con el objeto que sea \u00fatil a mis paisanos, y tambi\u00e9n con el de ponerme a cubierto de la maledicencia; porque el \u00fanico premio a que aspiro por todos mis trabajos, despu\u00e9s de lo que espero de la misericordia del Todopoderoso, es conservar el buen nombre que desde mis tiernos a\u00f1os logr\u00e9 en Europa con las gentes con quienes tuve el honor de tratar cuando contaba con una libertad indefinida, estaba entregado a m\u00ed mismo, a distancia de dos mil leguas de mis padres, y ten\u00eda cuanto necesitaba para satisfacer mis caprichos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lugar de mi nacimiento es Buenos Aires; mis padres, don Domingo Belgrano y Peri conocido por P\u00e9rez, natural de Onella, y mi madre, do\u00f1a Mar\u00eda Josefa Gonz\u00e1lez Casero, natural tambi\u00e9n de Buenos Aires. La ocupaci\u00f3n de mi padre fue la de comerciante, y como le toc\u00f3 el tiempo del monopolio, adquiri\u00f3 riquezas para vivir c\u00f3modamente y dar a sus hijos la educaci\u00f3n mejor de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me proporcion\u00f3 la ense\u00f1anza de las primeras letras, la gram\u00e1tica latina, filosof\u00eda y algo de teolog\u00eda en el mismo Buenos Aires. Sucesivamente me mand\u00f3 a Espa\u00f1a a seguir la carrera de las leyes, y all\u00ed estudi\u00e9 en Salamanca; me gradu\u00e9 en Valladolid, continu\u00e9 en Madrid y me recib\u00ed de abogado en la canciller\u00eda de Valladolid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que mi aplicaci\u00f3n no la contraje tanto a la carrera que hab\u00eda ido a emprender, como el estudio de los idiomas vivos, de la econom\u00eda pol\u00edtica yal derecho p\u00fablico, y que en los primeros momentos en que tuve la suerte de encontrar hombres amantes al bien p\u00fablico que me manifestaron sus \u00fatiles ideas, se apoder\u00f3 de m\u00ed el deseo de propender cuanto pudiese al provecho general, y adquirir renombre con mis trabajos hacia tan importante objeto, dirigi\u00e9ndolos particularmente a favor de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en la \u00e9poca de 1789 me hallaba en Espa\u00f1a y la revoluci\u00f3n de Francia hiciese tambi\u00e9n la variaci\u00f3n de ideas, y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mi las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y s\u00f3lo ve\u00eda tiranos en los que se opon\u00edan a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le hab\u00edan concedido, y aun las mismas sociedades hab\u00edan acordado en su establecimiento directa o indirectamente. Al concluir mi carrera por los a\u00f1os de 1793, las ideas de econom\u00eda pol\u00edtica cund\u00edan en Espa\u00f1a con furor y creo que a esto deb\u00ed que me colocaran en la secretar\u00eda del Consulado de Buenos Aires, erigido en el tiempo del ministro Gardoqu\u00ed, sin que hubiese hecho la m\u00e1s m\u00ednima gesti\u00f3n para ello; y el oficial de secretar\u00eda que anejaba estos asuntos a\u00fan me pidi\u00f3 que le indicase individuos que tuvieran estos conocimientos, para emplearlos en las dem\u00e1s corporaciones de esta clase, que se erig\u00edan en diferentes plazas de comercio de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando supe que tales cuerpos en sus juntas, no ten\u00edan otro objeto que suplir a las sociedades econ\u00f3micas, tratando de agricultura, industria y comercio, se abri\u00f3 un vasto campo a mi imaginaci\u00f3n, como que ignoraba el manejo de la Espa\u00f1a respecto a sus colonias, y s\u00f3lo hab\u00eda o\u00eddo el rumor sordo a los americanos de quejas disgustos, que atribu\u00eda yo a no haber conseguido sus pretensiones, y nunca a las intenciones perversas de los metropolitanos, que por sistema conservaban desde el tiempo de la conquista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/belgrano-Echarri-Rago.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3835 alignright\" title=\"belgrano-Echarri-Rago\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/belgrano-Echarri-Rago.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/belgrano-Echarri-Rago.jpg 430w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/belgrano-Echarri-Rago-300x220.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abBelgrano\u00bb telefilm argentino de Sebasti\u00e1n Pivotto. 2010. Pablo Echarri (San Martin) y Pablo Rago (Belgrano)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto me alucin\u00e9 y me llen\u00e9 de visiones favorables a la Am\u00e9rica, cuando fui encargado por la secretar\u00eda, de que en mis Memorias describiese las Provincias a fin de que sabiendo su estado pudiesen tomar providencias acertadas para su felicidad: acaso en esto habr\u00eda la mejor intenci\u00f3n de parte de un ministro ilustrado como Gardoqui, que hab\u00eda residido en los Estados Unidos de Am\u00e9rica del Norte, y aunque ya entonces se me rehusaran ciertos medios que exig\u00ed para llenar como era debido aquel encargo, me aquiet\u00e9; pues se me dio por disculpa que vi\u00e9ndose los fondos del Consulado, se determinar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, sal\u00ed de Espa\u00f1a para Buenos Aires: no puedo decir bastante mi sorpresa cuando conoc\u00ed a los hombres nombrados por el Rey para la junta que hab\u00eda de tratar la agricultura, industria y comercio, y propender a la felicidad de las provincias que compon\u00edan el virreinato de Buenos Aires; todos eran comerciantes espa\u00f1oles; exceptuando uno que otro, nada sab\u00edan m\u00e1s que su comercio monopolista, a saber: comprar por cuatro para vender por ocho, con toda seguridad: para comprobante de sus conocimientos y de sus ideas liberales a favor del pa\u00eds, como su esp\u00edritu de monopolio para no perder el camino que ten\u00edan de enriquecerse, referir\u00e9 un hecho con que me eximir\u00e9 de toda prueba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que despu\u00e9s he visto, la Corte de Espa\u00f1a vacilaba en los medios de sacar lo m\u00e1s que pudiese de sus colonias, as\u00ed es que hemos visto disposiciones liberales e iliberales a un tiempo, indicantes del temor que ten\u00eda de perderlas; alguna vez se le ocurri\u00f3 favorecer la agricultura, y para darle brazos, adopt\u00f3 el horrendo comercio de negros y concedi\u00f3 privilegios a los que lo emprendiesen: entre ellos la extracci\u00f3n de frutos para los pa\u00edses extranjeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto dio m\u00e9rito a un gran pleito sobre si los cueros, ramo principal de comercio de Buenos Aires, eran o no frutos; hab\u00eda tenido su principio antes de la erecci\u00f3n del Consulado, ante el Rey, y ya se hab\u00eda escrito de parte a parte una multitud de papeles, cuando el Rey para resolver, pidi\u00f3 informe a dicha corporaci\u00f3n: molestar\u00eda demasiado si refiriese el pormenor de la singular sesi\u00f3n a que dio m\u00e9rito este informe; ello es que esos hombres, destinados a promover la felicidad del pa\u00eds, decidieron que los cueros no eran frutos, y, por consiguiente, no deb\u00edan comprenderse en los de la gracia de extracci\u00f3n en cambio de negros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi \u00e1nimo se abati\u00f3 y conoc\u00ed que nada se har\u00eda en favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares pospon\u00edan el del com\u00fan. Sin embargo, ya que por las obligaciones de mi empleo pod\u00eda hablar y escribir sobre tan \u00fatiles materias, me propuse, al menos, echar las semillas que alg\u00fan d\u00eda fuesen capaces de dar frutos, ya porque algunos estimulados del mismo esp\u00edritu se dedicasen a su cultivo, ya porque el orden mismo de las cosas las hiciese germinar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escrib\u00ed varias memorias sobre la planificaci\u00f3n de escuelas: la escasez de pilotos y el inter\u00e9s que tocaba tan de cerca a los comerciantes, me present\u00f3 circunstancias favorables para el establecimiento de una escuela de matem\u00e1ticas, que consegu\u00ed a condici\u00f3n de exigir la aprobaci\u00f3n de la Corte, que nunca se obtuvo y que no par\u00f3 hasta destruirla; porque aun los espa\u00f1oles, sin embargo de que conociesen la justicia y utilidad de estos establecimientos en Am\u00e9rica, francamente se opon\u00edan a ellos, errados, a mi entender, en los medios de conservar las colonias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No menos me sucedi\u00f3 con otra de dise\u00f1o, que tambi\u00e9n logr\u00e9 establecer, sin que costase medio real el maestro. Ello es que ni \u00e9stas ni otras propuestas a la Corte, con el objeto de fomentar los tres importantes ramos de agricultura, industria y comercio, de que estaba encargada la corporaci\u00f3n consular, merecieron la aprobaci\u00f3n; no se quer\u00eda m\u00e1s que el dinero que produjese el ramo destinado a ella; se dec\u00eda que todos estos establecimientos eran de lujo y que Buenos Aires todav\u00eda no se hallaba en estado de sostenerlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros varios objetos de utilidad y necesidad promov\u00ed, que poco m\u00e1s o menos tuvieron el mismo resultado, y tocar\u00e1 al que escriba la historia consular, dar una raz\u00f3n de ellos; dir\u00e9 yo, por lo que, hace a mi prop\u00f3sito, que desde el principio de 1794 hasta julio de 1806, pas\u00e9 mi tiempo en igual destino, haciendo esfuerzos impotentes a favor del bien p\u00fablico; pues todos, o escollaban en el gobierno de Buenos Aires o en la Corte, o entre los mismos comerciantes, individuos que compon\u00edan este cuerpo, para quienes no hab\u00eda m\u00e1s raz\u00f3n, ni mas justicia, ni m\u00e1s utilidad ni m\u00e1s necesidad que su inter\u00e9s mercantil; cualquiera cosa que chocara con \u00e9l, encontraba un veto, sin que hubiese recurso para atajarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabido es la entrada en Buenos Aires del general Beresford, con mil cuatrocientos y tantos hombres en 1806: hac\u00eda diez a\u00f1os que era yo capit\u00e1n de milicias urbanas, m\u00e1s por capricho que por afici\u00f3n a la milicia. Mis primeros ensayos en ella fueron en esta \u00e9poca. El marqu\u00e9s de Sobremonte, virrey que entonces era de las provincias, d\u00edas antes de esta desgraciada entrada, me llam\u00f3 para que formase una compa\u00f1\u00eda de j\u00f3venes del comercio, de caballer\u00eda, y que al efecto me dar\u00eda oficiales veteranos para la instrucci\u00f3n: los busqu\u00e9, no los encontr\u00e9, porque era mucho el odio que hab\u00eda a la milicia en Buenos Aires; con el cual no se hab\u00eda dejado de dar algunos golpes a los que ejerc\u00edan la autoridad, o tal vez a esta misma que manifestaba demasiado su debilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se toc\u00f3 la alarma general y conducido del honor vol\u00e9 a la fortaleza, punto de reuni\u00f3n: all\u00ed no hab\u00eda orden ni concierto en cosa alguna, como deb\u00eda suceder en grupos de hombres ignorantes de toda disciplina y sin subordinaci\u00f3n alguna: all\u00ed se formaron las compa\u00f1\u00edas y yo fui agregado a una de ellas, avergonzado de ignorar hasta los rudimentos m\u00e1s triviales de la milicia, y pendiente de lo que dijera un oficial veterano, que tambi\u00e9n se agreg\u00f3 de propia voluntad, pues no le daban destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la primera compa\u00f1\u00eda que march\u00f3 a ocupar la casa de las Filipinas, mientras disputaban las restantes con el mismo virrey de que ellas estaban para defender la ciudad y no salir a campa\u00f1a, y as\u00ed s\u00f3lo se redujeron a ocupar las Barrancas: el resultado fue que no habiendo tropas veteranas ni milicias disciplinadas que oponer al enemigo, venci\u00f3 \u00e9ste todos los pasos con la mayor facilidad: hubo algunos fuegos fatuos en mi compa\u00f1\u00eda y otros para opon\u00e9rsele; pero todo se desvaneci\u00f3, y al mandarnos retirar y cuando \u00edbamos en retirada, yo mismo o\u00ed decir: \u00abHacen bien en disponer que nos retiremos, pues nosotros no somos para esto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que me indign\u00e9, y que nunca sent\u00ed m\u00e1s haber ignorado, como ya dije anteriormente, hasta los rudimentos de la milicia; todav\u00eda fue mayor mi incomodidad cuando vi entrar las tropas enemigas y su despreciable n\u00famero para una poblaci\u00f3n como la de Buenos Aires: esta idea no se apart\u00f3 de mi imaginaci\u00f3n y poco falt\u00f3 para que me hubiese hecho perder la cabeza: me era muy doloroso ver a mi patria bajo otra dominaci\u00f3n y sobre todo en tal estado de degradaci\u00f3n, que hubiese sido subyugada. por una empresa aventurera, cual era la del bravo y honrado Beresford, cuyo valor admiro y admirar\u00e9 siempre en esta peligrosa empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed recuerdo lo que me pas\u00f3 con mi corporaci\u00f3n consular, que protestaba a cada momento de su fidelidad al rey de Espa\u00f1a; y de mi relaci\u00f3n inferir\u00e1 el lector la proposici\u00f3n tantas veces asentada, de que el comerciante no conoce m\u00e1s patria, ni m\u00e1s rey, ni m\u00e1s religi\u00f3n que su inter\u00e9s propio; cuanto trabaja, sea bajo el aspecto que lo presente, no tiene otro objeto, ni otra mira que aqu\u00e9l: su actual oposici\u00f3n al sistema de libertad e independencia de Am\u00e9rica, no ha tenido otro origen, como a su tiempo se ver\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el Consulado, aunque se titulaba de Buenos Aires, lo era de todo el virreinato, manifest\u00e9 al prior y c\u00f3nsules, que deb\u00eda yo salir con el archivo y sellos adonde estuviese el virrey, para establecerlo donde \u00e9l y el comercio del virreinato resolviese: al mismo tiempo les expuse que de ning\u00fan modo conven\u00eda a la fidelidad de nuestros juramentos que la corporaci\u00f3n reconociese otro monarca: habiendo adherido a mi opini\u00f3n, fuimos a ver y a hablar al general, a quien manifest\u00e9 mi solicitud y defiri\u00f3 a la resoluci\u00f3n; entretanto, los dem\u00e1s individuos del Consulado, que llegaron a extender estas gestiones se reunieron y no pararon hasta desbaratar mis justas ideas y prestar el juramento de reconocimiento a la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica, sin otra consideraci\u00f3n que la de sus intereses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me libert\u00e9 de cometer, seg\u00fan mi modo de pensar, este atentado, y procur\u00e9 salir de Buenos Aires casi como fugado; porque el general se hab\u00eda propuesto que yo prestase el juramento, habiendo repetido que luego que sanase lo fuera a ejecutar; y pas\u00e9 a la banda septentrional del r\u00edo de la Plata, a vivir en la capilla de Mercedes. All\u00ed supe, pocos d\u00edas antes de hacerse la recuperaci\u00f3n de Buenos Aires, el proyecto, y pensando ir a tener parte en ella, lleg\u00f3 a nosotros la noticia de haberse logrado con el \u00e9xito que es sabido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s me puse en viaje para la capital, y mi arribo fue