Sergio Guerra Vilaboy

La década del treinta del siglo pasado comenzó en América Latina con grandes revueltas sociales y revoluciones frustradas, al calor de la pavorosa crisis económica mundial de 1929, algo que se nos parece mucho a lo que ahora sucede en nuestro entorno. Por todas partes estallaron protestas obreras, levantamientos campesinos y fallidos motines que estremecieron al continente de un extremo al otro. Uno de los más dramáticos y menos conocidos fue la rebelión popular peruana del 7 de julio de 1932, que tuvo por escenario la ciudad de Trujillo y el valle del Chicama.

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