{"id":5351,"date":"2011-12-19T20:13:58","date_gmt":"2011-12-19T23:13:58","guid":{"rendered":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=5351"},"modified":"2012-06-27T14:34:38","modified_gmt":"2012-06-27T17:34:38","slug":"entrevista-a-stephane-hessel-autor-de-indignense","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adhilac.com.ar\/?p=5351","title":{"rendered":"Entrevista a Stephane Hessel, autor de \u00abIndignense\u00bb"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"color: #339966;\">\u201cLos bancos se pusieron contra la democracia\u201d<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Stephane Hessel, autor de <em>Ind\u00edgnense<\/em>, la Biblia de las protestas globales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A los 94 a\u00f1os, despu\u00e9s de pelear en la Resistencia, sobrevivir a los campos nazis y escribir la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, public\u00f3 un librito de 32 p\u00e1ginas que tuvo un eco global. Su visi\u00f3n de la democracia y el efecto de Argentina en su pensamiento.<\/em><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div>Por\u00a0Eduardo Febbro<\/div>\n<div>Tomado de\u00a0Pagina 12. 19 de diciembre de 2011<!--more--><\/div>\n<div><strong>Desde Par\u00eds<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"cuerpo\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>La revuelta no tiene edad ni condici\u00f3n. A sus afables, l\u00facidos y combativos 94 a\u00f1os St\u00e9phane Hessel encarna un momento \u00fanico de la historia pol\u00edtica humana: haber logrado desencadenar un movimiento mundial de contestaci\u00f3n democr\u00e1tica y ciudadana con un libro de escasas 32 p\u00e1ginas, Ind\u00edgnense. El libro apareci\u00f3 en Francia en octubre de 2010 y en marzo de 2011 se convirti\u00f3 en el z\u00f3calo del movimiento espa\u00f1ol de los indignados. El casi siglo de vida de St\u00e9phane Hessel se conect\u00f3 primero con la juventud espa\u00f1ola que ocup\u00f3 la Puerta del Sol y luego con los dem\u00e1s protagonistas de la indignaci\u00f3n que se volvi\u00f3 planetaria: Par\u00eds, Londres, Roma, M\u00e9xico, Bruselas, Nueva York, Washington, Tel Aviv, Nueva Delhi, San Pablo. En cada rinc\u00f3n del mundo y bajo diferentes denominaciones, el mensaje de Hessel encontr\u00f3 un eco inimaginable.<\/p>\n<p>Su libro, sin embargo, no contiene ning\u00fan alegato ideol\u00f3gico, menos a\u00fan alg\u00fan llamado a la excitaci\u00f3n revolucionaria. Ind\u00edgnense es al mismo tiempo una invitaci\u00f3n a tomar conciencia sobre la forma calamitosa en la que estamos gobernados, una restauraci\u00f3n noble y humanista de los valores fundamentales de la democracia, un balde de agua fr\u00eda sobre la adormecida conciencia de los europeos convertidos en consumidores obedientes y una dura defensa del papel del Estado como regulador. No debe existir en la historia editorial un libro tan corto con un alcance tan extenso.<\/p>\n<p>Quien vea la movilizaci\u00f3n mundial de los indignados puede pensar que Hessel escribi\u00f3 una suerte de panfleto revolucionario, pero nada es m\u00e1s ajeno a esa idea. Ind\u00edgnense y los indignados se inscriben en una corriente totalmente contraria a la que se desat\u00f3 en las revueltas de Mayo del \u201968. Aquella generaci\u00f3n estaba contra el Estado. Al rev\u00e9s, el libro de Hessel y sus adeptos reclaman el retorno del Estado, de su capacidad de regular. Nada refleja mejor ese objetivo que uno de los slogans m\u00e1s famosos que surgieron en la Puerta del Sol: \u201cNosotros no somos antisistema, el sistema es antinosotros\u201d.<\/p>\n<p>En su casa de Par\u00eds, Hessel habla con una convicci\u00f3n en la que la juventud y la energ\u00eda explotan en cada frase. Hessel tiene una historia personal digna de una novela y es un hombre de dos siglos. Diplom\u00e1tico humanista, miembro de la Resistencia contra la ocupaci\u00f3n nazi durante la Segunda Guerra Mundial, sobreviviente de varios campos de concentraci\u00f3n, activo protagonista de la redacci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, descendiente de la lucha contra esas dos grandes calamidades del siglo XX que fueron el fascismo y el comunismo sovi\u00e9tico. El naciente siglo XXI hizo de \u00e9l un influyente ensayista.