la v\u00edspera del d\u00eda en que los patricios iban a elegir sus comandantes para el cuerpo de voluntarios que iba a formarse, cuando ya se hab\u00edan formado los cuerpos de europeos y hab\u00edan algunos que ten\u00edan armas; porque la pol\u00edtica reptil de los gobernantes de Am\u00e9rica, a pesar de que el n\u00famero y el inter\u00e9s del patricio deb\u00eda siempre ser mayor por la conservaci\u00f3n de la patria que el de los europeos aventureros, recelaba todav\u00eda de aqu\u00e9llos a quienes por necesidad permit\u00eda tambi\u00e9n armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabido mi arribo por varios amigos, me estimularon para que fuese a ser uno de los electores: en efecto, los complac\u00ed, pero confieso que desde entonces, empec\u00e9 a ver las tramas de los hombres de nada, para elevarse sobre los de verdadero m\u00e9rito; y no haber tomado por mi mismo la recepci\u00f3n de votos, acaso salen dos hombres obscuros, m\u00e1s por sus vicios que por otra cosa, a ponerse a la cabeza del cuerpo numeroso y decidido que deb\u00eda formar el ej\u00e9rcito de Buenos Aires, que deb\u00eda dar tanto honor a sus armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recay\u00f3 al fin la elecci\u00f3n en dos hombres que eran de alg\u00fan viso, y a\u00fan \u00e9sta tuvo sus contrastes, que fue preciso vencerlos, reuniendo de nuevo las gentes a la presencia del general Liniers, quien recorriendo las filas conmigo, oy\u00f3 por aclamaci\u00f3n los nombres de los expresados, y en consecuencia, quedaron con los cargos y se empez\u00f3 el formal alistamiento; pero como \u00e9ste se acercase a cerca de 4.000 hombres puso en expectaci\u00f3n a todos los comandantes europeos y a los gobernantes y procuraron, por cuantos medios les fue posible, ya negando armas, ya atray\u00e9ndolos a los otros cuerpos, evitar que n\u00famero tan crecido de patricios, se reuniesen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este estado y por si llegaba el caso de otro suceso igual al de Beresford, u otro cualquiera, de tener una parte activa en defensa de mi patria, tom\u00e9 un maestro que me diese alguna noci\u00f3n de las evoluciones m\u00e1s precisas y me ense\u00f1ase por principios el manejo del arma. Todo fue obra de pocos d\u00edas: me contraje como deb\u00eda, con el desenga\u00f1o que hab\u00eda tenido en la primera operaci\u00f3n militar, de que no era lo mismo vestir el uniforme de tal, que serlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como por elecci\u00f3n se hicieron los comandantes del cuerpo, as\u00ed se hicieron los de los capitanes y en los respectivos cuarteles por las compa\u00f1\u00edas que se formaron, y \u00e9stas me honraron llam\u00e1ndome a ser su sargento mayor, de que hablo con toda ingenuidad, no puede excusarme, porque me picaba el honorcillo y no quer\u00eda que se creyera cobard\u00eda al mismo tiempo en m\u00ed, no admitir cuando me hab\u00edan visto antes vestir el uniforme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entrado a este cargo, para m\u00ed enteramente nuevo, por mi deseo de desempe\u00f1arlo seg\u00fan correspond\u00eda, tom\u00e9 con otro anhelo el estudio de la milicia y trat\u00e9 de adquirir algunos conocimientos de esta carrera, para m\u00ed desconocida en sus pormenores; mi asistencia fue continua a la ense\u00f1anza de la gente. Tal vez esto, mi educaci\u00f3n, mi modo de vivir y mi roce de gentes distinto en lo general de la mayor parte de los oficiales que ten\u00eda el cuerpo, empez\u00f3 a producir rivalidades que no me incomodaban, por lo que hace a mi persona, sino por lo que perjudicaban a los adelantamientos y lustre del cuerpo, que tanto me interesaban y por tan justos motivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya estaba el cuerpo, capaz de algunas maniobras y su subordinaci\u00f3n se sosten\u00eda por la voluntad de la misma gente que le compon\u00eda, aunque ni la disciplina, ni la subordinaci\u00f3n era lo que deb\u00eda ser, cuando el general Auchmuty intentaba tomar a Montevideo; pidi\u00f3 aquel gobernador auxilios, y de todos los cuerpos salieron voluntarios para marchar con el general Liniers. El que m\u00e1s dio fue el de patricios, sin embargo de que hubo un jefe, yo lo vi, que cuando preguntaron a su batall\u00f3n qui\u00e9n quer\u00eda ir, le hizo se\u00f1as con la cabeza para que no contestase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces me prepar\u00e9 a marchar, as\u00ed por el deseo de hacer algo en la milicia, como por no quedar con dos jefes, el uno inepto y el otro intrigante, que s\u00f3lo me acarrear\u00edan disgustos, seg\u00fan a pocos momentos lo vi, como despu\u00e9s dir\u00e9. Tanto el comandante que march\u00f3 cuanto toda la dem\u00e1s oficialidad que le acompa\u00f1aba, representaron al general que no conven\u00eda de ning\u00fan modo mi salida, y que el cuerpo se desorganizar\u00eda si yo lo abandonaba: as\u00ed me lo expuso el general en los momentos de ir a marchar y me lo impidi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qued\u00e9, y no tard\u00f3 mucho en verificarse lo mismo que yo tem\u00eda: se ofreci\u00f3 poner sobre las armas un cierto n\u00famero de compa\u00f1\u00edas a sueldo, y me cost\u00f3 encontrar capitanes que quisieran servir, pero hab\u00eda de los subalternos doble n\u00famero que aspiraban a disfrutarlo, no hall\u00e9 un camino mejor para contentarlos que disponer echaran suertes: esto me produjo un sinsabor cual no me cre\u00eda, pues hubo oficial que me insult\u00f3 a presencia de la tropa y de esos dos comandantes que miraron con indiferencia un acto tan escandaloso de insubordinaci\u00f3n; entonces empec\u00e9 a observar el estado miserable de educaci\u00f3n de mis paisanos, sus sentimientos mezquinos y hasta d\u00f3nde llegaban sus intrigas por el rid\u00edculo prest, y form\u00e9 la idea de abandonar mi cargo en un cuerpo que ya preve\u00eda que jam\u00e1s tendr\u00eda orden y que no ser\u00eda m\u00e1s que un grupo de voluntarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es que tom\u00e9 el partido de volver a ejercer mi empleo de secretario del Consulado, que al mismo tiempo no pod\u00eda ya servirlo el que hac\u00eda de mi sustituto, quedando por oferta m\u00eda dispuesto a servir en cualquier acci\u00f3n de guerra que se presentase, d\u00f3nde y c\u00f3mo el gobierno quisiera; pas\u00f3 el tiempo desde el mes de febrero hasta junio, que se present\u00f3 la escuadra y transporte que conduc\u00edan al ej\u00e9rcito al mando del general Whitelocke en 1807.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuartel maestre general me nombr\u00f3 por uno de sus ayudantes de campo, haci\u00e9ndome un honor a que no era acreedor: en tal clase serv\u00ed todos aquellos d\u00edas: el de la defensa me hall\u00e9 cortado y poco o nada pude hacer hasta que me vi libre de los enemigos; pues a decir verdad el modo y m\u00e9todo con que se hizo, tampoco daba lugar a los jefes a tomar disposiciones, y \u00e9stas quedaban al arbitrio de algunos denodados oficiales, de los mismos soldados voluntarios, que era gente paisana que nunca hab\u00eda vestido uniforme, y que dec\u00eda, con mucha gracia, que para defender el suelo patrio no hab\u00edan necesitado de aprender a hacer posturas, ni figuras en las plazas p\u00fablicas para diversi\u00f3n de las mujeres ociosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general dispuso que el expresado cuartel maestre recibiese el juramento a los oficiales prisioneros: con este motivo paso a su habitaci\u00f3n el brigadier general Crawford, con sus ayudantes y otros oficiales de consideraci\u00f3n: mis pocos conocimientos en el idioma franc\u00e9s, y acaso otros motivos de civilidad, hicieron que el nominado Crawford se dedicase a conversar conmigo con preferencia, y entr\u00e1semos a tratar de algunas materias que nos sirviera de entretenimiento, sin perder de vista adquirir conocimientos del pa\u00eds, y muy particularmente respecto de su opini\u00f3n del gobierno espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es que despu\u00e9s de haberse desenga\u00f1ado de que yo no era franc\u00e9s ni por elecci\u00f3n, ni otra causa, despleg\u00f3 sus ideas acerca de nuestra independencia, acaso para formar nuevas esperanzas de comunicaci\u00f3n con estos pa\u00edses, ya que les hab\u00edan sido fallidas las de conquistas: le hice ver cu\u00e1l era nuestro estado, que ciertamente nosotros quer\u00edamos el amo viejo o ninguno; pero que nos faltaba mucho para \u00e1spirar a la empresa, y que aunque ella se realizase bajo la protecci\u00f3n de la Inglaterra, \u00e9sta nos abandonar\u00eda si se ofrec\u00eda un partido ventajoso a Europa, y entonces vendr\u00edamos a caer bajo la espada espa\u00f1ola; no habiendo una naci\u00f3n que no aspirase a su inter\u00e9s sin que le diese cuidado de los males de las otras; convino conmigo y manifest\u00e1ndole cu\u00e1nto nos faltaba para lograr nuestra independencia, difiri\u00f3 para un siglo su consecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Tales son en todo los c\u00e1lculos de los hombres! Pasa un a\u00f1o, y he ah\u00ed que sin que nosotros hubi\u00e9semos trabajado para ser independientes, Dios mismo nos presenta la ocasi\u00f3n con los sucesos de 1808 en Espa\u00f1a y en Bayona. En efecto, av\u00edvanse entonces las ideas de libertad e independencia en Am\u00e9rica y los americanos empiezan por primera vez a hablar con franqueza de sus derechos. En Buenos Aires se hac\u00eda la jura de Fernando VII, y los mismos europeos aspiraban a sacudir el yugo de Espa\u00f1a por no ser napoleonistas. \u00bfQui\u00e9n creer\u00eda que don Mart\u00edn de Alzaga, despu\u00e9s autor de una conjuraci\u00f3n fuera uno de los primeros corifeos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 en aquella saz\u00f3n el desnaturalizado Goyeneche: despert\u00f3 a Liniers, despertaron los espa\u00f1oles y todos los jefes de las provincias: se adormecieron los jefes americanos, y nuevas cadenas se intentaron echarnos y aun cuando \u00e9stas no ten\u00edan todo el rigor del antiguo despotismo, conten\u00edan y contuvieron los impulsos de muchos corazones que, desprendidos de todo inter\u00e9s, ard\u00edan por la libertad e independencia de la Am\u00e9rica, y no quer\u00edan perder una ocasi\u00f3n que se les ven\u00eda a las manos, cuando ni una vislumbre hab\u00edan visto que se las anunciase.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\" style=\"text-align: justify;\">\n<dl id=\"attachment_514\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width: 298px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Manuel-Belgrano.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-514 \" title=\"Manuel Belgrano\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Manuel-Belgrano.png\" alt=\"\" width=\"288\" height=\"402\" \/><\/a><\/dt>\n<dd class=\"wp-caption-dd\">Manuel Jos\u00e9 Joaqu\u00edn del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas Belgrano<\/dd>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces fue, que no viendo yo un asomo de que se pensara en constituirnos, y s\u00ed a los americanos prestando una obediencia injusta a unos hombres que por ning\u00fan derecho deb\u00edan mandarlos, trat\u00e9 de buscar los auspicios de la infanta Carlota, y de formar un partido a su favor, oponi\u00e9ndome a los tiros de los d\u00e9spotas que celaban con el mayor anhelo para no perder sus mandos; y lo que es m\u00e1s, para conservar la Am\u00e9rica dependiente de la Espa\u00f1a, aunque Napole\u00f3n la dominara pues a ellos les interesaba poco o nada ya sea Borb\u00f3n, Napole\u00f3n u otro cualquiera, si la Am\u00e9rica era colonia de la Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solicit\u00e9, pues, la venida de la infanta Carlota, y sigui\u00f3 mi correspondencia desde 1808 hasta 1809, sin que pudiese recabar cosa alguna: entretanto mis pasos se celaron y arrostr\u00e9 el peligro yendo a presentarme en persona al virrey Liniers y hablarle con toda la franqueza que el convencimiento de la justicia que me asist\u00eda me daba, y la conferencia vino a proporcionarme el inducirlo a que llevase a ejecuci\u00f3n la idea que ya ten\u00eda de franquear el comercio a los ingleses en la costa del r\u00edo de la Plata, as\u00ed para debilitar a Montevideo, como para proporcionar fondos para el sost\u00e9n de las tropas, y atraer a las provincias del Per\u00fa por las ventajas que deb\u00eda proporcionarles el tr\u00e1fico. Desgraciadamente cuando llegaba a sus manos una memoria que yo le remit\u00eda para tan importante objeto, con que yo ve\u00eda se iba a dar el primer golpe a la autoridad espa\u00f1ola, arrib\u00f3 un ayudante del virrey nombrado, Cisneros, que hab\u00eda desembarcado en Montevideo, y todo aquel plan vari\u00f3. Entonces aspir\u00e9 a inspirar la idea a Liniers de que no deb\u00eda entregar el mando por no ser autoridad legitima la que lo despojaba. Los \u00e1nimos de los militares estaban adheridos a esta opini\u00f3n: mi objeto era que se diese un paso de inobediencia al ilegitimo gobierno de Espa\u00f1a, que en medio de su decadencia quer\u00eda dominarnos; conoc\u00ed que Liniers no ten\u00eda esp\u00edritu ni reconocimiento a los americanos que lo hab\u00edan elevado y sostenido, y que ahora lo quer\u00edan de mand\u00f3n, sin embargo de que hab\u00eda muchas pruebas de que abrigaba, o por opini\u00f3n o por el prurito de todo europeo, mantenernos en el abatimiento y esclavitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerrada esta puerta, a\u00fan no desesper\u00e9 de la empresa de no admitir a Cisneros, y, sin embargo de que la diferencia de opiniones y otros incidentes, me hab\u00edan desviado del primer comandante de patricios, don Cornelio Saavedra; resuelto a cualquier acontecimiento, bien que no temiendo de que me vendiese, tom\u00e9 el partido de ir a entregarle dos cartas que ten\u00eda para \u00e9l de la infanta Carlota: las puse en sus manos y le habl\u00e9 con toda ingenuidad: le hice ver que no pod\u00eda present\u00e1rsenos \u00e9poca m\u00e1s favorable para adoptar el partido de nuestra redenci\u00f3n, y sacudir el injusto yugo que gravitaba sobre nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contestaci\u00f3n, fue que lo pensar\u00eda y que le esperase por la noche siguiente a oraciones en mi casa: conceb\u00ed ideas favorables a mi proyecto, por las disposiciones que observ\u00e9 en \u00e9l: los momentos se hac\u00edan para m\u00ed siglos; lleg\u00f3 la hora y apareci\u00f3 en mi casa don Juan Mart\u00edn de Pueyrred\u00f3n y me signific\u00f3 que iba a celebrarse una junta de comandantes en la casa de \u00e9ste, a las once de la noche, a la que yo precisamente deb\u00eda concurrir; que era preciso no contar s\u00f3lo con la fuerza, sino con los pueblos y que all\u00ed se arbitrar\u00edan los medios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando o\u00ed hablar as\u00ed y tratar de contar con los pueblos, mi coraz\u00f3n se ensanch\u00f3 y risue\u00f1as ideas de un proyecto favorable vinieron a mi imaginaci\u00f3n: qued\u00e9 sumamente contento, sin embargo de que conoc\u00eda la debilidad de los que iban a componer la junta, la divergencia de intereses que hab\u00eda entre ellos, y particularmente la viveza de uno de los Comandantes europeos que deb\u00edan asistir, sus comunicaciones con los mandones, y la gran influencia que ten\u00eda en el coraz\u00f3n de Saavedra, y en los otros por el temor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la hora prescrita vino el nominado Saavedra con el comandante don Mart\u00edn Rodr\u00edguez a buscarme para ir a la Junta: h\u00edceles mil reflexiones acerca de mi asistencia, pero insistieron y, fui en su compa\u00f1\u00eda; all\u00ed se me dio un asiento, y abierta la sesi\u00f3n por Saavedra, manifestando el estado de la Espa\u00f1a, nuestra situaci\u00f3n, y que deb\u00eda empezarse por no recibir a Cisneros, con un discurso bastante met\u00f3dico y conveniente: sali\u00f3 a la palestra uno de los comandantes europeos con infinitas ideas, a que sigui\u00f3 otro con un papel que hab\u00eda trabajado, reducido a disuadir del pensamiento y contra\u00eddo a decir agravios contra la audiencia por lo que les hab\u00eda ofendido con sus informes ante la Junta Central.