Por Sergio Guerra Vilaboy

Sólo dos repúblicas latinoamericanas nacieron sin deudas: Paraguay y Haití. Curiosamente las dos únicas del continente donde la emancipación política estuvo acompañada de profundas transformaciones sociales y económicas. Paraguay se endeudó, como contamos en Madre América, después de la desastrosa Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

A la historia de la deuda de Haití, contraída en 1825 por el gobierno de Jean Pierre Boyer, dedicamos la presente nota.

Este presidente haitiano, hijo de un rico colono francés y de una esclava africana traída del Congo, participó junto a otros plantadores mulatos en la revolución que estremeció Saint Domingue a fines del siglo XVIII. Tras la victoria sobre Inglaterra y España, enemigas de la República francesa, estalló en 1799 la lucha entre los antiguos esclavos y los mestizos, lo que obligó a los derrotados jefes mulatos, los generales André Rigaud, Alexander Petion y al propio Boyer, a huir a Francia (1800).

Todos regresaron a Saint Domingue en 1802 en las filas del ejército de Leclerc, enviado por Napoleón Bonaparte para recuperar el control de su valiosa posesión americana. La llegada de los líderes mestizos puso de su lado todo el Sur, opuesto a Toussaint Louverture, que gobernaba la isla. Sin embargo, las represalias adoptadas por Leclerc contra los oficiales negros y los propios mulatos, junto al descarnado plan de restablecer la esclavitud, propiciaron la reconciliación de los dos bandos criollos y su alianza para expulsar a los franceses y proclamar la independencia (1804). En octubre de 1806, tras el asesinato del primer gobernante haitiano Jean Jacques Dessalines, la nueva nación se dividió en dos estados, uno monárquico al Norte, encabezado por el general negro Henri Christophe, y otro republicano al Sur, gobernado por el mulato Petion.

Al morir este mandatario en 1818, Boyer fue elegido presidente y, después del suicidio de Christophe, dos años más tarde ocupó el territorio septentrional. En 1820, su fortalecido ejército invadió la parte hispana para volver a hacer efectiva la unidad de la isla proclamada por Louverture en 1801, basada en el Tratado de Basilea (1795). Durante las siguientes dos décadas, hasta 1844, la República de Haití comprendió a toda La Española.

El gobierno de Boyer se distinguió por extender al Este las avanzadas leyes haitianas, entre ellas la abolición de la esclavitud, el reparto de tierras entre los desposeídos y la expropiación de bienes de la Iglesia. Como parte de su política revolucionaria adoptó disposiciones contra los privilegios de los ricos hateros y la ganadería extensiva. A esta época también corresponde el apoyo de Boyer a la independencia de Cuba en alianza con México: en 1829 recibió a un enviado del presidente Vicente Guerrero, comprometiéndose con los proyectos de la Gran Legión del Águila Negra.

Con la finalidad de quebrar el aislamiento de Haití por las potencias esclavistas y permitir la recuperación económica, Boyer cayó en la trampa de aceptar una deuda por “daños y perjuicios” a Francia de 150 millones de francos. El fatal acuerdo, alcanzado en abril de 1825 con el monarca Carlos X, evitó una nueva intervención militar colonialista y permitió cierto reconocimiento internacional, pero sometió al país a una erogación insoportable. Apremiado por la necesidad de recursos para pagar a Francia, Boyer estableció un severo régimen de trabajo para recuperar las abandonadas plantaciones, así como penosas cargas tributarias a toda la población, que no pudo aliviar ni siquiera cuando en 1838 se logró la reducción de la deuda a 60 millones de francos. La brutal depresión nacional, junto al rígido centralismo impuesto por Boyer, avivaron las luchas intestinas y las viejas rivalidades de las elites, lo que terminó por fomentar protestas y rebeliones. El 13 de marzo de 1843 finamente estalló una sublevación generalizada que expulsó al presidente Jean Pierre Boyer. Al año siguiente se constituyó la República Dominicana en la parte oriental, mientras Haití quedaba postrado ante una deuda impagable que marcó el trágico destino de la primera nación independiente de América Latina.

Fuente: www.informefracto.com – 5 de mayo de 2020

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