Primer Centenario de la Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana fue la primera gran revolución social y política del siglo XX. Aquí transcribimos algunas canciones de ese importante momento histórico, como también algunas obras escritas como homenaje

Emiliano Zapata

Corrido de Zapata Niño

Autor: José Muñoz Cota
Cantan: Pilar Pellicer y Tribu

Vengo a cantarles, señores,
una nueva novedad:
y es que Zapata está vivo,
pero vivo de verdad.

- . -

Cuando los viejos platican
– cuento que el viento llevó –
gustan de hablar de Zapata,
que muy niño se anunció.

Cuida el pueblo su leyenda
con alfarero fervor.
La pule, la va puliendo,
la guarda en una canción.

Después nos llega el “corrido”
de un ignorado cantor,
y así vive entre su pueblo,
lo que este pueblo adoró.

Gesta de los hombres fuertes
que dió la Revolución…
Zapata desde muy niño
en un corrido vivió.

Nos dice y anda diciendo,
algún viejo decidor,
que Zapata muy temprano
apuntó a libertador.

En Anenecuilco fue,
misérrima población
cerca de Villa de Ayala,
donde Zapata nació.

Jacales de Anenecuilco,
calleja donde creció
su cuerpo de niño serio
y concentrado vigor.

Una leyenda señala
su prematura intuición.
Leyenda que el pueblo quiere
y que este pueblo amasó.

Siendo muy niño, nos dice,
Emiliano presenció
cómo despojaba al padre
la injusticia del patrón.

¿Es que la tierra no es nuestra?
Si en esta tierra nació,
si en esta tierra ha jugado
y en esta tierra creció.

Zapata mira a su padre
que el trabajo encaneció.
Las manos del viejo tiemblan,
tiembla de rabia la voz.

Zapata mira a su madre
ocultando su dolor,
tras el rebozo que ciñe
y que el llanto ya mojó.

Zapata, el niño, no entiende
la injusticia del patrón.
¿Cómo les quita la tierra
cuando aquí siempre vivió?

Zapata niño predica
del jornalero la unión
y recuperar la tierra
que la codicia quitó.

– No seas tonto, ha dicho el padre.
Todo lo puede el Señor.
Todo lo tienen los amos,
el indio sólo el dolor.

Entonces dijo Zapata
con extraña decisión:
Cuando sea grande, la tierra
se la quitaré al patrón

Emiliano_Zapata 4

Corrido del espectro de Zapata

Autor: Anónimo
Canta: Tribu

Señores, voy a cantar
Un horrible sucedido,
Que pocos habrán sabido
Y muchos han de ignorar.

En Cuautla, Morelos, hubo
Un hombre muy singular,
Que bajo su mando tuvo
A las gentes del lugar.

Fue amado por los vecinos
Fue tenido como jefe
Y no hay uno que se deje
Quitarlo de sus caminos.

Justo es que lo diga ya
Hablándoles, pues, en plata,
Era Emiliano Zapata
Muy querido por allá.

Su fama (triste, por cierto),
Las Américas cruzó
Y el mundo se sorprendió
Al saberse que fue muerto.

Las ardillas y las tuzas,
las liebres y hasta el tejón;
sus trampas y escaramuzas
era su mejor lección.

Que lo digan los vecinos
que nunca le alzaban pelos
si conocía los caminos
de todo Cuautla Morelos.

Los federales quisieron
darle alcance y se cansaron
los maderistas siguieron
y tampoco lo lograron.

Huerta, que era muy entrón
le pisaba los talones,
pero el otro le enseñó
que tenía muchos… calzones.

Y en fin, el actual gobierno
sin andarse con rodeos
le dio sopa de… fideos
y lo despachó al infierno.

Su cuerpo al fin sepultaron
llenos de júbilo y gozo
y muchos, muchos lloraron
por sus culpas y reposo.

Pero su alma persevera
en su ideal “Libertador”
y su horrible calavera
anda en penas— ¡oh terror!

Tal constancia a todos pasma;
de la noche en las negruras,
se ve vagar su fantasma
por los montes y llanuras.

Se oyen sonar sus espuelas,
sus horribles maldiciones,
y, rechinando las muelas,
cree llevar grandes legiones.

Extiende la yerta mano
y su vista se dilata…
recorre el campo suriano
el espectro de Zapata.

Emiliano Zapata (1914)

Corrido Viva Zapata

Autor: Anónimo
Intérprete: Albino García Paredes
Procedencia: Jojutla, Morelos.

Yo le canto a ese pueblo querido
donde fué cuna de un gran general,
de ahí fué el general Zapata
de mi Anenecuilco Morelos, sí señor.

Es la cuna de un hombre valiente
su nombre de la historia jamás se borrará,
todo mundo aclama su lema
y ese lema dice ¡Tierra y Libertad!

Hombre fuerte con su piel bronceada
é l daba su vida por todos los demás,
buscando causa justa para el mexicano,
¡ Qué viva Emiliano, que viva el general!

Sangre campesnina regada en los campos
de hombres que supieron formar un ideal,
su sangre ya brota, florece la tierra
¡ Que viva Zapata que la supo dar!

¡Que viva Morelos que da hombres de acero!
mi México entero lo puedo afirmar,
¡ Que viva mi patria!, ¡Que viva este suelo!
así es mi Morelos lo puedo afirmar.