<br \/>\nLos dem\u00e1s comandantes exigieron mi parecer; trat\u00e9 la materia con la justicia que ella de suyo ten\u00eda, y nada se ocultaba a los asistentes, que despu\u00e9s entrados en conferencia, s\u00f3lo trataban de su inter\u00e9s particular, y si alguna vez se decid\u00edan a emprender, era por temor de que se sabr\u00eda aquel congreso y los castigaran; mas asegur\u00e1ndose mutuamente el silencio volv\u00edan a su indecisi\u00f3n y no buscaban otros medios ni arbitrios para conservar sus empleos. \u00a1Cu\u00e1n desgraciada vi entonces esta situaci\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 diferentes conceptos form\u00e9 de mis paisanos! No es posible, dije, que estos hombres trabajen por la libertad del pa\u00eds; y no hallando que quisieran reflexionar por un instante sobre el verdadero inter\u00e9s general, me separ\u00e9 de all\u00ed, desesperado de encontrar remedio, esperando ser una de las v\u00edctimas por mi deseo de que form\u00e1semos una de las naciones del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la providencia que mira las buenas intenciones y las protege por medios que no est\u00e1n al alcance de los hombres, por triviales y rid\u00edculos que parezcan, parece que borr\u00f3 de todos hasta la idea de que yo hubiese sido uno de los concurrentes a la tal junta, y ning\u00fan perjuicio se me sigui\u00f3: al contrario, a don Juan Mart\u00edn de Pueyrred\u00f3n lo buscaron, lo prendieron y fue preciso valerse de todo artificio para salvarlo. En la noche de su prisi\u00f3n ya muchos se lisonjeaban de que se alzar\u00eda la voz patria: yo que hab\u00eda conocido a todos los comandantes y su debilidad, cre\u00ed que le dejar\u00edan abandonado a la espada de los tiranos, como la hubiera sufrido, si manos intermedias no trabajasen por su libertad: le visit\u00e9 en el lugar en que se hab\u00eda ocultado y le proporcion\u00e9 un bergant\u00edn para su viaje al Janeiro, que sin cargamento ni papeles del gobierno de Buenos Aires sali\u00f3, y se le entreg\u00f3 la correspondencia de la infanta Carlota, comision\u00e1ndole para que hiciera presente nuestro estado y situaci\u00f3n y cuanto conven\u00eda se trasladase a Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-IgnacioQuiros-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3830 alignleft\" title=\"Belgrano-IgnacioQuiros 02\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-IgnacioQuiros-02.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"429\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-IgnacioQuiros-02.jpg 268w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-IgnacioQuiros-02-197x300.jpg 197w\" sizes=\"auto, (max-width: 283px) 100vw, 283px\" \/><\/a> <em>Izquierda: Film argentino \u00abBajo el signo de la patria\u00bb Ren\u00e9 Mugica, 1971. <\/em><em>Ignacio Quir\u00f3s como Manuel Belgrano.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acaso miras pol\u00edticas influyeron a que la infanta no lo atendiera, ni hiciera aprecio de \u00e9l, esto y observar que no hab\u00eda un camino de llevar mis ideas adelante, al mismo tiempo, que la consideraci\u00f3n de los pueblos y lo expuesto que estaba en Buenos Aires despu\u00e9s de la llegada de Cisneros, a quien se recibi\u00f3 con tanta bajeza por mis paisanos, y luego intentaron quitar, contando siempre conmigo, me oblig\u00f3 a salir de all\u00ed y pasar a la banda septentrional para ocuparme en mis trabajos literarios y hallar consuelo a la aflicci\u00f3n que padec\u00eda m\u00ed esp\u00edritu con la esclavitud en que est\u00e1bamos, y no menos para quitarme de delante para que, olvid\u00e1ndome, no descargase un golpe sobre m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas de Espa\u00f1a empeoraban y mis amigos buscaban de entrar en relaci\u00f3n de amistad con Cisneros: \u00e9ste se hab\u00eda explicado de alg\u00fan modo, y, a no temer la horrenda canalla de oidores que lo rodeaba, seguramente hubiera entrado por s\u00ed en nuestros intereses, pues su prurito era tener con qu\u00e9 conservarse. Anhel\u00f3 \u00e9ste a que se publicase un peri\u00f3dico en Buenos Aires, y era tanta su ansia, que hasta quiso que se publicase el prospecto de un peri\u00f3dico que hab\u00eda salido a la luz en Sevilla, quit\u00e1ndole s\u00f3lo el nombre y poni\u00e9ndole el de Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suced\u00eda esto a mi regreso de la banda septentrional, y tuvimos este medio ya de reunirnos los amigos sin temor, habi\u00e9ndole hecho \u00e9stos entender a Cisneros que si ten\u00edamos alguna junta en mi casa, ser\u00eda para tratar de los asuntos concernientes al peri\u00f3dico; nos dispens\u00f3 toda protecci\u00f3n e hice el prospecto del Diario de Comercio que se publicaba en 1810, antes de nuestra revoluci\u00f3n; en \u00e9l salieron mis papeles, que no era otra cosa m\u00e1s que una acusaci\u00f3n contra el gobierno espa\u00f1ol; pero todo pasaba, y as\u00ed cre\u00edamos ir abriendo los ojos a nuestros paisanos: tanto fue, que sali\u00f3 uno de mis papeles, titulado Origen de la grandeza y decadencia de los imperios, en las v\u00edsperas de nuestra revoluci\u00f3n, que as\u00ed content\u00f3 a los de nuestro partido como a Cisneros, y cada uno aplicaba el ascua a su sardina, pues todo se atribu\u00eda a la uni\u00f3n y desuni\u00f3n de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas eran mis ocupaciones y el desempe\u00f1o de las obligaciones de mi empleo, cuando habiendo salido por algunos d\u00edas al campo, en el mes de mayo, me mandaron llamar mis amigos a Buenos Aires, dici\u00e9ndome que era llegado el caso de trabajar por la patria para adquirir la libertad e independencia deseada; vol\u00e9 a presentarme y hacer cuanto estuviera a mis alcances: hab\u00eda llegado la noticia de la entrada de los franceses en Andaluc\u00eda y la disoluci\u00f3n de la Junta Central; \u00e9ste era el caso que se hab\u00eda ofrecido a cooperar a nuestras miras el comandante Saavedra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas y vivas fueron entonces nuestras diligencias para reunir los \u00e1nimos y proceder a quitar a las autoridades, que no s\u00f3lo hab\u00edan caducado con los sucesos de Bayona, sino que ahora caducaban, puesto que aun nuestro reconocimiento a la Junta Central cesaba con su disoluci\u00f3n, reconocimiento el m\u00e1s inicuo y que hab\u00eda empezado con la venida del malvado Goyeneche, enviado por la indecente y rid\u00edcula Junta de Sevilla. No es mucho, pues, no hubiese un espa\u00f1ol que no creyese ser se\u00f1or de Am\u00e9rica, y los americanos los miraban entonces con poco menos estupor que los indios en los principios de sus horrorosas carnicer\u00edas, tituladas conquistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se vencieron al fin todas las dificultades, que m\u00e1s presentaba el estado de mis paisanos que otra cosa, y aunque no sigui\u00f3 la cosa por el rumbo que me hab\u00eda propuesto, apareci\u00f3 una junta, de la que yo era vocal, sin saber c\u00f3mo ni por d\u00f3nde, en que no tuve poco sentimiento. Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y todo me contraje al desempe\u00f1o de esta obligaci\u00f3n, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola conced\u00eda a un objeto particular, por m\u00e1s que me interesase: el bien p\u00fablico estaba a todos instantes a mi vista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puedo pasar en silencio las lisonjeras esperanzas que me hab\u00eda hecho concebir el pulso con que se manejo nuestra revoluci\u00f3n, en que es preciso, hablando verdad, hacer justicia a don Cornelio Saavedra. El congreso celebrado en nuestro estado para discernir nuestra situaci\u00f3n, y tomar un partido en aquellas circunstancias, debe servir eternamente de modelo a cuantos se celebren en todo el mundo. All\u00ed presidi\u00f3 el orden; una porci\u00f3n de hombres estaban preparados para a la se\u00f1al de un pa\u00f1uelo blanco, atacar a los que quisieran violentarnos; otros muchos vinieron a ofrec\u00e9rseme, acaso de los m\u00e1s ac\u00e9rrimos contrarios, despu\u00e9s, por intereses particulares; pero nada fue preciso, porque todo camin\u00f3 con la mayor circunspecci\u00f3n y decoro. \u00a1Ah, y qu\u00e9 buenos augurios! Casi se hace incre\u00edble nuestro estado actual. Mas si se recuerda el deplorable estado de nuestra educaci\u00f3n, veo que todo es una consecuencia precisa de ella, y s\u00f3lo me consuela el convencimiento en que estoy, de que siendo nuestra revoluci\u00f3n obra de Dios, \u00e9l es quien la ha de llevar hasta su fin, manifest\u00e1ndonos que toda nuestra gratitud la debemos convertir a S. D. M. y de ning\u00fan modo a hombre alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segu\u00eda pues, en la junta provisoria, y lleno de complacencia al ver y observar la uni\u00f3n que hab\u00eda entre todos los que la compon\u00edamos, la constancia en el desempe\u00f1o de nuestras obligaciones, y el respeto y consideraci\u00f3n que se merec\u00eda del pueblo de Buenos Aires y de los extranjeros residentes all\u00ed: todas las diferencias de opiniones se conclu\u00edan amistosamente y quedaba sepultada cualquiera discordia entre todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed est\u00e1bamos, cuando la ineptitud del general de la expedici\u00f3n del Per\u00fa oblig\u00f3 a pasar de la Junta al doctor Castelli para que viniera de representante de ella, a fin de poner remedio al absurdo que hab\u00edamos cometido de conferir el mando a aqu\u00e9l, llevados del informe de Saavedra y de que era el comandante del cuerpo de arribe\u00f1os y es preciso confesar que cre\u00edamos que con s\u00f3lo este t\u00edtulo, no habr\u00eda arribe\u00f1o que no le siguiese y estuviese con nuestros intereses. Debo decir, aqu\u00ed, que soy delincuente ante toda la Naci\u00f3n de haber dado mi voto, o prest\u00e1ndome sin tomar el m\u00e1s m\u00ednimo conocimiento del sujeto, por que fuera jefe. \u00a1Qu\u00e9 horrorosas consecuencias trajo esta precipitada elecci\u00f3n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1En qu\u00e9 profunda ignorancia viv\u00eda yo del estado cruel de las provincias interiores!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 velo cubr\u00eda mis ojos! El deseo de la libertad e independencia de mi patria, que ya me hab\u00eda hecho cometer otros defectos como dejo escritos, tambi\u00e9n me hac\u00eda pasar por todo, casi sin contar con los medios.<br \/>\nA la salida del doctor Castelli, coincidi\u00f3 la m\u00eda, que referir\u00e9 a continuaci\u00f3n hablando de la expedici\u00f3n al Paraguay, expedici\u00f3n que s\u00f3lo pudo caber en unas cabezas acaloradas que s\u00f3lo ve\u00edan su objeto y a quienes nada era dif\u00edcil, porque no reflexionaban ni ten\u00edan conocimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EXPEDICION AL PARAGUAY<\/strong><br \/>\nMe hallaba de vocal en la Junta provisoria, cuando en el mes de agosto de 1810, se determin\u00f3 mandar una expedici\u00f3n al Paraguay, en atenci\u00f3n a que se cre\u00eda que all\u00ed hab\u00eda un gran partido por la revoluci\u00f3n, que estaba oprimido por el gobernador Velazco y unos cuantos mandones, y como es facil persuadirse de lo que halaga, se prest\u00f3 cr\u00e9dito al coronel Esp\u00ednola, de las milicias de aquella provincia, que al tiempo de la instalaci\u00f3n de la predicha junta se hallaba en Buenos Aires. Fue con pliegos, y regres\u00f3 diciendo que con doscientos hombres era suficiente para proteger el partido de la revoluci\u00f3n, sin embargo de que fue perseguido por sus mismos paisanos, y tuvo que escaparse a u\u00f1a de buen caballo, aun bati\u00e9ndose, no s\u00e9 en qu\u00e9 punto, para libertarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-IgnacioQuiros.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-3831\" title=\"Belgrano-IgnacioQuiros\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-IgnacioQuiros.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"168\" \/><\/a><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Derecha: Film argentino \u00abBajo el signo de la patria\u00bb Ren\u00e9 Mugica, 1971.\u00a0 Ignacio Quir\u00f3s como Manuel Belgrano.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Junta puso las miras en m\u00ed, para mandarme con la expedici\u00f3n auxiliadora, como representante y general en jefe de ella; admit\u00ed, porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que s\u00f3lo quer\u00eda disfrutar de la capital, y tambi\u00e9n porque entreve\u00eda una semilla de divisi\u00f3n entre los mismos vocales, que yo no pod\u00eda atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo, sin embargo de que mis conocimientos militares eran muy cortos, pues tambi\u00e9n me hab\u00eda persuadido que el partido de la revoluci\u00f3n ser\u00eda grande, muy en ello de que los americanos al s\u00f3lo o\u00edr libertad, aspirar\u00edan a conseguirla.<br \/>\nEl pensamiento hab\u00eda quedado suspenso y yo me enferm\u00e9 a principios de septiembre, apuraron la circunstancias y convaleciente, me hicieron salir, destinando doscientos hombres de la guarnici\u00f3n de Buenos Aires, de los cuerpos de granaderos y pardos, poniendo a mi disposici\u00f3n el regimiento que se creaba de caballer\u00eda de la patria, con el pie de los blandengues de la frontera, y asimismo la compa\u00f1\u00eda de blandengues de Santa Fe y las milicias del Paran\u00e1, con cuatro ca\u00f1ones de a cuatro y respectivas municiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sal\u00ed para San Nicol\u00e1s de los Arroyos, en donde se hallaba el expresado cuerpo de caballer\u00eda de la patria, y s\u00f3lo encontr\u00e9 en \u00e9l sesenta hombres, de los que se dec\u00edan veteranos, y el resto, hasta cien hombres, que se hab\u00edan sacado de las compa\u00f1\u00edas de milicias de aquellos partidos, eran unos verdaderos reclutas vestidos de soldados. Eran el coronel don Nicol\u00e1s Olavarr\u00eda y el sargento mayor don Nicol\u00e1s Machain.