<\/p>\n<p>Cuando su libro sali\u00f3 en Francia, las lenguas afiladas del sistema liberal le cayeron con un aluvi\u00f3n de burlas: \u201cel abuelito Hessel\u201d, el \u201cPap\u00e1 Noel de las buenas conciencias\u201d, dec\u00edan en radio y televisi\u00f3n las marionetas para descalificarlo. Muchos intelectuales franceses dijeron que esa obra era un cat\u00e1logo de banalidades, criticaron su aparente simplismo, su chatura filos\u00f3fica, lo acusaron de idiota y de antisemita. Hasta el primer ministro franc\u00e9s, Fran\u00e7ois Fillon, descalific\u00f3 la obra diciendo que \u201cla indignaci\u00f3n en s\u00ed no es un modo de pensamiento\u201d. Pero el libro sigui\u00f3 otro camino. M\u00e1s de dos millones de ejemplares vendidos en Francia, medio mill\u00f3n en Espa\u00f1a, traducciones en decenas de pa\u00edses y difusi\u00f3n masiva en Internet.<\/p>\n<p>El ultraliberalismo predador, la corrupci\u00f3n, la impunidad, la servidumbre de la clase pol\u00edtica al sistema financiero, la anexi\u00f3n de la pol\u00edtica por la tecnocracia financiera, las industrias que destruyen el planeta, la ocupaci\u00f3n israel\u00ed de Palestina, en suma, los grandes devastadores del planeta y de las sociedades humanas encontraron en las palabras de Hessel un enemigo inesperado, un argumentario de enunciados b\u00e1sicos, profundamente humanista y de una eficacia inmediata. Sin otra armadura que un pasado pol\u00edtico de socialdem\u00f3crata reformista y un libro de 32 p\u00e1ginas, Hessel les opuso al pensamiento liberal consumista y al consenso uno de los ant\u00eddotos que m\u00e1s teme, es decir, la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>No se trata de una obra de reflexi\u00f3n pol\u00edtica o filos\u00f3fica sino de una radiograf\u00eda de la desarticulaci\u00f3n de los Estados, de un llamado a la acci\u00f3n para que el Estado y la democracia vuelvan a ser lo que fueron. El libro de Hessel se articula en torno de la acci\u00f3n, que es precisamente a lo que conduce la indignaci\u00f3n: respuesta y acci\u00f3n contra una situaci\u00f3n, contra el otro. Lo que Hessel califica como mon petit livre es una obra curiosa: no hay nada novedoso en ella, pero todo lo que dice es una suerte de s\u00edntesis de lo que la mayor parte del planeta piensa y siente cada ma\u00f1ana cuando se levanta: exasperaci\u00f3n e indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>Usted ha sido de alguna manera el hombre del a\u00f1o. Su libro tuvo un \u00e9xito mundial y termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en el foco del movimiento planetario de los indignados. Hubo, de hecho, dos revoluciones casi simult\u00e1neas en el mundo, una en los pa\u00edses \u00e1rabes y la que usted desencaden\u00f3 a escala planetaria.<\/em><\/p>\n<p>\u2013Nunca prev\u00ed que el libro tuviera un \u00e9xito semejante. Al escribirlo, hab\u00eda pensado en mis compatriotas para decirles que la manera en la que est\u00e1n gobernados plantea interrogantes y que era preciso indignarse ante los problemas mal solucionados. Pero no esperaba que el libro se viera propulsado en m\u00e1s de cuarenta pa\u00edses en los cuatro puntos cardinales. Pero yo no me atribuyo ninguna responsabilidad en el movimiento mundial de los indignados. Fue una coincidencia que mi libro haya aparecido en el mismo momento en que la indignaci\u00f3n se expand\u00eda por el mundo. Yo s\u00f3lo llam\u00e9 a la gente a reflexionar sobre lo que les parece inaceptable. Creo que la circulaci\u00f3n tan amplia del libro se debe al hecho de que vivimos un momento muy particular de la historia de nuestras sociedades y, en particular, de esta sociedad global en la que estamos inmersos desde hace diez a\u00f1os. Hoy vivimos en sociedades interdependientes, interconectadas. Esto cambia la perspectiva. Los problemas a los que estamos confrontados son mundiales.