Sergio Guerra Vilaboy

La reforma liberal encabezada por José Santos Zelaya en Nicaragua fue, junto a la de Eloy Alfaro en Ecuador en 1895, que ya comentamos en una nota de Madre América, las dos últimas del siglo XIX. 

En 1893, los liberales nicaragüenses se levantaron en armas y tras la exitosa batalla de La Cuesta, pudieron entrar victoriosos en Managua, proclamada entonces nueva capital de la república. 

Al conmemorarse el primer aniversario del triunfo de la revolución liberal, el 11 de julio de 1894, fue aprobada una nueva constitución, que estableció la separación de la Iglesia del Estado y derechos ciudadanos, entre ellos a una educación gratuita y obligatoria. Al amparo de esta carta magna, que sería reformada en 1897 y 1905, Zelaya pudo gobernar por algo más de quince años, mandato aprovechado para iniciar la modernización del país, construir escuelas e impulsar el desarrollo de la atrasada infraestructura. 

Entre sus logros estuvo también la recuperación del territorio de la costa atlántica a la soberanía nacional (1894), hasta entonces bajo la “protección” de Inglaterra y que Estados Unidos ambicionaba desde la invasión de William Walker en 1855. También el presidente nica promovió una especie de internacional liberal mediante el Pacto de Amapala, para sacar del poder a los conservadores en Centroamérica y el Caribe hispano y favorecer la independencia de Cuba. Este acuerdo fue firmado por los representantes de los gobiernos liberales de Honduras y Venezuela, así como los líderes revolucionarios Eloy Alfaro de Ecuador y el patriota cubano Antonio Maceo, radicado entonces en Costa Rica.

Imbuido del ideario unionista centroamericano, Zelaya trató de avanzar en esa dirección con los tratados de Corinto (1901), rubricados con Honduras–donde había nacido su padre-y El Salvador, mediante la creación de una virtual zona de libre comercio y la construcción, con capital alemán, de un ferrocarril que interconectara la región, al que se opuso Estados Unidos. La aspiración de abrir un canal interoceánico por Nicaragua encontró también el rechazo de Washington, después que Zelaya se negara a conceder derecho de soberanía sobre esa posible vía y rechazara un leonino empréstito de Wall Street, lo que inclinó a Estados Unidos por la ruta de Panamá. 

La postura independiente del mandatario de Nicaragua explica la ojeriza estadounidense y su apoyo a todos los planes en su contra, como la revuelta opositora que estalló en la costa atlántica, liderada por el general conservador Emiliano Chamarro, con el respaldo del dictador de Guatemala Estrada Cabrera. En diciembre de 1909 el presidente William Taft se valió del conflicto para culpar a Zelaya de la creciente “agitación” en Centroamérica. Para agravar más las cosas, los norteamericanos Cannon y Groce, que combatían en las filas conservadoras, fueron capturados, juzgados y ejecutados, lo que sirvió de argumento a Estados Unidos para dar un ultimátum al gobernante nica. 

Unos días después, marines de Estados Unidos desembarcaron en Nicaragua, iniciando la intervención directa norteamericana que se extendería hasta la gesta de liberación nacional de Augusto C. Sandino. Bajo esta enorme presión, el 16 de diciembre de 1909 Zelaya presentó su renuncia a la presidencia, obligado, según escribió al congreso nacional, por “la hostilidad manifestada por el gobierno de Estados Unidos, al cual no quiero dar pretexto para que pueda continuar interviniendo en ningún sentido en los destinos de este país.” 

Tras abandonar Nicaragua en una embarcación facilitada por el presidente Porfirio Díaz, se refugió en Francia y España. Aquí publicó en 1910, para refutar las calumnias del cónsul guatemalteco en París, su libro de denuncia La revolución en Nicaragua y los Estados Unidos, elogiado por los famosos escritores Rubén Darío y José María Vargas Vila. José Santos Zelaya murió en tierra extraña el 17 de mayo de 1919. Casi un siglo después, la Asamblea Nacional de Nicaragua lo declaró héroe de la patria y valeroso precursor del antimperialismo en Nuestra América. 

Fuente: Informefracto.com – 21 de julio de 2020

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