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dispuse que marchase a Santa Fe para pasar a La Bajada, para donde hab\u00edan marchado las tropas de Buenos Aires, al mando de don Juan Ram\u00f3n Balcarce, mientras yo iba a la dicha ciudad para ver la compa\u00f1\u00eda de blandengues, que se compon\u00eda de cuarenta veteranos y sesenta reclutas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego que pasaron todos al nominado pueblo de La Bajada, me di a reconocer de general en jefe, y nombr\u00e9 de mayor general a don Nicol\u00e1s Machain, d\u00e1ndole, mientras yo llegaba, mis \u00f3rdenes e instrucciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que la tropa y artiller\u00eda que ya he referido, como dos piezas de a dos, que agregu\u00e9, de cuatro que ten\u00eda el ya referido cuerpo de caballer\u00eda de la patria, y cuanto pertenec\u00eda a \u00e9ste que se llamaba ej\u00e9rcito, se habla transportado a La Bajada, me puse en marcha para ordenarlo y organizarlo todo.<br \/>\nHall\u00e1ndome all\u00ed recib\u00ed aviso del gobierno de que me enviaba doscientos patricios, pues, por las noticias que tuvo del Paraguay, crey\u00f3 que la cosa era m\u00e1s seria de lo que se hab\u00eda pensado, y puso tambi\u00e9n a mi disposici\u00f3n las milicias que ten\u00eda el gobernador de Misiones, Rocamora, en el pueblo de Yapey\u00fa con nueve o diez dragones que le acompa\u00f1aban.<br \/>\nMientras llegaban los doscientos patricios que vinieron al mando del teniente coronel don Gregorio Perdriel, aprontaba las milicias del Paran\u00e1, las carretas y animales para la conducci\u00f3n de aqu\u00e9lla, y caballada para la artiller\u00eda y tropa.<br \/>\nDebo hacer aqu\u00ed los mayores elogios del pueblo de Paran\u00e1 y toda su jurisdicci\u00f3n; a porf\u00eda se empezaban en servir, y aquellos buenos vecinos de la campa\u00f1a abandonaban con gusto sus casas para ser de la expedici\u00f3n y auxiliar al ej\u00e9rcito de cuantos modos les era posible. No se me olvidar\u00e1n jam\u00e1s los apellidos Garrig\u00f3s, Ferr\u00e9, Ver\u00e1 y Here\u00f1\u00fa; ning\u00fan obst\u00e1culo hab\u00eda que no venciesen por la patria. Ya ser\u00edamos felices si tan buenas disposiciones no las hubiese trastornado un gobierno inerme, que no ha sabido premiar la virtud, y ha dejado impune los delitos. Estoy escribiendo, cuando estos mismos, y Here\u00f1u, s\u00e9 que han batido a Holmberg.<br \/>\nPara asegurar en el partido de la revoluci\u00f3n el Arroyo de la China y dem\u00e1s pueblos de la costa occidental del Uruguay, nombr\u00e9 comandante de aquella orilla al doctor don Jos\u00e9 D\u00edaz V\u00e9Iez, y lo mand\u00e9 auxiliado con una compa\u00f1\u00eda de la mejor tropa de caballer\u00eda de la patria que mandaba el capit\u00e1n don Diego Gonz\u00e1lez Balcarce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretanto, arreglaba las cuatro divisiones que form\u00e9 del ej\u00e9rcito, destin\u00e1ndole a cada una, una pieza de artiller\u00eda y municiones, d\u00e1ndoles las instrucciones a los jefes para su buena y exacta direcci\u00f3n, e inspirando la disciplina y subordinaci\u00f3n a la tropa y particularmente la \u00faltima calidad de que carec\u00eda absolutamente la m\u00e1s disciplinada, que era la de Buenos Aires, pues el jefe de las armas, que era don Cornelio Saavedra no sab\u00eda lo que era milicias, y as\u00ed crey\u00f3 que el soldado ser\u00eda mejor dej\u00e1ndole hacer su gusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felizmente no encontr\u00e9 repugnancia, y los oficiales me ayudaron a restablecer el orden de un modo admirable, a tal t\u00e9rmino que logr\u00e9 que no hubiese la m\u00e1s m\u00ednima queja de los vecinos del tr\u00e1nsito, ni pueblos donde hizo alto el ej\u00e9rcito, ni alguna de sus divisiones. Confieso que esto me aseguraba un buen \u00e9xito, aun en el m\u00e1s terrible contraste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dieron principio a salir a \u00faltimos de octubre, con veinticuatro horas de intermedio hacia Curuz\u00fa Cuati\u00e1, pueblo casi en el centro de lo que se llama Entre R\u00edos. Los motivos por que tom\u00e9 aquel camino los expresar\u00e9 despu\u00e9s, y dejaremos marchando al ej\u00e9rcito para hablar del Arroyo de la China.<br \/>\nTuve noticias positivas de una expedici\u00f3n mar\u00edtima que mandaba all\u00ed Montevideo y le indiqu\u00e9 al gobierno que se podr\u00eda atacar; me mand\u00f3 que siguiese mi marcha, sin reflexionar ni hacerse cargo de que quedaban aquellas fuerzas a mi espalda, y las que si hubiesen estado en otras manos, me hubieran perjudicado mucho. Siempre nuestro gobierno, en materia de milicia no ha dado una en el clavo; tal vez es autor de todas nuestras desgraciadas jornadas y de que nos hallemos hoy 17 de marzo de 1814 en situaci\u00f3n tan cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellas fuerzas de Montevideo se pudieron tomar todas; ven\u00edan en ellas muchos oficiales que aspiraban reun\u00edrsenos, como despu\u00e9s lo ejecutaron y si don Jos\u00e9 D\u00edaz V\u00e9lez en lugar de huir precipitadamente, oye los consejos del capit\u00e1n Balcarce y hace alguna resistencia, sin necesidad de otro recurso queda la mayor parte de la fuerza que tra\u00eda el enemigo con nosotros y se ve precisado a retirarse el jefe de la expedici\u00f3n de Montevideo, Michelena, desenga\u00f1ado de la inutilidad de sus esfuerzos, y qui\u00e9n sabe si se hubiera dejado tomar, pues le un\u00edan lazos a Buenos Aires de que no pod\u00eda desentenderse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras sucedia esto iba yo en marcha recorriendo las divisiones del ej\u00e9rcito para observar si se guardaban mis \u00f3rdenes y si todo segu\u00eda del mismo modo que me hab\u00eda propuesto y as\u00ed, un d\u00eda estaba en la 4\u00ba divisi\u00f3n y otro d\u00eda en la 2\u00ba y 1\u00ba de modo que los jefes ignoraban cu\u00e1ndo estar\u00eda con ellos y su cuidado era extremo, y as\u00ed es que en s\u00f3lo el camino, logr\u00e9 establecer la subordinaci\u00f3n de un modo encantador y sin que fuera precisos mayores castigos.<br \/>\nEn Alcaraz tuve la noticia del desembarco de los de Montevideo en el Arroyo de la China, y di la orden para que Balcarce se me viniese a reunir; entonces, me parece, insist\u00ed al gobierno para ir a atacarlos, y recib\u00ed su contestaci\u00f3n en Curuz\u00fa Cuati\u00e1, de que siguiese mi marcha como he dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda principiado la deserci\u00f3n, particularmente en los de caballer\u00eda de la patria, y habiendo yo mismo encontrado dos, los hice prender con mi escolta, y conducirlos hasta el punto de Curuz\u00fa Cuati\u00e1, donde luego que se reuni\u00f3 el ej\u00e9rcito los mand\u00e9 pasar por las armas con todas las formalidades de estilo y fue bastante para que ninguno se desertase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hice alto en dicho pueblo, por el arroyo de las Carretas, para proporcionarme cuanto era necesario para seguir la marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nombr\u00e9 all\u00ed, de cuartel maestre general, al coronel Rocamora y le mand\u00e9 que viniese con la gente que ten\u00eda, por aquel camino hasta reun\u00edrseme, pues, como ya he dicho, se hallaba en Yapey\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pude haberle mandado que fuese por los pueblos de Misiones a Candelaria, pueblo sobre la costa Sur del Paran\u00e1, con lo que habr\u00eda ahorrado muchas leguas de marcha, pero como el objeto de mi venida a Curuz\u00fa Cuati\u00e1 hab\u00eda sido por ser el mejor camino de carretas como para alucinar a los paraguayos, de modo que no supieran por qu\u00e9 punto intentaba pasar el Paran\u00e1, barrera formidable, le di la orden predicha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los ratos que con bastante apuro me dejaban mis atenciones militares para el apresto de todo, disciplina del ej\u00e9rcito, sus subsistencias y dem\u00e1s, que todo cargaba sobre m\u00ed, hice delinear el nuevo pueblo de Nuestra Se\u00f1ora del Pilar de Curuz\u00fa Cuati\u00e1; exped\u00ed un reglamento para la jurisdicci\u00f3n y aspir\u00e9 a la reuni\u00f3n de poblaci\u00f3n, porque no pod\u00eda ver sin dolor, que las gentes de la campa\u00f1a viviesen tan distantes unas de otras lo m\u00e1s de su vida, o tal vez, en toda ella, estuviesen sin o\u00edr la voz de su pastor eclesi\u00e1stico, fuera del ojo del juez, y sin un recurso para lograr alguna educaci\u00f3n.<br \/>\nPara poderme contraer algo m\u00e1s a la parte militar, que como siempre me ha sido preciso descuidarla, por recaer entre nosotros todas las atenciones en el general, nombr\u00e9 de intendente del ej\u00e9rcito a don Jos\u00e9 Alberto de Echevarr\u00eda, de quien tendr\u00e9 ocasi\u00f3n de hablar en lo sucesivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde dicho punto di orden al teniente gobernador de Corrientes, que lo era don El\u00edas Galv\u00e1n, que pusiese fuerzas de milicias en el paso del Rey, con el \u00e1nimo de que los paraguayos se persuadieran que iba a vencer el Paran\u00e1 por all\u00ed, y para mayor abundamiento, orden\u00e9 que se dispusieran unas grandes canoas para que lo creyesen mejor, y si pod\u00edan escapar, subiesen hasta Candelaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3832 alignleft\" title=\"Belgrano Rago 5\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-5.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-5.jpg 430w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-5-300x220.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abBelgrano\u00bb telefilm argentino de Sebasti\u00e1n Pivotto. 2010<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ello es que al predicho paso se dirigieron con preferencia sus miras de defensa, sin embargo que no desatend\u00edan los otros, pues all\u00ed pusieron hasta fuerzas mar\u00edtimas al mando de un canalla europeo, que con dificultad se dar\u00e1 m\u00e1s soez, pues parece que la hez se hab\u00eda ido a refugiar en aquella desgraciada provincia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sal\u00ed de Curuz\u00fa Cuati\u00e1 con todas las divisiones reunidas, dirigi\u00e9ndome al r\u00edo de Corrientes, al paso que se llama Caaguaz\u00fa, por campos que parec\u00eda no hubiese pisado la planta del hombre, faltos de agua y de todo recurso y sin otra subsistencia que el ganado que llev\u00e1bamos; las caballadas eran del Paran\u00e1 y su jurisdicci\u00f3n, que nos hab\u00edan dado por la patria y las conduc\u00eda don Francisco Aldao gratuitamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos al r\u00edo Corrientes al paso ya referido y s\u00f3lo encontramos muy malas canoas que nos hab\u00edan de servir de balsas para pasar la tropa, artiller\u00eda y municiones; felizmente la mayor parte de la gente sab\u00eda nadar y hacer uso de lo que llamamos pelota, y a\u00fan as\u00ed tuvimos dos ahogados y algunas municiones perdidas por la falta de balsa. Tardamos tres d\u00edas en este paso. No obstante la mayor actividad y diligencia y el gran trabajo de los nadadores que pasaron la mayor parte de las carretas dando vuelcos. El r\u00edo tendr\u00eda una cuadra de ancho y lo m\u00e1s de \u00e9l a nado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la primera vez se me presentaron algunos vecinos de Corrientes y entre ellos el muy benem\u00e9rito don Angel Fern\u00e1ndez y Blanco a quien la patria debe grandes servicios y un viejo honrad\u00edsimo, don Eugenio N\u00fa\u00f1ez Serrano, que se tom\u00f3 la molestia de acompa\u00f1arme en toda la expedici\u00f3n, sufriendo todos los trabajos de ella sin otro inter\u00e9s que el de la causa de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El teniente gobernador me describi\u00f3 haci\u00e9ndome mil ofertas de ganados y caballos; aqu\u00e9llos me alcanzaron en n\u00famero de ochocientas cabezas que, era preciso dar dos por una, pues estaban en esqueleto; los caballos nunca vinieron, y sin embargo escribi\u00f3 que nos hab\u00eda franqueado hasta cuatro mil. A tal t\u00e9rmino lleg\u00f3 la escasez de caballos para el ej\u00e9rcito en aquella jurisdicci\u00f3n que a pocas jornadas de Caaguaz\u00fa nos fue preciso echar mano de las caballadas de reserva para la tropa y para arrastrar la artiller\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toca en este lugar, que haga memoria del digno europeo don Isidro Fern\u00e1ndez Mart\u00ednez, que me auxili\u00f3 mucho y se manifest\u00f3 como uno de los mejores patriotas, acompa\u00f1\u00e1ndonos hasta un pueblecito nombrado Inguatecor\u00e1 sufriendo las lluvias y penalidades de unos caminos poco menos que despoblados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segu\u00ed siempre la l\u00ednea recta, a salir a frente de San Ger\u00f3nimo, atravesando, seg\u00fan el plan que llevaba, la famosa laguna Iber\u00e1 que nunca vi, observ\u00e9 s\u00ed, unos ci\u00e9nagos inmensos al costado derecho del camino, que ser\u00edan parte de ella. Pasamos los Ibicuy, Min\u00ed y Guaz\u00fa, que son desag\u00fces de ella, o comunicaciones con el Paran\u00e1 y despu\u00e9s de marchas las m\u00e1s penosas, por pa\u00edses habitados de fieras y sabandijas de cuanta especie es capaz de perjudicar al hombre, llegamos a dicho punto de San Ger\u00f3nimo sufriendo inmensos aguaceros, sin tener una sola tienda de campa\u00f1a ni aun para guardar las armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed empezaron con m\u00e1s fuerza las aguas y nuestros sufrimientos y nos encamin\u00e1bamos al paso de Ibaricary, habiendo yo formado la idea de atravesar a la isla c\u00e9lebre, nombrada Apip\u00e9, para de all\u00ed pasar a San Cosme, seg\u00fan los informes que me hab\u00edan dado los baqueanos. No encontr\u00e9 m\u00e1s que una canoa y me propuse hacer botes de cuero para vencer la dificultad, en la estancia de Santa Mar\u00eda de la Candelaria, y yo dije entonces Santa Mar\u00eda la Mayor, por haber visto as\u00ed el t\u00edtulo en el altar Mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3833 alignleft\" title=\"Belgrano Rago-2\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-2.jpg\" alt=\"\" width=\"308\" height=\"226\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-2.jpg 430w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-2-300x220.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 308px) 100vw, 308px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abBelgrano\u00bb telefilm argentino de Sebasti\u00e1n Pivotto. 