Por Sergio Guerra Vilaboy

A pesar de la conocida oposición de Estados Unidos a la independencia de Cuba, que ya comentamos en Madre América, todavía en 1827 Simón Bolívar planeó por última vez su emancipación, ilusionado con la coyuntura favorable que creía surgida con una presunta guerra entre España e Inglaterra. Como relata el general José Antonio Páez en sus Memorias (1867), después de la entrada triunfal de Bolívar en Caracas, el 10 de enero de ese año: “Uno de los principales asuntos de que me habló el Libertador en 1827, fue el de la libertad de Cuba y Puerto Rico”. Según el propio relato del León del Apure, Bolívar organizaba, “con gran sigilo y mayor prudencia”, un contingente militar de varios miles de hombres de infantería y mil de caballería, que serían trasladados en la escuadra de Colombia, acciones para la que “contábamos también con los esfuerzos de México, que estaba de acuerdo en dárnoslos muy eficaces”.

En esta oportunidad, al Libertador no le preocupaba la posibilidad de arriesgar el reconocimiento de España a la emancipación hispanoamericana, ni tampoco la oposición de Estados Unidos, como bien apuntara el historiador Francisco Pérez Guzmán en Bolívar y la independencia de Cuba (1988). Se sabe que llegó a gestionar el apoyo de Inglaterra, país que suponía en guerra con España, a través de su representante en Caracas, Sir Robert Ker Porter, e incluso pidió a México el ataque a La Habana, para facilitar las primeras acciones bélicas.

El propio secretario del Libertador, en oficio al ministro de Guerra, fechado el 27 de enero de 1827, confirmó estos nuevos proyectos: “El Libertador cree que debemos aprovechar estos momentos para emancipar a Cuba y Puerto Rico. No sólo alejaremos así de todo el hemisferio aun las últimas reliquias del poder español, sino que pondremos en acción nuestras tropas, conservaremos su disciplina y daremos mayor firmeza a nuestra existencia y gloria nacional”. Los preparativos avanzaban a tal velocidad que se elaboraron proclamas para distribuir en Cuba en las que se advertía: “¡Cubanacanos! Bajeles de la República de Méjico y Colombia vuelan ya en vuestro auxilio cargados de huestes valientes y aguerridas; a su vista desaparecerán los tiranos.

Sin embargo, los planes de Bolívar, basados en el eventual apoyo de Inglaterra, enfrascada en una contienda que no existía con España, se desvanecieron al confirmarse la falsedad de esas noticias, por lo que a regañadientes dispuso la suspensión de “todos los preparativos hasta otra orden”, aunque demoró todavía dos meses más para ordenar la desmovilización militar. A la invariable correlación de fuerzas internacionales adversas a la independencia antillana, se sumó la inesperada sublevación de las tropas colombianas en Lima (26 de enero de 1827), que no se conoció en Caracas hasta mediados de abril de ese año, y la reiterada oposición de Estados Unidos a cualquier expedición sobre Cuba y Puerto Rico. Ello condujo al Libertador a abandonar para siempre su viejo sueño de completar la liberación hispanoamericana con la independencia de las Antillas españolas.

La presión norteamericana, fue decisiva para el fracaso definitivo de los proyectos independentistas de Simón Bolívar para Cuba y Puerto Rico, tal como escribió el cubano José Aniceto Iznaga sobre su reunión en 1827 con el Libertador en Caracas. Según su excepcional testimonio, Bolívar le comentó en privado: “No podemos chocar con el Gobierno de los Estados Unidos, quien, unido al de Inglaterra, está empeñado en mantener la autoridad de España en las islas de Cuba y Puerto Rico, no obstante que esa determinación nos ha de mantener en constante alarma y nos causará gastos crecidos, a fin de repeler cualquier tentativa desde esas islas por nuestro tenaz enemigo“. No en balde José Martí escribió en una de sus crónicas de 1889 sobre esta política estadounidense: “No se había secado la espuma al caballo francés de Yorktown cuando con excusas de neutralidad continental se negaba a ayudar contra sus opresores a los que acudieron a libertarlos a ellos […y] exigió que los ejércitos del Sur abandonasen el proyecto de ir a redimir las islas americanas del golfo, de la servidumbre de una monarquía europea.”

Fuente: www.informefracto.com – 27 de abril de 2021

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