<\/p>\n<p><strong>\u2013Las reacciones que desencaden\u00f3 su libro prueban que existe siempre una pureza moral intacta en la humanidad.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Lo que permanece intacto son los valores de la democracia. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial resolvimos problemas fundamentales de los valores humanos. Ya sabemos cu\u00e1les son esos valores fundamentales que debemos tratar de preservar. Pero cuando esto deja de tener vigencia, cuando hay rupturas en la forma de resolver los problemas, como ocurri\u00f3 luego de los atentados del 11 de septiembre, de la guerra en Afganist\u00e1n y en Irak, y la crisis econ\u00f3mica y financiera de los \u00faltimos cuatro a\u00f1os, tomamos conciencia de que las cosas no pueden continuar as\u00ed. Debemos indignarnos y comprometernos para que la sociedad mundial adopte un nuevo curso.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>\u00bfQui\u00e9n es responsable de todo este desastre? \u00bfEl liberalismo ultrajante, la tecnocracia, la ceguera de las elites?<\/em><\/p>\n<p>\u2013Los gobiernos, en particular los gobiernos democr\u00e1ticos, sufren una presi\u00f3n por parte de las fuerzas del mercado a la cual no supieron resistir. Esas fuerzas econ\u00f3micas y financieras son muy ego\u00edstas, s\u00f3lo buscan el beneficio en todas las formas posibles sin tener en cuenta el impacto que esa b\u00fasqueda desenfrenada del provecho tiene en las sociedades. No les importa ni la deuda de los gobiernos, ni las ganancias escuetas de la gente. Yo le atribuyo la responsabilidad de todo esto a las fuerzas financieras. Su ego\u00edsmo y su especulaci\u00f3n exacerbada son tambi\u00e9n responsables del deterioro de nuestro planeta. Las fuerzas que est\u00e1n detr\u00e1s del petr\u00f3leo, las fuerzas de las energ\u00edas no renovables nos conducen hacia una direcci\u00f3n muy peligrosa. El socialismo democr\u00e1tico tuvo su momento de gloria despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Durante muchos a\u00f1os tuvimos lo que se llama Estados de providencia. Esto deriv\u00f3 en una buena f\u00f3rmula para regular las relaciones entre los ciudadanos y el Estado. Pero luego nos apartamos de ese camino bajo la influencia de la ideolog\u00eda neoliberal. Milton Friedman y la Escuela de Chicago dijeron: \u201cd\u00e9jenle las manos libres a la econom\u00eda, no dejen que el Estado intervenga\u201d. Fue un camino equivocado y hoy nos damos cuenta de que nos encerramos en un camino sin salida. Lo que ocurri\u00f3 en Grecia, Italia, Portugal y Espa\u00f1a nos prueba que no es d\u00e1ndole cada vez m\u00e1s fuerza al mercado que se llega a una soluci\u00f3n. No. Esa tarea les corresponde a los gobiernos, son ellos quienes deben imponerles reglas a los bancos y a las fuerzas financieras para limitar la sobreexplotaci\u00f3n de las riquezas que detentan y la acumulaci\u00f3n de beneficios inmensos mientras los Estados se endeudan. Debemos reconocer que los bancos se pusieron en contra de la democracia. Eso no es aceptable.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>Resulta chocante comprobar la indiferencia de la clase pol\u00edtica ante la revuelta de los indignados. Los dirigentes de Par\u00eds, Londres, Estados Unidos, en suma, all\u00ed donde estall\u00f3 este movimiento, hicieron caso omiso ante los reclamos de los indignados<\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, es cierto. Por ahora se subestim\u00f3 la fuerza de esta revuelta y de esta indignaci\u00f3n. Los dirigentes se habr\u00e1n dicho: esto ya lo vimos otras veces, en Mayo del \u201868, etc., etc. Creo que los gobiernos se equivocan. Pero el hecho de que los ciudadanos protesten por la forma en que est\u00e1n gobernados es algo muy nuevo y esa novedad no se detendr\u00e1. Predigo que los gobiernos se ver\u00e1n cada vez m\u00e1s presionados por las protestas contra la manera en que los Estados son gobernados. Los gobiernos se empe\u00f1an en mantener intacto el sistema. Sin embargo, el cuestionamiento colectivo del funcionamiento del sistema nunca fue tan fuerte como ahora. En Europa atravesamos por un momento muy denso de cuestionamiento, tal como ocurri\u00f3 antes en Am\u00e9rica latina. Yo estoy muy orgulloso por la forma en que la Argentina supo superar la gravedad de la crisis. Ello prueba que es posible actuar y que los ciudadanos son capaces de cambiar el curso de las cosas.