Sergio Guerra Vilaboy

A la Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552) de Bartolomé de Las Casas se atribuye el origen de la leyenda negra de la conquista española de América. En esta obra, que es una parte de su alegato en la controversia doctrinal que sostuviera en Valladolid con Juan Ginés de Sepúlveda a mediados del siglo XVI, el fraile dominico rebatió los argumentos de su contrincante dirigidos a justificar los brutales métodos de dominación de España en el continente americano.

Sepúlveda, que nunca estuvo en el llamado Nuevo Mundo, legitimaba el sometimiento de los pueblos originarios siguiendo una vieja tesis aristotélica. La discusión giró también sobre la legitimidad de hacer la guerra a los aborígenes antes de evangelizarlos. Para el oponente de Las Casas, los nativos de América eran esclavos de naturaleza, incapaces de gobernarse y el castigo era lícito, por sus idolatrías, barbaridades y pecados.

En la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, Las Casas denuncia por primera vez los abusos y crímenes cometidos por los invasores españoles, aunque su visión idílica del mundo indígena contiene algunas incongruencias y exageraciones, sobre todo en las cifras. Tampoco revela los nombres de los culpables del holocausto, lo que haría después en su Historia de las Indias (1875), inédita hasta que el cubano José Antonio Saco encontró el olvidado manuscrito en el monasterio de San Gregorio en España.

La Junta de Valladolid, constituida por decisión de Carlos V para dirigir el proceso, falló en forma tácita a favor de Las Casas. El fraile dominico contaba con el respaldo del monarca, pues sus argumentos le venían como anillo al dedo para meter en cintura a los soberbios e indisciplinados conquistadores y encomenderos, que desafiaban el poder de la Corona. Pero la Brevísima relación de la destrucción de las Indias no tardó en convertirse en un boomerang y una orden real prohibió más tarde su circulación en los territorios hispanoamericanos. De ahí que Francisco de Miranda la reeditara en Londres como parte de su campaña a favor de la independencia.

Las Casas, que había llegado a América en 1502, fue testigo de las matanzas y arbitrariedades cometidas por los conquistadores, lo que provocó que sufriera en Cuba una crisis de conciencia y decidiera consagrarse a la defensa de los pueblos originarios. En 1547, con 73 años de edad, regresó a España y se encerró en un monasterio dominico hasta su muerte, dos décadas después. Allí elaboró sus obras históricas más sobresalientes, entre ellas la mencionada Historia de las Indias. En esta última etapa de su larga vida el fraile dominico se radicalizó, llegando a calificar a la conquista como una interminable relación de robo, asesinatos y extorsiones, tal como escribió en Tesoros del Perú (1561). En este texto llegó a cuestionar la donación papal de 1493, abogando por la devolución de sus bienes a los pueblos originarios y su derecho a defender sus comunidades.

Publicada sin permiso oficial, la Brevísima relación de las Indias fue traducida y divulgada en Europa con la finalidad de contraponer la violenta y salvaje conquista hispana a las supuestamente altruista y pacífica efectuada por las potencias rivales de España. A la creación de esa leyenda negra contribuyeron escritores franceses e ingleses del siglo XVIII, entre ellos Michel de Montaigne, Sebastián Mercier, el abate Raynal y William Robertson, que presentaron la invasión española de América como un baño de sangre fruto de la desmedida codicia de sus protagonistas.

Aunque fueron escritores españoles de principios del siglo XX, entre ellos Emilia Pardo Bazán, Vicente Blasco Ibáñez y Marcelino Menéndez Pelayo, los primeros en hablar de una leyenda negra de España en América, echada a rodar por Bartolomé de Las Casas, en realidad el calificativo provino de la obra de Julián de Juderías La leyenda negra y la verdad histórica(1914). Uno de los que salió en defensa del sacerdote dominico fue el sabio cubano Fernando Ortiz en su ensayo La leyenda negra contra fray Bartolomé (1952), donde reconoció la valentía de Las Casas al denunciar los crímenes y el exterminio de los pueblos originarios, acciones que no fueron exclusivas de España, sino también cometidas, con igual o peor crueldad, por las otras potencias colonialistas europeas en América.

Fuente: www.informefracto.com – 6 de agosto de 2021

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