2010. Pablo Rago como Manuel Belgrano<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde este punto, que me pareci\u00f3 oportuno, dirig\u00ed mis oficios al gobernador Velazco, al Cabildo y al obispo, invit\u00e1ndoles a una conciliaci\u00f3n para evitar la efusi\u00f3n de sangre. Don Ignacio Warnes, mi secretario, se comidi\u00f3 a llevar los pliegos, por el conocimiento y atenciones que hab\u00eda debido a su causa, el expresado gobernador Velazco. Al mismo tiempo dirig\u00ed oficios, incluyendo copias de los expresados pliegos, a los comandantes de las costas, pidi\u00e9ndoles cesasen toda hostilidad, hasta la contestaci\u00f3n del tal gobernador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me horrorizo al contemplar la conducta enga\u00f1osa que se observ\u00f3 con Warnes, las tropel\u00edas que se cometieron con \u00e9l, las prisiones que le pusieron, la muerte que a cada paso le ofrec\u00edan, el robo de su equipaje por los mismos oficiales. Yo vi su sable y cintur\u00f3n en don Fulgencio Yegros, hoy c\u00f3nsul de aquella rep\u00fablica, despu\u00e9s de la acci\u00f3n de Tacuar\u00ed. Entre los cafr\u00e9s no se ha cometido tal atentado con un parlamentario; s\u00f3lo puede disculparlo la ignorancia y la barbarie en que viv\u00edan aquellos provincianos, y las ideas que les hab\u00edan hecho concebir los europeos en contra de nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que no quisiera traer a la memoria unos hechos que degradan al hombre americano. Pero, \u00bfqu\u00e9 hab\u00edan de hacer esos descendientes de los b\u00e1rbaros espa\u00f1oles conquistadores?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo fue estudiado y tanto m\u00e1s criminoso; ofreci\u00e9ndole a Warnes la mejor acogida inmediatamente que desembarc\u00f3, fue amarrado y conducido as\u00ed por las lagunas y pantanos hasta \u00d1eembuc\u00fa; all\u00ed grillos, y con ellos cepos, dicterios, insultos y cuanto mal se le pod\u00eda hacer. Basta para conocer el estado moral de los paraguayos, en diciembre de 1810 y lo que la Espa\u00f1a hab\u00eda trabajado en trescientos a\u00f1os, para su ilustraci\u00f3n. Seguir\u00e9 la narraci\u00f3n que me he propuesto.<br \/>\nMientras estaba en los trabajos de los botes de cuero, tuve noticias de que en Caraguat\u00e1 hab\u00eda unos europeos construyendo un barco, y que se hab\u00eda salvado el bote del fuego con que los paraguayos devoraron cuanto buque peque\u00f1o y canoas hab\u00eda hacia aquella parte de la costa Sur del Paran\u00e1, con el intento de quitarnos todo auxilio.<br \/>\nCon este motivo me dirig\u00ed all\u00ed; mand\u00e9 fuerzas a la Candelaria y orden\u00e9 al mayor general que viese por s\u00ed mismo el ancho del r\u00edo en aquella parte y me diese cuenta, pues no me fiaba del plano que llevaba, y ve\u00eda muchas dificultades en este paso del Caraguat\u00e1, por su demasiada anchura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que constru\u00eda el barco era un don Jos\u00e9, gallego de naci\u00f3n pero de muy buenas luces, adicto a nuestra causa, o al menos lo parec\u00eda; ello es que trabaj\u00f3 mucho para alistar el bote y ponerle una corredera, en que se coloc\u00f3 un ca\u00f1\u00f3n de a dos, giratorio, con su respectiva cure\u00f1a, que tambi\u00e9n se form\u00f3; me acompa\u00f1\u00f3 a la Candelaria y anduvo en toda la expedici\u00f3n conmigo hasta que ya no fue necesario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3 el mayor general y me dio las noticias que yo deseaba y entonces habiendo logrado, saber de algunas canoas que se hab\u00edan podido salvar, las hice venir a Caraguat\u00e1 y form\u00e9 una escuadrilla cuya capitana era el bote, y la hice subir hacia Candelaria, al mando del expresado mayor general, con gente armada de toda confianza, pues deb\u00eda pasar por frente de Itap\u00faa, donde ten\u00edan los paraguayos toda o la mayor parte de la fuerza que deb\u00eda impedirnos el paso hac\u00eda aquella parte, y en el dep\u00f3sito de las canoas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi a un mismo tiempo llegamos a Candelaria unos y otros, el 15 de diciembre, despu\u00e9s de haber sufrido inmensos trabajos, por las aguas y escaseces, y particularmente los que subieron por agua, por tener que trabajar contra la corriente y no hallar ni arbitrio para hacer su comida, por la continuada lluvia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed empezamos una nueva faena para formar las balsas y botes de cuero, a la vista del enemigo, y apresur\u00e1ndolo lo m\u00e1s posible para no dar lugar a que subieran las fuerzas mar\u00edtimas, que ten\u00edan los paraguayos en el paso del Rey.<br \/>\nEntre las balsas que se dispusieron, se hizo una para colocar un ca\u00f1\u00f3n de a cuatro, con qu\u00e9 batir los enemigos que estaban en el Campichuelo, que es un descampado que est\u00e1 casi frente a este pueblo en la costa Norte del Paran\u00e1; las dem\u00e1s eran capaces de llevar sesenta hombres cada una, y ten\u00edamos alguna que otra canoa suelta, y un bote de cuero.<br \/>\nComo no viniese la contestaci\u00f3n del gobernador y hubiese hecho hostilidades una partida paraguaya, que atraves\u00f3 el Paraguay y fue a la estancia de Santa Mar\u00eda, ya referida, le avis\u00e9 el 18 al comandante de aquella fuerza, que hab\u00eda cesado el armisticio, por su falta, y que lo iba a atacar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Paran\u00e1 en Candelaria, tiene novecientas varas de ancho, pero tiene un caudal grande de aguas y es casi preciso andar muy cerca de legua por ambas costas, para ir a desembocar en el expresado Campichuelo. Frente al puerto donde ten\u00edamos las balsas hab\u00eda una guardia avanzada, que as\u00ed la ve\u00edamos como ellos a nosotros.<br \/>\nNi nuestras fuerzas ni nuestras disposiciones eran de conquistar, sino de auxiliar la revoluci\u00f3n, y al mismo tiempo tratar de inducir a que la siguieran aqu\u00e9llos que viv\u00edan en cadenas, y que ni aun idea ten\u00edan de libertad; con este motivo, me ocurri\u00f3 en la tarde del 17, ya estando el sol para ponerse, que cesase todo ruido, y se dijese en alta voz a la guardia paraguaya que se separase de all\u00ed, que iba a probar un ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el silencio y por medio del agua, corri\u00f3 la voz las novecientas o m\u00e1s varas, as\u00ed como la suya de contestaci\u00f3n, dici\u00e9ndonos: Ya vamos. En efecto se separaron y mand\u00e9 tirar a bala con una pieza de a dos, por elevaci\u00f3n, a ver si as\u00ed cre\u00edan que nuestro objeto no era el de hacerles mal, pero tanto hab\u00edan cerrado la comunicaci\u00f3n que no hab\u00eda c\u00f3mo saber de ellos, ni c\u00f3mo introducirles algunos papeles y noticias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Form\u00e9 el ej\u00e9rcito en la tarde del 18 y despu\u00e9s de haberle hablado y exhort\u00e1ndole al desempe\u00f1o de sus deberes lo conduje en columna hasta el puerto, de modo que lo viese el enemigo. All\u00ed hice embarcar algunas compa\u00f1\u00edas en balsas, para probar la gente que admit\u00edan y no exponernos a un contraste. Se\u00f1al\u00e9 a cada una la que le correspond\u00eda y luego que anocheci\u00f3, de modo que ya no se pudiese ver de la costa opuesta, mand\u00e9 la tropa a sus cuarteles, dejando en la idea de los paraguayos que ya estar\u00edamos en marcha, con \u00e1nimo de ejecutarla a las dos de la ma\u00f1ana, con la luna, para estar al romper el d\u00eda sobre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como a las diez de la noche, se me present\u00f3 el baqueano Antonio Mart\u00ednez, que me serv\u00eda a la mano, proponi\u00e9ndome ir con unos diez hombres a sorprender a la guardia. Adopt\u00e9 el pensamiento e hice que se le diesen diez hombres voluntarios de los granaderos; al instante se presentaron diez bravos, entre los cuales los sargentos Rosario y Evaristo, ambos dignos de las mayores consideraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la hora estuvieron todos embarcados en dos canoas paraguayas, y fueron a su empresa, que desempe\u00f1aron con el mayor acierto, logrando sorprender a la guardia e imponer terror al enemigo, que ya se crey\u00f3 estaba la gente en su costa, por la disposici\u00f3n de la tarde anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debo advertir aqu\u00ed, que sin embargo de que en mi parte hac\u00eda los mayores elogios de Antonio Mart\u00ednez, despu\u00e9s de muy detenido examen, supe que su comportamiento no hab\u00eda sido el mejor y que la sorpresa y consecuencias se debieron a los predichos sargentos. De estas equivocaciones padece muchas un general, como m\u00e1s de una vez tendr\u00e9 que confesar otras, en esta misma narraci\u00f3n; parece que todos se empe\u00f1an en ocultarle la verdad, y as\u00ed, a las veces, se ve el m\u00e9rito abatido, contra la misma voluntad del jefe, a quien luego se grad\u00faa de injusto, procediendo con la mejor intenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego que me trajeron algunos prisioneros, y que ya se acercaban las dos de la ma\u00f1ana, hice poner la sobre las armas, mand\u00e9 que bajase al puerto, y empez\u00f3 el embarco, de modo que cuando atravesaban el Paran\u00e1, puestos los soldados en pie, en uno y otro costado de las balsas, formados en batalla, los oficiales en el centro, empezaba a rayar el d\u00eda que en confuso se pod\u00edan ver desde el Campichuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de atravesar el r\u00edo que era lo m\u00e1s penoso, as\u00ed por la subida que hab\u00eda que hacer como por el caudal de corriente y que era preciso vencer para entrar al remanso de la otra costa, bajaban y desembarcaban dentro de un bosque espeso, que hab\u00edan abandonado los paraguayos con la sorpresa y cre\u00edan lleno de gente, por la \u00f3ptica de la tarde anterior, y por los tiros contra la guardia avanzada, de la que los que huyeron fueron a decirles que hab\u00eda ya mucha gente en tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al salir el sol, mand\u00e9 al mayor general en el bote y fue con su ayudante y otros oficiales, a que reuniese la gente y presentase la acci\u00f3n; al mismo tiempo sali\u00f3 mi ayudante don Manuel Artigas, capit\u00e1n del regimiento de Am\u00e9rica con cinco soldados, en el bote de cuero, y el subteniente de patricios don Ger\u00f3nimo Elguera, con dos soldados de su compa\u00f1\u00eda, en una cano\u00edta paraguaya, por no haber cabido en las balsas. El bote de cuero emprendi\u00f3 la marcha y la corriente lo arrastr\u00f3 hasta el remanso de nuestro puerto; insisti\u00f3 el bravo Artigas y fue a desembarcar en el mismo lugar que Elguera, es decir, casi a la salida del bosque por el Campichuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No estaba a\u00fan la gente reunida, y s\u00f3lo hab\u00eda unos pocos con el mayor general y sus ayudantes; entonces el valiente Artigas se empe\u00f1aba en ir a atacar a los paraguayos; tuvo sus palabras con el mayor general, y al fin, llevado de su denuedo, seguido de don Manuel Esp\u00ednola, el menor, de quien hablar\u00e9 en su lugar, de Elguera, y de los siete hombres que hab\u00edan ido en el bote de cuero y cano\u00edta paraguaya, avanz\u00f3 hasta sobre los ca\u00f1ones de los paraguayos, que despu\u00e9s de habernos hecho siete tiros, sin causarnos el m\u00e1s leve da\u00f1o, corrieron vergonzosamente, y abandonaron la artiller\u00eda y una bandera con algunas municiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tropa sali\u00f3, se apoder\u00f3 del campo, y sucesivamente mand\u00e9 la artiller\u00eda y cosas m\u00e1s precisas, para perseguir al enemigo y afianzar el paso del resto del ej\u00e9rcito, y dem\u00e1s objetos y v\u00edveres, que era preciso llevar para mantenerse en unos pa\u00edses enteramente desprove\u00eddos, que s\u00f3lo cultivaban para su triste consumo. Debo advertir que nuestros v\u00edveres se reduc\u00edan a ganado en pie, y que toda nuestra comida era asado sin sal, ni pan ni otro comestible.<br \/>\nNo hab\u00edamos pisado m\u00e1s pueblo desde La Bajada, que Curuz\u00fa Cuati\u00e1, que tiene veinte o treinta ranchos, Yaguaret\u00e9-Cor\u00e1 que tiene doce, y Candelaria, que tiene el colegio bien arruinado, los edificios de la plaza cay\u00e9ndose, y algunos escombros que manifestaban lo que hab\u00eda sido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n fui enga\u00f1ado en el parte, con referencia al mayor general y sus ayudantes, como el resto de oficiales, que nada hicieron, los unos porque se quedaron dentro del bosque, y los otros porque se extraviaron, pues no ten\u00edan baqueanos que darles, ni hab\u00eda quien me diese conocimiento del terreno, y s\u00f3lo me dirig\u00eda por lo que ve\u00eda con mi anteojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que hace a la acci\u00f3n, toda la gloria responde a los oficiales ya nombrados, y siento no tener los nombres de los siete soldados para apuntarlos, pero en medio de esto son dignos de elogio por s\u00f3lo el atrevido paso del Paran\u00e1 en el modo que lo hicieron as\u00ed oficiales como soldados y espero que alg\u00fan d\u00eda llegar\u00e1 el que se cante esta acci\u00f3n heroica de un modo digno de eternizarla, y que se mir\u00f3 como cosa de poco m\u00e1s o menos, porque mis enemigos empezaban a pulular y miraban con odio a los benem\u00e9ritos que me acompa\u00f1aban y los d\u00e9biles gobernantes que los necesitaban para sus intrigas trataban de adularlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerca de mediod\u00eda, tuve aviso de que hab\u00edan abandonado el pueblo de Itap\u00faa e inmediatamente di la orden al mayor general para que marchase hasta all\u00ed sin la menor demora, con la tropa y piezas de a dos. Se verific\u00f3 haciendo todas las cuatro leguas de camino a pie con un mill\u00f3n de trabajos atravesando pantanos y sufriendo tormentas de agua.<br \/>\nDi mis disposiciones para el paso de caballadas, boyadas, ganado y carretas, dejando una compa\u00f1\u00eda de caballer\u00eda de la patria en Candelaria, para esta atenci\u00f3n y custodia de las municiones; asimismo dispuse la conducci\u00f3n de la artiller\u00eda de a cuatro y al d\u00eda siguiente veinte, march\u00e9 por agua a Itap\u00faa, donde encontramos m\u00e1s de sesenta canoas, un cajoncito, algunas armas y municiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo mi anhelo era perseguir a los paraguayos, aprovech\u00e1ndome de aquel primer terror, pero no hab\u00eda c\u00f3mo vencer la dificultad de la falta de caballos, as\u00ed es que fue preciso estar all\u00ed seis d\u00edas, mientras se hac\u00edan balsas para que la tropa fuese por agua a Tacuar\u00ed, que hay siete leguas, para donde hab\u00eda salido el mayor general con una divisi\u00f3n de caballer\u00eda para apoderarse del paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, todos marchamos el 25 y en aquella tarde nos juntamos. Al d\u00eda siguiente mand\u00e9 al mayor general que saliese con su divisi\u00f3n para que se hiciera de caballos y me mandase los que pudieran juntarse; entre tanto, esper\u00e1bamos las carretas y yo dispuse el modo de llevar el bote en ruedas, por cuanto las aguas eran copiosas; hab\u00eda muchos arroyos que yo conceptuaba a nado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le orden\u00e9 que se persiguiese a los paraguayos cuanto fuese posible y as\u00ed se efectu\u00f3 hasta el Tebicuary donde corri\u00f3 a m\u00e1s de cuatrocientos hombres con s\u00f3lo cincuenta don Ram\u00f3n Esp\u00ednola y mi ayudante don Correa, teniente de granaderos, joven de valor y de las mejores condiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mayor general hizo alto conforme a mis \u00f3rdenes en Santa Rosa. Todo esto sucedi\u00f3 yendo yo en marcha con el resto de la tropa las cuatro de a cuatro y seis carretas que hab\u00eda separado con las municiones y el gran bote o lanch\u00f3n tirado por ocho yuntas de bueyes, disponiendo que las dem\u00e1s, donde ven\u00eda el hospital y otros \u00fatiles no siguieran.