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>De alguna manera, usted encendi\u00f3 la llama de una suerte de revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Sin embargo, no llama a una revoluci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l es entonces el camino para romper el cerco en el que vivimos? \u00bfCu\u00e1l es la base del renacimiento de un mundo m\u00e1s justo?<\/em><\/p>\n<p>\u2013Debemos transmitirles dos cosas a las nuevas generaciones: la confianza en la posibilidad de mejorar las cosas. Las nuevas generaciones no deben desalentarse. En segundo lugar, debemos hacerles tomar conciencia de todo lo que se est\u00e1 haciendo actualmente y que va en el buen sentido. Pienso en Brasil, por ejemplo, donde hubo muchos progresos, pienso en la presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, que tambi\u00e9n hizo que las cosas progresaran mucho, pienso tambi\u00e9n en todo lo que se realiza en el campo de la econom\u00eda social y solidaria en tantos y tantos pa\u00edses. En todo esto hay nuevas perspectivas para encarar la educaci\u00f3n, los problemas de la desigualdad, los problemas ligados al agua. Hay gente que trabaja mucho y no debemos subestimar sus esfuerzos, incluso si lo que se consigue es poco a causa de la presi\u00f3n del mundo financiero. Son etapas necesarias. Creo que, cada vez m\u00e1s, los ciudadanos y las ciudadanas del mundo est\u00e1n entendiendo que su papel puede ser m\u00e1s decisivo a la hora de hacerles entender a los gobiernos que son responsables de la vigencia de los grandes valores que esos mismos gobiernos est\u00e1n dejando de lado. Hay un riesgo impl\u00edcito: que los gobiernos autoritarios traten de emplear la violencia para acallar las revueltas. Pero creo que eso ya no es m\u00e1s posible. La forma en que los tunecinos y los egipcios se sacaron de encima a sus gobiernos autoritarios muestra dos cosas: una, que es posible; dos, que con esos gobiernos no se progresa. El progreso s\u00f3lo es posible si se profundiza la democracia. En los \u00faltimos veinte a\u00f1os Am\u00e9rica latina progres\u00f3 much\u00edsimo gracias a la profundizaci\u00f3n de la democracia. A escala mundial, pese a las cosas que se lograron, pese a los avances que se obtuvieron con la econom\u00eda social y solidaria, todo esto es demasiado lento. La indignaci\u00f3n se justifica en eso: los esfuerzos realizados son insuficientes, los gobiernos fueron d\u00e9biles y hasta los partidos pol\u00edticos de la izquierda sucumbieron ante la ideolog\u00eda neoliberal. Por eso debemos indignarnos. Si los medios de comunicaci\u00f3n, si los ciudadanos y las organizaciones de defensa de los derechos humanos son lo suficientemente potentes como para ejercer una presi\u00f3n sobre los gobiernos las cosas pueden empezar a cambiar ma\u00f1ana.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>\u00bfSe puede acaso cambiar el mundo sin revoluciones violentas?<\/em><\/p>\n<p>\u2013Si miramos hacia el pasado vemos que los caminos no violentos fueron m\u00e1s eficaces que los violentos. El esp\u00edritu revolucionario que anim\u00f3 el comienzo del siglo XX, la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica, por ejemplo, condujeron al fracaso. Hombres como el checo Vaclav Havel, Nelson Mandela o Mijail Gorbachov demostraron que, sin violencia, se pueden obtener modificaciones profundas. La revoluci\u00f3n ciudadana a la que asistimos hoy puede servir a esa causa. Reconozco que el poder mata, pero ese mismo poder se va cuando la fuerza no violenta gana. Las revoluciones \u00e1rabes nos demostraron la validez de esto: no fue la violencia la que hizo caer a los reg\u00edmenes de T\u00fanez y Egipto, no, para nada. Fue la determinaci\u00f3n no violenta de la gente.