Luis Vitale. Historia Social comparada de los pueblos de América Latina. Independencia y formación social republicana. Siglo XIX. Tomo II. I Parte.

Capítulo X

Izquierda: el economista germano George Friedrich Lizt (1786 – 1846). Se opuso al britanico Adam Smith. Impulsó la Unión Aduanera o Zollverein impuesta en 1834 y que antecedió la unificación alemana.

LA FORMACIÓN DEL ESTADO NACIONAL


Los escasos estudios sobre la formación del Estado en América Latina repiten la metodología de la recurrencia al modelo europeo. Y como no encuentran en nuestro continente la estructura socio-económica y política que dio lugar en Europa a la formación del Estado nacional, concluyen en que no tuvimos verdaderos” Estados Nacionales, sino recién hasta fines del siglo XIX o comienzos del XX.


DIFERENCIAS ENTRE EL SURGIMIENTO DEL ESTADO EN EUROPA Y EN AMÉRICA LATINA

Los primeros Estados Nacionales de Europa occidental, especialmente el inglés, francés, de tipo monárquico absolutista comenzaron a gestarse en la baja Edad Media, respaldados por la burguesía comercial, que aplastó los arrestos de autonomía de los señores feudales.

Este proceso no se dio en América Latina. En primer lugar, porque no hubo señores feudales y, en segundo lugar, porque la monarquía española, a través del Estado colonial centralizado, logró dominar cualquier intento autonomista de los encomenderos. Posteriormente, una vez lograda la Independencia, el Estado Nacional no se constituyó sobre la base de una lucha con supuestos señores feudales, sino mediante la toma del poder por la clase dominante criolla, cuya riqueza se fundamentaba en una economía primaria exportadora.

En Europa, el Estado monárquico absolutista derivó en un Estado burgués, luego de las revoluciones inglesa y francesa de los siglos XVII y XVIII. El Estado Nacional comenzó a desarrollarse sobre la base de una economía nacional integrada, con un sólido mercado interno. La burguesía naciente se consolidó con el triunfo de la burguesía industrial a fines del siglo XVIII en Francia.

En otras zonas de Europa, el Estado Nacional se formó tardíamente. En Alemania e Italia, constituidas en Estado-Nación en la segunda mitad del siglo XIX, la economía nacional integrada fue la base material que promovió la unificación política de los diferentes principados, ducados y condados. Esto fue claramente explicado por F. List al analizar el Zollverein o Unión Aduanera, que precedió en varias décadas a la unidad política. Podríamos decir que mientras en Alemania la unidad económica fue determinante para acelerar la formación del Estado Nacional, en Inglaterra y Francia los decisivo fue la unificación política iniciada en los siglos XIV y XV, aunque posteriormente la integración económica fue el basamento del Estado burgués.

En América Latina, el proceso de formación del Estado fue distinto, porque no hubo una revolución burguesa que diera paso a una economía nacional integrada, con un desarrollo industrial y un fuerte mercado interno. Resultan arbitrarias las apreciaciones de quienes se niegan a reconocer la existencia del Estado en América Latina en el siglo XIX, porque no se cumplieron los requisitos que se dieron en Europa, sin aclarar a qué tipo de formación del Estado Nacional se refieren, si a la de Inglaterra, Francia y España entre los siglos XII y XV o a la de Alemania, Italia y otros países en la segunda mitad del siglo XIX.

Para analizar las características específicas que adoptó la formación del Estado en América Latina es necesario remontarse al aparato estatal de la colonia, porque los Estados Nacionales que surgieron del movimiento independentista heredaron parte del aparato administrativo colonial.

El Estado ‘indiano’ formaba parte del Estado monárquico absolutista español. Los reyes crearon en Hispanoamérica una serie de instituciones de carácter centralizado para impedir los brotes de autonomía local de los encomenderos. La corona fundó un Estado indiano absolutista y altamente jerarquizado a través de los Virreynatos,  las Capitanías Generales, las Gobernaciones, Intendencias e instituciones como la Real Audiencia, el Consulado de Comercio, etc., a imagen y semejanza del Estado centralizado del imperio español.

Los terratenientes y la burguesía minera y comercial fueron adquiriendo experiencia de gobierno en otra institución colonial: el Cabildo, que en 1810 jugará un papel decisivo en la estructuración de las Juntas de Gobierno.