<br \/>\nEn la marcha recib\u00ed la noticia del arribo del cuartel maestre al paso de Itap\u00faa con las milicias que tra\u00eda, de que se le hab\u00eda desertado mucho, por cuanto los indios no pueden andar sin su mujer y mis \u00f3rdenes eran muy severas para perseguir bajo penas a m\u00e1s de ser un estorbo, aun las casadas en el ej\u00e9rcito o tropa cualquiera que marcha y el de las subsistencias y uno y otro en aquellos pa\u00edses era de la mayor consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le orden\u00e9 que pasase cuanto antes el Paran\u00e1 y que siguiese hasta encontrarnos; hubo bastante demora en el paso y no se conoc\u00eda aquella actividad que yo deseaba. Se padeci\u00f3 alguna p\u00e9rdida de armas, pero al fin lleg\u00f3 a Itap\u00faa con dos piezas de a cuatro, c\u00f3nicas y dos de a dos al mando de un valiente sargento de artiller\u00eda, catal\u00e1n de naci\u00f3n, de quien tendr\u00e9 que decir algo a su tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego que sal\u00ed de Tacuar\u00ed y entr\u00e9 en una poblaci\u00f3n, empec\u00e9 a observar que las casas estaban abandonadas y que apenas se me hab\u00edan presentado dos vecinos en aquellos lugares; ya empec\u00e9 a tener cuidados, pero llevado del ardor y al mismo tiempo cre\u00eddo del terror de los que hab\u00edan huido del Campichuelo, de Itap\u00faa y de Tebicuary, segu\u00ed mi marcha a Santa Rosa; all\u00ed me reun\u00ed con el mayor general y segu\u00ed a pasar el expresado r\u00edo Tebicuary l\u00edmite de las Misiones con la provincia del Paraguay, tambi\u00e9n con la idea de encontrar algunos del partido que tanto se los hab\u00eda decantado que exist\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pas\u00f3 el Tebicuary, y nuevas casas abandonadas y nadie aparec\u00eda. Entonces ya no me apresur\u00e9 a que las carretas siguiesen su marcha, ni tampoco el coronel Rocamora, porque ve\u00eda que marchaba por un pa\u00eds del todo enemigo, y que era preciso conservar un camino militar, por si me suced\u00eda alguna desgracia asegurar la retirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segu\u00ed la marcha y s\u00f3lo vi en Triqui\u00f3 a la mujer de don Jos\u00e9 Esp\u00ednola que era mi ayudante y otra familia que ten\u00eda parentesco con el mismo; pero ning\u00fan hombre; pas\u00e9 a otro pueblo donde hall\u00e9 al cura De&#8230; que dec\u00edan era hombre ilustrado que intent\u00f3 hasta sacarme las espuelas lo que le reprend\u00ed; mas conoc\u00ed el estado de degradaci\u00f3n en que se hallaban aun los sujetos que se ten\u00edan en concepto de literatos. Nada me dijo del interior; guard\u00f3 la mayor reserva, tal vez se complacer\u00eda al ver nuestro corto n\u00famero con la idea de que ser\u00edamos batidos.<br \/>\nTodav\u00eda no me arredr\u00e9 de la empresa, la gente que llevaba revest\u00eda un esp\u00edritu digno de los h\u00e9roes y al mismo tiempo me dec\u00eda a m\u00ed mismo: \u00abPuede ser que nos encontremos con los de nuestro partido y que acaso vi\u00e9ndonos se nos re\u00fanan, no efectu\u00e1ndolo antes por la opresi\u00f3n en que est\u00e1n.\u00bb Pas\u00e9 adelante con un mill\u00f3n de trabajos, lluvias inmensas, arroyos todos a nado y sin m\u00e1s auxilio que los que llev\u00e1bamos y algunos caballos y ganados que se sacaban de los lugares en que los ten\u00edan ocultos, para lo que presta muy buena proporci\u00f3n aquella provincia, por los bosques y monta\u00f1as cubiertos de ellos, particularmente hacia la parte del camino que llev\u00e1bamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atravesamos al arroyo. La partida exploradora del ej\u00e9rcito al mando de mi ayudante Artigas descubri\u00f3 una partida de paraguayos que luego que vieron a aqu\u00e9lla corrieron con la mayor precipitaci\u00f3n. Esto me engolosin\u00f3 m\u00e1s y march\u00e9 hasta el arroyo de Ib\u00e1\u00f1ez que encontr\u00e9 a nado. Al instante pas\u00f3 el mismo Artigas y otros y vinieron a darme parte de que se ve\u00eda mucha gente hacia la parte del Paraguay, que distar\u00eda de all\u00ed, como una legua de las nuestras.<br \/>\nInmediatamente hice echar el bote al agua y pas\u00e9 a verlo por m\u00ed mismo y como encontrara un montecito a distancia de dos millas cubierto de bosques, \u00fanica altura que all\u00ed se presentara en un llano espacioso que media hacia el Paraguay, me fui a \u00e9l ech\u00e9 el anteojo y vi en efecto, un gran n\u00famero de gente que estaba formada en varias l\u00edneas a la espalda de un arroyo que se manifestaba por el bosque de sus orillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya entonces me persuad\u00ed que aqu\u00e9l ser\u00eda el punto de reuni\u00f3n y defensa que hab\u00edan adoptado y me pareci\u00f3 que ser\u00eda muy perjudicial retirarme, pues decaer\u00eda el esp\u00edritu de la gente y todo se perder\u00eda; igualmente cre\u00eda que hab\u00eda all\u00ed de nuestro partido y medit\u00e9 sorprenderlos, haciendo pasar de noche, con el mayor general doscientos hombres y dos piezas de artiller\u00eda para ir a atacarlos y obligarlos a huir, quedando yo con el resto a cubrir la retirada a la parte del arroyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se ejecut\u00f3 la sorpresa y se vino al montecillo ya referido adonde pas\u00e9 con la tropa, resto de artiller\u00eda y carretas luego que amaneci\u00f3 y me situ\u00e9. Esto suced\u00eda el 16 de enero de 1811. Mand\u00e9 varias veces aquel d\u00eda al mayor general con los hombres a caballo y una pieza volante de a dos para observar los movimientos que hac\u00edan; cuando m\u00e1s se formaba el desorden a caballo y no se mov\u00edan; el resto estaba quieto. Por la noche fue Artigas hasta sus trincheras y sin m\u00e1s que haberles tirado un tiro, rompieron el fuego de fusiler\u00eda y artiller\u00eda con rudeza y en tanto n\u00famero que Artigas estaba en el campamento y ellos segu\u00edan desperdiciando municiones sin objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro tanto se hizo el d\u00eda 17 y noche; siempre observaba el mismo desorden en sus formaciones y en su fuego no me causaron el m\u00e1s leve perjuicio. Esto me hizo resolver el atacarlos y di la orden el 18 que nadie se moviera del campamento ni hiciera la m\u00e1s leve demostraci\u00f3n pero no falt\u00f3 uno de los soldados que burlando la vigilancia de las guardias se fuese a merodear una chacra; los paraguayos cargaron sobre \u00e9l cuyo movimiento vimos en un n\u00famero crecid\u00edsimo. Entonces mand\u00e9 que saliese el capit\u00e1n Balcarce con 100 hombres y una pieza de a dos, contra aquella multitud; al instante que lo vieron fugaron para el campamento; mand\u00e9 que se retirara y qued\u00f3 todo en silencio.<br \/>\nPara probar si hab\u00eda algunos partidarios nuestros en la noche del 17 se les echaron varias proclamas y gacetas y a\u00fan una de aqu\u00e9llas se fij\u00f3 en un palo que estaba a inmediaciones de su l\u00ednea; supimos despu\u00e9s que todas las hab\u00edan tomado, pero que inmediatamente Velazco puso pena de la vida a los que las tuviesen y no las entregasen. Ello es que ninguno se paso a nosotros y no ten\u00edamos m\u00e1s conocimiento de su posici\u00f3n y fuerzas que el que nos presentaba nuestra vista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tarde del 18 junt\u00e9 a los capitanes con el mayor general y les manifest\u00e9 la necesidad en que est\u00e1bamos de atacar, sin embargo del gran n\u00famero que se presentaban de paraguayos, que despu\u00e9s supe llegaban a 12.000, y s\u00f3lo tener nosotros 460 soldados, as\u00ed por aprovechar el esp\u00edritu que manifestaba nuestra gente, como por probar fortuna y no exponernos a que en una retirada como con unas tropas biso\u00f1as como las nuestras, decayesen de \u00e1nimo y aquella multitud nos persiguiese y derrotase; les hice ver que en general aquellas gentes nunca hab\u00edan visto la guerra, era de esperar que se amedrentasen y aun cuando no gan\u00e1semos al menos podr\u00edamos hacer una retirada despu\u00e9s de haber probado nuestras fuerzas sin que nos molestasen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos convinieron en el pensamiento y en consecuencia mand\u00e9 que se formase la tropa, se pasase revista de armas y luego la habl\u00e9 imponi\u00e9ndole que al d\u00eda siguiente iba a hacer un mes de su glorioso paso del Paran\u00e1, que era preciso disponerse para dar otro d\u00eda igual a la patria y que esperaba se portasen como verdaderos hijos de ella, haciendo esfuerzos de valor; que tuviesen mucha uni\u00f3n, que no se separaran y jurasen conseguir la victoria y que la obtendr\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos quedaron content\u00edsimos y anhelosos de recibir la orden para marchar al enemigo.<br \/>\nAquella noche dispuse las divisiones en el modo y la forma que se hab\u00eda de marchar y le di las \u00f3rdenes correspondientes al mayor general a las &#8230;; de la ma\u00f1ana me levant\u00e9, y en persona fui y recorr\u00ed el campamento, mandando que se levantase y formase la tropa as\u00ed de infanter\u00eda como de caballer\u00eda, y que dos piezas de a dos y dos de a cuatro sa preparasen a marchar con sus respectivas dotaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las hice poner en marcha a las tres de la ma\u00f1ana, quedando yo en el montecito con dos piezas de a cuatro con sus respectivas dotaciones sesenta hombres de caballer\u00eda de la patria, dieciocho de mi escolta y los peones de las carretas, de los caballos y del ganado, que no ten\u00edan m\u00e1s armas que un palo en la mano para figurar a la distancia. Como a las 4 de la ma\u00f1ana, la partida exploradora del ej\u00e9rcito rompi\u00f3 el fuego sobre los enemigos que contestaron con el mayor tes\u00f3n; sigui\u00f3 la primera divisi\u00f3n de artiller\u00eda y antes de salir el sol ya hab\u00eda corrido el general Velazco nueve leguas y su mayor general Cuesta hab\u00eda fugado y toda su infanter\u00eda abandonado el puesto y refugi\u00e1ndose a los montes y nuestra gente se hab\u00eda apoderado de la bater\u00eda principal y estaba cantando la marcha de la patria.<br \/>\nHab\u00eda situado Velazco su cuartel general en la capilla de Paraguary y en el arroyo que corre a alguna distancia de ella se hab\u00eda fortificado, guarneci\u00e9ndose los paraguayos de los bosques, de cuyas cejas no sal\u00edan. Ten\u00eda diecis\u00e9is piezas de artiller\u00eda m\u00e1s de ochocientos fusiles, el resto de la gente con lanzas, espadas y otras armas, su caballer\u00eda era de considerable n\u00famero y formaba en las alas derechas e izquierdas haciendo un martillo la de \u00e9sta por la ceja del monte que cubr\u00eda casi la mitad del camino que hab\u00eda hecho nuestra tropa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al fugar la infanter\u00eda enemiga mand\u00f3 el mayor general Machain que siguiera la infanter\u00eda y caballer\u00eda en su alcance; fueron y se apoderaron de todos los carros de municiones de boca y guerra, pasaron a la capilla de Paraguary y se entretuvieron en el saco de cuanto all\u00ed hab\u00eda, descuidando su principal atenci\u00f3n, todo en desorden y como victoriosos, entregados al placer y aprovech\u00e1ndose de cuanto ve\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto Machain supo que se hab\u00edan disminu\u00eddo las municiones de artiller\u00eda y de parte de los soldados de la primera divisi\u00f3n, porque la segunda apenas hab\u00eda hecho un tiro, y las cartucheras llenas. M\u00e1ndame el parte e inmediatamente remito municiones y otra pieza de a cuatro custodiados de los sesenta hombres referidos con que me hab\u00eda quedado y los dieciocho de mi escolta dejando solamente una pieza de a cuatro conmigo y los peones que antes he dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segu\u00eda la carretilla con las municiones y formada la tropa que la escoltaba en ala en medio del campamento nuestro y el que hab\u00eda sido enemigo; la vista de aquellos hombres despierta en un cobarde la idea de que no eran nuestros y dice: \u00a1Que nos cortan! Esto s\u00f3lo bast\u00f3 para que sin mayor examen el mayor general tocase a retirada, no se acordase de la gente que hab\u00eda mandado avanzar y se pusiese en marcha hacia nuestro campamento abandonando cuanto se hab\u00eda ganado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces los paraguayos, que hab\u00edan quedado por los costados derecho e izquierdo con una pieza de artiller\u00eda, vinieron a ocupar su posici\u00f3n, cortaron a los que se hallaban de la parte de la capilla y hac\u00edan fuego de artiller\u00eda a su salvo sobre los que se retiraban. En esta retirada se port\u00f3 nuestra gente con todo valor y haci\u00e9ndola en todo orden; me fui a ellos, y les dije que era preciso volver a libertar a los hermanos que se hab\u00edan quedado cortados, y le orden\u00e9 a Machain que volviese a atacar, pues aquellos se conoc\u00edan que hac\u00edan resistencia en alg\u00fan punto, como en efecto as\u00ed fue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00e1ndolos en marcha, retroced\u00ed a mi puesto, donde estaba la riqueza del ej\u00e9rcito, a saber: las municiones, y al que ya hab\u00edan querido ir los paraguayos, a quienes se les oy\u00f3 decir: \u00abVamos al campamento de los porte\u00f1os\u00bb; con cuyo motivo se destac\u00f3 don Jos\u00e9 Esp\u00ednola con el sargento de mi escolta y otros cuatro m\u00e1s, y haci\u00e9ndoles fuego de caballo a los obligaron a no hacer el movimiento; esto mismo me hac\u00eda creer que a pocos esfuerzos recuperar\u00edamos nuestra gente, pero sea que hubo cobard\u00eda de nuestra parte o sea que el mayor general no se anim\u00f3, ello es que no cumpli\u00f3 mi orden, y regres\u00f3 nuestra tropa al campamento sin haber hecho nada de provecho, y no hab\u00eda un solo oficial con esp\u00edritu, seg\u00fan despu\u00e9s dir\u00e9, porque aqu\u00ed me toca hacer menci\u00f3n del valiente don Ram\u00f3n Esp\u00ednola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este oficial llevado de su deseo de tomar a Velazco, pas\u00f3 hasta la capilla e hizo las mayores diligencias, y hall\u00e1ndose cortado emprendi\u00f3 retirarse por entre los paraguayos, para venirse a nosotros, lo atacaron entre varios, se defendi\u00f3 con el mayor renuedo, pero al fin fue v\u00edctima y su cabeza fue presentada a Velazco, luego que volvi\u00f3 y ense\u00f1ada a otros prisioneros, llev\u00e1ndose en triunfo entre aquellos b\u00e1rbaros que no conoc\u00edan y mataban al que peleaba por ellos.