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>\u00bfEn qu\u00e9 momento cree usted que el mundo se desvi\u00f3 de su ruta y perdi\u00f3 su base democr\u00e1tica?<\/em><\/p>\n<p>\u2013El momento m\u00e1s grave se sit\u00faa en los atentados del 11 de septiembre de 2001. La ca\u00edda de las torres de Manhattan desencaden\u00f3 una reacci\u00f3n del presidente norteamericano Georges W. Bush extremadamente perjudicial: la guerra en Afganist\u00e1n, por ejemplo, fue un episodio en el que se cometieron horrores espantosos. Las consecuencias para la econom\u00eda mundial fueron igualmente muy duras. Se gastaron sumas considerables en armas y en la guerra en vez de ponerlas a la disposici\u00f3n del progreso econ\u00f3mico y social.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>Usted se\u00f1ala con mucha profundidad uno de los problemas que permanecen abiertos como una herida en la conciencia del mundo: el conflicto israel\u00ed-palestino.<\/em><\/p>\n<p>\u2013Este conflicto dura desde hace sesenta a\u00f1os y todav\u00eda no se encontr\u00f3 la manera de reconciliar a estos dos pueblos. Cuando se va a Palestina uno sale traumatizado por la forma en que los israel\u00edes maltratan a sus vecinos palestinos. Palestina tiene derecho a un Estado. Pero tambi\u00e9n hay que reconocer que, a\u00f1o tras a\u00f1o, vemos c\u00f3mo aumenta el grupo de pa\u00edses que est\u00e1n en contra del gobierno israel\u00ed por su incapacidad de encontrar una soluci\u00f3n. Eso lo pudimos constatar con la cantidad de pa\u00edses que apoyaron al presidente palestino Mahmud Abbas, cuando pidi\u00f3 ante las Naciones Unidas que Palestina sea reconocido como un Estado de pleno derecho en el seno de la ONU.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>Su libro, sus entrevistas, este mismo di\u00e1logo demuestran que, pese al desastre, usted no perdi\u00f3 la esperanza en la aventura humana.<\/em><\/p>\n<p>\u2013No, al contrario. Creo que ante las crisis grav\u00edsimas por la que se atraviesa, de pronto el ser humano se despierta. Eso ocurri\u00f3 muchas veces a lo largo de los siglos y deseo que vuelva a ocurrir ahora.<\/p>\n<p><strong>\u2013<\/strong><em>\u201cIndignaci\u00f3n\u201d es hoy una palabra clave. Cuando usted escribi\u00f3 el libro, fue esa palabra la que lo gui\u00f3.<\/em><\/p>\n<p>\u2013La palabra indignaci\u00f3n surgi\u00f3 como una definici\u00f3n de lo que se puede esperar de la gente cuando abre los ojos y ve lo inaceptable. Se puede adormecer a un ser humano, pero no matarlo. En nosotros hay una capacidad de generosidad, de acci\u00f3n positiva y constructiva que puede despertarse cuando asistimos a la violaci\u00f3n de los valores. La palabra \u201cdignidad\u201d figura dentro de la palabra \u201cindignidad\u201d. La dignidad humana se despierta cuando se la acorrala. El liberalismo trat\u00f3 de anestesiar esas dos capacidades humanas, la dignidad y la indignaci\u00f3n, pero no lo consigui\u00f3.<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/elpais\/1-183717-2011-12-19.html\">http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/elpais\/1-183717-2011-12-19.html<\/a><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Publicado por ADHILAC Internacional \u00a9 www.adhilac.com.ar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Ud. desea asociarse de acuerdo a los Estatutos de ADHILAC\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=263\">(ver)<\/a> complete el siguiente formulario\u00a0<a title=\"(ver)\" href=\"https:\/\/adhilac.com.ar\/?page_id=4779\">(ver)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E-mail: info@adhilac.com.ar<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Twitter: @AdhilacInfo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLos bancos se pusieron contra la democracia\u201d Stephane Hessel, autor de Ind\u00edgnense, la Biblia de las protestas globales A los 94 a\u00f1os, despu\u00e9s de pelear en la Resistencia, sobrevivir a los campos nazis y escribir la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, public\u00f3 un librito de 32 p\u00e1ginas que tuvo un eco global. 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