 

El Estado Nacional en nuestra América surgió como resultado de las guerras de la Independencia, siendo lo político el factor determinante en la ruptura colonial, condición básica para la formación del Estado Nacional. Obviamente estos Estados se apropiaron de las instituciones del aparato estatal colonial y de la experiencia de la burocracia ibérica

 

Al principio fue un Estado sumamente débil, tanto por sus bases económicas como por la crisis política permanente que se vivió durante las guerras de la Independencia y las guerras civiles. Este proceso de formación del Estado Nacional se prolongó durante varios lustros, siendo su fase más crítica la transcurrida entre 1810 y 1825, año en que fue derrotada la contrarrevolución española.

En medio de estas terribles luchas, denominadas “guerras a muerte”, los Estados en formación tuvieron que crear y equipar ejércitos, formar una nueva burocracia funcionaria, hacer una política exterior tendiente al reconocimiento de la Independencia política y cohesionar a las diferentes fracciones de la clase dominante; en fin, priorizar lo político. Era obvio que en estas condiciones el Estado fuera débil y estuviera en permanente situación de desequilibrio. En tal situación, sería absurdo pedirle prematuramente al Estado Nacional de América Latina la unidad y la integración económica que tenían los Estados Nacionales europeos.

Las guerras civiles crearon una situación caracterizada como “anarquía” por muchos autores, cuya acentuación peyorativa ha conducido a señalar que hasta fines del siglo XIX o principios del XX no hubo Estados Nacionales en América Latina. Sin embargo, debilidad no significa inexistencia. No obstante sus debilidades, el Estado Nacional se mantuvo incluso durante las guerras civiles. Precisamente, el excesivo centralismo de la capital fue el motivo de la rebelión del interior en contra del poder central del Estado.

En los Estados donde hubo una mayor preponderancia liberal se adoptaron medidas como la supresión de los mayorazgos y otras medidas progresistas. Si bien es cierto que varias de ellas fueron anuladas posteriormente, en su momento fueron la expresión del empuje de los líderes de la Independencia, como Bolívar que llegó a decretar la abolición de la esclavitud y de las relaciones serviles de producción. Otros gobernantes también expropiaron tierras a los españoles, decretaron la libertad de vientre y la abolición de la esclavitud, muchas décadas antes que en Estados Unidos.

Algunos Estados tomaron importantes medidas contra los privilegios de la iglesia: supresión de la cobranza de los derechos parroquiales, prohibición de enterrar los cadáveres en los templos y, fundamentalmente, la expropiación de ciertas tierras de la iglesia, proceso que aceleraron los Estados, dirigidos por liberales, en la segunda mitad del siglo XIX.

El Estado haitiano fue no sólo el primero de América Latina, sino también el pionero en cuanto a ejecutar una política de intervención en la economía, en una época en que imperaba el “laissez faire – laissez passer”. Afirmada la independencia con Dessalines, el Estado expropió las tierras de los esclavócratas franceses y las concedió a arriendo a los libertos, medida que se extendió a Santo Domingo, especialmente en la región del Cibao.(324)

La intervención del Estado en la economía se acentuó bajo el gobierno de Boyer, reglamentando con mayor detalle el sistema de arriendo de las tierras que se entregaban a los cultivadores. Así, el Estado Nacional se convirtió en el principal estimulador del aumento de la exportación de productos primarios.

Otro Estado que tuvo una ingerencia importante en la economía fue Paraguay desde 1820 hasta 1865. El 73% de las tierras pertenecían al Estado, que además poseía granjas agrícolas e invertía capitales en la construcción de astilleros, sentando las bases de una de las primeras marinas mercantes nacionales. El Estado promovió “arsenales, astilleros, fundiciones, telégrafo, ferrocarriles, que fueron construidos bajo la dirección de 231 técnicos contratados en Europa”.(325) Fue el único Estado sudamericano que “rechazó el ofrecimiento ‘generoso’ de los empréstitos ingleses”.(326)

Los gobiernos de José Gaspar Francia, Carlos A. López y Francisco Solano López practicaron una política económica basada en el monopolio estatal de la propiedad de la tierra y de la comercialización de los productos de exportación: la yerba mate y el tabaco.