<br \/>\nLa patria perdi\u00f3 un excelente hijo, su valor era a prueba y sus disposiciones naturales promet\u00edan ser un buen militar.<br \/>\nRetirada la tropa al campamento, mand\u00e9 que comiesen y descansasen. Confieso en verdad, que estaba resuelto a un nuevo ataque, porque miraba con el mayor desprecio aquellos grupos de gente que no se hab\u00edan atrevido a salir de sus puestos, ni aun habiendo conseguido que los abandonase nuestra gente. En esto, el comandante de la artiller\u00eda, un tal Elorga a quien hab\u00eda dejado a mi vista por esto mismo, y no quise mandar a la acci\u00f3n, empez\u00f3 a decir a los oficiales que una columna de paraguayos hab\u00eda tomado por nuestro costado izquierdo, y que sin duda nos ven\u00eda a cortar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me vinieron con el parte y lo llam\u00e9; en su semblante vi el terror y no menos observ\u00e9 que lo hab\u00eda infundido en todos los oficiales, empezando por el mayor general; entonces junt\u00e9 a \u00e9ste y a aqu\u00e9llos para que me dijesen su parecer; todos me dijeron que la gente estaba muy acobardada y que era preciso retirarnos. S\u00f3lo el capit\u00e1n de arribe\u00f1os, un tal Campo, me signific\u00f3 que su gente har\u00eda lo que le mandase; conocido ya el estado de los oficiales m\u00e1s que de la tropa por un dicho que luego sali\u00f3 falso y que hab\u00eda sido efecto del miedo del tal Elorga, determin\u00e9 retirarme y dispuse que todo se alistase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Formada ya la tropa, le habl\u00e9 con toda la energ\u00eda correspondiente y les impuse pena de la vida al que se separase de la columna veinte pasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las tres y media de la tarde sal\u00ed con las carretas, el bote y las piezas de artiller\u00eda, ganados y caballadas, que se hab\u00edan tomado del campo enemigo y diez \u00fanicos prisioneros que se trajeron al campamento; el movimiento lo hice a la vista del enemigo y nadie se atrevi\u00f3 a seguirme; a las oraciones, paramos a dos leguas de distancia del lugar de la acci\u00f3n y tomadas todas las precauciones mand\u00e9 que la gente descansase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ejecut\u00f3 as\u00ed y despu\u00e9s de haber salido la luna nos pusimos en marcha hacia el pueblo de &#8230;, donde hice alto d\u00eda y medio; su posici\u00f3n era ventajosa y nada tem\u00eda de los enemigos que no hab\u00edan aparecido; aqu\u00ed empec\u00e9 a tener sinsabores de tama\u00f1o, con las noticias que se me comunicaban, de las conversaciones de oficiales que me fue imposible averiguar el autor de ellas, para hacer un castigo ejemplar; cada vez observaba la tropa m\u00e1s acobardada y fue preciso seguir la marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lluvias eran continuas; no hab\u00eda arroyo que no encontr\u00e1semos a nado; mucho me sirvi\u00f3 el bote que llevaba en ruedas, a no ser esto me habr\u00eda sido imposible caminar sin abandonar la mayor parte de la carga; pero todas las dificultades se vencieron y llegamos al r\u00edo Tebicuary donde me esperaba el resto de las carretas y como cuatrocientos hombres entre las milicias de Yapey\u00fa y algunas compa\u00f1\u00edas del regimiento de caballer\u00eda de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dio principio a pasar el indicado r\u00edo en unas cuantas canoas que se pudieron juntar y el bote, y nos dur\u00f3 esta maniobra tres d\u00edas al fin de los cuales empezaron los paraguayos a presentarse, pero no se atrev\u00edan a venir a las manos con nuestras partidas y ello es que no nos impidieron pasar cuanto ten\u00edamos ni los ganados y caballos que les tra\u00edamos y se contentaron cuando ya hab\u00edamos todos atravesado el r\u00edo, con venir a la playa y disparar tiros al aire y sin objeto.<br \/>\nTodav\u00eda estuvimos dos d\u00edas m\u00e1s, descansando en la banda Sur del denominado Tebicuary, en el paso de Do\u00f1a Lorenza, sin que nadie se atreviese a incomodarnos y luego seguimos hasta el pueblo de Santa Rosa, donde se refaccionaron algunas municiones y algunas ruedas del tren y refresc\u00f3 la gente en tres d\u00edas que estuvimos all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto recib\u00ed un correo de Buenos Aires en que me apuraba el gobierno para que concluyese con la expedici\u00f3n por la llegada de El\u00edo a Montevideo con varias reflexiones y el t\u00edtulo de brigadier que me hab\u00eda concedido; esto me puso en la mayor consternaci\u00f3n, as\u00ed porque nunca pens\u00e9 trabajar por inter\u00e9s ni distinciones, como porque prev\u00ed la multitud de enemigos que deb\u00eda acarrearme as\u00ed es que contest\u00e9 a mis amigos que lo sent\u00eda m\u00e1s que si me hubiesen dado una pu\u00f1alada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pensaba yo conservar el territorio de Misiones mientras volv\u00eda la resoluci\u00f3n del gobierno sobre el parte que le hab\u00eda comunicado de la acci\u00f3n de Paraguay, pero las consideraciones que me present\u00f3 el oficio ya referido del gobierno acerca de El\u00edo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me obligaron a seguir mi retirada con designio de tomar un punto ventajoso para no perder el paso del Paran\u00e1 por si acaso el gobierno me mandaba auxilios para seguir la empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las aguas siguieron con tes\u00f3n y encontramos el Aguapey a nado y ya desde Santa Rosa sal\u00ed con cuarenta carretas, las seis piezas de artiller\u00eda un carro de municiones, tres mil cabezas de ganado que hablamos tomado, caballos m\u00e1s de mil quinientos, y boyada de repuesto y con todo este tr\u00e1fago logr\u00e9 pasar el expresado r\u00edo en t\u00e9rmino de ocho horas, sin la menor desgracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los enemigos hab\u00edan empezado a aparecer al frente y por mi flanco izquierdo a tal t\u00e9rmino que me fue preciso mandar una fuerza de cien hombres con dos piezas de artiller\u00eda a situarse a su frente y aun un correo fue escoltado hasta el Tacuar\u00ed, donde hab\u00eda una avanzada de las fuerzas que ten\u00eda el cuartel maestre general en Itap\u00faa, a donde, despu\u00e9s de la acci\u00f3n de Paraguary le hab\u00eda mandado que se situase, de regreso del mencionado Tacuar\u00ed hasta cuyo punto hab\u00eda llegado \u00fanicamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos la marcha hasta el ya referido Tacuar\u00ed, y resolv\u00ed hacer alto a la orilla de \u00e9ste, acamp\u00e1ndome en el paso principal para esperar all\u00ed los auxilios que esperaba me enviar\u00eda el gobierno y para conservar el paso del Paran\u00e1 y mis comunicaciones con Buenos Aires; destin\u00e9 una fuerza de cien hombres al mando del capit\u00e1n Perdriel, para que fuera a apoderarse del pueblo de Candelaria, pues ya andaban cuatro buques armados en el Paran\u00e1, que pod\u00edan interceptarme la correspondencia as\u00ed como ya me hab\u00edan privado de los ganados que me ven\u00edan de Corrientes.<br \/>\nPas\u00f3 Perdriel el Paran\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>FRAGMENTO DE MEMORIA SOBRE LA BATALLA DE TUCUMAN (1812)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><a href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3834 alignright\" title=\"Belgrano Rago 3\" src=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-3.jpg\" alt=\"\" width=\"258\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-3.jpg 430w, https:\/\/adhilac.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Belgrano-Rago-3-300x220.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 258px) 100vw, 258px\" \/><\/a><br \/>\n<em>\u00abBelgrano\u00bb telefilm argentino de Sebasti\u00e1n Pivotto. 2010.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em> Hab\u00eda pensado dejar para tiempos m\u00e1s tranquilos, escribir una memoria sobre la acci\u00f3n gloriosa del 24 de septiembre del a\u00f1o anterior; lo mismo que de las dem\u00e1s que he tenido, en mi expedici\u00f3n al Paraguay, con el objeto de instruir a los militares del modo m\u00e1s acertado, d\u00e1ndoles lecciones por medio de una manifestaci\u00f3n de mis errores, de mis debilidades y de mis aciertos para que se aprovechasen en las circunstancias y lograsen evitar los primeros, y aprovecharse de los \u00faltimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es tal el fuego que un d\u00edscolo, intrigante, y dir\u00e9 tambi\u00e9n, cobarde atentado<br \/>\nIntrodujo en el ej\u00e9rcito, sin efecto en este pueblo y en la capital; y su osad\u00eda para haberme presentado un papel que por s\u00ed mismo lo acusa, cuando trata de elogiarse y vestirse de plumas ajenas, que no me es dable desentenderme y me veo precisado en medio de mis graves ocupaciones a privarme de la tranquilidad y reposo tan necesario, para manifestar a clara luz la acci\u00f3n del predicho 24 y la parte que todos tuvieron en ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que me hab\u00eda propuesto no hablar de las debilidades de ninguno, que yo mismo hab\u00eda palpado desde que intent\u00e9 la retirada de la fuerza que ten\u00eda en Humahuaca a las \u00f3rdenes de don Juan Ram\u00f3n Balcarce, autor del papel que acabo de referir, pero habi\u00e9ndome incitado a ejecutarlo, presentar\u00e9 su conducta a la faz del universo con todos los caracteres de la verdad, protestando no faltar a ella, aunque sea contra m\u00ed, pues \u00e9ste es mi modo de pensar y de que tengo dadas tantas pruebas, muy positivas, en los cargos que he ejercido desde mis m\u00e1s tiernos a\u00f1os y de los que he desempe\u00f1ado desde nuestra gloriosa revoluci\u00f3n no por elecci\u00f3n, porque nunca la he tenido, ni nada he solicitado, sino porque me han llamado y me han mandado: errados a la verdad en su concepto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos mis paisanos y muchos habitantes de la Espa\u00f1a saben que mi carrera fue la de los estudios, y que concluidos \u00e9stos deb\u00ed a Carlos IV que me nombrase secretario del Consulado de Buenos Aires en su creaci\u00f3n; por consiguiente mi aplicaci\u00f3n poca o mucha, nunca se dirigi\u00f3 a lo militar, y si en el 1796 el virrey Melo, me confiri\u00f3 el despacho de capit\u00e1n de milicias urbanas de la misma capital, m\u00e1s bien lo recib\u00ed como para tener un vestido m\u00e1s que ponerme, que para tomar conocimientos en semejante carrera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es, que habiendo sido preciso hacer uso de las armas y figurar como capit\u00e1n el a\u00f1o 1806, que invadieron los ingleses, no s\u00f3lo ignoraba c\u00f3mo se formaba una compa\u00f1\u00eda en batalla, o en columna, pero ni sab\u00eda mandar echar armas al hombro, y tuve que ir a retaguardia de una de ellas, dependiente de la voz de un oficial subalterno, o tal vez de un cabo de escuadr\u00f3n de aquella clase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Buenos Aires se libert\u00f3, en el mismo a\u00f1o de 1806, de los expresados enemigos y regres\u00e9 de la Banda Oriental a donde fui, despu\u00e9s que se cre\u00f3 el cuerpo de patricios, mis paisanos haci\u00e9ndome un favor, que no merec\u00eda, me eligieron sargento mayor, y a fin de desempe\u00f1ar aquella confianza, me puse a aprender el manejo de armas y tomar sucesivamente lecciones de milicia. He aqu\u00ed el origen de mi carrera militar, que continu\u00e9 hasta la repulsa del ej\u00e9rcito de Whitelocke, en el a\u00f1o 1807, en la que hice el papel de ayudante de campo del cuartel maestre, y me retir\u00e9 del servicio de mi empleo, sin pensar en que hab\u00eda de llegar el caso de figurar en la milicia: por consiguiente, para nada ocupaba mi imaginaci\u00f3n lo que pertenec\u00eda a esta carrera, si no era ponerme alguna vez el uniforme para hermanarme con mis paisanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se deja ver que mis conocimientos marciales eran ningunos, y que no pod\u00eda yo entrar al rol de nuestros oficiales que desde sus tiernos a\u00f1os, se hab\u00edan dedicado, aun cuando no fuese m\u00e1s que a aquella rutina que los constitu\u00eda tales: pues que ciertamente, tampoco les ense\u00f1aban otra cosa, ni la Corte de Espa\u00f1a quer\u00eda que supiesen m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este estado sucedi\u00f3 la revoluci\u00f3n de 1810; mis paisanos me eligen para uno de los vocales de la Junta provisoria, y esta misma me env\u00eda al Paraguay de su representante, y general en jefe de una fuerza a que dio el nombre de ej\u00e9rcito porque hab\u00eda sin duda en ella de toda arma, y no es el caso hablar ahora de ella, ni de sus operaciones de entonces.<br \/>\nPero ellas me atrajeron la envidia de mis cohermanos de armas y en particular el grado de brigadier, que me confiri\u00f3 la misma junta, haciendo m\u00e1s brecha en el tal don Juan Ram\u00f3n Balcarce, que adem\u00e1s, hab\u00eda sido el autor para que no fuese en mi auxilio el cuerpo de h\u00fasares de que era teniente coronel, intrigando y esforz\u00e1ndose con sus oficiales en una junta de guerra, hasta conseguir que cediesen a su opini\u00f3n, exceptu\u00e1ndose solamente uno, que en su honor debo nombrar: don Blas Jos\u00e9 Pico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era, pues, preciso que sostuviese un hecho tan ajeno de un militar amante de su patria, y que ahora he comprendido, era efecto de su cobard\u00eda y de una revoluci\u00f3n intentada efectuada por otros fines, y cuyos autores jam\u00e1s pensaron en vejarme, ni abatir, mis tales cuales servicios, honrados, y patri\u00f3ticos, le dio lugar a que vali\u00e9ndose de \u00e9l, pidiese la rec\u00edproca, e hiciese que los oficiales de aquel cuerpo que por s\u00ed mismo se hab\u00eda degradado, no concurriesen al socorro de sus hermanos de armas abandonados, se empe\u00f1aron y agitaron los \u00e1nimos, para que se me quitase el grado y el mando de aquel ej\u00e9rcito, que ya aterraba a los de Montevideo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien se ve que hablo de la revoluci\u00f3n de 5 y 6 de abril de 1811, y no tengo para calificar ante mi Naci\u00f3n y ante todas las que han sido instruidas de ellas cual ser\u00e1 don Juan Ram\u00f3n Balcarce, cuando lo presente como un individuo que cooper\u00f3 a ella, y que acaso en todo lo concerniente a mi, puedo asegurar, fue el primero y principal promovedor.<br \/>\nConoc\u00eda esto yo y lo sab\u00eda muy bien, cuando el gobierno me envi\u00f3 a tomar el mando de este ej\u00e9rcito y le hall\u00e9 que estaba en Salta con una fuerza de caballer\u00eda: consult\u00e9 con el general Pueyrred\u00f3n sobre su permanencia en el ej\u00e9rcito, no por mi (hablo verdad) sino por la causa que defendemos, y me contest\u00f3 que no hab\u00eda que desconfiar.