Hombre fuerte con su piel bronceada
é l daba su vida por todos los demás,
buscando causa justa para el mexicano
¡ Que viva Emiliano, que viva el General!

 

Corrido de la muerte de Zapata

emiliano_zapata_baltasar_dromundo libro

Autor: Armando Liszt Arzubide
Canta: Ignacio López Tarso

Escuchen señores,
oigan el corrido
de un triste acontecimiento:
pues en Chinameca
fue muerto a mansalva
Zapata, el gran insurrecto.

Abril de mil novecientos
diecinueve, en la memoria
quedarás del campesino,
como una mancha en la historia.

Campanas de Villa Ayala
¿Por qué tocan tan doliente?
– Es que ya murió Zapata
y era Zapata un valiente.

El buen Emiliano
que amaba a los pobres
quiso darles libertad;
por eso los indios
de todos los pueblos
con él fueron a luchar.

De Cuautla hasta Amecameca,
Matamoros y el Ajusco,
con los pelones del viejo
don Porfirio se dio gusto.

Trinitaria de los campos
de las vegas de Morelos,
si preguntan por Zapata
di que ya se fue a los cielos.

Le dijo Zapata a don Pancho Madero
cuando ya era gobernante:
– Si no das las tierras,
verás a los indios
de nuevo entrar al combate.

Se enfrentó al señor Madero,
contra Huerta y a Carranza,
pues no le querían cumplir
su plan que era el Plan de Ayala.

Corre, corre, conejito
cuéntales a tus hermanos
– ¡Ya murió el señor Zapata,
el coco de los tiranos!…

Montado con garbo
en yegua alazana
era charro de admirar;
y en el coledero
era su mangana
la de un jinete cabal.

Toca la charanga un son
de los meros abajeños;
rueda un toro por la arena,
pues Zapata es de los buenos.

Una rana en un charquito
cantaba en su serenata:
– ¿Dónde hubo un charro mejor
que mi general Zapata?

Con mucho entusiasmo
aplaude la gente
y hartas niñas concurrieron,
que el jefe Zapata y sus generales
dondequiera se lucieron.

Con jaripeo celebraba
su victoria en la refriega,
y entre los meros surianos,
que es charro, nadie lo niega.

Camino de Huehuetoca
preguntaba así un turpial:
– Caminante, ¿que se hizo
del famoso caporal?

Nació entre los pobres,
vivió entre los pobres
y por ellos combatía.
– No quiero riquezas,
yo no quiero honores.
A todos así decía.

En la toma de Jojutla
dice a un mayor de su gente:
– ¡Tráete al general García
que le entre conmigo al frente!

A la sombra de un guayabo
cantaban dos chapulines:
– ¡Ya murió el señor Zapata,
terror de los gachupines!

Fumando tranquilo se pasea sereno
en medio de los balazos,
y grita: — ¡Muchachos,
a esos muertos de hambre
hay que darles sus pambazos!

Cuando acaba la refriega
perdona a los prisioneros,
a los heridos los cura
y a los pobres da dinero.

Estrellita que en las noches
te prendes de aquellos picos,
¿Dónde está el jefe Zapata
que era azote de los ricos?

– Cuando yo haya muerto,
dice a su subalterno,
les dirás a los muchachos:
con l’arma en la mano
defiendan su ejido
como deben ser los machos.

Dice a su fiel asistente
cuando andaba por las sierras:
– Mientras yo viva, los indios
serán dueños de sus tierras.

Amapolita olorosa
de las lomas de Guerrero,
no volverás a ver nunca
al famoso guerrillero.

Con gran pesadumbre
le dice a su vieja
– Me siento muy abatido:
pues todos descansan,
yo soy peregrino,
como pájaro sin nido.

Generales van y vienen
dizque para apaciguarlo;
y no pudieron a la buena
un plan ponen pa’ engañarlo.

Canta, canta, gorrioncito,
di en tu canción melodiosa:
– Cayó el general Zapata
en forma muy alevosa.

Don Pablo González
ordena a Guajardo
que le finja un rendimiento,
y al jefe Zapata disparan sus armas
al llegar al campamento.

Guajardo dice a Zapata:
– Me le rindo con mi tropa,
en Chinameca lo espero,
tomaremos una copa.

Arroyito revoltoso,
¿Qué te dijo aquel clavel?
– Dice que no ha muerto el jefe,
que Zapata ha de volver…

Abraza Emiliano al felón Guajardo
en prueba de su amistad,
sin pensar el pobre,
que aquel pretoriano
lo iba ya a sacrificar.

Y tranquilo se dirige
a la hacienda con su escolta;
los traidores le disparan
por la espalda a quemarropa.

Jilguerito mañanero
de las cumbres soberano,
¡Mira en qué forma tan triste
ultimaron a Emiliano!

Cayó del caballo el jefe Zapata
y también sus asistentes.
Así en Chinameca perdieron la vida
un puñado de valientes.

Señores, ya me despido,
que no tengan novedad.
Cual héroe murió Zapata
por dar Tierra y Libertad.

A la orilla de un camino
había una blanca azucena,
a la tumba de Zapata
la llevé como una ofrenda…

Fuente: http://www.bibliotecas.tv/zapata/corridos/corr01.html

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