El Estado paraguayo, más que ningún otro, promovió la educación primaria: “en 1857 el total de escuelas públicas era de 408 y el de alumnos 16.755 (…) predominaban las escuelas situadas fuera de los radios urbanos. El Paraguay mantuvo su crédito de desconocer casi por completo el analfabetismo, con la particularidad de que, por lo general, a la mujer se le enseñaba sólo a leer”.(327)

Un Estado Nacional tempranamente consolidado, aunque con escasa ingerencia en la economía, fue el de Chile. Los gobernantes de los decenios (1830-60) han sido presentados por Alberto Edwards y Francisco Encina como los creadores del Estado “en forma”, por encima de las clases. En realidad, los gobiernos de la llamada “era portaliana” representaban los intereses de la burguesía comercial y de los terratenientes que exigían un Estado fuerte y centralizado. El llamado Estado portaliano tuvo por finalidad garantizar ‘el orden social y la expansión de la economía triguera y minera. Este Estado se fundamentó en un poderoso ejército que triunfó en la guerra de 1838 contra la Confederación Perú-Boliviana, otorgando la presidencia de la República a dos militares que gobernaron 20 años: Prieto y Bulnes. El llamado Estado ‘civilista’ de Portales se basó precisamente en el poderío del Ejército, desmintiéndose así el mito de la democracia y del civilismo en Chile. Fue un Estado autoritario que impuso el “orden’ a través de destierros y persecuciones a los hombres de pensamiento liberal. Su relativa estabilidad, basada en la expansión de la economía minera y agrícola, fue quebrada por las guerras civiles de 1851 y 1859, que echan por tierra otro mito de la historia: el camino pacífico de Chile y el respeto a su institucionalidad.

La gestación del Estado Nacional en Argentina fue más lenta por la oposición que despertó en el interior la actitud prepotente de Buenos Aires. Si bien es cierto que la burguesía comercial porteña, en contraste con los estancieros bonaerenses, aspiraba a la creación de un Estado Nacional para colocar masivamente sus productos importados, las contradicciones con los intereses provinciales desataron un prolongado período de guerras civiles que impidieron hasta la década de 1860 la consolidación del Estado Nacional.

Para la mayoría de los autores, el Estado Nacional en Ecuador se habría constituido, recién con el triunfo de la revolución liberal de Eloy Alfaro en 1895, Nadie desconoce que esta administración modernizó el Estado, pero no puede ignorarse que sus embriones estaban ya presentes en el período de Flores y Rocafuerte (décadas de 1830 y 40) y, sobre todo, en la gestión de García Moreno (1860-75). Las contradicciones entre la costa y la sierra condujeron a variadas formas de federalismo y de gobiernos selectivamente autónomos de Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja, enervando los fundamentos del Estado Nacional, que recién fue consolidado por García Moreno en las décadas de I 860 y 70.

El Estado mexicano tuvo dificultades para consolidarse debido a los sucesivos motines, pronunciamientos y rebeliones acaecidos desde 1824 a 1855.

La contrarrevolución española. que se resistía a morir, hizo varios intentos de reconquista entre los cuales se destacó la conspiración dirigida por el fraile Arenas en 1826 y el desembarco de Isidro Barradas en Tampico en 1828. A pesar de los intentos centralistas de Santa Anna, el Estado se debilitó con el conflicto iniciado por Texas y su ulterior separación. Estados Unidos aprovechó las luchas intestinas de México para apoderarse de la mitad de su territorio: 111.882 leguas cuadradas.

El Estado mexicano tuvo una fachada liberal federalista, pero en el fondo fue ultra centralista. Enfrentó un clero reaccionario y una situación económica muy crítica, porque balaron los ingresos fiscales a raíz del descenso de la exportación de plata.

Los orígenes del Estado en Venezuela hay que rastrearlos en los sucesos que condujeron en 1830 al desmembramiento de la Gran Colombia. Frustrado el proyecto bolivariano por los mezquinos intereses locales de la cacaocracia.

Venezuela se constituyó en Estado Nacional antes de mediados del siglo pasado, aunque algunos autores opinan que se formó recién con Guzmán Blanco en 1870-80 y otros estiran este período de gestación hasta el gobierno de Gómez (1908-1935). Es efectivo que bajo Guzmán Blanco se consolidó el Estado Nacional, pero su formación data del Congreso de Valencia (1830).

En síntesis, la formación del Estado Nacional en la mayoría de los países latinoamericanos debe rastrearse desde la época de las guerras de la Independencia. La existencia de esos Estados, aunque embrionarios en varios casos, se expresó en la adopción de medidas sobre libre comercio, exportación-importación, abolición de la esclavitud, mayorazgos y fueros eclesiásticos, expropiación de tierras eclesiales e indígenas, régimen impositivo, presupuestos nacionales, empréstitos, etc., que no podrían haberse realizado sin la existencia de un Estado. Las guerras civiles retardaron la consolidación del Estado, que recién pudo fortalecerse en la segunda mitad del siglo.

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