<br \/>\nCon este dato, creyendo yo al general Pueyrred\u00f3n un verdadero amante de su patria, apagu\u00e9 mis desconfianzas, y habi\u00e9ndome escrito con expresiones excedentes a mi m\u00e9rito, le contest\u00e9 en los t\u00e9rminos de mayor urbanidad y trat\u00e9 desde aquel momento de darle pruebas de que en m\u00ed no resid\u00eda esp\u00edritu de venganza, sin embargo de haber observado por m\u00ed mismo, que su conciencia le remord\u00eda en sus procedimientos contra m\u00ed, y de los que con tanto descaro hab\u00eda ejecutado su hermano don Marcos, de que en el gobierno hay pruebas evidentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es que llegado al Camposanto donde se me reuni\u00f3 inmediatamente, lo hice reconocer de mayor general interino del ej\u00e9rcito por hallarse indispuesto el se\u00f1or D\u00edaz V\u00e9lez y sucesivamente fi\u00e9 a su cuidado comisiones de importancia, dej\u00e1ndolo con el mando de lo que se llamaba ej\u00e9rcito, mientras mi viaje a Pumamarca. A mi regreso, lo ocup\u00e9 tambi\u00e9n, cuando la huida del obispo de Salta, o su ocultaci\u00f3n, y no hab\u00eda cosa en que no le manifestase el aprecio que hac\u00eda de \u00e9l.<br \/>\nLlega el caso de poner en movimiento el ej\u00e9rcito, no porque estuviese en estado, porque con dificultad pod\u00eda presentarse una fuerza m\u00e1s deshecha por s\u00ed misma, ya por su disciplina y subordinaci\u00f3n, ya por su armamento, ya tambi\u00e9n por los estragos del chucho (terciana, o fiebre intermitente), sino porque conven\u00eda ver si con mi venida y los auxilios que me segu\u00edan pod\u00eda distraer al enemigo de sus miras sobre Cochabamba.<br \/>\nInmediatamente ech\u00e9 mano de \u00e9l y lo mand\u00e9 a Humahuaca con la tal cual fuerza disponible que hab\u00eda, qued\u00e1ndome yo con el resto con que fui a Jujuy a situarme, para poder trabajar en lo mucho que deb\u00eda hacerse de reponer un cuerpo enteramente inerme y casi en nulidad que era el ej\u00e9rcito en donde no se conoc\u00eda la filiaci\u00f3n de un soldado y hab\u00eda jefe que en sus conversaciones privadas se opon\u00eda a ella, cual lo era el comandante de h\u00fasares don Juan Andr\u00e9s Pueyrred\u00f3n, sin duda para que todo siguiera en el mismo desorden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me hallaba en Jujuy y por sus mismos partes (de Balcarce) y oficios y aun cartas amistosas clamaba porque le dejase salir a perseguir algunas partidas enemigas, que me dec\u00eda, recorr\u00edan el campo se lo permit\u00ed y llegado hasta Congrejillos, y aun antes, me insinuaba que no conven\u00eda separarse tanto del cuartel general le hice retirarse, as\u00ed porque supe que no hab\u00eda enemigos hasta Suipacha y aquellas cercan\u00edas, como porque ve\u00eda que mi intento no se lograba de poner en movimiento al enemigo, que sab\u00eda, si cabe decirlo as\u00ed, tanto o m\u00e1s que yo lo que era el tal ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se retir\u00f3, seg\u00fan mis \u00f3rdenes, de Cangrejillos y tiene la osad\u00eda de decirme en el papel que me ha dado m\u00e9rito a esta memoria, que hab\u00eda ido hasta Yav\u00ed y hab\u00eda ahuyentado a todas las partidas enemigas, cuando no encontr\u00f3 una, ni en aquella salida hubo m\u00e1s que mandar a don Cornelio Zelaya y don Juan Escobar a traer al t\u00edo del marques de Tojo (o Yav\u00ed, pues con los dos nombres era designado) de su poblaci\u00f3n de Yav\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que en Humahuaca promovi\u00f3 el reclutamiento de los hijos de la quebrada, que tanto honor han hecho a las armas de la patria, y se empe\u00f1\u00f3 en su disciplina, para lo que \u00e9l confieso que es a prop\u00f3sito y si en mi mano estuviera lo destinar\u00eda la ense\u00f1anza y particularmente de la caballer\u00eda, pero de ning\u00fan modo a las acciones de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empec\u00e9 a desconfiar de su aptitud para ellas en los momentos en que me avis\u00f3 lo movimientos del enemigo de Suipacha puede juzgarle de su cavilosidad y cobard\u00eda por sus mismos oficios y consultas repetidas, tanto que me vi precisado a mandar al mayor general D\u00edaz V\u00e9lez, a hacerse cargo del mando, y aun a escribirle una carta reservada del estado de mi coraz\u00f3n respecto de aqu\u00e9l, pues ya no confiaba en sus operaciones, y me llenaba de desconfianza de si quer\u00eda, o no hacer lo que hizo con Pueyrred\u00f3n de darle un parte de que los enemigos bajaban, para que se retirase cuando aqu\u00e9llos ni lo hab\u00edan imaginado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegado el mayor general D\u00edaz V\u00e9lez a Humahuaca con el designio de distraer al enemigo por uno de los flancos, no pudiendo verificarlo por su proximidad, dict\u00f3 sus \u00f3rdenes para que se retirasen las avanzadas, que hizo firmara Balcarce por la mayor prontitud y aun al d\u00eda siguiente se privase de esto, para decir de su honrosa retirada, cuando todas las disposiciones eran debidas al expresado mayor general, y cuando jam\u00e1s se le vio a retaguardia de la tropa, pues al contrario en la vanguardia con los batidores era su marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto lo presenci\u00e9 por m\u00ed mismo, cuando habi\u00e9ndome dado parte, en la Cabeza del Buey, de que el enemigo avanzaba y s\u00f3lo distaba cuatro cuadras del cuerpo de retaguardia, mand\u00e9 que se replegase a mi posici\u00f3n y me dispuse a recibirlo: vi, pues, entonces, que con los batidores, y a un buen trote, el primer oficial que se me presento fue el don Juan Ram\u00f3n, y s\u00e9 que sucesivamente hizo otro tanto hasta que vino envuelto entre el cuerpo dicho de retaguardia, perseguido de los enemigos. Cuando \u00e9stos se me presentaron en el r\u00edo de las Piedras y logr\u00e9 rechazarlos con 100 cazadores, cien pardos y otros tantos de caballer\u00eda y entre los cuales no fue el primero a present\u00e1rselas, ni a subir una altura que ocupaban, y en que se distingui\u00f3 el capit\u00e1n don Marcelino Cornejo; habiendo quedado a retaguardia el mencionado don Juan Ram\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como, desde esta acci\u00f3n, ya mi cuerpo de retaguardia, viniese a corta distancias resuelto a sostenerme para no perderlo todo consultando con el mayor general, en la Encrucijada los medios y arbitrios que pudi\u00e9ramos tomar para el efecto, que apunt\u00f3 el nominado don Juan Ram\u00f3n, para enviarlo con anticipaci\u00f3n a \u00e9sta (Tucum\u00e1n), donde ten\u00eda concepto por haber estado en otro tiempo de ayudante de las milicias y me resolv\u00ed; d\u00e1ndole las m\u00e1s amplias facultades para promover la reuni\u00f3n de gente y armas y estimular al vecindario a la defensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desempe\u00f1\u00f3 esta comisi\u00f3n muy bien, dio sus providencias para la reuni\u00f3n de gente as\u00ed en la ciudad como en la campa\u00f1a, bien que m\u00e1s tuvo efecto la de \u00e9sta, en que intervinieron don Bernab\u00e9 Ar\u00e1oz, don Diego Ar\u00e1oz y el cura doctor don Pedro Miguel Ar\u00e1oz, pues de la ciudad, la mayor parte, con vanos pretextos, o sin ellos no tomaron las armas siendo los primeros que no asistieron los capituladores exceptu\u00e1ndose solamente don Cayetano Ar\u00e1oz, y habi\u00e9ndose ido dos o tres d\u00edas antes de la acci\u00f3n, el gobernador intendente de Domingo Garc\u00eda, y no pereciendo en ella el teniente gobernador don Francisco Ugarte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dia que me acercaba a esta ciudad, se anticip\u00f3 el ayudante de don Juan Ram\u00f3n, don Jos\u00e9 Mar\u00eda Palomeque, a anunciarme la reuni\u00f3n de gente, noticia que recib\u00ed con el mayor gusto, y que ensanch\u00f3 mi \u00e1nimo. Vol\u00e9 a verla por m\u00ed mismo y habl\u00e9 con aqu\u00e9l en la quinta de Avila, donde nos encontramos, y haciendo toda confianza de \u00e9l, y tratando de nuestra situaci\u00f3n, le hice ver las instrucciones que me gobernaban, las m\u00e1s reservadas, manifest\u00e1ndole mi opini\u00f3n acerca de esperar al enemigo: convino, lo mismo que hab\u00eda hecho en la Encrucijada, exponi\u00e9ndome que no hab\u00eda otro medio de salvarnos, en cuya consecuencia, escrib\u00ed al gobierno el 12 de setiembre; y a\u00fan le ense\u00f1\u00e9 all\u00ed mismo el borrador, haciendo toda confianza de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucesivamente se reunieron hasta 600 hombres a sus \u00f3rdenes, en que hab\u00eda h\u00fasares, decididos y paisanos, y les dio sus lecciones constantemente, contrayendose en verdad a su instrucci\u00f3n y a entusiasmarles en los d\u00edas que mediaron, con un celo digno de aprecio, pero ya empec\u00e9 a entrever su insubordinaci\u00f3n respecto del mayor general D\u00edaz V\u00e9lez, y una cierta especie de partido que se formaba, habiendo llegado a t\u00e9rmino de esc\u00e1ndalo la primera, aun a las inmediaciones de la tropa y paisanaje, que me fue necesario prudencia por las circunstancias y en particular por no descontentar a los \u00faltimos, que, como he dicho, ten\u00edan un gran concepto formado de \u00e9l. Es preciso no echar mano jam\u00e1s de paisanos para la guerra, a menos de no verse en un caso tan apurado como en el que me he visto.<br \/>\nDispuse pues dividir aquel cuerpo, d\u00e1ndole a mandar el ala derecha, que la compon\u00eda una mitad (de dicho cuerpo) y a don Jos\u00e9 Bern\u00e1ldez el ala izquierda, que era la otra mitad con orden expresa de que se dividieran del mismo modo las armas de fuego, orden que no se cumpli\u00f3 y de que fui exactamente cerciorado, cuando al marchar para el frente del enemigo, me hace presente Bern\u00e1ldez, la falta de armas de fuego, por no haberse ejecutado mi expresada orden.<br \/>\nEl momento de la acci\u00f3n del 24 llega: la formaci\u00f3n de la infanter\u00eda era en tres columnas, con cuatro piezas para los claros y la caballer\u00eda marchaba en batalla, por no estar impuesta, ni disciplinada para los despliegues, ni pod\u00eda ser en tanto corto tiempo como el que hab\u00eda mediado del 12 al 24.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hall\u00e1ndome con el ej\u00e9rcito, a menos de tiro de ca\u00f1\u00f3n del enemigo, mand\u00e9 desplegar por la izquierda las tres columnas de infanter\u00eda, unica evoluci\u00f3n que hab\u00edan podido aprender en los tres d\u00edas anteriores, en que hab\u00edamos hecho algunas evoluciones de lineal y que se pod\u00eda esperar que se ejecutase la tropa con facilidad y sin equivocaci\u00f3n, quedando los intervalos correspondientes para la artiller\u00eda. Se hizo esta maniobra con mejor \u00e9xito que en un d\u00eda de ejercicio.<br \/>\nEl campo de batalla no hab\u00eda sido reconocido por m\u00ed, porque no se me hab\u00eda pasado por la imaginaci\u00f3n, que el enemigo intentase venir por aquel camino a tomar la retaguardia del pueblo, con el designio de cortarme toda retirada, por consiguiente me hall\u00e9 en posici\u00f3n desventajosa, con partes del ej\u00e9rcito en un baj\u00edo, y mand\u00e9 avanzar siempre en l\u00ednea que ocupaba una altura y sufr\u00eda sus fuegos de fusilarla sin responder con artiller\u00eda, hasta que observando mas que \u00e9sta hab\u00eda abierto claros y que los enemigos ya se buscaban unos a otros para guarecerse mand\u00e9 que avanzase la caballer\u00eda, y orden\u00e9 que se tocase paso de ataque a la infanter\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que fue una gloria para m\u00ed, ver que resultado de mis lecciones a los infantes para acostumbrarlos a calar bayoneta al o\u00edr aquel toque, correspondi\u00f3 a mis deseos; no as\u00ed en la caballer\u00eda del ala derecha que mandaba don Juan Ram\u00f3n Balcarce, pues lejos de avanzar a su frente, se me iba en desfilada por el costado derecho en esta situaci\u00f3n, observ\u00e9 que el enemigo, desfilaba en martillo a tomar flanco izquierdo de mi l\u00ednea y fiando al cuidado de los jefes de aquel costado, aquella atenci\u00f3n, me contraje a que la caballer\u00eda del ala derecha ejecutase mis \u00f3rdenes.<br \/>\nHall\u00e1ndome en aquellos apuros, no s\u00e9 qui\u00e9n vino a decirme de la parte de Balcarce, que luego que la infanter\u00eda hubiese destrozado al enemigo, avanzar\u00eda la caballer\u00eda: entonces se redoblaron mis \u00f3rdenes de avanzar y empez\u00e1ndolas a cumplir, marchando el ej\u00e9rcito, le mand\u00e9 decir con mi edec\u00e1n Pico, que no era aqu\u00e9l modo de avanzar, que lo ejecutase a galope. Sin embargo tom\u00f3 direcci\u00f3n, no a su frente sino sobre la derecha, y vi\u00e9ndome as\u00ed burlado en mi idea, volv\u00ed a retaguardia y present\u00e1ndoseme en el cuerpo de reserva el capit\u00e1n don Antonio Rodr\u00edguez, al frente de la caballer\u00eda que hab\u00eda all\u00ed, le mand\u00e9 avanzar por el punto donde me hallaba, y lo ejecut\u00f3 con un denuedo propio. Observaba este movimiento, y vuelvo sobre mi costado izquierdo, para saber el \u00e9xito de aquella tropa del enemigo, que hab\u00eda visto desfilar y me encuentro con el coronel Moldes que se ven\u00eda hacia m\u00ed y me pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde va usted a buscar mi gente?\u00bb (su gente deb\u00eda decir, porque el coronel Moldes no mandaba ninguna). Entonces me manifiesta que estaba cortado: \u00abpues vamos a buscar a la caballer\u00eda\u00bb -le dije- y tom\u00f3 mi frente que los enemigos hab\u00edan abandonado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Manuel Belgrano: Escritos econ\u00f3micos. Editorial Raigal. Buenos Aires. 1954.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>Si Ud. desea asociarse de acuerdo a los Estatutos de ADHILAC\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"..\/?page_id=263\">(ver)<\/a> complete el siguiente formulario\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"..\/?page_id=3194\">(ver)<\/a><\/p>\n<p>E-mail: info@adhilac.com.ar<strong> <\/strong><\/p>\n<p>Twitter: @AdhilacInfo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aubiograf\u00eda de Manuel Belgrano Fragmento Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombres que todos sus trabajos y afanes los han contra\u00eddo a s\u00ed mismos, y ni un solo instante han concedido a los dem\u00e1s; pero la de los hombres p\u00fablicos, sea cual fuere, debe siempre presentarse, o para que sirva [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,8],"tags":[31,30,22,24],"class_list":["post-509","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca","category-fuentes-testimonios","tag-biografias","tag-campanas-militares","tag-emancipacion-americana","tag-virreinato-del-rio-de-la-plata"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/509","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=509"}],"version-history":[{"count":43,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/509\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":587,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/509\/revisions\/587"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adhilac.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}