Londres, 23 de abril de 1790

Señor:

Habiendo tenido el honor de escribir al glorioso padre de V. M. en el 10 de abril de 1785 con motivo de hacer dejación del empleo, que su bondad Soberana me había conferido en los Reales Ejércitos; fundado en varias injusticias, calumnias y atropellamientos que llevaba experimentados, especialmente del Ministro de Indias, Don José de Gálvez, acompañando el todo de autenticas demostrativas pruebas de mi sinceridad y de la malevolencia de aquel Ministro.

Tuve en contestación dos cartas atentas del Ministro de Estado, Conde de Floridablanca, en que me ofrece positivamente S.E. una resolución de S.M., luego que hubiese dado cuenta como correspondía.

Yo, entretanto, seguí el curso de mis viajes por Europa y Asia, y a mi arribo aquí en el mes de julio próximo pasado [junio] ¡extrañé no hallar resolución alguna aún! Mas ayer me ha comunicado el Embajador de V.M., Marqués del Campo, una carta del Exmo. Señor Conde de Floridablanca en que le dice: “Pero como ese Caballero está comprendido en un proceso pendiente en que conviene se defienda y purifique su conducta, no puede S.M., sin esta circunstancia, tomar un partido para hacer uso de él y de sus circunstancias, y así me manda el Rey lo responda a V.E. en vista de sus favorables representaciones, etc”. Por donde veo claramente que, en vez de darse una satisfacción completa a mis agravios y reparar los graves perjuicios que ha sufrido mi hacienda, se traman y se oyen nuevas implicaciones, aún cuando estoy fuera del país, poniéndome así en la dura precisión de sacrificar todo mi caudal e intereses y, lo que es más, la dulce compañía de mis padres y deudos, para escoger una Patria que me trate al menos con justicia y asegure la tranquilidad civil.

Dígnese V.M. dispensar esta humilde repetición de mis agravios a los pies de su Persona Augusta, porque comprobando así más y más mi honesto proceder y mi paciencia, quede este consuelo y satisfacción a la lealtad pundonorosa que siempre he profesado. Nuestro Señor guarde la importantísima vida de V.M. muchos años.

A.L.R.P. de V.M., su más humilde y rendido servidor.

Francisco de Miranda